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Para algunos, para todos

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Congreso Estatal de Accesibilidad Cognitiva en Cáceres

Una no deja de aprender. Hoy les quiero acercar a un concepto: la accesibilidad cognitiva o cómo hacer fácil lo difícil. Para algunos. Para todos.

Paseándome por Twitter, como hago cada mañana, leí un titular que decía que más de ochocientas personas con discapacidad intelectual pedían un mayor compromiso con la accesibilidad cognitiva.

Más o menos uno puede tener una ligera idea sobre el asunto reclamado. Para mí, como persona ciega, la accesibilidad es una cuestión de barrera física. Técnica a menudo. Se suele trabajar –deficientemente, en mi opinión- en la accesibilidad física (eliminación de barreras arquitectónicas y sensoriales) ¿Pero nos hemos parado a pensar en los que no pueden comprender el mundo tal y como lo hemos construido? Diría que la accesibilidad cognitiva es la gran olvidada. Hasta ahora, porque comienza a concitar interés. De hecho, acaba de celebrarse el Congreso Estatal de Accesibilidad Cognitiva en Cáceres (Extremadura) los pasados 19 y 20 de octubre, donde se han reunido unas quinientas personas, profesionales de diversos ámbitos, para tratar el asunto.

Hablando de ello con la arquitecta Berta Brusilosky, que ha participado en el congreso, reconocía que “la accesibilidad cognitiva es la que tiene mayores dificultades para encontrar soluciones, ya que están implicados aspectos de la persona  difíciles de medir”.

Y es cierto. Hay otras discapacidades, más allá de los que no podemos ver o caminar, que conllevan otras necesidades. Es lo que siempre digo. La igualdad no pasa porque todos seamos tratados iguales o tengamos los mismos derechos –solo faltaría. La igualdad se logra cuando a cada persona se la trata como necesita. Por eso, nuestra ciudad, los elementos que la conforman, tienen que pensarse bien para que lo complicado deje de serlo.

Los datos dicen que tres personas de cada diez pueden tener dificultades para comprender la información y los entornos comunitarios.

Son aquellos que procesan más lento, pero que pueden comprender si se les dice de la forma en que pueden captarlo. Y ustedes, ¿lo van pillando?

Una persona con trastorno por déficit de atención, por ejemplo, tarda en ubicarse en espacios nuevos, tiene dificultad para centrarse y discriminar rápidamente la información más importante. ¿Se imagina lo que debe ser entrar en un gran hospital para alguien así con carteles de información por do quier?

“Yo diría que, en especial personas con déficit de atención, pero muchas más”, matiza la Sra. Brusilosky en nuestra charla. Y continúa: ¿pero cuántos de nosotros sin discapacidad no nos hemos sentido perdidos en un hospital?”.

Es decir que los arquitectos o los diseñadores piensan los espacios en función de lo que ellos piensan que es el espacio, que estéticamente quede mejor de una forma u otra, sin informarse cómo son las personas que han de utilizarlo.

Berta Brusilosky asiente resumiéndolo de una manera bastante clara: “Los espacios importantes y de orientación de un edificio, como son el hall de entrada, tienen que expresar lo que hay en el edificio, orientarte y direccionarte hasta donde tienes que ir”.

Entonces, es fundamental que los alumnos de escuelas de arquitectura y diseño empiecen a diseñar de otra forma, sabiendo que los espacios tienen que expresar, orientar y direccionar. Tienen que diseñar pensando en las personas. Parece una obviedad, pero vivimos tiempos en los que es necesario subrayar lo obvio. Por el momento, solo la Universidad de Alcalá de Henares tiene una asignatura de Accesibilidad Universal en Entornos Urbanos, con un módulo de Accesibilidad Cognitiva. Hasta la fecha, los espacios se van adaptando a las necesidades de las personas con discapacidad, pero no son concebidos tomando en consideración qué elementos formales pueden contribuir a su accesibilidad.

Concluyo contándoles  que hoy mismo se presenta en Aravaca, en Madrid, el primer centro universitario cognitivamente accesible, el Centro de Estudios Superiores La Salle, que mejora la organización en el edificio para las personas con discapacidad intelectual. . Un paso más en el enorme camino que queda aún por recorrer dentro de nuestras ciudades para que vivir sea más sencillo. Para algunos. Para todos.

Cordialmente,

Nuria del Saz

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