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La confianza lo es todo

Muchas veces la confianza es fundamental, la confianza en uno mismo, de conocer sus posibilidades, sus ventajas, sus virtudes, sus defectos, de superar límites en los que en un principio no confiábamos mucho

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Luces de Navidad 2017

Luces de Navidad 2017 Mariano Cuesta / Sevilla

Este año se acaba y me gustaría hablar sobre un punto importante en nuestras vidas. La actitud. Sé que no todo es actitud, que las condiciones materiales, que diría Marx, influyen de manera determinante pero hay gente que te pone las pilas de una manera impresionante. Es cierto que hay un tiempo en el que nos toca asumir nuestra situación, unos desde el nacimiento, otros por causas ajenas, ya sea accidentes o enfermedades. Pero es que la actitud es muy importante para afrontar las cosas. Podemos instalarnos en el miedo, en la duda, pero eso es una parte del problema, no la solución.

Muchas veces la confianza es fundamental. Y la confianza supone el hecho de afrontar las cosas con decisión sabiendo o proyectando, razonablemente, que se puede conseguir el objetivo propuesto. Claro que no hablo de correr maratones sin entrenar, ni creerse mejor que nadie porque sí. Hablo de la confianza en uno mismo, de conocer sus posibilidades, sus ventajas, sus virtudes, sus defectos, de superar límites en los que en un principio no confiábamos mucho.

Yo llevo mucho tiempo viviendo con ciertos miedos y a veces es necesario sacudirlos como los árboles para que puedan dar sus frutos. 

Este año me ha pasado una de las mejores cosas que me podía pasar, bueno técnicamente fue el anterior, pero dentro de unos días se cumple un año. Es una de las mejores personas que conozco. Me ha devuelto la confianza, que ha creído en mí, que me ha dado el impulso que necesitaba y me ha hecho muy consciente de mis posibilidades. Y me ha hecho mucho mejor. A veces sólo necesitamos que nos enseñen que las cadenas que nos ponemos son nuestras, y que en cualquier momento las podemos soltar y sentirnos, de algún modo, libres, y conscientes de nuestro potencial. 

Para los retrones, o al menos en mi caso, porque tampoco quiero hacer generalizaciones, es muy importante la confianza. Y cuando alguien confía en ti y ve, muchas veces más que tú, lo que puedes hacer, entonces eso se convierte en un trampolín hacia un futuro mejor. Este año he sido capaz de sacarme el carnet de coche y estoy a punto de acabar la carrera, después de innumerables intentos, de idas y venidas, de desilusión y fracasos, de no tener un foco en la vida. 

Después de todo eso, llega una persona y te cambia la vida. De repente pasas de tener miedo a tener confianza, de sentirlo todo como una carga a sentirlo como un reto ilusionante, de sentir pesadez a sentir energía. De enfocar las cosas de modo distinto. Y es que como decía antes, este año he aprendido a ser mucho mejor persona. ¿Y qué es ser mejor persona? Valorar a las personas que te rodean, estar atento a las personas que te quieren, disfrutar al máximo de las pequeñas cosas, ser consciente de tu potencial y la responsabilidad que uno mismo tiene, consigo y con sus seres cercanos, queridos o no.

Este año que acaba ha venido marcado por una persona maravillosa a la que tengo tantísimo que agradecer. Y sólo puedo pedirle a este año que entra que siga la progresión. 

Por todo esto y por mucho más, te doy las gracias, M.

(Perdonad que me haya ido un poco por los cerros de Úbeda, pero se acerca la navidad y quería compartir con vosotros esta sensación tan bonita). Seguiremos trabajando e intentando contar lo que ocurre, denunciando injusticias, dando voz a las personas que nos inspiran y seguiremos creciendo juntos. Por mi parte sólo me queda desearos una feliz navidad y un próspero año nuevo. Nos leemos a la vuelta! 

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