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La valla de Melilla, otra vez en la polémica por la vuelta de las cuchillas

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La valla de Melilla, otra vez en la polémica por la vuelta de las cuchillas

La valla de Melilla, otra vez en la polémica por la vuelta de las cuchillas

La valla de Melilla ha sido objeto de polémica esta semana debido a las nuevas medidas de seguridad para mejorar su eficacia: la colocación de una malla "antitrepa" que dificulta la escalada y la recolocación de la concertina, un entramado de alambres coronado con cuchillas.

La concertina vuelve después de que fuera retirada a finales de 2007, una recolocación que está siendo ahora tan aplaudida y criticada como lo fue entonces.

La eliminación de este elemento, que provocó decenas de inmigrantes heridos durante las avalanchas de 2005, fue posible gracias a la ausencia precisamente de asaltos masivos durante dos años.

Sin embargo, el aumento de la presión migratoria y la ineficacia de la sirga tridimensional, la tercera valla instalada tras las avalanchas, ha obligado a tomar nuevas medidas para evitar las entradas constantes que se vienen registrando desde hace casi dos años.

De momento, la malla "antitrepa" y la concertina solamente se van a instalar en unas zonas concretas, en unos tres kilómetros de los casi doce que componen todo el perímetro de Melilla, unos puntos considerados "calientes" por ser los más frecuentes para los asaltos de inmigrantes y que, por motivos de seguridad, no se han revelado.

Fuentes policiales han explicado a Efe que la concertina es un elemento de seguridad más, que está presente en toda la valla de Ceuta, en los perímetros de seguridad de las cárceles, en los muros de centrales eléctricas e incluso en fincas y domicilios particulares.

La concertina no se sitúa a ras del suelo, sino a una altura de entre seis y siete metros, por lo que, a priori, pretende ser un elemento disuasorio, pero que, en definitiva, es también un sistema de contención que puede provocar heridas a quien intente superarlo.

Las ONG y algunos partidos han dado la voz de alarma, ya que consideran que este sistema, que se usa en numerosas fronteras del mundo, supone una vulneración de los derechos humanos y que implica un paso atrás su reinstalación tras ser retirada.

El delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, reconocía a los periodistas que no le gusta que esté la concertina, ni la valla, ni que existan problemas con la inmigración irregular, pero apuntaba a que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen la misión de proteger las fronteras españolas.

La presión migratoria sobre Melilla es actualmente inferior a la de meses pasados, debido a que el número de inmigrantes que se encuentran en las localidades marroquíes limítrofes ha descendido, pero en los montes cercanos todavía decenas de personas aguardan su oportunidad de entrar a suelo español.

De momento, la medida ha servido para reabrir el debate, pero será el tiempo el que determine la efectividad de las nuevas medidas adoptadas.

Noelia Ramos

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