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Chesum: el talento sin matices

Jonah Kipkemoi Chesum tiene una discapacidad y ganó la maratón de Barcelona compitiendo sin limitaciones. Este podría ser un buen comienzo para dar a entender que no hay motivo para marcar a las personas por su físico o su capacidad intelectual

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Hombres corriendo

Hombres corriendo

Chesum. Así se llama la persona que ha ganado el maratón de Barcelona. Nació en Kenia y era el primer maratón de su carrera. Hasta ahora todo correcto, pero hay un pequeño detalle. Chesum tiene una discapacidad. Es el primer atleta con discapacidad que gana un maratón compitiendo sin limitaciones. La historia de Jonah Kipkemoi Chesum es curiosa.

Este atleta de 28 años de edad tuvo durante su infancia unas malformaciones producidas por un incendio en el que aparte de las quemaduras, su mano quedó destrozada. Se inscribió en las categorías para atletas con discapacidad, T46, y empezó a competir siendo un atleta bastante bien considerado dentro de ese ámbito. Pero él tenía otras intenciones. Así que para correr distancias más largas no se presentó en Rio, y compitió en la media maratón de Cardiff en vez de ir a los juegos paralímpicos de Río. Este es un hecho noticiable porque por primera vez ocurre que una persona con discapacidad queda primero, además, siendo una “liebre”, atleta que marca el ritmo y luego se retira para dejar paso a los favoritos.

La imagen que se tiene de la persona con discapacidad es de alguien que no puede hacer algo y la verdad es que visto así, todo el mundo tiene algo que no puede hacer, sea física o intelectualmente. El concepto diversidad funcional es algo más ajustado al concepto que se pretende transmitir de diversidad, más que de falta de capacidad. Y es que cada vez más rompemos barreras y donde hay un defecto se trabaja para convertirlo en una virtud a través del esfuerzo. Pero no olvidemos que el esfuerzo propio es uno de los elementos, también hay que trabajar en pos de una concienciación social de tolerancia y respeto ante el diferente, y aquí podríamos hablar de millones de personas, con discapacidad o no, mal vistos por ser diferentes.

Este podría ser un buen comienzo para dar a entender que no hay motivo para marcar a las personas por su físico o su capacidad intelectual. Lo que se persigue es que las personas que lo necesiten puedan tener una ayuda económica o material para tener una vida digna, no todas las personas con discapacidad necesitamos ayuda.

La labor social de todos los agentes ha de ir encaminada a la plena inclusión, a que nadie se sienta discriminado por su físico o su capacidad intelectual. Este tipo de categorías inclusivas como la T47 saltan las barreras que algunos quieren poner. Y es que el espectro de capacidades no es algo binario sino bastante más difuso.

Me encantaría que cada vez más hubiera noticias como esta, en la que lejos del heroísmo y dentro de la normalidad, vamos consiguiendo retos, vamos consiguiendo acercarnos a la inclusión, a ser realmente iguales, con las mismas oportunidades, las mismas opciones y es posible que algún día haya campeones mundiales y aprenderemos todos la lección. Tener discapacidad o diversidad funcional, no implica que no se tenga talento o se sea incapaz. Estoy seguro de que muchos que son considerados sin discapacidad serían incapaces de ganar a Chesum.

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