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¿Se ha violado el statu quo en la Explanada de las Mezquitas?

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Unos 70 palestinos y 10 israelíes muertos en la ola de violencia en octubre

Unos 70 palestinos y 10 israelíes muertos en la ola de violencia en octubre

La Explanada de las Mezquitas y las reclamaciones de israelíes y palestinos sobre ella son materia incendiaria y causa de la actual oleada de violencia: ¿Han cambiado unos u otros el statu quo, como se acusan mutuamente?.

Para calmar los ánimos y frenar la cadena de apuñalamientos palestinos, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha reiterado que no pretende cambiar la situación del recinto, sagrado para judíos y musulmanes, pero el concepto que unos y otros tienen de lo que debe ser el statu quo (no recogido en ningún documento) difiere.

"El statu quo fue establecido en 1967 cuando el ministro de Defensa Moshe Dayan se reunió con el Waqf (autoridad islámica jordana) y fijaron las normas", explica Shmuel Berkowitz, experto en lugares sagrados de Jerusalén.

Se decidió que el Waqf administraría y controlaría los accesos al lugar, donde el culto continuaría reservado a los musulmanes pero que sería visitado por turistas cuatro horas al día, cinco días por semana.

Pequeños cambios a lo largo de los años y el aumento, de un lado, del extremismo nacional-religioso judío que exige rezar en el lugar (y levantar ahí el Tercer Templo) y, del otro, de la creencia musulmana de que Israel pretende partir, quedarse el recinto (situado en territorio palestino ocupado) e, incluso destruir las mezquitas de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca, han acrecentado enormemente la tensión.

Najeh Ilkirat, director académico del Waqf y exdirector de la Explanada, asegura que Israel ha hecho muchos cambios tras tomar en 2003 el control de la puerta Mugrabi, por donde entran los turistas, después tres años de veto a la entrada de no musulmanes desde el estallido de la Segunda Intifada en el 2000.

"Permiten entrar a grandes grupos de extremistas judíos con policías y soldados armados. Vallaron el recinto y abrieron una estación de policía dentro", dice indignado y recuerda que, para el islam, los cinco kilómetros cuadrados de plaza son una mezquita.

Además, "entran fuerzas especiales, detienen a fieles, les piden documentos de identidad, tienen una lista negra de gente vetada, dificultan las reparaciones y actividades y cierran la mayoría de las puertas dejándonos solo tres", denuncia.

El factor más desestabilizador es la llegada de amplios grupos de extremistas judíos que graban y cuelgan vídeos en los que aseguran que rezan en el lugar.

"Algunos días entran hasta 400 colonos (sic), en grupos de cincuenta, con policía armada, insultan a los fieles y piden la demolición de las mezquitas y la construcción del templo", se queja.

Durante décadas, la decisión de la ultraortodoxia judía de prohibir el ascenso al lugar por motivos religiosos (para evitar pisar el sanctasanctorum de los templos de Salomón y Herodes que allí se erigían) sirvió para reducir la tensión.

Pero en la última década, el sionismo religioso (que considera la reconstrucción del templo un paso hacia la redención) anima a sus seguidores a subir al lugar.

Según un informe del Crisis Group, desde 2012 el ascenso de esa corriente ha hecho que miembros del Parlamento y el Gobierno entren al lugar, se graben cerca de la Cúpula de la Roca declarando la soberanía israelí e introduzcan propuestas legislativas en el Parlamento para modificar la situación, aumentando la desconfianza palestina.

Esta organización cifra en 12.000 las visitas anuales de extremistas judíos y en más de 10 millones las de musulmanes.

La policía impide el rezo judío y la entrada de materiales como banderas israelíes o artilugios de oración judíos, lo que no ha evitado el recrudecimiento de la campaña palestina, impulsada entre otros por el Movimiento Islámico del jeque Raed Salah, que denuncia el "peligro inminente" de la Explanada.

Esto ha incrementado la violencia e incidentes en los que jóvenes palestinos tiran piedras y cócteles molotov a visitantes judíos o a las fuerzas de seguridad, causando auténticas batallas campales, sobre todo en las festividades judías.

Bercowitz denuncia que los palestinos "violan el statu quo con su incitación viciosa" y afirma que "la policía no tiene otra elección más que entrar para impedir los ataques".

Israel ha aumentado las limitaciones de acceso para musulmanes: frente a los tres días que cerró la plaza entre 2003 y 2012, en los últimos dos años la cerró 30 días e impuso mayores restricciones de edad para los varones.

Todo ello acrecienta una tensión que no va a solucionarse con el reciente acuerdo para instalar cámaras de seguridad y que está detrás de una ola de violencia que se ha cobrado en el último mes la vida de unos 70 palestinos y diez israelíes.

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