eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

¡Es la impunidad, estúpido!

Hoy vamos a jugar a algo similar a lo que acontecía en la película "Dos vidas en un instante", protagonizada por una de mis debilidades personales, la actriz Gwyneth Paltrow. En dicha película, a partir de un punto común, la trama se divide en dos líneas temporales hipotéticas, de las que vamos contemplando sus devenires.

Imaginen a un ciudadano, a quien llamaremos Fulano De Tal. Fulano salió de cena navideña con sus amigos, en diciembre de 2010, y se bebió hasta el agua de los floreros. A la vuelta de la cena, bien cargado de copas, perdió el control del vehículo y se estampó contra un poste de la luz. Personada la policía local en el lugar, le hicieron soplar en el etilómetro, que casi hace explotar: 1,15 miligramos de alcohol por litro de aire espirado.

Al día siguiente, el señor De Tal tuvo que comparecer en el juzgado de guardia de su partido judicial, previa citación de la policía local.

Seguir leyendo »

La querella y el pescado

Hace unos días, mi compañera en este diario, Ruth Toledano, escribió uno de esos artículos que ponen muy nerviosos a los responsables de casi cualquier medio de comunicación. Porque uno puede ser muy, muy crítico con la gestión de un político, y sobre todo cuando ocupa un cargo absurdo (representante del Gobierno central... en la sede del Gobierno central), pero de ahí a poner su nombre junto al término “delincuente”, media un paso muy grande. Aunque en medio vaya un “presunto” entre paréntesis.

La cuestión es que se ha presentado una querella contra la delegada del Gobierno en Madrid, por hechos que, según los querellantes, suponen delitos cometidos en el ejercicio de su cargo, con abuso de sus funciones. El juzgado de instrucción ha admitido a trámite la querella, y mi compañera Ruth se felicita por ello. Eso está bien, la alegría es importante, aunque lanzar vivas por el cumplimiento de trámites formales resulta, al ojo del jurista entrenado, más o menos como alegrarse de que funcione la ley de la gravedad.

El complejo sistema legal del que nos hemos dotado en este país, notablemente agravado en su dificultad por 17 entes legislativos que tienen que justificar su existencia, pone las cosas difíciles a cualquier lego en Derecho. Así que voy a intentar arrojar un poco de luz, aunque también sea un jarro de agua fría sobre legítimas expectativas.

Seguir leyendo »

In dubio te arreo

Anteriormente, en “¡Protesto, señoría!”...

En mi último artículo les traje a esta página algunas de las encrucijadas legales en las que se encuentran los curritos de la Justicia, acerca de cosas tan básicas en una sociedad democrática como pueda ser la detención del sospechoso de un delito por orden judicial.

Pero hoy toca algo incluso más serio. Durante mis prácticas profesionales, antes de ejercer, tuve un profesor de inglés jurídico, súbdito estadounidense, que se hacía cruces con el hecho de que una persona en España pudiera tirarse cuatro años en prisión antes de ser juzgado. Les estoy hablando de un votante demócrata del “ala izquierda”, que a mitad del segundo mandato de Bush II confesaba avergonzarse de ser ciudadano de su país y que abominaba de Guantánamo. Imagino que a estas alturas, también echaría pestes del vergonzoso cautiverio de Brad Manning, aunque todavía no llega ni de lejos a los límites que podría alcanzar en este país.

Seguir leyendo »

Leyes chanantes

Imagino que conocen esa teorema, llamado del  “mono infinito”, según el cual, un chimpancé encerrado durante un tiempo ilimitado, con una máquina de escribir, sería capaz de escribir las obras completas de Shakespeare. Bien, pues si le proporcionasen las cantidades suficientes de alcohol y estupefacientes, el simio en cuestión quizás fuera capaz de redactar alguno de los artículos que jalonan nuestra muy venerable Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Porque, créanme, damas y caballeros, hay carajales en su articulado que no parecen descifrables por mente humana alguna. Eso, cuando de su correcta interpretación depende la libertad, vida y hacienda de las personas, es un asunto muy serio. Y cuando esas personas pueden contratar a los mejores abogados que el dinero pueda pagar, sea negro, blanco o de color, además se transforma en un asunto muy embrollado.

¿Quieren un ejemplo de primera mano? Pues está el  artículo 497, que regula la detención practicada por la policía, cuando ha sido ordenada por un juez. Este precepto, de embrollada factura, puede dar auténticos quebraderos de cabeza, sobre todo en causas complejas.

Seguir leyendo »