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El "territorio Trump" celebra el triunfo: "Lo que sea, pero que sea distinto"

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El "territorio Trump" celebra el triunfo: "Lo que sea, pero que sea distinto"

El "territorio Trump" celebra el triunfo: "Lo que sea, pero que sea distinto"

"Lo que sea, pero que sea distinto y no sea lo mismo", así valoraba Doug Perks, historiador local del condado de Jefferson, en Virginia Occidental, el sentimiento en un condado que votó por el aspirante republicano Donald Trump en las primarias con más de un 70% y celebra hoy la victoria del magnate como nuevo presidente electo de EE.UU.

Tras hacer un recordatorio de la historia reciente de Virginia Occidental, considerado uno de los ejes del "territorio Trump", Perks subrayó en conversación con Efe en el Museo del condado de Jefferson en Charles Town, horas antes de conocerse los resultados, la necesidad de "un cambio", aunque reconocía que "el regreso al pasado no es posible".

Apenas unas horas después, John, un contable que no quería revelar su apellido, jaleaba los datos favorables a Trump en el televisor de Paddy's, uno de los bares de la localidad.

"¡Wow, Trump, vamos para la Casa Blanca!", aseguraba mientras golpeaba la barra y pedía cerveza.

Charles Town es una pequeña ciudad de poco más de 5.000 habitantes y la capital del condado de Jefferson, en Virginia Occidental, no muy lejos de la frontera con Maryland y Virginia, dos estados en los que se impuso la demócrata Hillary Clinton.

El condado Jefferson es uno de los territorios más favorables al aspirante republicano dentro de un estado en el que nadie dudaba de la victoria del magnate.

Cuando salió el resultado del triunfo de Trump en el estado, con un 68% de votos, nadie lo celebró. Todas las miradas estaban puestas en la Casa Blanca.

La última visita de Trump a Virginia Occidental fue en mayo. No le hacía falta volver.

Es, además, el comienzo de la ruta de entrada al "territorio Trump" más conservador del medio oeste, que incluye a Kentucky, Indiana, Misuri y Kansas, entre otros.

El estado, que cuenta con apenas 5 votos electorales y una población de 1,85 millones de personas, ha sido uno de los más afectados por el hundimiento de la minería de carbón, motor de la economía local en el siglo pasado y hoy visto con nostalgia.

Los trabajos asociados a la minería en Virginia Occidental han caído un 19 % en el último año y un 26 % en la última década.

En las últimas cuatro elecciones, el estado ha sido ganado por lo republicanos, pero a nivel local, los cargos de poder los ocupan políticos demócratas.

De hecho, hoy se impuso en la contienda por la gobernación Jim Justice, millonario de la industria del carbón, que remarcó durante toda la campaña que no votaría por Hillary Clinton.

"Si vas a competir por un cargo político en West Virgina, más te vale que lo hagas contra Hillary Clinton", subrayó el consultor político Dave Saunders en el Charleston Gazette, el principal diario del estado.

La última victoria demócrata en unas presidenciales fue la de Bill Clinton en 1996. Resultó un punto de inflexión. Hasta entonces, había sido un estado dado por descontado por la demócratas.

"Este es un estado extraño. Y Trump ha acabado de consolidar el voto republicano en las elecciones presidenciales", afirmó a Efe Christine Snyder, editora del Spirit of Jefferson, el periódico local de Jefferson County, que cuenta con 50.000 habitantes.

Desde luego, Virginia Occidental es peculiar, ya que los demócratas que triunfan lo hacen desde plataformas políticas conservadoras.

Sus habitantes no muestran una gran lealtad a las siglas del candidato. El 45 % de los votantes registrados es demócrata y el 31% es republicano.

Las urnas han hablado con claridad meridiana. Ha ganado el cambio, aunque nadie sepa muy bien de qué cambio se trata.

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