eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

No sin mis prejuicios

- PUBLICIDAD -

Hablábamos la semana pasada de la peligrosa falacia non sequitur, el riesgo de asociar premisas de impacto con consecuencias desorbitadas. Algo que los medios suelen hacer a menudo, cuando buscan el titular fácil, o el artículo presuntamente de sesudo análisis.

En cualquier caso, los plumillas tienen disculpa. Conviví con muchos de ellos en mi época de universitario. Muy de cerca. De hecho, llegué a salir con una chica que hoy en día es profesora en una facultad de Ciencias de la Información. Así que conozco un poco los entresijos de su formación, y está claro que nadie puede llegar a abarcar todos los campos que pueden llegar a tratarse en la información de actualidad.

Imagino que habrán oído alguna vez que un especialista es alguien que sabe mucho sobre muy poco, y que cada vez sabe más acerca de menos, hasta que, al final, lo sabe todo… sobre nada. Pues con los informadores pasa justo lo opuesto. Salvo las pocas secciones especializadas en los medios más potentes, es prácticamente imposible tener a gente que sepa de todo. Por eso, tiene mucho mérito que haya gente que consagra su carrera periodística a especializarse en un área, como nuestra Belén Carreño en cuestiones económicas. O Txetxo Yoldi, un periodista de tribunales que no deja toga indiferente: conozco jueces que echan espumarajos por la boca cuando oyen su nombre, y otros a los que les encanta su verbo incisivo. Va en sensibilidades.

A ese respecto, gente como Gonzalo Boye o un humilde servidor jugamos con injusta ventaja: somos intrusos en una profesión que no es la nuestra, juristas que tienen un (pequeño) altavoz mediático, y así pueden hablar de su libro, cual Paco Umbral de la cosa legal.

Y esa es la razón por la que me parece especialmente hiriente que haya profesionales supuestamente especializados, que van a un medio de comunicación a hablar de una cuestión de candente actualidad, abren la boca, y en lugar de meditadas respuestas, uno sólo oye rebuznos. Es peligroso porque, con semejante repercusión, luego van a un juicio en calidad de peritos, y puede que logren convencer a algún juez.

Les pongo un ejemplo. De hecho, les pongo EL ejemplo: ésta entrevista del doctor Salvador Harguindey, en EITB, el ente público de radio y televisión vasca. Concretamente en el programa “El Mirador”, de Radio Vitoria. Si les pongo el enlace a la descarga del archivo en formato MP3, es porque el enlace ha sido retirado inmediatamente, ante el aluvión de críticas y quejas de la comunidad relacionada con el autismo. De hecho, el espacio radiofónico ha dedicado parte de un programa específicamente a hablar de estas cuestiones, a modo de desagravio.

¿De que hablaba pues, este tipo? Pues de la relación entre el avión de Germanwings y la tragedia del Instituto Joan Fuster, con el supuesto Síndrome de Asperger que afectaría a los protagonistas de ambos incidentes. Por supuesto, en este momento no existe evidencia publicada de que ambas personas estén aquejadas de este trastorno, uno de los relacionados con el espectro del autismo (TEA), pero eso parece importarle bien poco al entrevistado.

Lo curioso es que el sujeto en cuestión es oncólogo. Es decir, experto en cáncer, y también en enfermedades neurodegenerativas. A sensu contrario, nada en su formación académica le capacita como experto neurólogo o psiquiatra, mucho menos especializado en TEA. De hecho, me gustaría ver un debate en público entre este elemento y auténticos expertos como el doctor Joaquín Fuentes Biggi, vicepresidente de la Asociación Internacional de Psiquiatría Infantil y Juvenil, una de las mayores autoridades mundiales sobre autismo, y militante defensor de los derechos de las personas con este tipo de trastornos. Más que nada, por ver cómo le sacan los colores.

Porque la razón de que este elemento haya aparecido en radio, soltando esta sarta de majaderías, es que ha escrito una novela ambientada en el mundo de la aviación, en la que sale a colación el tema del Asperger en uno de los capítulos. O sea, el tipo de churrimerinismo del que les hablé en el artículo de la semana pasada.

No sé si, a estas alturas, algún familiar de personas con TEA, o algún afectado directo, se habrán dirigido ya a la Fiscalía para la Tutela Penal de la Igualdad y contra la Discriminación, porque si es así, lo más seguro es que la próxima intervención pública del protagonista de este artículo sea ante un juez de instrucción. Y es que tiene bemoles que, después de un mes de abril en el que se celebra el día internacional para la concienciación sobre el autismo, precisamente una radio pública haya dado pábulo a semejantes supercherías, que no hacen sino estigmatizar a estas personas. 

Les dejo, a continuación, alguna de las perlas de su intervención, por si no tienen estómago para escuchar la entrevista completa. La fuente es la petición en change.org que ha presentado una persona diagnosticada de Asperger, que pueden firmar aquí:

- El Asperger es un autismo intermitente.

- Son sabios idiotas.

- Son idiotas sociales.

- Son miopes mentales.

- No tienen empatía alguna.

- "Estos no tienen brotes psicóticos [...] pasan desapercibidos aunque les puedes diagnosticar en 10 minutos en un bar"

- No sienten empatía por nada.

- "Andreas Lubitz iba solo en aquel avión". Refiriéndose al muchacho que mató a su profesor en Barcelona, afirma que al reducirlo estaba en un estado autista en el que "no siente nada más que lo que tiene en la cabeza".

- "Estos planifican con antelación lo que van a hacer. Esto no es un brote psicótico, sino una conciencia enferma y lo realizan"

- Hay unos tests "para identificar el Asperger, uno de 25 preguntas y otro de 160"

- "Es muy fácil detectarlo, sobre todo para prevenir que alguien pueda..."

- Hablando sobre las contrataciones de personas con Asperger en empresas de Silicon Valley afirma que "si le echan del trabajo y como no tiene nada más y le han partido el alma en dos coge una ametralladora y se cepilla a los que le han echado... esto está pasando"

- En todo momento se refiere a las personas con un TEA como "esta gente".

Sigue:

- "No tienen amigos porque son muy aburridos"

- "Son extremadamente narcisistas en lo que hacen [...] no escuchan a nadie porque se creen dioses [...] son personas que se desprecian a sí mismos"

- "Son angelicales y de repente cambian y es imprevisible"

Por mi parte, voy a dejar el artículo aquí, porque como siga voy a acabar escribiendo algo que sí que va a estar tipificado en el Código Penal. 

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha