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    <title><![CDATA[elDiario.es - De retrones y hombres]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - De retrones y hombres]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los medios de comunicación, aliados del cambio social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/medios-comunicacion-aliados-cambio-social_129_13055535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/edd7a3ec-e713-4a88-a799-3189777d02a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los medios de comunicación, aliados del cambio social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la III Jornada sobre Discapacidad y Medios de Comunicación, el foco se puso en la figura del asistente personal como derecho y como modelo de vida independiente, una realidad todavía poco conocida y a la que muchas personas con discapacidad severa siguen aspirando en nuestro país</p></div><p class="article-text">
        En esta columna solemos insistir en la importancia de la formaci&oacute;n en discapacidad de los profesionales con responsabilidad social: docentes, arquitectos, personal sanitario&hellip; y, por supuesto, periodistas y comunicadores.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, la Facultad de Comunicaci&oacute;n de la Universidad de Sevilla acogi&oacute; recientemente la III Jornada sobre Discapacidad y Medios de Comunicaci&oacute;n, organizada junto a COCEMFE Sevilla. En esta edici&oacute;n, el foco se ha puesto en la figura del asistente personal como derecho y como modelo de vida independiente, una realidad todav&iacute;a poco conocida y a la que muchas personas con discapacidad severa siguen aspirando en nuestro pa&iacute;s. Una asistencia que les permitir&iacute;a vivir y no solo sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de encuentros resulta especialmente valioso porque acerca al alumnado a realidades que rara vez forman parte de los planes de estudio. Invita a reflexionar sobre la discapacidad a quienes, en un futuro pr&oacute;ximo, transmitir&aacute;n y construir&aacute;n los relatos informativos que tanto impacto tienen en la sociedad. Cuanto mayor sea ese conocimiento, mayor ser&aacute; tambi&eacute;n su capacidad para contribuir a la inclusi&oacute;n desde su ejercicio profesional.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, la jornada volvi&oacute; a convocar los premios Discapacidad y Comunicaci&oacute;n, que reconocen las buenas pr&aacute;cticas y el compromiso social de los comunicadores en formaci&oacute;n. Y qu&eacute; mejor premio que ver sus trabajos publicados en medios de comunicaci&oacute;n como Canal Sur, la Cadena Ser y Diario de Sevilla, seg&uacute;n el formato documental, podcast o reportaje escrito.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, se subray&oacute; la necesidad de una colaboraci&oacute;n estrecha entre los medios de comunicaci&oacute;n y el movimiento asociativo. Los medios tienen un papel decisivo: pueden reforzar prejuicios o, por el contrario, ayudar a construir una sociedad m&aacute;s justa, inclusiva y consciente de su diversidad.
    </p><p class="article-text">
        Los participantes, procedentes de distintas entidades y asociaciones, recordaron ideas que conviene no dar por sentadas, especialmente en el &aacute;mbito universitario: la importancia de visibilizar para conocer. Porque lo que no se ve no existe, y solo desde el conocimiento es posible transmitir una mirada &eacute;tica, justa e inclusiva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/medios-comunicacion-aliados-cambio-social_129_13055535.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 05:02:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los medios de comunicación, aliados del cambio social]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo hablamos de la discapacidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/hablamos-discapacidad_132_12891545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ebac643-f19f-4679-af89-561750584c24_16-9-discover-aspect-ratio_default_1133837.jpg" width="1339" height="753" alt="Cómo hablamos de la discapacidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta guía del Consejo Audiovisual andaluz ha participado un equipo asesor integrado no solo por profesionales de la comunicación, sino también por personas con discapacidad, asociaciones y entidades vinculadas a este ámbito</p></div><p class="article-text">
        A veces basta con encender la televisi&oacute;n, abrir un peri&oacute;dico o escuchar la radio para darse cuenta de qui&eacute;nes siguen sin estar. O, peor a&uacute;n, de c&oacute;mo est&aacute;n. Las personas con discapacidad aparecen en los medios, s&iacute;, pero casi siempre vinculadas a la excepci&oacute;n, al testimonio, a la superaci&oacute;n o al problema. Rara vez como expertas, como profesionales, como voces autorizadas que opinan de econom&iacute;a, cultura, ciencia o pol&iacute;tica. Y, sin embargo, tambi&eacute;n est&aacute;n ah&iacute;. Solo que no siempre se las mira como personas antes que como discapacidad.
    </p><p class="article-text">
        Por eso no es la primera, ni tampoco ser&aacute; la &uacute;ltima, pero ya ven&iacute;a haciendo falta. Me refiero a la <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Gu&iacute;a de discapacidad para los medios de comunicaci&oacute;n</em></a><a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&nbsp;</a> que este final de a&ntilde;o ha publicado el Consejo Audiovisual de Andaluc&iacute;a (CAA). La discapacidad necesita ser visible, porque lo que no vemos no existe o acaba por olvidarse. De la discapacidad hay que hablar, debe estar presente, pero hacerlo con propiedad y conocimiento de causa. Para eso sirve una gu&iacute;a como esta, que en realidad es una actualizaci&oacute;n de la anterior.
    </p><p class="article-text">
        A finales de los noventa y principios de los dos mil, los medios de comunicaci&oacute;n vivimos un despertar a la realidad de la discapacidad. Me atrever&iacute;a a decir que se produjo una peque&ntilde;a edad dorada: por fin, los medios tend&iacute;an la mano a la discapacidad, la incorporaban a sus contenidos y se ocupaban de darle no solo espacio, sino un tratamiento m&aacute;s acorde con la realidad. Exist&iacute;a una preocupaci&oacute;n por poner la comunicaci&oacute;n al servicio de las personas con discapacidad. Toda esa conciencia generada en aquellos a&ntilde;os ha ido dando frutos, hasta llegar a un punto de cierto estancamiento. Hac&iacute;a falta una revisi&oacute;n. Tocaba renovar votos.
    </p><p class="article-text">
        En esta gu&iacute;a del Consejo Audiovisual andaluz ha participado un equipo asesor integrado no solo por profesionales de la comunicaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n por personas con discapacidad, asociaciones y entidades vinculadas a este &aacute;mbito. Hablar de discapacidad, pero hacerlo con las personas con discapacidad. Los cambios nunca se producen a la velocidad que nos gustar&iacute;a o que ser&iacute;a deseable, pero es indudable que hay clich&eacute;s y estereotipos que hoy resultan ya muy raros en el tratamiento informativo de la discapacidad.
    </p><p class="article-text">
        El reto actual quiz&aacute; ya no sea tanto el lenguaje. El desaf&iacute;o est&aacute; en algo m&aacute;s profundo: en incluir a las personas con discapacidad en los medios como lo que son, personas que trabajan, que saben, que opinan y que ejercen su profesi&oacute;n. No como una categor&iacute;a aparte, sino como parte de la normalidad informativa. Una normalidad hacia la que seguimos caminando, aunque todav&iacute;a queden puertas por abrir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/hablamos-discapacidad_132_12891545.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jan 2026 05:02:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo hablamos de la discapacidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Neuroinclusión: accesibilidad más allá de lo físico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/neuroinclusion-accesibilidad-fisico_132_12855934.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4faf85e9-482f-4844-b5fb-28c11acfecb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Neuroinclusión: accesibilidad más allá de lo físico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La neuroinclusión parte de una idea muy simple: no todos pensamos igual, y eso está bien. Como señala Thomas Armstrong, cada cerebro es único y diferente, y no todos los cerebros funcionan de la misma manera</p></div><p class="article-text">
        A menudo se habla de accesibilidad pensando en rampas, subt&iacute;tulos o lectores de pantalla. Todo&nbsp;eso es necesario, pero hay otra parte menos visible de la accesibilidad que tiene que ver con c&oacute;mo&nbsp;las personas perciben, procesan y se relacionan con el mundo. Esa parte se llama neuroinclusi&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La neuroinclusi&oacute;n parte de una idea muy simple: no todos pensamos igual, y eso est&aacute; bien. Como&nbsp;se&ntilde;ala Thomas Armstrong, cada cerebro es &uacute;nico y diferente, y no todos los cerebros funcionan de&nbsp;la misma manera. No existe un cerebro &ldquo;est&aacute;ndar&rdquo; al que todos deban compararse, ya que la&nbsp;diversidad entre cerebros es tan valiosa como la biodiversidad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada cerebro tiene su forma particular de funcionar. Algunas personas necesitan silencio para&nbsp;concentrarse; otras solo pueden hacerlo con m&uacute;sica. Hay quienes procesan la informaci&oacute;n de&nbsp;manera lineal y quienes saltan de una idea a otra. Algunas personas piensan en im&aacute;genes, otras en&nbsp;palabras. Hay quienes necesitan tiempo para responder y quienes lo hacen casi sin pensar. Todas&nbsp;esas formas son v&aacute;lidas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo se consider&oacute; que hab&iacute;a una forma &ldquo;correcta&rdquo; de aprender, de trabajar o de&nbsp;comunicarse. Lo dem&aacute;s se etiquetaba como raro, distra&iacute;do o problem&aacute;tico. Pero la neurodiversidad&nbsp;no es una moda ni un diagn&oacute;stico: es una realidad humana. Ya lo adelant&oacute; Temple Grandin con su&nbsp;c&eacute;lebre frase: &ldquo;I am different, not less.&rdquo; Todos los entornos est&aacute;n llenos de cerebros distintos,&nbsp;aunque no siempre se note.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La neuroinclusi&oacute;n consiste en crear espacios donde esas diferencias no sean un obst&aacute;culo sino&nbsp;parte del dise&ntilde;o. No se trata de dar ventajas, sino de eliminar desventajas innecesarias. Por&nbsp;ejemplo, permitir el uso de auriculares con cancelaci&oacute;n de ruido en oficinas abiertas puede ayudar&nbsp;a quien se distrae con facilidad. Dar instrucciones por escrito adem&aacute;s de verbalmente puede evitar&nbsp;malentendidos. Ofrecer flexibilidad horaria puede permitir que alguien trabaje mejor en sus horas&nbsp;de mayor concentraci&oacute;n. Son ajustes simples, pero que cambian por completo la experiencia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la educaci&oacute;n tambi&eacute;n tiene mucho sentido. No todos los alumnos aprenden de la misma forma&nbsp;ni al mismo ritmo. Algunos necesitan ver, otros escuchar, otros hacer. Incorporar distintos formatos&nbsp;&mdash;texto, audio, imagen, pr&aacute;ctica&mdash; no solo ayuda a quienes tienen una condici&oacute;n concreta, tambi&eacute;n&nbsp;mejora la comprensi&oacute;n de todos. Al final, la inclusi&oacute;n siempre termina beneficiando m&aacute;s all&aacute; de&nbsp;quien la necesita.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el entorno digital, la neuroinclusi&oacute;n tambi&eacute;n tiene un papel importante. Una web saturada de&nbsp;animaciones, colores o mensajes emergentes puede ser agotadora para cualquiera, pero&nbsp;especialmente para alguien con TDAH o sensibilidad sensorial. El lenguaje ambiguo o los men&uacute;s&nbsp;poco predecibles generan frustraci&oacute;n y ansiedad. Dise&ntilde;ar con claridad, ofrecer opciones, evitar el&nbsp;ruido visual: eso tambi&eacute;n es accesibilidad cognitiva.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La diferencia entre accesibilidad y neuroinclusi&oacute;n puede entenderse as&iacute;: la accesibilidad abre la&nbsp;puerta, la neuroinclusi&oacute;n te invita a quedarte. Una persona puede acceder a un espacio, una web o&nbsp;una reuni&oacute;n, pero si ese entorno est&aacute; pensado solo para una forma de funcionar, probablemente se&nbsp;sentir&aacute; fuera de lugar. Ser neuroinclusivo es reconocer que no hay una &uacute;nica forma v&aacute;lida de estar,&nbsp;trabajar o aprender.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no es solo un tema t&eacute;cnico. Es una cuesti&oacute;n de cultura. Significa dejar de pedirle a la gente&nbsp;que se &ldquo;adapte&rdquo; a un sistema que no fue dise&ntilde;ado para ella, y empezar a dise&ntilde;ar sistemas que&nbsp;contemplen la diferencia. Significa aceptar que no todos rinden igual en una reuni&oacute;n de una hora,&nbsp;que algunos necesitan pausas, que hay quienes prefieren comunicarse por escrito, que no todo el&nbsp;mundo procesa lo social del mismo modo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la neuroinclusi&oacute;n ampl&iacute;a la idea de accesibilidad m&aacute;s all&aacute; del acceso f&iacute;sico o digital.&nbsp;No se trata de hacer excepciones ni de inventar protocolos nuevos, sino de mirar un poco m&aacute;s all&aacute;&nbsp;de lo habitual y entender que lo que para una persona es simple, para otra puede ser una barrera&nbsp;invisible.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando el entorno se adapta a las personas &mdash;en vez de exigir que las personas se adapten&nbsp;al entorno&mdash; todos ganamos. La neuroinclusi&oacute;n no busca uniformar, sino permitir que cada uno&nbsp;funcione desde su propio ritmo, su propio modo y su propio lenguaje. Y lo hace con la claridad de&nbsp;frases sencillas pero poderosas: &ldquo;Soy diferente, no menos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/neuroinclusion-accesibilidad-fisico_132_12855934.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Dec 2025 05:03:30 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mito del usuario ideal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/mito-usuario-ideal_132_12831369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c394df4-1d5f-46f4-b212-cf760233a0a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mito del usuario ideal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El usuario ideal no ha existido nunca. Los usuarios reales somos todos nosotros, con nuestras prisas, despistes, limitaciones temporales o permanentes. Y si el diseño digital no es capaz de reconocerlo, seguirá levantando barreras en lugar de derribarlas</p></div><p class="article-text">
        En el mundo del dise&ntilde;o digital hay un personaje de ficci&oacute;n que tomamos como modelo a seguir. Es alguien que nunca se cansa, que lee textos min&uacute;sculos sin esfuerzo, que tiene el pulso perfecto para hacer clic en botones diminutos, que oye hasta el &uacute;ltimo matiz de un audio y que jam&aacute;s se confunde al teclear su contrase&ntilde;a. Ese ser fant&aacute;stico es el usuario ideal, una especie de unicornio que existe en la mente de muchos dise&ntilde;adores y desarrolladores, pero que es imposible de ver en el mundo real.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que este mito condiciona c&oacute;mo se construyen webs, apps y servicios. Si todo se piensa para un usuario que ve perfecto, oye perfecto y se mueve perfecto, cualquiera que se salga de esa supuesta perfecci&oacute;n empieza a encontrar barreras. Y la verdad es que la mayor&iacute;a de nosotros estamos fuera de ese molde, aunque no siempre seamos conscientes de ello.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Nunca te has equivocado de bot&oacute;n al ir con prisa? &iquest;Nunca has dejado un formulario a medias porque te ped&iacute;a mil datos sin explicarlos? &iquest;Nunca has desistido al intentar resolver un captcha ilegible? Bienvenido a la realidad: todos somos usuarios imperfectos. No hace falta tener una discapacidad para toparnos con las barreras digitales que levanta la obsesi&oacute;n por el &ldquo;usuario ideal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El mito se alimenta a base de la comodidad. Es m&aacute;s f&aacute;cil dise&ntilde;ar para alguien que nunca falla y que siempre se adapta al sistema, en lugar de construir un sistema flexible que se adapte a la gente. As&iacute; se crean p&aacute;ginas con textos de bajo contraste imposibles de leer al sol, v&iacute;deos sin subt&iacute;tulos que excluyen a quien tiene problemas de audici&oacute;n, men&uacute;s que solo se manejan con el rat&oacute;n dejando fuera a quienes navegan con teclado o pantallas t&aacute;ctiles que no son operables a no ser que tengas dedos de pianista.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un desastre. Primero, porque convierte a parte de la poblaci&oacute;n en ciudadanos de segunda en lo digital, sin acceso a servicios b&aacute;sicos o con grandes dificultades para usarlos. Segundo, porque incluso quienes se creen usuarios &ldquo;normales&rdquo; terminan sufriendo las consecuencias. Una web mal dise&ntilde;ada no solo es inaccesible: tambi&eacute;n es inc&oacute;moda, lenta, confusa. La falta de accesibilidad nos afecta a todos, aunque a veces prefiramos no verlo.
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que hay alternativas. Las WCAG 2.2, las pautas internacionales de accesibilidad web, no son un manual para gente rara o un checklist burocr&aacute;tico: son un compendio de sentido com&uacute;n. Textos legibles, formularios claros, navegaci&oacute;n coherente, alternativas para distintos sentidos&hellip; en definitiva, dise&ntilde;ar pensando en la diversidad real de los usuarios. Cuando se aplica, la experiencia mejora para todos.
    </p><p class="article-text">
        El problema es cultural. Nos han vendido la idea de que la accesibilidad es un extra, algo que se a&ntilde;ade al final &ldquo;si queda presupuesto&rdquo; o &ldquo;si nos lo pide alguien&rdquo;. Mientras tanto, se sigue rindiendo culto al usuario ideal. El resultado son productos brillantes en la demo, pero hostiles en la pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        Puede que haya llegado el momento de darle la vuelta al enfoque. Empezar a dise&ntilde;ar no para el unicornio inexistente, sino para la persona que entra a la web desde el m&oacute;vil en un autob&uacute;s lleno de gente, para quien tiene una mano ocupada, para quien no oye un v&iacute;deo pero quiere entenderlo, para quien se cansa tras un rato frente a la pantalla. Es decir: dise&ntilde;ar para la gente.
    </p><p class="article-text">
        El usuario ideal no ha existido nunca. Los usuarios reales somos todos nosotros, con nuestras prisas, despistes, limitaciones temporales o permanentes. Y si el dise&ntilde;o digital no es capaz de reconocerlo, seguir&aacute; levantando barreras en lugar de derribarlas.
    </p><p class="article-text">
        La accesibilidad no es un gesto amable ni un lujo opcional: es la &uacute;nica manera de que la tecnolog&iacute;a cumpla su promesa de ser un espacio abierto y com&uacute;n. Todo lo dem&aacute;s es seguir persiguiendo un mito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/mito-usuario-ideal_132_12831369.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Dec 2025 05:02:51 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mira para no ignorar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/mira-no-ignorar_132_12820798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8078603-bf0c-4540-99fe-15575df20dd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mira para no ignorar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aquella orden de los ochenta, el “no mires”, se ha convertido hoy en su contrario más urgente: mira. Mira para comprender. Mira para dejar de ignorar. Mira para que la inclusión deje de ser una palabra solemne en un documento y se convierta, por fin, en vida real</p></div><p class="article-text">
        Los que fuimos ni&ntilde;os antes de los noventa recordamos bien una escena repetida: al cruzarnos por la calle con una persona con discapacidad &mdash;<em>minusv&aacute;lida, </em>dec&iacute;a entonces el diccionario social&mdash; algo en nosotros, pura curiosidad infantil, nos empujaba a mirar. Mirarla entera, como quien intenta entender un misterio que nadie le quiere contar.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces aparec&iacute;a la mano adulta sobre el hombro: <em>&ldquo;No mires&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Un mandato seco, casi un susurro avergonzado.
    </p><p class="article-text">
        Aquel <em>no mires</em> nos dejaba m&aacute;s preguntas que respuestas. &iquest;Por qu&eacute; no? &iquest;Qu&eacute; ten&iacute;a de malo mirar? A veces nos dec&iacute;an que era mala educaci&oacute;n; otras, respond&iacute;an con una compasi&oacute;n torpemente administrada: &ldquo;a su madre no le gusta que miren a su hijo&rdquo;. Y ah&iacute; se acababa la explicaci&oacute;n. Hab&iacute;a silencio. Un silencio que escond&iacute;a la discapacidad tras las paredes de casa, como si fuera algo que deb&iacute;a sufrirse de puertas para adentro.
    </p><p class="article-text">
        Hoy las redes sociales han reventado ese silencio. La discapacidad est&aacute; m&aacute;s visible que nunca, y lo m&aacute;s importante: son las propias personas con discapacidad quienes, c&aacute;mara en mano, narran su vida sin intermediarios. Hay quien muestra c&oacute;mo entra en una piscina sin pr&oacute;tesis, c&oacute;mo se desplaza de la silla de ruedas al WC, o c&oacute;mo se maquilla sin manos con una habilidad que muchos querr&iacute;amos para abrocharnos un simple bot&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Padres y madres de chicos con autismo &mdash;de mayor o menor severidad&mdash; comparten su d&iacute;a a d&iacute;a con una crudeza necesaria, porque solo as&iacute; quienes no convivimos con esas realidades podemos empezar a imaginar lo que supone vivirlas y lo que necesitan para manejarlas. No negar&eacute; que alguna vez he sentido pudor ajeno viendo esos v&iacute;deos. Pero ese pudor es un lujo para quienes miramos desde fuera. Para quienes viven dentro, exponer su vida es una forma de denunciar lo que no funciona: la falta de apoyos, la atenci&oacute;n sanitaria que no llega, los diagn&oacute;sticos que eclipsan la salud real y puertas que se cierran cuando deber&iacute;an abrirse de par en par.
    </p><p class="article-text">
        No es exhibici&oacute;n. Es supervivencia. Muchas veces, es la &uacute;nica forma de denunciar, de exigir recursos p&uacute;blicos, de recordarnos &mdash;a gritos si hace falta&mdash; que existen y que est&aacute;n ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Aquella orden de los ochenta, el <em>&ldquo;no mires&rdquo;</em>, se ha convertido hoy en su contrario m&aacute;s urgente: <em>mira</em>. Mira para comprender. Mira para dejar de ignorar. Mira para que la inclusi&oacute;n deje de ser una palabra solemne en un documento y se convierta, por fin, en vida real. Solo cuando miramos de verdad &mdash;sin miedo, sin morbo, sin compasi&oacute;n vac&iacute;a&mdash; la discapacidad deja de parecernos extra&ntilde;a y empieza a formar parte natural de la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/mira-no-ignorar_132_12820798.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 05:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mira para no ignorar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Concienciar sobre el TDAH]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/concienciar-tdah_132_12746826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/95429867-239c-4003-b8a1-ca1db995049c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1129875.jpg" width="774" height="435" alt="Concienciar sobre el TDAH"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras muchos intentamos que se reconozcan las dificultades reales de vivir con este trastorno —en la escuela, en el trabajo, en la sociedad—, otros trivializan el problema y siembran la sospecha de que el TDAH es, en el fondo, una cuestión de voluntad</p></div><p class="article-text">
        Con motivo del d&iacute;a de concienciaci&oacute;n del Trastorno por D&eacute;ficit de Atenci&oacute;n e Hiperactividad (TDAH), las redes se han llenado de rostros, historias y confesiones. Personas que, sin tapujos, cuentan c&oacute;mo es vivir con un cerebro que nunca descansa del todo. Y qu&eacute; bien que as&iacute; sea. La visibilizaci&oacute;n cuando nace de la experiencia real no solo informa: humaniza y educa.
    </p><p class="article-text">
        Durante demasiado tiempo el TDAH ha sido un diagn&oacute;stico mal entendido, a menudo reducido al t&oacute;pico del ni&ntilde;o inquieto o del adulto despistado. Por eso resulta tan valioso que quienes lo viven en primera persona tomen la palabra y la pantalla. Sus v&iacute;deos, tan espont&aacute;neos como honestos, logran lo que no consiguen los manuales ni los informes: mostrarnos la cotidianeidad del esfuerzo invisible.
    </p><p class="article-text">
        Porque el TDAH no desaparece con la edad ni se cura con disciplina. Acompa&ntilde;a siempre, aunque con los a&ntilde;os se aprenda a convivir con &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso resultan tan valiosos esos v&iacute;deos en los que alguien, sin pretensiones de experto, relata su d&iacute;a a d&iacute;a: la dificultad de mantener la atenci&oacute;n, la frustraci&oacute;n ante la impulsividad, la batalla constante por adaptarse a un mundo que parece hecho para otro ritmo. Son testimonios sinceros que nos invitan a mirar con empat&iacute;a y a entender que el TDAH no desaparece con los a&ntilde;os: se aprende a vivir con &eacute;l, con esfuerzo, con humor, y muchas veces, con cansancio.
    </p><p class="article-text">
        Pero, como en toda causa noble, no tardan en aparecer los que pretenden vender milagros. Entre un v&iacute;deo y otro, surgen los profetas del m&eacute;todo infalible, los gur&uacute;s del cerebro flexible. No tard&eacute; en cruzarme con uno de esos v&iacute;deos que aseguraba que el TDAH pod&iacute;a &ldquo;entrenarse&rdquo;, como si el cerebro fuera un m&uacute;sculo perezoso al que bastara con ponerle pesas y buena voluntad. Bajo un envoltorio de tecnicismos y esperanza, se vend&iacute;a una neuroterapia que pretend&iacute;a &ldquo;reeducar&rdquo; las ondas cerebrales mediante entrenamiento. Suena prometedor, s&iacute;; pero el problema no es la promesa, sino la ilusi&oacute;n que crea, las expectativas que construye. Porque ese discurso transmite la peligrosa idea de que el TDAH puede curarse, y que quien no lo logra es porque no se esfuerza lo suficiente o no hace lo que deber&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s lejos de la realidad. Hoy por hoy, la llamada terapia de <em>neurofeedback</em> contin&uacute;a siendo motivo de debate entre los expertos. Algunos estudios apuntan a ciertos beneficios; otros se&ntilde;alan carencias metodol&oacute;gicas y piden m&aacute;s investigaci&oacute;n. No hay consenso cient&iacute;fico, y presentarla como un tratamiento definitivo es, cuanto menos, irresponsable.
    </p><p class="article-text">
        Flaco favor hacen estos mensajes a la causa de la concienciaci&oacute;n. Mientras muchos intentamos que se reconozcan las dificultades reales de vivir con este trastorno &mdash;en la escuela, en el trabajo, en la sociedad&mdash;, otros trivializan el problema y siembran la sospecha de que el TDAH es, en el fondo, una cuesti&oacute;n de voluntad.
    </p><p class="article-text">
        Concienciar no es prometer curas imposibles, sino aprender a mirar distinto. Escuchar m&aacute;s. Creer m&aacute;s. Y entender que la comprensi&oacute;n tambi&eacute;n es una forma de ayuda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/concienciar-tdah_132_12746826.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Nov 2025 05:01:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Concienciar sobre el TDAH]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La farsa de la inclusión forzada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/farsa-inclusion-forzada_132_12740109.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4b87a89-4ea5-4565-9526-d82a34897f6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La farsa de la inclusión forzada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llamar “forzada” a la inclusión es, además, un insulto para quienes llevamos años peleando porque se reconozca lo obvio: que todos formamos parte de la sociedad y que todos tenemos derecho a vernos representados. No se trata de cuota ni de capricho, sino de justicia y de verdad</p></div><p class="article-text">
        Hay una expresi&oacute;n que se ha puesto de moda de un tiempo a esta parte en foros, redes y tertulias de sobremesa: &ldquo;inclusi&oacute;n forzada&rdquo;. Se usa para quejarse de la presencia de mujeres, personas racializadas, personas LGTBI o con discapacidad en pel&iacute;culas, series, anuncios o incluso en la pol&iacute;tica. La frase suena contundente, pero no deja de ser lo que es: una aut&eacute;ntica mierda.
    </p><p class="article-text">
        Porque detr&aacute;s de esa supuesta denuncia hay una idea profundamente reaccionaria: que lo &ldquo;normal&rdquo; es un mundo homog&eacute;neo, blanco, masculino, heterosexual y sin cuerpos diversos. Cualquier desviaci&oacute;n de esa postal artificial se presenta como una imposici&oacute;n. Pero la realidad, aunque incomode a algunos, es que la diversidad no se fuerza: existe. Est&aacute; ah&iacute; en las calles, en las familias, en las aulas. Invisibilizarla, eso s&iacute;, ha sido una estrategia cultural durante siglos.
    </p><p class="article-text">
        El truco es tan viejo como eficaz. Llamar &ldquo;forzada&rdquo; a la inclusi&oacute;n es culpabilizar a quienes nunca estuvieron en el centro de la narrativa. Es como si la ausencia de mujeres protagonistas, de h&eacute;roes negros, de personajes con discapacidad o de familias LGTBI hubiera sido lo natural, y no el resultado de un sistema que los borraba sistem&aacute;ticamente. &iquest;Eso no era exclusi&oacute;n forzada?
    </p><p class="article-text">
        Cuando alguien dice que tal serie tiene demasiada diversidad &ldquo;metida con calzador&rdquo;, lo que en realidad confiesa es que no est&aacute; acostumbrado a no ser el centro de atenci&oacute;n. Es el s&iacute;ndrome del ni&ntilde;o que siempre tuvo todos los juguetes y que ahora se queja porque le toca compartir. El problema no es la inclusi&oacute;n: es la p&eacute;rdida de un privilegio que se daba por hecho sin posibilidad de ser discutido.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s curioso es que, si observamos bien, la supuesta &ldquo;inclusi&oacute;n forzada&rdquo; apenas compensa d&eacute;cadas &mdash;o m&aacute;s bien siglos&mdash; de ausencia. Por cada pel&iacute;cula con un reparto diverso hay cientos de otras con el mismo molde repetido hasta el aburrimiento. Por cada anuncio en el que aparece una persona con discapacidad, hay miles en los que brillan por su ausencia. &iquest;De verdad es forzado que empecemos a reflejar un poco mejor la sociedad real?
    </p><p class="article-text">
        La expresi&oacute;n tambi&eacute;n revela miedo. Miedo a que el relato cambie, a que los referentes ya no sean siempre los mismos, a que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as crezcan viendo h&eacute;roes y hero&iacute;nas que se parecen a ellos aunque lleven silla de ruedas, velo o un apellido extranjero. Y claro, para quien lleva toda la vida viendo que solo los que se parecen a &eacute;l son los que triunfan, ese cambio se percibe como una amenaza.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino &ldquo;inclusi&oacute;n forzada&rdquo; es, en el fondo, una cortina de humo. Sirve para ocultar lo verdaderamente inc&oacute;modo: que la exclusi&oacute;n nunca fue casual. Que hubo una selecci&oacute;n consciente de qui&eacute;n merec&iacute;a ser visible y qui&eacute;n deb&iacute;a permanecer en la sombra. Y que ahora que esas sombras empiezan a llenarse de rostros, de cuerpos y de voces diversas, los guardianes de lo viejo necesitan un eslogan para deslegitimarlo.
    </p><p class="article-text">
        Llamar &ldquo;forzada&rdquo; a la inclusi&oacute;n es, adem&aacute;s, un insulto para quienes llevamos a&ntilde;os peleando porque se reconozca lo obvio: que todos formamos parte de la sociedad y que todos tenemos derecho a vernos representados. No se trata de cuota ni de capricho, sino de justicia y de verdad.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; la pr&oacute;xima vez que alguien suelte el t&eacute;rmino, lo que habr&iacute;a que responderle es sencillo: lo que te molesta no es la inclusi&oacute;n, sino que el relato ya no es solo tuyo. Y eso no es forzado: es justo.
    </p><p class="article-text">
        La diversidad nunca ha necesitado permiso para existir. Lo que s&iacute; ha sido forzado &mdash;y de manera brutal&mdash; es su ausencia en los relatos que nos cuentan. As&iacute; que basta de eufemismos: lo forzado fue el silencio, no la inclusi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/farsa-inclusion-forzada_132_12740109.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Nov 2025 05:01:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La farsa de la inclusión forzada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre giros y silencios: una mirada a Spining out]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/giros-silencios-mirada-spining-out_132_12690088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a0e28e2-036b-467b-9b34-92bb1b01aeed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre giros y silencios: una mirada a Spining out"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como serie de ficción dramática, Spinning Out no pretende sustituir la información clínica, pero, a mi modo de ver, es una buena puerta de entrada para que el público en general entienda mejor la bipolaridad</p></div><p class="article-text">
        Acabo de ver la serie <em>Spinning Out</em>, de Netflix. Me hab&iacute;a fijado en ella porque soy amante del patinaje y, aunque hab&iacute;a supuesto que la exigencia y la lucha personal estar&iacute;an presentes en la ficci&oacute;n, no imagin&eacute; que el eje central de la acci&oacute;n fuera la enfermedad mental. Concretamente, el trastorno bipolar. Una enfermedad cr&oacute;nica que, a veces, banalizamos sin darnos cuenta al equiparar los altibajos propios de la vida con un problema de salud duro como la bipolaridad.
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar a valorar aspectos cinematogr&aacute;ficos &mdash;aunque las escenas de patinaje atrapan porque reflejan la belleza y el peligro de este deporte&mdash;, traigo a esta columna la serie justamente porque es una oportunidad de acercarnos, desde la ficci&oacute;n, a la vivencia de este trastorno.
    </p><p class="article-text">
        La bipolaridad es un trastorno del estado de &aacute;nimo caracterizado por cambios emocionales intensos y c&iacute;clicos, que alternan entre episodios de euforia o energ&iacute;a elevada y etapas de profunda tristeza y apat&iacute;a; es decir, fluctuaciones que pueden afectar seriamente la vida cotidiana, las relaciones y el bienestar de quien lo experimenta.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Spinning Out</em>, el trastorno es eje de la historia. No solo hay personajes que lidian con &eacute;l, sino que tambi&eacute;n profundiza en aspectos tan cotidianos para las personas con bipolaridad como la lucha contra el estigma de padecer una enfermedad mental, el miedo al diagn&oacute;stico y las consecuencias de hacerlo p&uacute;blico o mantenerlo en la intimidad. Pero tambi&eacute;n evidencia c&oacute;mo llevarlo en silencio puede empeorarlo todo. Un toque de atenci&oacute;n que nos interpela a todos: no ocultar, aceptar, normalizar y comprender a quien lo sufre.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, representa claramente los s&iacute;ntomas desde la subjetividad de quien los siente, mostr&aacute;ndonos episodios man&iacute;acos (insomnio, hiperactividad, toma de decisiones impulsivas) y etapas depresivas (desmotivaci&oacute;n, aislamiento, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, habla de la medicaci&oacute;n: la paradoja de medicarse para llevar una vida bajo control, m&aacute;s funcional, pero que, a la vez, merma otras capacidades, como la de sentirse uno mismo, con la energ&iacute;a suficiente para llegar a todo y a todos, sobre todo a uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de abordar la cuesti&oacute;n de los tratamientos farmacol&oacute;gicos, la serie profundiza en el trastorno mostrando la complejidad de las relaciones familiares o el factor hereditario.
    </p><p class="article-text">
        Como serie de ficci&oacute;n dram&aacute;tica, <em>Spinning Out</em> no pretende sustituir la informaci&oacute;n cl&iacute;nica, pero, a mi modo de ver, es una buena puerta de entrada para que el p&uacute;blico en general entienda mejor la bipolaridad. Algo que, en mayor o menor medida, al final terminan comprendiendo sus protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        En el hielo, como en la vida, encontrar el equilibrio empieza por atreverse a mirar de frente la realidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/giros-silencios-mirada-spining-out_132_12690088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2025 04:02:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre giros y silencios: una mirada a Spining out]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nadie se queja de tu web... porque ya están en la competencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/nadie-queja-web-competencia_132_12642703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fedb4d6-8693-4933-8513-3e8d7426c797_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nadie se queja de tu web... porque ya están en la competencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es el efecto de no cuidar la accesibilidad digital: pierdes usuarios en silencio. No hay quejas, no hay feedback, solo abandono. El problema es que ese abandono nunca aparece en tus métricas como “la gente no puede usar la web”, sino como simples visitas que no convierten</p></div><p class="article-text">
        La accesibilidad digital sigue siendo la gran olvidada. Muchos piensan que con subt&iacute;tulos en un v&iacute;deo, un ALT en las im&aacute;genes y un par de contrastes revisados ya tienen el tema resuelto. Pero no, eso es solo la superficie. Lo que de verdad decide si alguien puede usar tu web o aplicaci&oacute;n sin frustrarse es invisible. Y cuando lo ignoras, el resultado es simple: la gente se marcha sin decir nada.
    </p><p class="article-text">
        La accesibilidad digital invisible es esa capa de detalles que no aparecen en las gu&iacute;as r&aacute;pidas de dise&ntilde;o: el foco del teclado que desaparece, un bot&oacute;n que no responde, formularios que no dicen qu&eacute; ha fallado, enlaces gen&eacute;ricos como &ldquo;clic aqu&iacute;&rdquo;. Para quien navega con un lector de pantalla o depende de la consistencia en la interfaz, estos no son peque&ntilde;os fallos: son aut&eacute;nticas barreras digitales.
    </p><h2 class="article-text">Accesibilidad digital invisible: la trampa de lo que no se ve</h2><p class="article-text">
        Un sitio web puede parecer impecable a simple vista. Todo carga, todo se ve bonito, todo parece &ldquo;funcionar&rdquo;. Pero basta con navegar solo con el teclado para descubrir lo contrario: saltos ca&oacute;ticos, formularios imposibles de completar, men&uacute;s que se abren y se cierran sin criterio, encabezados que no sirven de gu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses, un cliente me dec&iacute;a orgulloso que nadie se quejaba cuando su web fallaba. Claro, nadie se quejaba porque ya se hab&iacute;an ido a la competencia. Ese es el efecto de no cuidar la accesibilidad digital: pierdes usuarios en silencio. No hay quejas, no hay feedback, solo abandono.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que ese abandono nunca aparece en tus m&eacute;tricas como &ldquo;la gente no puede usar la web&rdquo;, sino como simples visitas que no convierten. Y claro, luego llegan las teor&iacute;as: que si el SEO, que si la publicidad, que si el mercado est&aacute; dif&iacute;cil&hellip; cuando en realidad la barrera estaba en tu propia casa.
    </p><h2 class="article-text">Microinteracciones: el silencio que excluye</h2><p class="article-text">
        La accesibilidad digital tambi&eacute;n vive en las microinteracciones, esos momentos aparentemente peque&ntilde;os que marcan toda la experiencia. Env&iacute;as un formulario y no hay confirmaci&oacute;n. Ni un icono, ni un mensaje, ni un cambio de color. Silencio absoluto.
    </p><p class="article-text">
        Para alguien con discapacidad visual o cognitiva, ese silencio es devastador: &iquest;funcion&oacute;? &iquest;lo envi&eacute; dos veces? &iquest;fall&oacute;?. El usuario no tiene respuestas. Un simple aviso claro (&ldquo;Formulario enviado con &eacute;xito&rdquo;) lo habr&iacute;a solucionado.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo pasa con un bot&oacute;n que no reacciona, un men&uacute; que se despliega pero no avisa, o un error que aparece en rojo sin explicaci&oacute;n. El silencio digital es exclusi&oacute;n, porque la web no comunica.
    </p><p class="article-text">
        Estos peque&ntilde;os detalles son los que marcan la diferencia entre una experiencia de usuario inclusiva y una que expulsa, sin ruido, a quien m&aacute;s lo necesita.
    </p><h2 class="article-text">Accesibilidad digital: peque&ntilde;os cambios, grandes diferencias</h2><p class="article-text">
        La accesibilidad digital no solo se trata de lo visual. Botones min&uacute;sculos, gestos complicados o zonas t&aacute;ctiles imposibles afectan tambi&eacute;n a personas con movilidad reducida o usuarios en situaciones transitorias: alguien con una mano ocupada, alguien con mala conexi&oacute;n, o simplemente alguien usando un m&oacute;vil con la pantalla rota.
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso es que implementar accesibilidad digital no es caro ni complejo. No requiere un presupuesto millonario ni un redise&ntilde;o desde cero. Lo que pide es atenci&oacute;n al detalle, consistencia y empat&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Prueba tu web sin rat&oacute;n. Revisa si la jerarqu&iacute;a de encabezados tiene sentido. Aseg&uacute;rate de que los formularios avisan de los errores de forma clara. Ampl&iacute;a la zona t&aacute;ctil de un bot&oacute;n. Son cambios sencillos que transforman la experiencia para todos.
    </p><p class="article-text">
        Y ojo: cuando mejoras la accesibilidad digital, no solo ayudas a personas con discapacidad. Est&aacute;s mejorando la experiencia de toda tu base de usuarios. Un mensaje claro beneficia a quien usa un lector de pantalla, pero tambi&eacute;n a quien est&aacute; distra&iacute;do. Un bot&oacute;n grande ayuda a alguien con temblor en las manos, pero tambi&eacute;n a quien va en el metro con el m&oacute;vil en movimiento.
    </p><p class="article-text">
        En resumen: la accesibilidad digital est&aacute; en los detalles que nadie ve, pero que todos sienten cuando fallan. Si los ignoras, seguir&aacute;s excluyendo personas sin saberlo, aunque tu web luzca impecable en capturas de pantalla.
    </p><p class="article-text">
        Accesibilidad digital: peque&ntilde;os detalles que marcan grandes diferencias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/nadie-queja-web-competencia_132_12642703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Sep 2025 04:00:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nadie se queja de tu web... porque ya están en la competencia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la cámara de mi abuelo a la nanotecnología]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/camara-abuelo-nanotecnologia_132_12635150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5dfd0871-9e37-4c4b-bbf3-dec8308219b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la cámara de mi abuelo a la nanotecnología"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La prótesis de los nanohilos de telurio es una investigación china con pintaza. Estos nanohilos se implantan en la retina y transforman la luz en señales eléctricas que viajan al cerebro. La energía proviene de la luz que absorben</p></div><p class="article-text">
        Cuando en los primeros noventa mi abuelo me compart&iacute;a su total seguridad de que en el futuro la tecnolog&iacute;a desarrollar&iacute;a alg&uacute;n dispositivo con el que yo podr&iacute;a volver a ver, le escuchaba con escepticismo. Era una negacionista de ese tipo de avances cient&iacute;ficos, seguramente llevada por el pragmatismo de quien ha asumido su destino. Atr&aacute;s ni para coger impulso.
    </p><p class="article-text">
        Con ese talante he le&iacute;do a lo largo de los a&ntilde;os, y las d&eacute;cadas, cada noticia que los amigos me mostraban acerca de la visi&oacute;n artificial. Todo lo le&iacute; siempre como el que lee ciencia ficci&oacute;n, sin pensar, ni por un segundo, que aquello fuera ocurrir durante mi vida terrenal. Pero la verdad es que, con los a&ntilde;os, lo que me parec&iacute;a alejado de toda realidad, ahora lo contemplo como algo ya no tan lejano y m&aacute;s factible.
    </p><p class="article-text">
        Mi escepticismo ha desaparecido. No soy ya negacionista de una realidad que, sobre el papel de las investigaciones, llegan a parecerme, incluso, ilusionantes.
    </p><p class="article-text">
        Desde las primeras pr&oacute;tesis visuales aparatosas, que requer&iacute;an de dispositivos tochos y fuentes de energ&iacute;a externas, que te hac&iacute;an parecer m&aacute;s bien un Robocop, hasta los m&aacute;s discretos chips que, en realidad, no te devolv&iacute;an la vista sino una especie de pseudovisi&oacute;n artificial a base de p&iacute;xeles, en blanco y negro, que ya me dir&aacute;n qui&eacute;n quiere ver as&iacute;&hellip; hemos llegado a un escenario, en la actualidad, mucho m&aacute;s halag&uuml;e&ntilde;o. Me he fijado en dos proyectos: el de los nanohilos de telurio y el de los pol&iacute;meros. Ambos fascinantes. Suenan m&aacute;s a ciencia ficci&oacute;n que nunca, tambi&eacute;n parecen m&aacute;s factibles que nunca, aunque las pruebas solo se han hecho en animales, por ahora.
    </p><p class="article-text">
        La pr&oacute;tesis de los nanohilos de telurio es una investigaci&oacute;n china con pintaza. Estos nanohilos se implantan en la retina y transforman la luz en se&ntilde;ales el&eacute;ctricas que viajan al cerebro. La energ&iacute;a proviene de la luz que absorben los nanohilos de telurio.
    </p><p class="article-text">
        El otro proyecto lo desarrollan el Instituto Italiano de Tecnolog&iacute;a (IIT) de Mil&aacute;n y el IIT de G&eacute;nova. Este me fascina. Consiste en una retina artificial l&iacute;quida, que se inyecta bajo la retina humana. Utiliza pol&iacute;meros y nanotecnolog&iacute;a. Los pol&iacute;meros, en concreto, poliofenos, para el que no lo sepa, son pl&aacute;sticos. Pl&aacute;sticos capaces de absorber la luz y transformarla en cargas el&eacute;ctricas. Esas nanopart&iacute;culas se extienden por la retina y entran en contacto con las neuronas residuales que no est&aacute;n degeneradas por la enfermedad. La recuperaci&oacute;n visual es casi completa. &iquest;No es incre&iacute;ble?
    </p><p class="article-text">
        El resto es la visi&oacute;n, que se produce en nuestro cerebro. Pero como &ldquo;arreglo&rdquo; de la c&aacute;mara, de los ojos, ambas propuestas son ciertamente prometedoras e inimaginables para mi abuelo, que como hijo de su tiempo y&nbsp;entusiasta del cine,&nbsp;ten&iacute;a su propia visi&oacute;n de la visi&oacute;n artificial que le devolver&iacute;a la vista a los ciegos, mediante una c&aacute;mara implantada en los ojos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/camara-abuelo-nanotecnologia_132_12635150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 04:01:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la cámara de mi abuelo a la nanotecnología]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi buzón no es para mí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/buzon-no_132_12557240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec3f4e8b-06f4-4b42-8aa0-b6e574e4021d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi buzón no es para mí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué pasaría si diseñáramos espacios pensando en que todos los cuerpos, todas las formas de percibir el mundo, tienen derecho a estar cómodas? ¿Qué pasaría si el buzón estuviera a una altura razonable para todas las personas, con una identificación en texto grande y braille, con una cerradura accesible? </p></div><p class="article-text">
        Hay una parte de la accesibilidad que es como el polvo: est&aacute; en todas partes, pero solo la ves si  te agachas y miras bien. No es el gran titular de las rampas ni la foto de la silla de ruedas junto al  ascensor. Es esa barrera invisible, cotidiana, que no sale en los manuales, pero se cuela en cada gesto. Por ejemplo: el buz&oacute;n. O, mejor dicho, ese objeto que est&aacute; ah&iacute;, pero no es para m&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La idea es simple: llegar a casa, abrir el buz&oacute;n y recoger tus cartas. Pero si no llegas con la mano, si no puedes girar la llave con facilidad, si los nombres est&aacute;n en letra min&uacute;scula y poco  contrastada, o si los buzones est&aacute;n encajados en un rinc&oacute;n estrecho del portal, lo de revisar el correo se convierte en un juego absurdo: un escape room sin premio. 
    </p><p class="article-text">
        Y no es solo el buz&oacute;n. Son los porteros autom&aacute;ticos colocados a metro ochenta, con botones lisos que no dicen nada. Es ese telefonillo que, si eres una persona sorda, simplemente no puedes o&iacute;r. Son los interfonos sin texto, sin vibraci&oacute;n, sin alternativa. Los timbres sin luz. Las se&ntilde;ales visuales sin sonido. Los ascensores que no te avisan si ya han llegado. Las puertas que se abren solas, s&iacute;&hellip; pero no si tienes que pulsar un bot&oacute;n mal colocado que nadie ha pensado que t&uacute; podr&iacute;as necesitar. 
    </p><h2 class="article-text">Peque&ntilde;os gestos, grandes barreras </h2><p class="article-text">
        La accesibilidad es tambi&eacute;n, y sobre todo, una cadena de peque&ntilde;os gestos bien pensados. Pero cuando uno de esos gestos falla, se rompe todo el recorrido. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, imagina que una persona en silla de ruedas llega a un edificio con una rampa estupenda. &iexcl;Bravo! Pero llega al vest&iacute;bulo&hellip; y el portero autom&aacute;tico est&aacute; demasiado alto. &iquest;Qu&eacute; hace? &iquest;Tira el bast&oacute;n de un vecino para ver si lo ayuda? O quiz&aacute; una persona con baja visi&oacute;n se encuentra con los nombres en el buz&oacute;n escritos en una tipograf&iacute;a cursiva y en gris claro sobre  gris medio. &iquest;Intenta adivinar qui&eacute;n vive ah&iacute;? &iquest;Juega a la ruleta de abrir todos hasta acertar? 
    </p><p class="article-text">
        Lo peor es que, muchas veces, ni siquiera se considera que eso sea un problema. Porque no est&aacute;  roto, no hay una barrera &ldquo;expl&iacute;cita&rdquo;. Pero est&aacute; roto para quien no puede usarlo. As&iacute; de simple. 
    </p><h2 class="article-text">La trampa de lo &ldquo;normal&rdquo; </h2><p class="article-text">
        Este tipo de obst&aacute;culos vienen de f&aacute;brica con una idea mal entendida de lo normal. Dise&ntilde;amos  pensando en la media, en el est&aacute;ndar, en el usuario t&iacute;pico. Y ese est&aacute;ndar, lo sabemos, excluye a  much&iacute;sima gente. 
    </p><p class="article-text">
        El buz&oacute;n, el portero autom&aacute;tico, el microondas de la sala com&uacute;n, el cartel de &ldquo;salida de emergencia&rdquo; en letra tama&ntilde;o folio, el interruptor de luz del ba&ntilde;o comunitario colocado a la altura de una jirafa&hellip; Todo eso parece &ldquo;normal&rdquo; hasta que alguien necesita otra cosa. Y entonces  descubres que la normalidad no es neutral: es excluyente. 
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y si lo miramos de otro modo? </h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si dise&ntilde;&aacute;ramos espacios pensando en que todos los cuerpos, todas las formas de percibir el mundo, tienen derecho a estar c&oacute;modas? &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si el buz&oacute;n estuviera a una altura razonable para todas las personas, con una identificaci&oacute;n en texto grande y braille, con una cerradura accesible? 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si el portero autom&aacute;tico tuviera vibraci&oacute;n, luz y sonido? &iquest;Y si los botones fueran grandes y diferenciables al tacto? &iquest;Y si el sonido tuviera alternativa visual? &iquest;Y si el espacio para  maniobrar no fuera una excepci&oacute;n sino la regla? 
    </p><p class="article-text">
        Esp&oacute;iler: pasar&iacute;a que m&aacute;s gente se sentir&iacute;a incluida. Que menos personas depender&iacute;an de ayuda  externa para hacer cosas tan simples como recibir una carta o abrir una puerta. Que los edificios no ser&iacute;an solo habitables, sino habitables para todos. 
    </p><p class="article-text">
        No son detalles: es autonom&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablamos de accesibilidad, a menudo nos topamos con esa frase temida: &ldquo;son detalles&rdquo;.  Como si lo importante fuera otra cosa. Como si no poder llegar a tu buz&oacute;n no tuviera consecuencias. 
    </p><p class="article-text">
        Pero s&iacute; las tiene. Porque cada uno de estos &ldquo;detalles&rdquo; afecta a la autonom&iacute;a personal, al derecho a desenvolverse sin pedir permiso, sin tener que dar explicaciones, sin depender de otro. Y eso no es un lujo: es dignidad. 
    </p><h2 class="article-text">Empezar por lo peque&ntilde;o (que no es poco) </h2><p class="article-text">
        No todo se arregla con leyes ni con presupuestos millonarios. A veces, solo hace falta observar con otros ojos. Preguntarse qui&eacute;n no puede usar eso que t&uacute; usas sin pensar. Incomodarse un poco. Preguntar. Escuchar. 
    </p><p class="article-text">
        Revisar si en tu edificio todos los vecinos pueden abrir su buz&oacute;n. Si el portero autom&aacute;tico tiene alternativas. Si las se&ntilde;ales son comprensibles para todos. Si el acceso no empieza y termina en la rampa. 
    </p><p class="article-text">
        Porque la accesibilidad no es algo que se a&ntilde;ade. Es algo que se integra. Que se cuida. Que se aprende. Y que se construye desde lo m&aacute;s b&aacute;sico: el derecho a poder hacer cosas cotidianas sin sentir que est&aacute;s pidiendo un favor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/buzon-no_132_12557240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Aug 2025 04:00:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mi buzón no es para mí]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cuerpos del verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/cuerpos-verano_132_12544362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d6b674d-351f-4746-9072-328af531fe74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cuerpos del verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En estos días de bikinis y toallas, de bañadores y hamacas, conviene recordar que esos cuerpos son la envoltura perfecta para la vida. Sin importar cuán robusto o esbelto esté el nuestro; sin importar si está más o menos bronceado, si la piel está flácida o tersa; si hay una extremidad menos, si las que tenemos son más o menos funcionales</p></div><p class="article-text">
        Calor, piscinas, playa, vacaciones&hellip; exposici&oacute;n, espejo. Esa mirada que nos pone frente a frente con lo que somos, pero casi con demasiada frecuencia con lo que pensamos que somos seg&uacute;n&hellip; los otros. Concedemos tanto poder a los otros...
    </p><p class="article-text">
        El verano es exposici&oacute;n y lo que exponemos son nuestros cuerpos. Vivimos hacia afuera y lo que mostramos, aunque no sea nuestra totalidad, es lo que cuenta, tratando de encajar en alg&uacute;n canon. Por eso concedemos ese peso a la mirada de los otros. No en vano somos seres sociales y claro que nos importan los dem&aacute;s, sus miradas. Pero en su justa medida.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as de bikinis y toallas, de ba&ntilde;adores y hamacas, conviene recordar que esos cuerpos son la envoltura perfecta para la vida. Sin importar cu&aacute;n robusto o esbelto est&eacute; el nuestro; sin importar si est&aacute; m&aacute;s o menos bronceado, si la piel est&aacute; fl&aacute;cida o tersa; si hay una extremidad menos, si las que tenemos son m&aacute;s o menos funcionales. Estos que nos contienen son nuestros cuerpos. No es un t&oacute;pico, sino la encarnadura que nos permite ser y estar. Insisto, son perfectos. 
    </p><p class="article-text">
        Con demasiada frecuencia olvidamos que gracias a nuestro cuerpo disfrutamos de un ba&ntilde;o y de un paseo. Es el sost&eacute;n para una buena conversaci&oacute;n o una simple partida de cartas entre amigos. De ah&iacute; que diga que en estas fechas en las que el calor nos invita a exponernos m&aacute;s, conviene recordarnos que cuando nos miremos en el espejo lo hagamos con la misma amabilidad que dedicar&iacute;amos a la persona que m&aacute;s queremos en el mundo. No olvidemos que frente al espejo est&aacute; ese cuerpo lleno de vida al que cant&oacute; el poeta Walt Whitman en estos versos:
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;&iquest;Y si el cuerpo no fuese alma, qu&eacute; es el alma?
    </p><p class="article-text">
        El alma del cuerpo de un hombre o del cuerpo de una mujer no admite explicaci&oacute;n,
    </p><p class="article-text">
        El cuerpo del hombre es perfecto, y es perfecto el cuerpo de la mujer.&ldquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/cuerpos-verano_132_12544362.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Aug 2025 04:01:40 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De festivales de fin de curso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/festivales-curso_132_12407513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f2156fe-980f-4bb7-9ad0-d2c3d7068810_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De festivales de fin de curso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escuela es ese lugar donde aprender y desarrollar todas las capacidades. Ese es el objetivo y no una barrera o una carrera de obstáculos, como tantas veces ocurre</p></div><p class="article-text">
        El curso escolar toca a su fin. Son d&iacute;as de graduaciones, festivales y exhibiciones de las actividades extraescolares que congregan a las familias en torno a escenarios y tarimas improvisadas en el patio. Si han asistido alguna vez a estos festejos sabr&aacute;n que la entrega del p&uacute;blico es total e incondicional dados los artistas que se suben a las tablas. Yo misma, hace unos d&iacute;as, estuve sentada en primer&iacute;sima fila, en una de esas butacas privilegiadas, porque ver crecer a un hijo es el mayor de los privilegios. Aterrizo, que me voy por las nubes. 
    </p><p class="article-text">
        El grupo de la actividad de canto ofrec&iacute;a un peque&ntilde;o concierto para mostrar a familias y amigos lo que hab&iacute;a trabajado durante el a&ntilde;o. La profesora, micr&oacute;fono en mano, nos dirigi&oacute; unas palabras antes de la actuaci&oacute;n de los alumnos para ponernos en contexto. Se trataba de un grupo reducido y heterog&eacute;neo, nos cont&oacute;. Reducido, solo siete alumnos. Heterog&eacute;neo, agreg&oacute;, tanto en edades, en intereses y gustos musicales, como en formas de aprendizaje. Supondr&aacute;n que ah&iacute; salt&oacute; mi radar. Me vino a la memoria un caso de un chico con s&iacute;ndrome de Down al que invitaron a salir del equipo de baloncesto de extraescolares &ldquo;porque imped&iacute;a el progreso del equipo&rdquo;, ocurrido al hijo de una buena amiga hace a&ntilde;os. Hecho sobre el que reflexionar&eacute; en otro momento.
    </p><p class="article-text">
        Saben que suelo escribir sobre la falta de inclusi&oacute;n, sobre las deficiencias que sigue teniendo nuestro sistema educativo, en fin, que soy cr&iacute;tica, pero tambi&eacute;n me gusta destacar cuando las cosas funcionan y se hacen bien.
    </p><p class="article-text">
        Presumiblemente, para muchos en el p&uacute;blico la frase &ldquo;formas de aprendizaje&rdquo; pas&oacute; inadvertida. Pero a m&iacute; no se me escap&oacute;. Me gust&oacute; que la profesora lo mencionara. Primero, porque denota que la profesora tuvo en cuenta esa diversidad en la forma de aprender y, por tanto, abordar dichas formas de aprendizaje. Segundo, porque lo mencion&oacute; en su presentaci&oacute;n. Lo que se nombra existe y lo que no se nombra no. 
    </p><p class="article-text">
        Siete alumnos cada uno con su forma de aprender. Un reto, desde luego, pero real como la vida misma. Eso es lo que hay en las aulas. Tambi&eacute;n en las actividades extraescolares. Alumnos con s&iacute;ndrome de Down, alumnos con TDH, alumnos con neurodivergencias, alumnos con autismo, alumnos neurot&iacute;picos, etc. y la escuela es ese lugar donde aprender y desarrollar todas las capacidades. Ese es el objetivo y no una barrera o una carrera de obst&aacute;culos, como tantas veces ocurre y qu&eacute; mejor espacio para progresar en otras &aacute;reas que no son las puramente acad&eacute;micas, tan necesarias para el desarrollo integral de la persona.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/festivales-curso_132_12407513.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Jun 2025 04:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De festivales de fin de curso]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desafiando estigmas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/desafiando-estigmas_132_12330371.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03841c9c-785e-441a-8026-d75e733a1544_16-9-discover-aspect-ratio_default_1118598.jpg" width="759" height="427" alt="Desafiando estigmas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El investigador no ha podido contar durante todo el proceso con la ayuda de una tercera persona, un asistente que supla sus limitaciones, ya que el servicio de apoyo de la universidad desapareció tras la pandemia</p></div><p class="article-text">
        La lectura de cierta informaci&oacute;n sobre una persona con discapacidad me lleva hoy a compartir con ustedes mis reflexiones. La noticia en cuesti&oacute;n tiene como protagonista a Javier Monferrer, doctor en comunicaci&oacute;n, con una discapacidad severa que le impide usar sus manos.
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute;a con inter&eacute;s que ha realizado una tesis titulada &lsquo;Discurso audiovisual de las personas con discapacidad en el cine espa&ntilde;ol&rsquo;, un trabajo que analiza la representaci&oacute;n de las personas con discapacidad en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os. Los asiduos a mis columnas saben de sobra que tiendo a huir de esa corriente a lo Mr. Wonderful que reviste la discapacidad de un halo capacitista, porque no, no todas las personas con discapacidad, por el hecho de tenerla, podemos con todo. Y, sin embargo, me he descubierto a m&iacute; misma elogiando el arrojo de este estudiante a la hora de enfrentarse a semejante reto. Y es que una cosa no quita la otra.
    </p><p class="article-text">
        Una tesis doctoral implica un enorme esfuerzo en muchos aspectos. Horas de investigaci&oacute;n, revisi&oacute;n de grabaciones y redacci&oacute;n sin poder usar las manos. Sin duda, una haza&ntilde;a. Pero no es la discapacidad la que impulsa estos desaf&iacute;os, sino la motivaci&oacute;n personal, que es una condici&oacute;n inherente al ser humano. No algo propio o exclusivo de la discapacidad. No obstante, encontrar ese impulso, alimentarlo, mantenerlo en el tiempo y acrecentarlo s&iacute; es algo personal e intransferible, discapacidades aparte.
    </p><p class="article-text">
        Lo que me sigue preocupando es que un estudiante con discapacidad tenga que enfrentarse a su trabajo en condiciones adversas. El investigador no ha podido contar durante todo el proceso con la ayuda de una tercera persona, un asistente que supla sus limitaciones, ya que el servicio de apoyo de la universidad desapareci&oacute; tras la pandemia. De hecho, la tesis no solo refleja c&oacute;mo el cine muestra a las personas que tienen discapacidad f&iacute;sica, sino tambi&eacute;n a esas otras que les brindan apoyo y que suelen ser invisibles.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, aplaudo que desde la universidad se tenga bajo el foco a las personas con discapacidad,&nbsp; como ocurre con el Grupo de Investigaci&oacute;n de Enfermedades Raras y Comunicaci&oacute;n del profesor S&aacute;nchez Castillo de la Universidad de Valencia, que analiza el relato que los medios construyen sobre un amplio sector de la sociedad, el de las personas con discapacidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/desafiando-estigmas_132_12330371.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 May 2025 04:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desafiando estigmas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucho Miranda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/lucho-miranda_132_12245283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0b9765c-baf0-4514-beaf-b930cb199d08_16-9-discover-aspect-ratio_default_1116323.jpg" width="377" height="212" alt="Lucho Miranda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su capacidad para reírse de sí mismo y abordar temas sensibles con naturalidad ha sido clave en su éxito y en la conexión que establece con el público</p></div><p class="article-text">
        Una tarde, mientras ve&iacute;a videos de TikTok, me top&eacute; con uno que llam&oacute; mi atenci&oacute;n. Un tipo, de mirada vivaz y sonrisa p&iacute;cara, se dirig&iacute;a al p&uacute;blico haciendo chistes sobre discapacidad. As&iacute; de primeras podr&iacute;amos pensar que ser&iacute;a muy ofensivo, pero nada m&aacute;s lejos de la realidad. Era Lucho Miranda, un comediante chileno.
    </p><p class="article-text">
        Lucho naci&oacute; el 30 de enero de 1995 en Vicu&ntilde;a, Chile. Debido a una asfixia al nacer que dur&oacute; ocho minutos, tuvo par&aacute;lisis cerebral, afectando la movilidad de sus extremidades. Desde los tres a&ntilde;os, inici&oacute; su rehabilitaci&oacute;n en los centros de Telet&oacute;n en Valpara&iacute;so y Coquimbo, proceso que se extendi&oacute; por casi dos d&eacute;cadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de dedicarse al humor, Lucho estudi&oacute; contabilidad y trabaj&oacute; en la Municipalidad de Vicu&ntilde;a. Sin embargo, su pasi&oacute;n por la comedia lo llev&oacute; a renunciar a su empleo y perseguir su sue&ntilde;o de hacer re&iacute;r a los dem&aacute;s. Comenz&oacute; realizando presentaciones en bares locales y compartiendo contenido humor&iacute;stico en redes sociales, lo que le permiti&oacute; ganar popularidad y reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        En 2021, particip&oacute; en el programa &ldquo;Got Talent Chile&rdquo;, donde su talento y carisma lo llevaron a las finales del concurso. Ese mismo a&ntilde;o, su participaci&oacute;n en la Telet&oacute;n llam&oacute; la atenci&oacute;n del p&uacute;blico, combinando humor y su historia de vida. Adem&aacute;s, empez&oacute;&nbsp; en el mundo del podcast junto a Claudio Michaux, creando el programa &ldquo;No s&eacute; si fue tan as&iacute;&rdquo;, que ha sido bien recibido por la audiencia.
    </p><p class="article-text">
        El punto culminante de su carrera lleg&oacute; en febrero de 2024, cuando se present&oacute; en el Festival Internacional de la Canci&oacute;n de Vi&ntilde;a del Mar. Su rutina, centrada en experiencias personales y su discapacidad, fue ovacionada por el p&uacute;blico, lo que le vali&oacute; las Gaviotas de Plata y Oro, m&aacute;ximos galardones del certamen. Esta actuaci&oacute;n no solo consolid&oacute; su carrera, sino que tambi&eacute;n lo posicion&oacute; como un referente en la comedia chilena y de habla hispana.
    </p><p class="article-text">
        Lucho Miranda se caracteriza por un humor autocr&iacute;tico y reflexivo, utilizando su propia discapacidad como fuente de inspiraci&oacute;n. Su objetivo es normalizar la conversaci&oacute;n sobre la discapacidad y romper estigmas, demostrando que el humor puede ser una herramienta poderosa para la inclusi&oacute;n y la empat&iacute;a. Su capacidad para re&iacute;rse de s&iacute; mismo y abordar temas sensibles con naturalidad ha sido clave en su &eacute;xito y en la conexi&oacute;n que establece con el p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Es aficionado al deporte, habiendo sido atleta paral&iacute;mpico y obteniendo una medalla de oro en los Juegos Deportivos Nacionales de Chile en 2015. Adem&aacute;s, es un apasionado de la m&uacute;sica urbana, siendo muy fan del cantante puertorrique&ntilde;o Bad Bunny. En 2021, conoci&oacute; a su pareja, &ldquo;Fran&rdquo; Toledo, con quien ha compartido momentos significativos de su vida personal y profesional.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de conseguir su sue&ntilde;o ha sido capaz de llevar la discapacidad al primer plano de la conversaci&oacute;n social, sin tab&uacute;es, sin penas ni condescendencia. Porque las personas con discapacidad, o discapacitados, somos personas completas, ni somos h&eacute;roes, ni somos seres de luz, y as&iacute; se nos tiene que ver.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ya que estamos hablando de iniciativas que llevan la discapacidad a la palestra os recomiendo el Discast de Ugo y Nyx:&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/@ElDiscast" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://www.youtube.com/@ElDiscast</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/lucho-miranda_132_12245283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Apr 2025 04:01:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lucho Miranda]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mucho que ver y aprender]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/ver-aprender_132_12238034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2bb87304-915b-4997-a7a6-b08f38473532_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mucho que ver y aprender"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ONCE no ceja en su empeño de mostrar cuál es la realidad de las personas ciegas y, una vez más, quiere transmitir esa vivencia de la ceguera con humor, que sabe mejor</p></div><p class="article-text">
        Ten&eacute;is mucho que ver, me refiero a las personas videntes, las que ten&eacute;is ojitos funcionales, que dais la vista por sentado. La discapacidad visual es a&uacute;n una gran desconocida para muchos. Por eso, la ONCE no ceja en su empe&ntilde;o de mostrar cu&aacute;l es la realidad de las personas ciegas y, una vez m&aacute;s, quiere transmitir esa vivencia de la ceguera con humor, que sabe mejor.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de once v&iacute;deos en los que vemos a un grupo de amigos ciegos en plena acci&oacute;n, en sus vivencias del d&iacute;a a d&iacute;a, con comentarios llenos de inspiraci&oacute;n y naturalidad. Lo novedoso ahora est&aacute; en el formato audiovisual, m&aacute;s acorde con estos tiempos de reels y shorts inundando las redes.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez, ni mucho menos, que la ONCE acerca nuestra realidad con humor a todos. Hagamos memoria.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo aquel primer libro ilustrado por Antonio Mingote en los a&ntilde;os ochenta, o aquellos otros, firmados por Forges, Romeu&nbsp; y Gallego&amp;Rey, que hac&iacute;an furor entre mis compa&ntilde;eros de estudio cada vez que se los regalaba. Sin olvidarme del m&aacute;s reciente, &lsquo;Mira&rsquo; (2021), ilustrado por &Aacute;lvaro N&uacute;&ntilde;ez Sagredo, que recorre un buen n&uacute;mero de situaciones cotidianas para las personas ciegas y que explican c&oacute;mo actuar ante ellas. Podr&iacute;amos decir que es una especie de manual de instrucciones, que evidencia las estrategias que tenemos las personas ciegas para desenvolvernos en la vida, dependiendo de muchos factores, como la edad, la salud, actitud, apoyo de terceros, etc. y&nbsp; c&oacute;mo ofrecernos ayuda o asistencia respetando nuestras preferencias. Este librito, adem&aacute;s, ofrec&iacute;a un par de cap&iacute;tulos especialmente interesantes. Por un lado, un apartado amplio dedicado a explicar las t&eacute;cnicas para guiar a alguien que no puede ver, algo en lo que muchos videntes dudan. Y, por otro, el cap&iacute;tulo sobre las nuevas tecnolog&iacute;as y la accesibilidad, tan esclarecedor para el profano.
    </p><p class="article-text">
        V&iacute;deos, libros y folletos que ayudan a comprender mejor la ceguera, la diversidad del otro, sus necesidades y la manera de prestarle asistencia de forma efectiva. Informaci&oacute;n pr&aacute;ctica transmitida con toques de humor que allanan el camino y espantan prejuicios.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que s&iacute;, hay &ldquo;mucho que ver&rdquo;&nbsp;a trav&eacute;s de esos once v&iacute;deos que nos ponen frente a situaciones cotidianas que viven las personas ciegas y de los que, seguro, tambi&eacute;n tenemos mucho que aprender.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/ver-aprender_132_12238034.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Apr 2025 04:01:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mucho que ver y aprender]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ante la enfermedad, la persona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/enfermedad-persona_132_12109805.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a980e26-d7cd-4c54-8b2d-b02a4c03362b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3585y5420.jpg" width="1200" height="675" alt="Ante la enfermedad, la persona"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De media, un paciente con una enfermedad rara tarda seis años en conseguir un diagnóstico. Años de incertidumbre sin apoyos, sin tratamiento adecuado. En esta sesión, el objetivo de Van Stokkum nos revela lo que habitualmente no vemos</p></div><p class="article-text">
        La porfiria, el s&iacute;ndrome de Sotos, distrofias de retina&hellip; Suenan raro, porque no son mayoritarias, ni habituales. Hablamos de enfermedades raras, &lsquo;las raras&rsquo; que deber&iacute;amos conocer. Y eso es lo que quieren quienes las padecen y sus familias, que sepamos de ellos, que las conozcamos y que se destinen fondos para mejorar sus vidas. Porque lo peor no es dejar de ver, cuando padeces una distrofia de retina, asegura David, sino dejar de ser visto. No podemos ayudar a quien ni siquiera vemos. O como M&oacute;nica, madre de Mar&iacute;a, que tiene s&iacute;ndrome de sotos, otra de esas enfermedades invisibles que cuando llega cambia la vida de toda la familia.
    </p><p class="article-text">
        Para mostrarse, para hacerse visibles, qu&eacute; mejor que ponerse ante una c&aacute;mara, en este caso la de Alberto Van Stokkum, porque ante la enfermedad siempre est&aacute; la persona, como dice Fide. La persona con nombre y apellidos cuya enfermedad casi nadie conoce, ni siquiera la ciencia. De media, un paciente con una enfermedad rara tarda seis a&ntilde;os en conseguir un diagn&oacute;stico. A&ntilde;os de incertidumbre sin apoyos, sin tratamiento adecuado. Por no hablar de los viajes en busca de respuestas fuera de su residencia habitual, la exclusi&oacute;n, cobertura p&uacute;blica insuficiente, los costes que suponen el veinte por ciento de los ingresos anuales de la familia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En esta sesi&oacute;n tan diferente, los modelos est&aacute;n por encima de las prendas. El foco se pone en la persona. El objetivo de Van Stokkum&nbsp;nos revela lo que habitualmente no vemos. Ha sido una iniciativa de Pfizer y FEDER (Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Enfermedades Raras) que han querido personalizar en Fide, David y Mar&iacute;a, lo que, en realidad, viven tres millones de personas en Espa&ntilde;a, que se abren paso a contra corriente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/enfermedad-persona_132_12109805.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Mar 2025 05:01:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ante la enfermedad, la persona]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pokémon y el peligro oculto del parpadeo web]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/pokemon-peligro-oculto-parpadeo-web_132_12086592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b29661af-fe03-4fdf-90b3-47c95e2fe328_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pokémon y el peligro oculto del parpadeo web"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La accesibilidad digital no solo facilita el acceso a personas con discapacidades, sino que también garantiza la protección de todos frente a efectos visuales perjudiciales</p></div><p class="article-text">
        En 1997, un episodio de Pok&eacute;mon emitido en Jap&oacute;n provoc&oacute; que m&aacute;s de 600 ni&ntilde;os fueran hospitalizados por convulsiones, mareos y desorientaci&oacute;n. La causa fue una escena con luces parpadeantes que desencaden&oacute; crisis epil&eacute;pticas en personas con epilepsia fotosensible. Este incidente puso de manifiesto los peligros de los destellos en los contenidos digitales y la necesidad urgente de regular su uso. Desde entonces, los creadores de contenido y dise&ntilde;adores web han tenido que prestar m&aacute;s atenci&oacute;n a los efectos visuales que utilizan.
    </p><p class="article-text">
        La epilepsia fotosensible es una condici&oacute;n que puede provocar crisis ante est&iacute;mulos visuales como luces intermitentes o patrones de parpadeo. Sin embargo, la epilepsia fotosensible no solo afecta a quienes padecen esta enfermedad, sino que los destellos r&aacute;pidos tambi&eacute;n pueden provocar migra&ntilde;as, fatiga visual e incomodidad en personas con hipersensibilidad a la luz o neurodivergencia. Un dise&ntilde;o digital inadecuado puede hacer que muchas personas se sientan inc&oacute;modas o incapaces de usar una web o aplicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web (WCAG) establecen en el criterio 2.3.2 (umbral de tres destellos por segundo) que ning&uacute;n contenido digital debe incluir efectos de parpadeo que superen este l&iacute;mite. Este umbral est&aacute; respaldado por estudios m&eacute;dicos que indican que parpadeos entre 3 y 50 veces por segundo pueden resultar peligrosos. Adem&aacute;s, muchas plataformas y redes sociales han implementado restricciones para prevenir estos riesgos y evitar que los usuarios suban contenido perjudicial.
    </p><h2 class="article-text">Casos reales y consecuencias</h2><p class="article-text">
        El caso de Pok&eacute;mon no ha sido el &uacute;nico. En 2008, un v&iacute;deo de la campa&ntilde;a presidencial de John McCain conten&iacute;a luces parpadeantes que provocaron quejas de personas con epilepsia fotosensible. Adem&aacute;s, en el mundo de los videojuegos, t&iacute;tulos como Call of Duty han tenido que modificar efectos visuales tras las quejas de jugadores que experimentaron crisis epil&eacute;pticas. En algunos casos, los desarrolladores han tenido que incluir advertencias antes de mostrar ciertos efectos visuales.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las convulsiones, estos efectos pueden provocar mareos, ansiedad y distracci&oacute;n, lo que tiene un impacto negativo en la experiencia del usuario y en la accesibilidad de un sitio web o aplicaci&oacute;n. Para quienes trabajan en dise&ntilde;o web o desarrollo de contenido digital, es fundamental tener en cuenta estas necesidades para garantizar un entorno seguro para todos.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo evitar el parpadeo peligroso en la web
    </p><p class="article-text">
        Dise&ntilde;ar sitios accesibles implica anticipar estos riesgos y aplicar soluciones adecuadas:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Evitar destellos r&aacute;pidos, ya que si un contenido parpadea m&aacute;s de tres veces por segundo, representa un riesgo potencial para los usuarios.</li>
                                    <li>Usar transiciones suaves: opta por efectos de desvanecimiento en lugar de destellos bruscos.</li>
                                    <li>Permitir que el usuario controle las animaciones. Incluye opciones para desactivar efectos visuales.</li>
                                    <li>Evaluar el contenido antes de publicarlo: existen herramientas como PEAT (Photosensitive Epilepsy Analysis Tool) que permiten detectar el riesgo de parpadeo.</li>
                                    <li>Evitar combinaciones de colores conflictivas: es crucial evitar contrastes fuertes, como el rojo y el azul, que son m&aacute;s propensos a provocar reacciones adversas en usuarios sensibles.</li>
                                    <li>Incluir advertencias previas: si el contenido contiene destellos inevitables, es importante avisar a los usuarios para que puedan tomar precauciones.</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">Un internet m&aacute;s seguro y accesible</h2><p class="article-text">
        El caso de Pok&eacute;mon dej&oacute; claro que el parpadeo excesivo es m&aacute;s que una molestia; es un problema real de salud p&uacute;blica. La accesibilidad digital no solo facilita el acceso a personas con discapacidades, sino que tambi&eacute;n garantiza la protecci&oacute;n de todos frente a efectos visuales perjudiciales.
    </p><p class="article-text">
        Crear un entorno digital seguro implica tomar decisiones responsables en el dise&ntilde;o. No se trata de eliminar todas las animaciones, sino de aplicarlas de manera consciente y segura. Un internet accesible es aquel en el que todos pueden participar, y esto comienza por un dise&ntilde;o libre de riesgos innecesarios.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, muchos dise&ntilde;adores y desarrolladores a&uacute;n desconocen estos problemas, por lo que es crucial seguir concienciando sobre la accesibilidad digital. Incorporar buenas pr&aacute;cticas no solo evita riesgos, sino que tambi&eacute;n mejora la experiencia de navegaci&oacute;n de todos. En un mundo cada vez m&aacute;s digital, garantizar un internet seguro y accesible no deber&iacute;a ser una opci&oacute;n, sino un est&aacute;ndar m&iacute;nimo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/pokemon-peligro-oculto-parpadeo-web_132_12086592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Feb 2025 05:01:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pokémon y el peligro oculto del parpadeo web]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Moda accesible y asequible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/moda-accesible-asequible_132_12042398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41ffba72-836f-4377-9fe1-91bbd5873828_16-9-discover-aspect-ratio_default_1111294.jpg" width="995" height="559" alt="Moda accesible y asequible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vestirse puede ser más fácil si quien se dedica al negocio de la confección ampliara más su mirada. Para quien no puede mover las piernas y van en silla o los que llevan tubos en su cuerpo. Hay personas que ganarían un poquito de autonomía personal con el sencillo gesto de tener ropa adecuada a sus circunstancias vitales</p></div><p class="article-text">
        A menudo me quejo de lo dif&iacute;cil que me resulta dar con unos vaqueros que me queden bien. El cuerpo de las mujeres tiene curvas y estas var&iacute;an de unas personas a otras. El pantal&oacute;n que me queda bien de culete me va mal de cintura y viceversa. A muchas nos pasa. Siempre hay que hacerle un arreglito. Este problema nimio no deja de ser una incomodidad solucionable.
    </p><p class="article-text">
        An&eacute;cdotas aparte, hay miles de personas para las que es realmente muy complicado encontrar ropa que puedan ponerse sin hacerle modificaciones, es decir, hacerla accesible, y sin pagar un sobrecoste por ello, asequible. Personas con movilidad reducida o con enfermedades cr&oacute;nicas que soportan un gasto extra a los que ya tienen por su condici&oacute;n. Vestirse puede ser m&aacute;s f&aacute;cil si quien se dedica al negocio de la confecci&oacute;n ampliara m&aacute;s su mirada. Para quien no puede mover las piernas y van en silla, los que llevan tubos en su cuerpo. Hay personas que ganar&iacute;an un poquito de autonom&iacute;a personal con el sencillo gesto de tener ropa adecuada a sus circunstancias vitales.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses Instagram me ha mostrado alg&uacute;n que otro v&iacute;deo de dise&ntilde;adoras que confeccionaban ropa conforme a las necesidades sensoriales de ni&ntilde;os con autismo. Iniciativas peque&ntilde;itas que aspiran a mejorar la calidad de vida de las personas. como son artesanales y personalizadas suelen ser m&aacute;s caras.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, he descubierto lo que Primark ya tiene en sus tiendas, una l&iacute;nea de ropa llamada Adaptive, que abarca desde lencer&iacute;a, prendas para dormir y para salir, en las que se ha cuidado hasta el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle. Quieren poner al alcance de la mayor cantidad de personas posibles prendas adaptadas de tendencia y a un precio asequible.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas prendas cuentan con ocho elementos que facilitan su uso: bolsillos extragrandes para dispositivos m&eacute;dicos y objetos personales, trabillas en la parte interior de la pretina, orificio a la altura del est&oacute;mago, cremallera con cierre magn&eacute;tico, aberturas adaptadas, cintur&oacute;n cosido en el lateral y lo que me parece una pasada, orificios para tubos en los bolsillos.
    </p><p class="article-text">
        No es lo mismo llevar un pantal&oacute;n de pie que sentado. As&iacute; que al dise&ntilde;ar estas prendas se ha tenido en cuenta hasta el largo de la pernera. Botones a presi&oacute;n o cierres magn&eacute;ticos en los bolsillos y sujetadores, son otras de las facilidades. Suena de maravilla.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de estas prendas est&aacute; el talento y la experiencia personal de la dise&ntilde;adora Victoria Jenkins, con un bagaje de diecis&eacute;is a&ntilde;os en el mundo de la moda. Jenkins fund&oacute; la firma de moda adaptada Unhidden y es una firme defensora de&nbsp; la inclusi&oacute;n de las personas con discapacidad sin que estas tengan que dejarse una fortuna para serlo, como ocurre. Es ropa accesible, pero tambi&eacute;n asequible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/moda-accesible-asequible_132_12042398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Feb 2025 05:01:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Moda accesible y asequible]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feminismo y discapacidad, 12 lecciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/feminismo-discapacidad-12-lecciones_132_12006873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f596a0e-b96c-44cc-bf59-fe5afaa3d3e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feminismo y discapacidad, 12 lecciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Fundación Cermi Mujeres haya venido realizando encuentros virtuales desde hace tres años para explorar la intersección de estos dos temas fundamentales. El libro es fruto de esas reuniones online en las que se han venido explorando las luchas que enfrentan las mujeres en términos de género y de discapacidad y expone la necesidad de un enfoque inclusivo</p></div><p class="article-text">
        Hoy vuelvo con un libro. En este caso, sobre feminismo y discapacidad. Tradicionalmente no ha habido foros que a&uacute;nen ambos conceptos. De ah&iacute; que la Fundaci&oacute;n Cermi Mujeres haya venido realizando encuentros virtuales desde hace tres a&ntilde;os para explorar la intersecci&oacute;n de estos dos temas fundamentales. El libro es fruto de esas reuniones online en las que se han venido explorando las luchas que enfrentan las mujeres en t&eacute;rminos de g&eacute;nero y de discapacidad y expone la necesidad de un enfoque inclusivo, que tenga en cuenta tanto el feminismo como la discapacidad. &hellip;. Acad&eacute;micas, investigadoras, activistas sociales&hellip; Ellas toman la palabra y ellas exponen sus realidades.
    </p><p class="article-text">
        El resultado de todo ese conocimiento se ha compilado bajo el t&iacute;tulo &lsquo;Observatorio sobre feminismo y discapacidad. Doce lecciones magistrales&rsquo;. Las sesiones, que peri&oacute;dicamente reun&iacute;a a mujeres de todo el mundo para exponer, analizar y debatir, han sido transcritas y adaptadas como contribuci&oacute;n en forma de libro. Doce lecciones magistrales que buscan analizar y reflexionar sobre los retos que desaf&iacute;an las mujeres con discapacidad en el siglo XXI: la hist&oacute;rica invisibilizaci&oacute;n de las mujeres con discapacidad, la doble discriminaci&oacute;n, la influencia de los estereotipos en la toma de decisiones, el impacto de g&eacute;nero en los cuidados, la sexualidad y el cuerpo de las mujeres con discapacidad, la falta de representaci&oacute;n en la esfera p&uacute;blica, la prostituci&oacute;n o el negacionismo de la violencia&nbsp; de g&eacute;nero son algunos de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Un volumen que puede descargarse gratuitamente desde la web de la Fundaci&oacute;n Cermi Mujeres en este <a href="https://fundacioncermimujeres.es/publicacion/libro-no-23-observatorio-sobre-feminismo-y-discapacidad-12-lecciones-magistrales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enlace</a>. Lo cierto es que cuando en mi adolescencia habl&aacute;bamos de igualdad en los debates de clase, nunca pens&eacute; que en el siglo XXI algunos de esos temas siguieran tan vigentes. El cardinal&nbsp;va avanzando con los siglos, pero parece que las circunstancias que rodean a las mujeres con discapacidad lo hacen siempre mucho m&aacute;s despacio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nuria del Saz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/retrones/feminismo-discapacidad-12-lecciones_132_12006873.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jan 2025 05:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feminismo y discapacidad, 12 lecciones]]></media:title>
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