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La violencia ensombrece la quinta ronda de diálogo de paz para Mali

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La violencia ensombrece la quinta ronda de diálogo de paz para Mali

La violencia ensombrece la quinta ronda de diálogo de paz para Mali

La violencia en el norte de Mali ensombreció hoy el inicio en Argel de la quinta ronda de negociaciones en busca de un acuerdo de consolide la paz en este país del norte de África.

Pocas horas antes de comenzar el diálogo, siete personas resultaron heridas, varias de ellas de gravedad, en un ataque perpetrado por un terrorista suicida contra un cuartel en Tabankort (noreste del país) de la Misión de la ONU en Mali (MINUSMA).

El terrorista, cargado con explosivos y de filiación política desconocida, se abalanzó sobre los guardas en la entrada del cuartel, regentado por soldados de Bangladesh, y se inmoló en su proximidad.

Tabankort es una de las zonas más conflictivas del noreste de Mali, escenario de combates entre rebeldes tuareg asociados al separatista Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA) y grupos armados tuareg leales al gobierno en Bamako, conocidos bajo el nombre de Gatia.

Ambos movimientos paramilitares luchan desde hace semanas por el control de esta región del noreste de Mali, sin que el Ejército nacional ni la fuerza de estabilización de la ONU hayan logrado impedirlo.

En este contexto de violencia, el ministro maliense de Asuntos Exteriores, Abdoulaye Diop, instó hoy en Argel a las partes implicadas a tomar "conciencia colectiva" para lograr la paz en un país acechado por la inestabilidad desde el complejo golpe de estado de 2012.

"Esperamos que esta nueva fase conduzca a un acuerdo de paz duradero que se asiente sobre la propuesta presentada por la mediación", explicó el ministro durante el primer receso de la reunión.

"Queremos que el proceso de Argel sea una pedagogía de paz y de reconciliación, paciencia y perseverancia, una cultura de diálogo constructivo y una fuerte voluntad de ser a la cita de la paz y de la historia", afirmó, por su parte, su colega argelino, Ramtan Lamamra.

A este respecto, el jefe de la diplomacia argelina insistió en que ambas partes "compartan un espíritu de responsabilidad que supere toda prueba y estén dispuestos a realizar compromisos que demuestren que han sido capaces de renunciar a parte de sus exigencias".

La quinta ronda del diálogo intermaliense arrancó este lunes en la Residencia Estatal de Argel, con la presencia del gobierno en Bamako y de enviados de los diferentes grupos políticos y de las milicias sublevadas de norte de ese país africano, además de representantes del resto de países mediadores como Níger, Mauritania, Burkina Faso y Chad.

También participaron responsables de organizaciones internacionales que intentan hacer avanzar el diálogo, como la Unión Africana, la ONU, la Unión Europea, la Organización de Cooperación Islámica (OCI) y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO).

La situación política en Mali es de inestabilidad desde que en 2012 el país fuera escenario de un golpe de Estado.

El alzamiento permitió que el MNLA, además de bandas yihadistas afines ideológicamente a los islamistas de Ansar al Din, al Mujao y Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), se hicieran con el control de las regiones del norte de Mali, un vasto territorio, en gran parte desértico, que separa el norte de África de la llamada zona subsahariana.

Los tres grupos armados controlaron durante cerca de diez meses el norte de Mali, de donde en gran parte fueron expulsados gracias a una intervención internacional encabezada por Francia en enero de 2013.

Desde entonces, ambas partes mantiene un proceso de diálogo que de momento ha generado escasos frutos, más allá de la hoja de ruta presentada por Argelia que propone una amplia autonomía para las regiones del norte.

El pasado día 11, a su llegada a Argel, Keita subrayó la urgencia de alcanzar un acuerdo con los movimientos armados alzados en el norte del país, ya que en su opinión el tiempo corre en contra de la paz.

El primer ministro se mostró optimista, una postura que choca con las preocupaciones expresadas por varios miembros de su gabinete, que consideran que la solución es inviable si no se garantiza, primero, la integridad territorial.

A este respecto, el Ejecutivo se resiste aún a reconocer el nombre de Azawad para la tres regiones rebeldes del norte de Mali.

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