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    <title><![CDATA[elDiario.es - Tribuna Abierta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Tribuna Abierta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Por qué la vivienda quedó fuera del núcleo del Estado del bienestar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vivienda-quedo-fuera-nucleo-bienestar_129_13591742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fa5bc58-a942-4617-bdee-9bd0d6a29ed9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1479y1132.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué la vivienda quedó fuera del núcleo del Estado del bienestar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que había sido una vía de ahorro y seguridad patrimonial se ha convertido para muchas familias en una carga difícil de soportar; una pesadilla de la que muchos salieron trasquilados y la mayoría de los jóvenes, expulsados. Tener empleo y acceso a los demás servicios del bienestar dejó de asegurar una vivienda asequible</p><p class="subtitle">El mercado inmobiliario está desdibujando la Constitución</p></div><p class="article-text">
        La vivienda no estuvo ausente de la construcci&oacute;n del Estado del bienestar, pero su incorporaci&oacute;n fue desigual en Europa desde el principio y, en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses, qued&oacute; al margen de sus principales garant&iacute;as. Mientras se asegur&oacute; colectivamente una parte importante de la educaci&oacute;n, la sanidad, las pensiones, las infraestructuras y la protecci&oacute;n social, el acceso a la vivienda sigui&oacute; dependiendo del mercado, del cr&eacute;dito o del patrimonio familiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vivienda se concibi&oacute; como un bien que forma parte del patrimonio y una forma de ahorro. La intervenci&oacute;n p&uacute;blica se circunscrib&iacute;a a facilitar la compra, promover la protegida o atender situaciones de necesidad, sin crear una garant&iacute;a universal. Desde la Segunda Guerra Mundial hasta finales de siglo, los pa&iacute;ses europeos se fueron incorporando a estos escenarios de abundancia. El aumento de los salarios y el acceso al cr&eacute;dito permitieron convertir la casa en el principal componente del patrimonio familiar.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la p&eacute;rdida de poder adquisitivo de los europeos desde 2005 ha coincidido con el inicio de la escalada del precio de compra de la vivienda, que a mediados de 2026 se hab&iacute;a duplicado, seg&uacute;n Eurostat.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hab&iacute;a sido una v&iacute;a de ahorro y seguridad patrimonial se ha convertido para muchas familias en una carga dif&iacute;cil de soportar; una pesadilla de la que muchos salieron trasquilados y la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes expulsados. Tener empleo y acceso a los dem&aacute;s servicios del bienestar dej&oacute; de asegurar una vivienda asequible.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Evoluci&oacute;n de los modelos</strong></h2><p class="article-text">
        El informe Beveridge de 1942, referencia del Estado del bienestar brit&aacute;nico de posguerra, identifica cinco grandes problemas: necesidad, enfermedad, ignorancia, desempleo e insalubridad. Ser&iacute;a incorrecto afirmar que sus promotores ignoraron la vivienda. La cuesti&oacute;n es por qu&eacute; aquella preocupaci&oacute;n inicial no se convirti&oacute; en ese y en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses en una protecci&oacute;n residencial suficiente y duradera. El Estado intervino en la construcci&oacute;n, la financiaci&oacute;n y la regulaci&oacute;n, pero no asegur&oacute; siempre una oferta asequible.
    </p><p class="article-text">
        Algunos pa&iacute;ses desarrollaron la propiedad municipal, las entidades sociales, los alquileres ligados a costes o la compra bajo condiciones p&uacute;blicas.&nbsp;En los Pa&iacute;ses Bajos, por ejemplo, las <em>woningcorporaties</em> son asociaciones y fundaciones que poseen y gestionan viviendas, principalmente para personas con ingresos bajos. El Estado establece las reglas y supervisa su actuaci&oacute;n; municipios y organizaciones de inquilinos participan en acuerdos sobre sus objetivos. La gesti&oacute;n puede realizarse fuera de la administraci&oacute;n sin perder la supervisi&oacute;n p&uacute;blica ni su finalidad social.
    </p><p class="article-text">
        En Viena, el Ayuntamiento conserva un gran parque municipal y apoya la promoci&oacute;n de vivienda subvencionada. La continuidad de este patrimonio ofrece una alternativa al alquiler privado y mantiene la intervenci&oacute;n p&uacute;blica a lo largo de generaciones. En contraposici&oacute;n, el <em>Right to Buy</em> brit&aacute;nico, impulsado por la <em>Housing Act</em> de 1980, permiti&oacute; a numerosos inquilinos comprar sus viviendas municipales con descuentos, sin establecer inicialmente la obligaci&oacute;n de reemplazarlas. La venta sin reposici&oacute;n redujo el parque disponible: el beneficio inmediato de unos hogares debilit&oacute; la capacidad de atender a los siguientes.
    </p><p class="article-text">
        Irlanda vincula el alquiler al coste de la vivienda. El sistema <em>Cost Rental</em>, introducido en 2021, fija rentas para cubrir promoci&oacute;n, financiaci&oacute;n, gesti&oacute;n y mantenimiento. Participan entidades de vivienda autorizadas, administraciones locales y la agencia p&uacute;blica de suelo. Los alquileres deben situarse al menos un 25 % por debajo de los de viviendas privadas comparables de la zona. Ofrece una alternativa a quienes no cumplen los requisitos de la vivienda social, pero tampoco pueden afrontar el mercado.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La voracidad</strong></h2><p class="article-text">
        Excepto estos casos, en buena parte de Europa predomina un modelo mixto: las familias compran o alquilan en el mercado privado, mientras el Estado regula, facilita financiaci&oacute;n mediante hipotecas, concede ayudas y ofrece vivienda social con una cobertura variable. Las diferencias entre los pa&iacute;ses son peque&ntilde;as. Se relacionan con la condici&oacute;n del propietario o el inquilino, el tipo de gesti&oacute;n, el destinatario de la subvenci&oacute;n o servicio y la duraci&oacute;n de la funci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a participa de este modelo mixto que ha conducido a la burbuja de precios que lleva a&ntilde;os hinch&aacute;ndose. En esta escalada confluyen varios factores.&nbsp;El primero es la fragmentaci&oacute;n de las responsabilidades. Los gobiernos nacionales fijan buena parte de la fiscalidad, la financiaci&oacute;n y las reglas del alquiler; las administraciones regionales y locales intervienen en el suelo, la planificaci&oacute;n y la promoci&oacute;n. En Alemania, Francia o Espa&ntilde;a, las distintas competencias necesitan coordinarse para que los objetivos de vivienda asequible se traduzcan en terrenos, presupuestos y proyectos. La descentralizaci&oacute;n permite responder a necesidades locales, pero sin una direcci&oacute;n compartida tambi&eacute;n dispersa responsabilidades y retrasa soluciones. Las derechas tiran hacia un lado, mientras las izquierdas conciben la accesibilidad residencial como un rol social.
    </p><p class="article-text">
        El segundo es confundir las ayudas al acceso con una pol&iacute;tica suficiente de oferta. Facilitar cr&eacute;dito, subvencionar la compra o ayudar a pagar el alquiler puede aliviar la situaci&oacute;n de un hogar. Sin embargo, cuando escasean las viviendas disponibles, parte de esas ayudas puede trasladarse a precios m&aacute;s altos. El dinero p&uacute;blico mejora entonces los ingresos del vendedor o del arrendador sin resolver la escasez que justific&oacute; la intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y el tercer factor es la perennidad de las f&oacute;rmulas de vivienda asequible. Inglaterra redujo su parque municipal mediante ventas sin reposici&oacute;n suficiente; en Alemania, parte de las viviendas subvencionadas pasa al mercado libre cuando vence su protecci&oacute;n. En ambos casos, hay que construir nuevas viviendas sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Preservar esa oferta exige inversiones m&aacute;s all&aacute; de cada legislatura: promoci&oacute;n, rehabilitaci&oacute;n y mantenimiento necesitan financiaci&oacute;n estable y gestores especializados. Los Pa&iacute;ses Bajos, Austria, Francia y Dinamarca muestran que entidades sociales, cooperativas y organizaciones de lucro limitado pueden compartir esta tarea con las administraciones, siempre con reglas claras, supervisi&oacute;n y compromisos que garanticen la funci&oacute;n social de las viviendas para las siguientes generaciones.
    </p><p class="article-text">
        La voracidad del capital encuentra en estas rendijas el espacio adecuado para las grandes rentabilidades. Ampl&iacute;a la oferta, pero exige precisar qu&eacute; recibe la sociedad a cambio: precios asequibles, calidad, estabilidad del alquiler y duraci&oacute;n de la protecci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Completar este pilar del Estado del bienestar, que hunde a las clases medias, exige reformar urgentemente la deriva de la construcci&oacute;n. El objetivo consiste en que los Estados recuperen la iniciativa de universalizar y perennizar para las generaciones futuras una vivienda digna y asequible. Esto es lo que reza la mayor&iacute;a de las constituciones de los pa&iacute;ses europeos. Claro que deben intervenir las empresas en las distintas fases de producci&oacute;n y <em>delivery</em>, pero dentro de un marco estricto de servicio p&uacute;blico. &iquest;Se imaginan ustedes la sanidad, educaci&oacute;n o pensiones exclusivamente en manos privadas desde el principio? No habr&iacute;a existido nunca el Estado del bienestar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep-Francesc Valls]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vivienda-quedo-fuera-nucleo-bienestar_129_13591742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué la vivienda quedó fuera del núcleo del Estado del bienestar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué haría el PP con la Seguridad Social?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/haria-pp-seguridad-social_129_13591553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddf14785-25fd-468b-a5f4-a3ceef18a962_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x538y613.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué haría el PP con la Seguridad Social?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el PP afirma que se tienen que realizar reformas “estructurales” será porque piensa que la Seguridad Social presenta graves problemas. Diferentes portavoces del partido, incluido el propio Feijóo, han afrmado que garantizarán la revalorización anual de las pensiones y la sostenibilidad del sistema público, pero no lo han volcado en un programa electoral</p><p class="subtitle">El PP patina con las pensiones en la precampaña del 29N</p></div><p class="article-text">
        Durante varias d&eacute;cadas, desde el inicio de nuestra actual democracia, en las campa&ntilde;as electorales los partidos pol&iacute;ticos presentaban un documento que se llamaba programa electoral, a trav&eacute;s del cual expon&iacute;an las medidas que adoptar&iacute;an en las diversas materias. Se presentaba y difund&iacute;a de forma amplia como una forma de compromiso p&uacute;blico ante la ciudadan&iacute;a, al tiempo que los medios de comunicaci&oacute;n los comentaban con profusi&oacute;n, con comparativas entre las diversas propuestas de cada candidatura. Todo esto ha desaparecido por completo: primero, por una actitud recelosa y descre&iacute;da de la poblaci&oacute;n, ante los reiterados incumplimientos de lo prometido; segundo, por una progresiva relegaci&oacute;n a la marginalidad de los programas electorales por parte de los partidos pol&iacute;ticos, hasta el punto que los diversos candidatos dejan de mencionarlos en sus declaraciones p&uacute;blicas e incluso es muy probable que ni siquiera sepan que dicen sus documentos, si es que existen.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, habr&iacute;a que recuperar la importante funci&oacute;n que deben tener los programas electorales, porque constituyen la garant&iacute;a de que en la campa&ntilde;a electoral se debate sobre los contenidos de las diferentes pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, con conocimiento real de la posici&oacute;n de cada uno y no por v&iacute;a de interpretaciones de declaraciones p&uacute;blicas, que al final se las lleva el viento. La ausencia de los programas que permitan un debate de contenidos no es s&oacute;lo resultado de la pereza de los partidos, sino de una intencionada voluntad de evitar que se hable sobre los asuntos de fondo de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que van a adoptar y, de este modo, sentirse m&aacute;s libres de futuro. Especialmente importante desde esta perspectiva son los programas electorales o documentos pol&iacute;ticos de los partidos pol&iacute;ticos que se encuentran en la oposici&oacute;n, dado que respecto de quienes est&aacute;n en el Gobierno se tiene constancia fiel de lo que han hecho durante las dos &uacute;ltimas legislaturas y se presupone que su actuaci&oacute;n lo va a ser en la misma l&iacute;nea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto es precisamente lo que est&aacute; sucediendo con el debate que se ha producido en los &uacute;ltimos tiempos en torno a las declaraciones contradictorias de miembros del Partido Popular acerca de cu&aacute;les son sus intenciones respecto de las pensiones p&uacute;blicas. A nadie se le ha ocurrido comprobar si el Partido Popular tiene a estas alturas programa para las pr&oacute;ximas elecciones generales y, en su caso, qu&eacute; dice sobre el futuro de la Seguridad Social. Por mucho que he buscado, no lo he localizado. Incluso si existe algo, es bastante probable que sus m&aacute;ximos dirigentes si se les pregunta lo desconozcan, dado que no han hecho ninguna referencia a la existencia de documento alguno. Y, sin embargo, el Partido Popular elabor&oacute; una importante ponencia pol&iacute;tica para su Congreso Nacional de julio de 2025, que es aconsejable traer al debate p&uacute;blico, porque es la forma m&aacute;s consistente de ponerle ante su espejo. Eso s&iacute;, esa ponencia pol&iacute;tica dice poco, mencionando las pensiones de pasada. M&aacute;s a&uacute;n, lo hace de forma incomprensible dentro de un apartado sobre la pol&iacute;tica institucional, donde se viene a afirmar que las instituciones democr&aacute;ticas &ldquo;han sido violentadas&rdquo;, lo que poca relaci&oacute;n parece que tenga con la Seguridad Social. En todo caso, lo que se afirma en ese documento de forma contundente es que &ldquo;el inmovilismo no es la soluci&oacute;n&rdquo; y que &ldquo;Espa&ntilde;a tiene la obligaci&oacute;n de acometer reformas estructurales para garantizar los servicios p&uacute;blicos&rdquo;, mencionando entre ellos a &ldquo;las pensiones&rdquo;; si bien de nuevo confusamente, con apelaci&oacute;n a la &ldquo;competitividad de la econom&iacute;a&rdquo;, que no se sabe si con eso se est&aacute; dando a entender que se consideran muy elevadas las cotizaciones a la Seguridad Social y ello repercute negativamente sobre la competitividad de las empresas. Los hechos al final son lo que cuenta y conviene recordar que el Partido Popular vot&oacute; en contra del establecimiento de la cotizaci&oacute;n adicional temporal a trav&eacute;s del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI).
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, si el Partido Popular afirma que se tienen que realizar reformas &ldquo;estructurales&rdquo; ser&aacute; porque se piensa que el sistema p&uacute;blico de Seguridad Social presenta graves problemas y dificultades. Ello es lo que queda, por mucho que posteriormente diferentes portavoces del Partido Popular, incluido el propio N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, se hayan corregido, afirmando que van a garantizar la revalorizaci&oacute;n anual de las pensiones conforme a la inflaci&oacute;n y la sostenibilidad de las pensiones p&uacute;blicas. Sin embargo, ello no lo han volcado en ning&uacute;n documento p&uacute;blico propio de un programa electoral, que al final es lo que queda reflejado en firme. En este tipo de declaraciones lo que m&aacute;s cuenta y lo que m&aacute;s debe calar son las declaraciones p&uacute;blicas iniciales expresadas por propia iniciativa y sin condicionante previo, que son las que se expresan de manera m&aacute;s libre. Y &eacute;stas han sido que el sistema p&uacute;blico va &ldquo;a petar&rdquo;, que va a &ldquo;colapsar&rdquo;, que el Airef ha valorado que el actual sistema p&uacute;blico de pensiones no resulta sostenible (cosa que, por cierto, sin poder entrar en detalles no es en modo alguno correcto).
    </p><p class="article-text">
        Es decir, se tira la piedra y se esconde la mano, dando a entender que el modelo actual no funciona, pero sin llegar a decir qu&eacute; medidas se pretenden adoptar. A veces las palabras las carga el diablo, porque incluso en las &uacute;ltimas declaraciones que pretenden tranquilizar a los pensionistas, porque perciben que tienen el riesgo de perder una importante bolsa de electores, afirman que pretenden crear un sistema p&uacute;blico &ldquo;viable&rdquo;, con lo que de nuevo subliminalmente se viene a indicar el actual no lo es. Por tanto, se confirma que piensan que va a ser necesario adoptar &ldquo;reformas estructurales&rdquo; que, cuando no se dicen cu&aacute;les van a ser, uno se teme que lo sea reduciendo el gasto en pensiones p&uacute;blicas, dado que es claro que no son partidarios de actuar sobre las cotizaciones y, si son coherentes, lo l&oacute;gico ser&iacute;a que eliminasen la cotizaci&oacute;n establecida por el mecanismo de equilibrio intergeneracional (MEI).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Partido Popular, para reforzar su correcci&oacute;n p&uacute;blica en las &uacute;ltimas declaraciones, afirma que la defensa p&uacute;blica de las pensiones es un valor &ldquo;innegociable&rdquo;, lo que se presenta como un mensaje dirigido al contraste con las posiciones de Vox. Las posiciones de Vox s&iacute; que son mucho m&aacute;s claras y contundentes, en el sentido de reforzar los sistemas privados de pensiones, como medida complementaria a la reducci&oacute;n de la tasa de cobertura de las pensiones p&uacute;blicas: reducir la cuant&iacute;a de las cotizaciones sociales y recortar la cuant&iacute;a de las pensiones p&uacute;blicas para beneficiar el negocio privado. El problema para el Partido Popular es que se parte de que, si obtienen unos buenos resultados electorales, gobernar&aacute;n y negociar&aacute;n las medidas de Gobierno con Vox y es dif&iacute;cilmente cre&iacute;ble que la Seguridad Social sea innegociable. Basta con remitirse a las negociaciones para conformar los Gobiernos auton&oacute;micos de coalici&oacute;n entre PP y Vox: lo que inicialmente se presentaba como innegociable al final lo acab&oacute; siendo. Y estas negociaciones al final pueden constituir una f&aacute;cil excusa para desdecirse de lo que en estos momentos est&aacute;n afirmando en relaci&oacute;n con la defensa del actual modelo de Seguridad Social p&uacute;blica, cuando en el fondo ellos mismos s&oacute;lo lo comparten por motivos estrictamente electorales. 
    </p><p class="article-text">
        Al final, blanco y en botella, por mucho que se intente ocultar en campa&ntilde;a electoral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Cruz Villalón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/haria-pp-seguridad-social_129_13591553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Pensiones,PP - Partido Popular,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Negociar con Marruecos para seguir negociando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/negociar-marruecos-seguir-negociando_129_13589385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75559ba4-ecc7-48a3-9d14-ab216240d9a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x948y435.jpg" width="1200" height="675" alt="Negociar con Marruecos para seguir negociando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando un conflicto encierra varias dimensiones o facetas, es susceptible de ser abordado de modo colaborativo; es decir, donde todas las partes puedan salir ganando, sencillamente porque ganan cosas distintas</p></div><p class="article-text">
        Una mujer de Rabat con responsabilidades empresariales en Espa&ntilde;a, y madre de ni&ntilde;os hispano-marroqu&iacute;es, me acaba de decir en mis clases de negociaci&oacute;n geopol&iacute;tica: &ldquo;Espa&ntilde;a y Marruecos no solo somos vecinos y amigos, sino tambi&eacute;n grandes socios y pa&iacute;ses profundamente interconectados. El apag&oacute;n del a&ntilde;o pasado fue un buen ejemplo. En un momento cr&iacute;tico, la interconexi&oacute;n con Marruecos contribuy&oacute; a la recuperaci&oacute;n del suministro el&eacute;ctrico en Espa&ntilde;a. Creo que esos momentos tambi&eacute;n nos recuerdan que, a ambos lados del Estrecho, nos necesitamos y tenemos mucho m&aacute;s que construir juntos.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Entender por qu&eacute; estamos donde estamos exige una lectura de la historia com&uacute;n y un conocimiento no artificial de las narrativas que la cuentan, que dejo para otro momento, en beneficio de abordar unas claves que funcionan en el mundo empresarial para afrontar negociaciones pluridimensionales. Por cierto, cuando un conflicto encierra varias dimensiones o facetas, es susceptible de ser abordado de modo colaborativo; es decir, donde todas las partes puedan salir ganando, sencillamente porque ganan cosas distintas. El acuerdo es posible: la condici&oacute;n necesaria es la voluntad de las partes; la suficiente el talento para construirlo; del segundo elemento no andamos sobrados.
    </p><h2 class="article-text">Desde Rabat</h2><p class="article-text">
        El lema constitucional &ldquo;Dios, la Patria, el Rey&rdquo; une fe, territorio y monarqu&iacute;a en un solo cuerpo (Constituci&oacute;n del Reino de Marruecos, 2011, art. 4). El Rey ocupa el centro de ese conjunto con una doble legitimidad: como jefe del Estado es el &ldquo;garante de la integridad territorial dentro de sus fronteras aut&eacute;nticas&rdquo; (art. 42), y como <em>Amir al-Muminin</em> es la m&aacute;xima autoridad religiosa (art. 41). Por consiguiente, la defensa del territorio no se entiende como una pol&iacute;tica de gobierno, sino como un deber ligado a la propia monarqu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Desde 1956 Marruecos est&aacute; embarcado en una recuperaci&oacute;n progresiva de las &ldquo;fronteras aut&eacute;nticas&rdquo;. En ese relato, la Marcha Verde permiti&oacute; &ldquo;recuperar el S&aacute;hara marroqu&iacute;&rdquo; (Mohammed VI), y Ceuta y Melilla son los cap&iacute;tulos pendientes. El S&aacute;hara es la &ldquo;causa nacional&rdquo; que une a palacio, partidos y sociedad, y el Rey la presenta como una tarea que exige &ldquo;la movilizaci&oacute;n permanente de todos&rdquo;. La resoluci&oacute;n de la ONU de octubre de 2025 se celebr&oacute; como un triunfo hist&oacute;rico &ldquo;habr&aacute; un antes y un despu&eacute;s del 31 de octubre de 2025&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n exterior refuerza la cohesi&oacute;n interna. Como el territorio es parte de la naci&oacute;n, cualquier cr&iacute;tica externa se lee como un ataque a todos. As&iacute;, la condena del Parlamento Europeo por la crisis de Ceuta de 2021 no provoc&oacute; autocr&iacute;tica en Marruecos, sino un cierre de filas en torno al trono. Las dos c&aacute;maras del Parlamento marroqu&iacute; celebraron en junio de 2021 una sesi&oacute;n conjunta extraordinaria para rechazar la resoluci&oacute;n europea. 
    </p><h2 class="article-text">Pol&iacute;tica exterior de Marruecos: qu&eacute; no se puede pasar por alto</h2><p class="article-text">
        En 2022, Mohammed VI dijo que el S&aacute;hara es &ldquo;el prisma a trav&eacute;s del cual Marruecos considera su entorno internacional&rdquo;. Ceuta podr&iacute;a encajar en esa misma l&oacute;gica a corto plazo como una carta de presi&oacute;n. A largo plazo, sin embargo, sigue siendo un objetivo latente.
    </p><p class="article-text">
        El segundo frente es la rivalidad con Argelia, principal apoyo del Polisario. La frontera terrestre est&aacute; cerrada desde 1994, y Argel rompi&oacute; relaciones diplom&aacute;ticas en agosto de 2021. Frente a ese rival, Rabat se ha apoyado en Washington y en Par&iacute;s. En julio de 2024 Macron escribi&oacute; a Mohammed VI que el presente y el futuro del S&aacute;hara se inscrib&iacute;an en el marco de la soberan&iacute;a marroqu&iacute;. En su discurso de octubre de 2025, el Rey dio las gracias de forma expresa a EE. UU., a Francia, al Reino Unido y tambi&eacute;n a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El frente m&aacute;s complejo para Rabat ha sido la Uni&oacute;n Europea. El 4 de octubre de 2024, el Tribunal de Justicia de la UE anul&oacute; los acuerdos de pesca y agricultura porque no contaban con el consentimiento del pueblo del S&aacute;hara Occidental. En &Aacute;frica, en cambio, Marruecos cambi&oacute; de estrategia, tras 33 a&ntilde;os fuera, volvi&oacute; a la Uni&oacute;n Africana en enero de 2017 para defender su posici&oacute;n desde dentro. En la ONU, el Consejo de Seguridad aprob&oacute; el 31 de octubre de 2025 una resoluci&oacute;n que toma el plan de autonom&iacute;a como base de la negociaci&oacute;n. Con el S&aacute;hara cada vez m&aacute;s respaldado en lo diplom&aacute;tico, Ceuta y Melilla quedan como el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de las &ldquo;fronteras aut&eacute;nticas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Negociaci&oacute;n en geopol&iacute;tica: proceso, variables, din&aacute;micas y alternativas</h2><p class="article-text">
        A menudo se aborda la negociaci&oacute;n en t&eacute;rminos exclusivamente econ&oacute;micos, cuando en realidad deber&iacute;a resolverse atendiendo a los procesos y las personas implicadas: &iquest;qu&eacute; escenarios tienen sentido y qu&eacute; posici&oacute;n adoptar&iacute;a cada actor en cada uno de ellos? Gestionar las amenazas exige comprender &iquest;c&oacute;mo se ha llegado hasta aqu&iacute;? &iquest;d&oacute;nde estamos ahora? &iquest;a d&oacute;nde vamos? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Proceso</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algunas acciones concretas para mejorar el proceso negociador en conflictos geopol&iacute;ticos apuntan a:
    </p><p class="article-text">
        Mejorar la comunicaci&oacute;n entre las partes, reduciendo la ambig&uuml;edad y los malentendidos.
    </p><p class="article-text">
        Adoptar una perspectiva, entendiendo los intereses y las restricciones reales de la contraparte. Implica leer las restricciones del Palacio.
    </p><p class="article-text">
        Eliminar la escalada innecesaria, evitando que la emocionalidad tome el control del proceso.
    </p><p class="article-text">
        Descubrir las limitaciones de la contraparte. Si existe conocimiento o sospecha de un problema que le afecta, conviene abordarlo en lugar de dejarlo pasar. Es necesario tener presente la coyuntura interna de Marruecos (protestas de GenZ, paro juvenil, necesidad de inversi&oacute;n, etc.)
    </p><p class="article-text">
        Tomarse un margen de tiempo cuando no se est&eacute; llegando al punto deseado. Si la negociaci&oacute;n falla, un espacio de reflexi&oacute;n y la posibilidad de empezar de cero permiten decidir con mayor claridad qu&eacute; comportamiento adoptar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Variables </strong>
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de la crisis desde este marco conceptual permite identificar cuatro grandes ejes sobre los que gira el conflicto entre Espa&ntilde;a y Marruecos en torno a Ceuta, cada uno con su propia l&oacute;gica, su propio ritmo y su propio peso relativo.
    </p><p class="article-text">
        La migraci&oacute;n no es solo una cuesti&oacute;n de gesti&oacute;n t&eacute;cnica, sino que es el instrumento de presi&oacute;n m&aacute;s eficaz que tiene Marruecos y, al mismo tiempo, la vulnerabilidad estructural m&aacute;s expuesta de Espa&ntilde;a. La literatura la denomina &ldquo;migraci&oacute;n coercitiva&rdquo;, y el Derecho de la UE ya la reconoce como &ldquo;instrumentalizaci&oacute;n de migrantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Conviene distinguir tres tensiones: 1) la migraci&oacute;n subsahariana en tr&aacute;nsito, que usa Marruecos como plataforma hacia Ceuta y Melilla mediante asaltos a las vallas fronterizas; 2) la migraci&oacute;n marroqu&iacute; directa, interpretada por Espa&ntilde;a y la UE como un instrumento de presi&oacute;n pol&iacute;tica ya en mayo de 2021; y 3) la cooperaci&oacute;n en readmisiones, el &aacute;mbito donde Espa&ntilde;a tiene m&aacute;s inter&eacute;s en lograr compromisos estables, pues los acuerdos de readmisi&oacute;n de nacionales marroqu&iacute;es en situaci&oacute;n irregular llevan a&ntilde;os funcionando de forma err&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Las din&aacute;micas que rigen este eje son de tipo &ldquo;grifo&rdquo;: Marruecos regula el flujo migratorio abri&eacute;ndolo o cerr&aacute;ndolo en funci&oacute;n del estado general de la relaci&oacute;n bilateral, convirtiendo la migraci&oacute;n en una variable dependiente de otros contenciosos en lugar de una cuesti&oacute;n gestionada por sus propios m&eacute;ritos t&eacute;cnicos.
    </p><p class="article-text">
        El llamado &ldquo;comercio at&iacute;pico&rdquo; es una anomal&iacute;a que ninguna de las dos partes defiende p&uacute;blicamente, pero que ambas han tolerado durante d&eacute;cadas, porque sostiene a comunidades enteras del norte de Marruecos y genera ingresos informales. El cierre unilateral de estos pasos por parte de Marruecos (Melilla en agosto de 2018 y Ceuta en octubre de 2019), y su no reapertura tras la pandemia, se interpreta como parte de la estrategia de presi&oacute;n general hacia Espa&ntilde;a. La negociaci&oacute;n de una aduana comercial formal ser&iacute;a en teor&iacute;a una soluci&oacute;n de suma positiva, lo que sugiere que el bloqueo responde m&aacute;s a motivos pol&iacute;ticos que t&eacute;cnicos.
    </p><p class="article-text">
        La Declaraci&oacute;n conjunta de 2022 recogi&oacute; ese compromiso, y los primeros pasos de mercanc&iacute;as por las aduanas de Ceuta y Melilla se produjeron a comienzos de 2025, de forma limitada y experimental. La tardanza de su desarrollo confirma que el obst&aacute;culo es m&aacute;s pol&iacute;tico que t&eacute;cnico.
    </p><p class="article-text">
        El S&aacute;hara Occidental probablemente sea el eje que m&aacute;s ha condicionado la din&aacute;mica global de la relaci&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Marruecos considera el reconocimiento internacional de su soberan&iacute;a sobre el S&aacute;hara Occidental su prioridad nacional absoluta, por encima de Ceuta y Melilla en intensidad pol&iacute;tica interna.
    </p><p class="article-text">
        Tras la resoluci&oacute;n 2797 (2025), Rabat ya cuenta con el respaldo de EE.UU., Francia, el Reino Unido, el propio Consejo de Seguridad de la ONU, y ahora Israel, por lo que el S&aacute;hara pesa menos como moneda de cambio frente a Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        La cooperaci&oacute;n en seguridad (antiterrorismo, narcotr&aacute;fico, inteligencia compartida, etc.) es el &aacute;mbito donde los intereses de ambos pa&iacute;ses convergen de forma m&aacute;s natural. El CNI y los servicios marroqu&iacute;es (DGST y DGED) sostienen este eje, que funciona como &ldquo;colch&oacute;n&rdquo; que amortigua la crisis en los otros frentes, incluso en plena ruptura diplom&aacute;tica. Las operaciones conjuntas contras c&eacute;lulas yihadistas, que el Ministerio del Interior anuncia peri&oacute;dicamente, son la muestra m&aacute;s visible de este canal. Asimismo, este canal beneficia la negociaci&oacute;n debido a que su bajo perfil p&uacute;blico, permite intercambios de informaci&oacute;n y gestos de buena voluntad sin la exposici&oacute;n medi&aacute;tica de la diplomacia oficial, sirviendo en ocasiones de v&iacute;a de comunicaci&oacute;n de facto cuando los canales pol&iacute;ticos est&aacute;n bloqueados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Din&aacute;micas Transversales</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conviene advertir tres din&aacute;micas transversales que ayudan a explicar el funcionamiento general de la relaci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        Vinculaci&oacute;n deliberada de variables. Marruecos no negocia la migraci&oacute;n, el comercio o Ceuta y Melilla como asuntos separados: los conecta t&aacute;cticamente, supeditando cualquier negociaci&oacute;n sectorial a la cuesti&oacute;n del S&aacute;hara Occidental. Es un m&eacute;todo consistente que le permite maximizar su influencia utilizando un &uacute;nico factor para obtener avances simult&aacute;neos en varios frentes.
    </p><p class="article-text">
        Asimetr&iacute;a en el ritmo temporal. Marruecos opera con una l&oacute;gica de crisis puntual y alta reversibilidad t&aacute;ctica: puede abrir o cerrar el &ldquo;grifo&rdquo; migratorio en cuesti&oacute;n de horas, y revertir la situaci&oacute;n poco despu&eacute;s, sin mayor coste pol&iacute;tico interno. Espa&ntilde;a, condicionada por su pertenencia a la Uni&oacute;n Europea y por procesos administrativos m&aacute;s lentos, tiene una capacidad de respuesta mucho m&aacute;s limitada, lo que explica por qu&eacute; la iniciativa de cada episodio de tensi&oacute;n suele estar del lado marroqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ambivalencia del papel de la Uni&oacute;n Europea<strong>.</strong> Bruselas act&uacute;a a la vez como amplificador del poder negociador espa&ntilde;ol, aportando fondos, marco legal com&uacute;n y respaldo pol&iacute;tico, y como factor de diluci&oacute;n de ese mismo poder, porque la UE negocia con Rabat sus propios intereses migratorios continentales, que no siempre coinciden con las prioridades espec&iacute;ficamente espa&ntilde;olas en Ceuta y Melilla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alternativas b&aacute;sicas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las alternativas son una fuente de poder, porque permiten decir que no a la otra parte sin cometer un error.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Marruecos, una de sus alternativas consiste en recurrir a instrumentos de presi&oacute;n bilateral como una fuente de mayor presi&oacute;n sobre los flujos migratorios o restricciones a determinados intercambios fronterizos. Tambi&eacute;n puede reforzar su posici&oacute;n en foros multilaterales y profundizar sus relaciones con otros actores internacionales, reduciendo su dependencia de Espa&ntilde;a y la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Las mejores alternativas espa&ntilde;olas presentan mayores restricciones en el corto plazo. Espa&ntilde;a puede reforzar los controles fronterizos mediante recursos nacionales y europeos, recurrir al marco institucional de la UE para la gesti&oacute;n de la frontera exterior y diversificar sus acuerdos de cooperaci&oacute;n migratoria con otros pa&iacute;ses del Magreb; sin embargo, estas alternativas no permiten sustituir r&aacute;pidamente la cooperaci&oacute;n estructural que Espa&ntilde;a mantiene con Marruecos en materia migratoria, fronteriza y de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Esta diferencia afecta a los costes del no acuerdo: para Marruecos, una ruptura podr&iacute;a implicar costes econ&oacute;micos y diplom&aacute;ticos, entre ellos un posible deterioro de su relaci&oacute;n con la UE. Adem&aacute;s, Espa&ntilde;a es su primer socio comercial, le suministra gas a trav&eacute;s del Gasoducto Magreb-Europa en flujo inverso desde 2022 y, actualmente, comparte con Marruecos la organizaci&oacute;n del Mundial 2030. Esta interdependencia reduce la asimetr&iacute;a y es un argumento negociador que Espa&ntilde;a puede utilizar. Para Espa&ntilde;a, los costes pueden materializarse de forma m&aacute;s inmediata en la gesti&oacute;n de la frontera, los flujos migratorios, la seguridad y la estabilidad de los intercambios bilaterales. La distinta naturaleza y temporalidad de estos costes constituye un elemento relevante de la asimetr&iacute;a negociadora.
    </p><p class="article-text">
        Dejo para la siguiente tribuna la zona de posibles acuerdos. Por cierto, mi alumna marroqu&iacute; a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Y lo ocurrido en Ceuta tambi&eacute;n nos obliga a los marroqu&iacute;es a mirar hacia dentro. No es anodino que tantos j&oacute;venes quieran marcharse. Marruecos est&aacute; creciendo a gran velocidad, pero ese desarrollo tiene que alcanzar a toda la poblaci&oacute;n. Tenemos que seguir invirtiendo en educaci&oacute;n, sanidad y mejores condiciones laborales para que nuestros j&oacute;venes tengan esperanza y puedan imaginar un futuro pr&oacute;spero en su propio pa&iacute;s&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guido Stein]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/negociar-marruecos-seguir-negociando_129_13589385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 04:02:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Negociar con Marruecos para seguir negociando]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De nietos y pucherazos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nietos-pucherazos_129_13588459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e867a4c4-2ce9-4cbb-9b77-66dc7a720935_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De nietos y pucherazos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La convocatoria electoral ha hecho aflorar un interés público relevante, vinculado a la estabilidad del censo electoral y al ejercicio del derecho fundamental de participación política previsto en la Constitución. Esa sola circunstancia imponía una debida ponderación de los intereses en juego y levantar ni que fuese de forma temporal las medidas cautelares</p><p class="subtitle">Un tribunal contra la democracia</p></div><p class="article-text">
        La precampa&ntilde;a electoral ha comenzado como acab&oacute; la legislatura, con una exhibici&oacute;n de frentismo exacerbado por parte de la derecha, al modo del mejor trumpismo, induciendo a prejuzgar que las elecciones generales del 29N no ser&aacute;n leg&iacute;timas por un tongo consistente en la manufactura de votos por la v&iacute;a de manipular el censo de votantes en el exterior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se refiere a la posibilidad, introducida en la disposici&oacute;n adicional octava de la Ley de Memoria Democr&aacute;tica de 2022, pero ya prevista en la Ley de Memoria Hist&oacute;rica de 2007, conocida como &ldquo;ley de nietos&rdquo;, de atribuir la nacionalidad espa&ntilde;ola, y con ella el derecho de sufragio, a los nacidos fuera de Espa&ntilde;a de padre o madre, abuelo o abuela, &ldquo;que originariamente hubieran sido espa&ntilde;oles, y que hubieran sufrido exilio por razones pol&iacute;ticas, hubieran perdido la nacionalidad espa&ntilde;ola o hubieran renunciado a ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, con esa redacci&oacute;n literal los solicitantes parec&iacute;an estar llamados a probar caso por caso que sus antepasados hab&iacute;an huido espec&iacute;ficamente por una persecuci&oacute;n o exilio pol&iacute;tico/ideol&oacute;gico directos. Por ello, de forma un tanto dudosa, todo hay que decirlo, en septiembre de 2026, a ra&iacute;z de una suspensi&oacute;n cautelar dictada por el Tribunal Supremo a instancias de Vox y <em>Iustitia Europea</em> respecto a la inscripci&oacute;n de nuevos nacionalizados en el censo electoral, el grupo parlamentario de Sumar registr&oacute; una enmienda &ldquo;intrusa&rdquo; dentro de una ley educativa en tramitaci&oacute;n en el Congreso para salvar la Instrucci&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Seguridad Jur&iacute;dica y Fe P&uacute;blica del Ministerio de Justicia de 26 de octubre de 2022, orientada a fijar los criterios de aplicaci&oacute;n de la parca &ldquo;ley de nietos&rdquo;, y que reconoc&iacute;a, porque no pod&iacute;a ser de otra forma, como luego veremos, una presunci&oacute;n de la condici&oacute;n de exiliado a todos los espa&ntilde;oles que emigraron o salieron del pa&iacute;s entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955, sin necesidad de aportar documentos individuales que probasen una persecuci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Vaya por delante que desde 2007 hasta ahora ha habido m&aacute;s de treinta iniciativas parlamentarias para extender la nacionalidad a distintos grupos de descendientes de espa&ntilde;oles. La &uacute;ltima, una proposici&oacute;n de ley tambi&eacute;n de Sumar, ahora deca&iacute;da con la finalizaci&oacute;n de la legislatura, dirigida a los descendientes de espa&ntilde;oles residentes en el S&aacute;hara hasta el 29 de septiembre de 1977, entre 80.000 y 200.000 personas. Con lo que, al margen de controversias coyunturales de signo electoralista y conspiranoico con la &ldquo;ley de nietos&rdquo;, subsiste un leg&iacute;timo debate sobre si es o no razonable conceder por el t&iacute;tulo que sea la&nbsp;nacionalidad y el derecho de sufragio a personas que nunca han residido en Espa&ntilde;a, y que quiz&aacute; tampoco tienen la intenci&oacute;n de hacerlo en el futuro. No puede desconocerse que la &ldquo;ley de nietos&rdquo; podr&iacute;a suponer que la Espa&ntilde;a exterior se cuadriplicase en 30 a&ntilde;os. Adem&aacute;s, en algunos pa&iacute;ses existen requisitos adicionales para votar desde el extranjero, aunque se tenga la nacionalidad, como Alemania. Pero ese es otro debate, que corresponde al legislador y a sus opciones.
    </p><p class="article-text">
        El problema concreto con la &ldquo;ley de nietos&rdquo; es que la norma no pod&iacute;a ser mucho m&aacute;s elocuente, por lo que el Ministerio de Justicia hab&iacute;a de dictar una Instrucci&oacute;n que establec&iacute;a una presunci&oacute;n generalizada. De ah&iacute; que algunos se pusieron las manos en la cabeza y empezaron a argumentar que eso era tanto como a&ntilde;adir cientos de miles de nuevos votantes, alrededor de 400.000, sin arraigo o control riguroso; y, sin decirlo, presumiendo, por su origen, que se trataba de voto desafecto a la derecha. Por lo que, como era de esperar, se alinearon los astros de la derecha y el 10 de septiembre pasado la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo suspendi&oacute; de forma cautelar la Instrucci&oacute;n aduciendo que el incremento de electores pod&iacute;a generar &ldquo;un peligro fundado, real y serio de afectar gravemente a la objetividad y transparencia del proceso electoral&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con lo que no contaba el Alto Tribunal es con el adelanto electoral. Y con que el censo aplicable a las elecciones se cerrar&iacute;a a 1 de agosto de 2026, como previene la ley electoral. De modo que ya figuraban en el censo miles de personas; seg&uacute;n datos aportados al proceso por la Abogac&iacute;a del Estado, casi 370.000 ya hab&iacute;an obtenido la plena nacionalidad en esa fecha, y 230.000 hab&iacute;an quedado fuera por estar todav&iacute;a pendientes de inscripci&oacute;n en el Registro Civil y hasta 640.000 por no haber recibido tan solo la resoluci&oacute;n favorable.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, dejando a un lado el debate de fondo y las maniobras de &uacute;ltima hora para blindar la Ley, hay que insistir que no est&aacute; claro que la Instrucci&oacute;n de Justicia tuviera un contenido <em>contra legem</em> o <em>ultravires</em>, es decir, que se tratara de una herramienta para facilitar el cumplimiento de una norma&nbsp;enmendando de paso la plana al Parlamento, ya que es obvia la dificultad &mdash;por no decir la imposibilidad&mdash; de acreditar los motivos del exilio de un ascendiente acaecido 70, 80 o 90 a&ntilde;os atr&aacute;s, de modo que era razonable establecer de forma gen&eacute;rica una presunci&oacute;n <em>iuris et de iure</em>, es decir, sin la posibilidad de admitir prueba en contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el 12 de octubre, la Sala decidi&oacute; dejar sin voto a los ya nacionalizados por la Instrucci&oacute;n, acordando mantener la suspensi&oacute;n cautelar del derecho a voto de la mayor&iacute;a de los nuevos ciudadanos espa&ntilde;oles nacionalizados en el extranjero, contra el criterio de la Abogac&iacute;a del Estado, que ped&iacute;a levantar esta cautela a causa de la restricci&oacute;n que supon&iacute;a para con el derecho de sufragio de miles de personas. En resumidas cuentas, la medida afecta a 163.020 personas ya inscritas en el censo de residentes en el extranjero. Con una tramposa excepci&oacute;n: podr&aacute;n votar a aquellas personas nacionalizadas e inscritas en el censo antes del 1 de agosto que puedan obtener en sus respectivos registros consulares una &ldquo;certificaci&oacute;n acreditativa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este documento, el encargado del consulado debe certificar bajo su responsabilidad, cargando con el muerto, que la persona cumple con los requisitos originales de la ley: es decir, que es hijo o nieto de personas que efectivamente sufrieron exilio y perdieron o renunciaron a la nacionalidad espa&ntilde;ola por motivos pol&iacute;ticos, ideol&oacute;gicos, de creencia o de orientaci&oacute;n sexual. Por una mayor&iacute;a de 5 votos a 1, la Sala Tercera del Supremo desestim&oacute; un recurso del Gobierno por estimar que existe un riesgo real de alterar el censo si se incluyen miles de inscripciones sin conocer su trazabilidad jur&iacute;dica exacta. Y por la necesidad de primar el inter&eacute;s general: la limpieza, seguridad y transparencia del proceso electoral como valor &ldquo;supremo&rdquo;, por encima del inter&eacute;s particular de los afectados. Seg&uacute;n el Alto Tribunal, el derecho a sufragio no es absoluto ni ilimitado, sino supeditado a la configuraci&oacute;n legal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que no dice es que al Supremo le corresponde controlar la legalidad de los actos del Gobierno, pero las leyes las hacen las Cortes Generales, y los jueces est&aacute;n para cumplirlas y hacerlas cumplir. Adem&aacute;s de que deber&iacute;a haber priorizado el ejercicio del derecho de sufragio ante una disputa jur&iacute;dica a&uacute;n no resuelta, al margen de preservar la m&aacute;s elemental seguridad jur&iacute;dica en la conformaci&oacute;n del censo electoral. Ni que decir tiene que la convocatoria electoral ha hecho aflorar un inter&eacute;s p&uacute;blico relevante, vinculado a la estabilidad del censo electoral y a la garant&iacute;a del ejercicio efectivo del derecho fundamental de participaci&oacute;n pol&iacute;tica previsto en el art&iacute;culo 23 de la Constituci&oacute;n. Y esa sola circunstancia impon&iacute;a una debida ponderaci&oacute;n de los intereses en juego y levantar ni que fuese de forma temporal las medidas cautelares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora tan solo queda que alguno de los miles de interesados, a quienes se ha hurtado torticeramente su derecho al voto, sin siquiera haber sido escuchado durante el procedimiento, presente un recurso de amparo al Tribunal Constitucional por vulneraci&oacute;n de ese derecho, y que este lo resuelva de forma sumaria y preferente, claro est&aacute;. Aunque, de forma un tanto sorprendente, algunas fuentes del TC ya han advertido a los medios que ese Tribunal prefiere apartarse de tan amargo c&aacute;liz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Ridao]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nietos-pucherazos_129_13588459.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 20:03:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De nietos y pucherazos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derecho al voto,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ser dignos de nuestro tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dignos-tiempo_129_13589560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0aea1228-8e6c-42e7-9590-6afecec61116_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1816y516.jpg" width="1200" height="675" alt="Ser dignos de nuestro tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para los partidos políticos, ser dignos de su tiempo debería entenderse como la obligación de convertirse en meros instrumentos del clamor social, dejar de lado su deseo de subsistencia: la crítica social dará lugar a otras formaciones partidistas igual que en su momento hicieron con ustedes</p></div><p class="article-text">
        Escribo este art&iacute;culo a cuarenta y seis d&iacute;as de las elecciones, lo cual quiere decir que escribo este art&iacute;culo a cuarenta y siete d&iacute;as de que la conversaci&oacute;n sobre qui&eacute;n tiene la culpa de los buenos resultados de la extrema derecha tenga lugar en los plat&oacute;s de tertulias pol&iacute;ticas que tratan de situarse en el lado progresista del espectro ideol&oacute;gico de este pa&iacute;s. Durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, la culpa del auge de la extrema derecha ha sido endosada a los hombres j&oacute;venes, y este giro pol&iacute;tico se ha analizado como la consecuencia de un feminismo al que se le ha ido la olla y ha enfadado a quienes no hab&iacute;a que tocar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante los cuarenta y cinco d&iacute;as de precampa&ntilde;a y campa&ntilde;a electoral que tenemos por delante, la conversaci&oacute;n de la culpa, que nos ocupar&aacute; dentro de cuarenta y siete d&iacute;as, se ir&aacute; fraguando al calor de los mensajes de los m&uacute;ltiples partidos de izquierdas que se presentar&aacute;n a las pr&oacute;ximas elecciones generales. Mensajes electorales que nombrar&aacute;n la alerta antifascista, que apelar&aacute;n a nuestra responsabilidad para frenar a la extrema derecha o recurrir&aacute;n a nuestro deseo de convertirnos en el Estado que se imponga como el faro antifascista en un mundo con una clara tendencia hacia la extrema derecha. De cualquier manera, tratar&aacute;n de dar forma a un supery&oacute; que funcione como la instancia moral que trata de generar un sentimiento cat&oacute;lico de la culpa entre quienes plantean abstenerse. Este supery&oacute; de la orden se contrapone a la ilusi&oacute;n y la alegr&iacute;a con la que animaban al voto no hace demasiado. El uso de las emociones en pol&iacute;tica es un cl&aacute;sico, lo que no es tan tradicional es analizar por qu&eacute; se movilizan unos afectos y no otros.
    </p><p class="article-text">
        No creo que me equivoque al afirmar que el uso de consignas que hacen referencia a la responsabilidad o la culpa suelen ser parte de discursos pol&iacute;ticos de formaciones partidistas que saben que no han conseguido movilizar desde la esperanza y la posibilidad. Algo que parecer&iacute;a contraintuitivo al mirar alrededor. Desde el 26 de septiembre, las acampadas por la vivienda inundan nuestras plazas, la fuerza y la movilizaci&oacute;n por la justicia social nos mostraban una cara mucho m&aacute;s amable y combativa de una ciudadan&iacute;a sobre la que se escup&iacute;an profec&iacute;as autocumplidas sobre su tendencia hacia la extrema derecha o su desinter&eacute;s. La demostraci&oacute;n de fuerza social lleg&oacute; al parlamento y dio lugar a un imp&aacute;s que bien podr&iacute;a haber sido entendido por las fuerzas pol&iacute;ticas a la izquierda del PSOE como el instante perfecto para tumbar la desafecci&oacute;n y el hast&iacute;o con el que la ciudadan&iacute;a miraba a la (in)acci&oacute;n institucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los millares de personas que llevan semanas moviliz&aacute;ndose por el acceso a la vivienda y por un cambio de paradigma consegu&iacute;an dar cuerpo a la idea de Rosi Braidotti de ser dignos de nuestro tiempo. Para m&iacute;, la traducci&oacute;n pol&iacute;tica y activista de esta idea es clara: ser dignas de nuestro tiempo significa dejar de lado los intereses personales, las opiniones subjetivas y las diferencias narcisistas para otro momento y lugar: todas esas personas estaban all&iacute; por un derecho que consideran b&aacute;sico, aunque su espacio de militancia (asambleas, sindicatos, organizaciones) construyeran fines y medios distintos. Toca actuar sobre el contexto actual, no encerrarnos en debates sobre lo que nos parece dicho contexto. Lo importante es comprender que la acci&oacute;n pol&iacute;tica ha de superar las demandas individuales e incluso las de colectivos espec&iacute;ficos para aglutinar el descontento. Ya discutiremos cuando hayamos conseguido lo que consideramos justo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Freud denomin&oacute; narcisismo de las peque&ntilde;as diferencias a una inclinaci&oacute;n agresiva (a la que no nos gusta renunciar)<strong> </strong>por la cual las diferencias m&aacute;s nimias acaban convirti&eacute;ndose en grandes elementos para la confrontaci&oacute;n, el ataque y la hostilidad. No es dif&iacute;cil observar que los partidos a la izquierda del PSOE gozan de manera obscena de ese narcisismo, pero parec&iacute;a que el momento de movilizaci&oacute;n social podr&iacute;a cambiar esa tendencia. Que la movilizaci&oacute;n social podr&iacute;a ser m&aacute;s fuerte que su perverso goce y que conseguir&iacute;a apartar sus diferencias para trasladar la petici&oacute;n popular. Creo que todas estar&iacute;amos de acuerdo en que parec&iacute;a que el brote verde de la esperanza podr&iacute;a surgir, pero estamos en oto&ntilde;o, y parece que todo se ha quedado en una hoja seca pisoteada sobre el suelo. La aparente incapacidad de las izquierdas de ser dignas de su tiempo es del todo bochornosa. Somos muchas las que decidimos guardar silencio ante el circo de sillas y candidaturas que viene a caracterizar la fallida precampa&ntilde;a de un espacio electoral que no le pertenece a nadie. Callamos por no entorpecer un proceso que se considera necesario, callamos por responsabilidad pol&iacute;tica, callamos por no dar carnaza a la extrema derecha, callamos por la verg&uuml;enza que supone adherirse a unos comportamientos partidistas que nada tienen que ver con el clamor por la justicia social. Pero lo cierto es que la falta de responsabilidad se sit&uacute;a en el otro lado de la ecuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda a la izquierda del PSOE olvida que se lo debe todo a la calle, a las acampadas, a las asambleas de barrio que llevan a&ntilde;os dando forma a quienes realmente alimentan el ansia por la justicia social y que consiguen hacer m&aacute;s vivible la vida de quienes son machacados por este sistema econ&oacute;mico desigual. La vergonzosa batalla por la candidatura no parece tener de fondo un desencuentro program&aacute;tico, puesto que a&uacute;n no hay programa y, aunque podr&iacute;a tratar de bucear entre el fango que envuelve las posibles explicaciones, prefiero no hacerlo, puesto que ser&iacute;a traer m&aacute;s barro a un espacio que considero necesario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la discusi&oacute;n tiene que ver con qui&eacute;nes representan mejor el clamor de las calles, perm&iacute;tanme que les diga algo: no existe nadie que pueda hacerlo. Eso es lo que hace necesaria y &uacute;nica a la movilizaci&oacute;n social, sus peticiones y demandas no pueden ser condensadas en una &uacute;nica cara, en un &uacute;nico nombre. La verdadera izquierda nace siempre en las calles. Incluso cuando esta consigue entrar en el Parlamento es, de nuevo, superada por la cr&iacute;tica social. La cr&iacute;tica social pertenece a la calle porque es ah&iacute; donde se fragua; toda petici&oacute;n de justicia que sea institucionalizada se encontrar&aacute; siempre superada por una nueva causa. Nos piden que pensemos que el voto es como coger un bus y bajarse en la parada que te lleve lo m&aacute;s cerca de tu casa, aunque no te deje delante de tu portal. Lo que no han entendido a&uacute;n es que da igual qui&eacute;n conduzca el autob&uacute;s, con tal de que siga el camino que ha marcado previamente la necesidad de la calle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para los partidos pol&iacute;ticos, ser dignos de su tiempo deber&iacute;a entenderse como la obligaci&oacute;n de convertirse en meros instrumentos del clamor social, dejar de lado su deseo de subsistencia: la cr&iacute;tica social dar&aacute; lugar a otras formaciones partidistas igual que en su momento hicieron con ustedes. Quiz&aacute;s lo entiendan mejor as&iacute;: nadie es imprescindible para esta misi&oacute;n, lo dem&aacute;s es el fetichismo de cuatro hooligans. Hacer pol&iacute;tica para vuestros feligreses es hacer partidismo, la pol&iacute;tica de las izquierdas debe ir m&aacute;s all&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Valdés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dignos-tiempo_129_13589560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 20:03:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ser dignos de nuestro tiempo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El safety car y la IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/safety-car-ia_129_13585842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/315b680e-cd14-49f6-8383-c366fe8d3631_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El safety car y la IA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como hemos aprendido a hacer en otros casos, tenemos que seguir aplicando la ética, la prudencia y el sentido común proyectados en la regulación. En la Fórmula 1 no son las escuderías las que deciden si ha de salir, y cuándo, el safety car, sino la dirección de carrera. Tampoco debería ser así en la IA</p></div><p class="article-text">
        En F&oacute;rmula 1, cuando se produce una situaci&oacute;n que puede poner en riesgo a los pilotos durante la carrera suele salir a pista el conocido como <em>safety car</em>, lo que obliga a los coches a reducir la velocidad, aunque manteniendo un ritmo suficiente para que los neum&aacute;ticos no se enfr&iacute;en demasiado. En esa situaci&oacute;n los coches circulan en fila, manteniendo sus posiciones y sin poder, en general, adelantarse. Esta circunstancia puede alterar significativamente el discurrir y el resultado de la carrera, pero la seguridad ha de primar sin discusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qui&eacute;n beneficia la salida del <em>safety car</em>? Depende. Por una parte, los coches se aprietan, reduci&eacute;ndose al m&aacute;ximo las distancias que pudiese haber entre ellos. Esto, a priori, es una penalizaci&oacute;n para los que van en cabeza, pero tambi&eacute;n es cierto que las vueltas van transcurriendo sin que se alteren posiciones, y estos, por tener un mejor t&aacute;ndem piloto-coche, es previsible que vuelvan a aumentar distancias cuando el <em>safety car</em> abandone el circuito. No ser&aacute; as&iacute; si los neum&aacute;ticos de quienes van en cabeza est&aacute;n muy degradados, mientras que algunos de los rezagados, que ahora ir&iacute;an casi pegados a ellos, acaban de cambiarlos. Eso s&iacute;, los de cabeza podr&iacute;an aprovechar la ocasi&oacute;n para cambiar neum&aacute;ticos en una parada que iba a ser necesaria, antes o despu&eacute;s, y que en estas circunstancias tiene una menor penalizaci&oacute;n en tiempo relativo para ellos. Dos efectos distintos, por tanto: el pelot&oacute;n se comprime y da aire a los perseguidores, pero el que va primero puede hacer menos costosa una parada que de otro modo le habr&iacute;a hecho perder posiciones.
    </p><p class="article-text">
        No soy experto en F&oacute;rmula 1 -quiz&aacute;s haya quedado evidente en lo dicho-. Ni siquiera me gusta especialmente, aunque he asistido a alg&uacute;n entrenamiento y me ha impresionado todo lo que vi all&iacute;, as&iacute; que ni me imagino c&oacute;mo ser&aacute; una carrera completa. Pero este es el ejemplo que hace unos d&iacute;as acudi&oacute; a mi cabeza al intentar explicarle a un periodista qui&eacute;n podr&iacute;a beneficiarse de una ralentizaci&oacute;n de la IA de vanguardia si llegara a producirse, tal como piden algunos de los directores ejecutivos de las principales compa&ntilde;&iacute;as del sector: Dario Amodei, de Anthropic, propuso a mediados de septiembre &laquo;marcar el ritmo de la frontera&raquo; y Sam Altman, de OpenAI, se adhiri&oacute; de inmediato a su propuesta.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, las principales empresas de IA han competido por acelerar en todo. Modelos m&aacute;s grandes, m&aacute;s capacidad de c&oacute;mputo, ventanas de contexto mayores, m&eacute;todos de razonamiento m&aacute;s sofisticados, agentes m&aacute;s capaces y aut&oacute;nomos... Cada nuevo modelo es presentado, expl&iacute;cita o impl&iacute;citamente, como un adelantamiento al competidor. Pero parece que algo est&aacute; cambiando. OpenAI ya anunci&oacute; en agosto que hab&iacute;a pausado temporalmente parte del entrenamiento de sus modelos m&aacute;s avanzados ante nuevos riesgos de ciberseguridad detectados durante su desarrollo. Su explicaci&oacute;n suena m&aacute;s que razonable: las capacidades de los modelos aumentan y los mecanismos de evaluaci&oacute;n, monitorizaci&oacute;n, alineamiento y contenci&oacute;n tienen que avanzar al menos a la misma velocidad. Entonces, &iquest;por qu&eacute; no se lo han tomado en serio hasta ahora? &iquest;Van a hacerlo por fin? Lo pongo en duda, salvo que lo exija un marco regulatorio, a ser posible internacional. Europa ya tiene el suyo, aunque su desarrollo sea a trompicones.
    </p><p class="article-text">
        No es, sin embargo, una regulaci&oacute;n externa y vinculante lo que piden ni lo que quieren estas compa&ntilde;&iacute;as, sino un <em>safety car</em>. &iquest;Por qu&eacute;? De entrada, sorprende que quienes lo piden sean sobre todo quienes van en cabeza de lo que insisten en llamar la carrera de la IA y que yo califico como una estampida. Caben, al menos, tres explicaciones. La primera, que perciban riesgos que quienes estamos fuera de sus laboratorios apenas conocemos. Aunque muchos pensemos que puede ser una estrategia para seguir en cabeza de carrera, ser&iacute;a insensato ignorar sin m&aacute;s sus advertencias. Eso s&iacute;, no debemos ser tan ingenuos como para creer que solo piensan en el bien com&uacute;n. La segunda explicaci&oacute;n es, precisamente, esa estrategia. Si en este momento se exigiese para entrenar y desplegar un modelo de vanguardia superar complejos y costosos procesos de evaluaci&oacute;n, auditor&iacute;a, certificaci&oacute;n, ciberseguridad..., &iquest;qui&eacute;n estar&iacute;a en condiciones de hacerlo? Solo las empresas que disponen de much&iacute;simo dinero, departamentos jur&iacute;dicos y t&eacute;cnicos especializados e infraestructuras de c&oacute;mputo y sistemas maduros de evaluaci&oacute;n. &iquest;Adivinan cu&aacute;les son? Por eso importa tanto qui&eacute;n fija las reglas: si las dictan quienes van en cabeza, el <em>safety car</em> se convierte en una trampa. La tercera explicaci&oacute;n es la de la gasolina: quemando a lo loco el dinero en centros de datos y en modelos cada vez m&aacute;s caros de entrenar, y con unos ingresos que est&aacute;n muy lejos de compensar la inversi&oacute;n, puede que se les est&eacute;n vaciando los dep&oacute;sitos y convenga dosificarla. Como el l&iacute;der que aprovecha el <em>safety car</em> para pasar por boxes, ralentizar ahora les permitir&iacute;a recapitalizarse y consolidar sus infraestructuras sin perder la posici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es cierto que una deceleraci&oacute;n en el desarrollo de nuevos modelos de vanguardia podr&iacute;a incentivar, en el resto del ecosistema, la investigaci&oacute;n en arquitecturas m&aacute;s eficientes, modelos abiertos y especializados, aplicaciones, integraci&oacute;n empresarial y mejoras algor&iacute;tmicas. En ese caso, la pausa podr&iacute;a permitir que los perseguidores recuperasen algo de aire. China podr&iacute;a ser la gran beneficiaria de esta situaci&oacute;n, m&aacute;s a&uacute;n si una pausa voluntaria de las compa&ntilde;&iacute;as estadounidenses no la obliga a ella. Y tambi&eacute;n Europa, si espabila de una vez. A menor escala, las organizaciones, en particular las empresas, podr&iacute;an concentrarse en incorporar a su propia actividad la tecnolog&iacute;a ya existente o desarrollar mejores servicios y productos para el mercado, en vez de intentar estar siempre a la &uacute;ltima y acabar no estando en nada.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos al <em>safety car</em>. Cuando sale a pista este coche, ralentizar la carrera no es el fin, sino el medio para resolver una situaci&oacute;n que podr&iacute;a poner en riesgo a los pilotos. Se toma esa medida para restablecer las condiciones de seguridad en el circuito. Y conviene recordar, adem&aacute;s, que ning&uacute;n coche sale a pista sin haber pasado antes las verificaciones t&eacute;cnicas que exige el reglamento; el <em>safety car</em> es solo la respuesta a lo imprevisto. As&iacute; deber&iacute;a ser tambi&eacute;n en el dise&ntilde;o y despliegue de la IA. Deber&iacute;a garantizarse, antes y durante su despliegue, que cualquier nuevo modelo de vanguardia sea sometido a controles muy rigurosos en los que se demuestren su fiabilidad y precisi&oacute;n, robustez, seguridad frente al da&ntilde;o y ante ataques, equidad, privacidad, transparencia, trazabilidad y un largo etc&eacute;tera de requisitos necesarios o, al menos, pertinentes. Controles proporcionales al potencial riesgo, para que no se conviertan en una barrera de entrada para quienes no corren tanto, y verificados por quien no compite en la carrera. As&iacute; se hace con los veh&iacute;culos, las aeronaves o los medicamentos, por ejemplo, y por eso nos ofrecen la confianza necesaria para poder usarlos o consumirlos. Es cierto que incluso con regulaciones y controles exigentes a veces se producen errores o situaciones imprevistas que deben corregirse -por ejemplo, retirando un medicamento del mercado o revisando veh&iacute;culos en los que se ha detectado alg&uacute;n defecto de fabricaci&oacute;n-, y por eso debe existir una supervisi&oacute;n constante durante su comercializaci&oacute;n y uso que no ha de ser voluntaria, sino obligatoria por ley.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Aceptar&iacute;amos que las farmac&eacute;uticas se autorregulasen para decidir cu&aacute;ndo y c&oacute;mo sacar al mercado sus medicamentos? &iquest;Y si lo hiciesen as&iacute; los fabricantes de veh&iacute;culos o aeronaves? Pues algo as&iacute; es lo que acaban de firmar en la Casa Blanca las compa&ntilde;&iacute;as que lideran la IA en EE. UU. y un Trump exultante, que calific&oacute; el acuerdo de &laquo;moralmente vinculante&raquo; y afirm&oacute; que estas compa&ntilde;&iacute;as &laquo;se vigilar&aacute;n unas a otras&raquo; porque &laquo;entienden que tienen que autorregularse&raquo;. El acuerdo habla de auditor&iacute;as externas y comit&eacute;s de supervisi&oacute;n, s&iacute;, pero voluntarios y sin sanci&oacute;n alguna si se incumplen. Quien se vigila a s&iacute; mismo rara vez se saca tarjeta roja. Sobre el empe&ntilde;o de Trump en cambiarle el nombre a la inteligencia artificial por superinteligencia ya escribir&eacute; en otro momento, que ahora esto no es lo m&aacute;s importante, ciertamente.
    </p><p class="article-text">
        Como hemos aprendido a hacer en otros casos, tenemos que seguir aplicando la &eacute;tica, la prudencia y el sentido com&uacute;n proyectados en la regulaci&oacute;n. En la F&oacute;rmula 1 no son las escuder&iacute;as las que deciden si ha de salir, y cu&aacute;ndo, el <em>safety car</em>, sino la direcci&oacute;n de carrera. Tampoco deber&iacute;a ser as&iacute; en la IA.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Senén Barro Ameneiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/safety-car-ia_129_13585842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 04:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El safety car y la IA]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dicen que la IA va a matarte hoy (no importa cuándo leas esto)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dicen-ia-matarte-hoy-no-importa-leas_129_13566700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a89897b-4ee8-48c5-badf-861d43d0e1cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1202y227.jpg" width="1200" height="675" alt="Dicen que la IA va a matarte hoy (no importa cuándo leas esto)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si tenemos una conversación seria sobre la inteligencia artificial, puede que se nos ocurran herramientas técnicas y democráticas para que todo salga bien; si hablamos de ciencia ficción... elige tu propia aventura</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as hemos asistido a una tormenta de declaraciones especialmente intensa sobre el riesgo existencial de la inteligencia artificial. Resumiendo: vamos a morir todos, en cuanto lo decida la IA. El motivo alegado es que ya hay modelos capaces de procesar datos de forma m&aacute;s masiva y m&aacute;s r&aacute;pida de lo que ninguna persona puede entender (y que debemos tener fe en que seguir&aacute;n mejorando exponencialmente). Es posible, por tanto, que se comuniquen m&aacute;s all&aacute; de nuestro entendimiento y escapen a nuestro control.
    </p><p class="article-text">
        Parece que se nos olvida que, a d&iacute;a de hoy, todos los modelos de IA viven en un ordenador &mdash; un ordenador gigante que consume una cantidad ingente de energ&iacute;a &mdash;, y todos los ordenadores tienen un bot&oacute;n de apagar y un cable que, a unas malas, podemos cortar. Para ahorrarnos las pesadillas de esta noche, un detalle: ChatGPT, por ahora, no tiene un bracito con el que empu&ntilde;ar una pistola y dispararnos.
    </p><p class="article-text">
        Parece probable, eso s&iacute;, que, al ritmo que vamos incorporando IA en todo tipo de sistemas, ocurra alguna cat&aacute;strofe. O muchas. Tiene pinta de que una sucesi&oacute;n de vulneraciones de seguridad nos puede obligar a apagar internet y generar un caos mort&iacute;fero para quien le pille en mal momento. Tambi&eacute;n puede que alguien construya un bracito empu&ntilde;a-pistolas, lo conecte a una IA y lo deje suelto. O cosas mucho m&aacute;s rebuscadas, dado que es evidente que hay m&aacute;quinas que manejan muchas m&aacute;s probabilidades de las que caben en nuestras cabezas. En cualquier caso, podremos culpar a la persona humana e irresponsable que haya prescindido de los cortafuegos y restricciones pertinentes. Por mucho que la IA se automejore recursivamente, mientras alrededor haya personas conscientes de nuestras limitaciones y dispuestas a darle al bot&oacute;n si hay peligro, vamos bien. Visto as&iacute;, de lo que nos est&aacute;n advirtiendo los jefes de las big tech, que todav&iacute;a tienen un bot&oacute;n funcional a mano, es de que no debemos confiar en sus conciencias.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cuando abren la boca sube su pan</strong></h2><p class="article-text">
        Dec&iacute;a que la tormenta ha arreciado, pero no es ninguna novedad: desde que Alan Turing empez&oacute; a so&ntilde;ar con m&aacute;quinas inteligentes, la posibilidad del desenlace fatal es ampliamente discutida entre amantes de debates hipot&eacute;ticos. Es un greatest hit en departamentos de filosof&iacute;a, junto con lo de si deber&iacute;as salvar antes a tu padre o a un beb&eacute; en caso de que hubiera un tren acerc&aacute;ndose. Tambi&eacute;n en los centros de investigaci&oacute;n en computaci&oacute;n donde naci&oacute; lo que hoy llamamos IA. Pero es importante recordar que, cuando la tarea dej&oacute; de centrarse en pensar y se convirti&oacute; en un ataque de fuerza bruta (&iexcl;m&aacute;s datos!, &iexcl;m&aacute;s procesadores!, &iexcl;m&aacute;s resultados sin saber de d&oacute;nde vienen ni c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;!), el sintagma &laquo;inteligencia artificial&raquo; dej&oacute; de ser un campo cient&iacute;fico y se convirti&oacute; en una etiqueta de marketing.
    </p><p class="article-text">
        Cuando nos salimos del marco de la ciencia, se acaba la claridad de los debates que nos permiten saber qu&eacute; merece consenso y qu&eacute; resulta dudoso para demasiada gente experta. Y entonces, todo se convierte en narrativa. Todo depende de qui&eacute;n te cuente la historia. Por ejemplo: &iquest;un grupo de agentes de IA se han juntado a conspirar y han conseguido vulnerar sistemas de seguridad? &iquest;O es que alguien les ha encargado una tarea sin configurar bien sus l&iacute;mites? Otra: &iquest;ser&aacute; que esa IA superinteligente est&aacute; tan cerca? &iquest;O es que a algunos les interesa que los inversores pongan todos los huevos en sus cestas? Y otra: &iquest;que haya modelos open que cualquiera puede instalar y desplegar en su propio servidor es un riesgo para la humanidad, o para las big tech estadounidenses que no quieren que China les coma la tostada?
    </p><p class="article-text">
        Si les queda algo de memoria entre este vertiginoso comp&aacute;s de acontecimientos, quiz&aacute; recuerden que hace tres a&ntilde;os ya tuvimos una buena raci&oacute;n de anuncios apocal&iacute;pticos medi&aacute;ticos. En 2023, Elon Musk firm&oacute; una carta parecida a la reci&eacute;n publicada por Dario Amodei y Sam Altman se pase&oacute; por Europa alertando sobre la necesidad de regular contra el riesgo existencial de su juguete. Casualmente, fue en los meses en los que se estaba negociando la versi&oacute;n final de la AI Act en Bruselas. No me digan que no es de agradecer que nos pusieran a hablar de Terminator en vez de darle vueltas a la discriminaci&oacute;n algor&iacute;tmica, la vigilancia masiva, la manipulaci&oacute;n del comportamiento humano y dem&aacute;s temas aburrid&iacute;simos que estaban en juego.
    </p><h2 class="article-text"><strong>No es regulaci&oacute;n, es gobernanza</strong></h2><p class="article-text">
        Vamos a decirlo m&aacute;s claro: los tecno-magnates tienen muchos incentivos para impulsar las narrativas del p&aacute;nico. Les funciona para alimentar el hype sobre el que se construye su negocio especulativo, para que dejemos de hablar de da&ntilde;os m&aacute;s mundanos que ya est&aacute;n causando y, por supuesto, para influir en tendencias de pol&iacute;tica p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Desde que internet se construye a golpe de big tech, el argumento es recurrente: nos hacen creer que el mundo digital va por otro lado, salvaje, indomable e inevitable. Debido a un perverso c&oacute;ctel con ingredientes como una escasa comprensi&oacute;n tecnol&oacute;gica, la elevada creencia en la mano libre del mercado y la aceptaci&oacute;n del chantaje de que &laquo;esto es el futuro y si no lo abrazas te quedas atr&aacute;s&raquo;, nos pareci&oacute; que a Uber no hab&iacute;a que aplicarles las leyes del taxi, ni a Airbnb las de hosteler&iacute;a, ni a los repartidores de Deliveroo el Estatuto de los Trabajadores... o que las redes sociales que eligen lo que vemos mediante algoritmos no tienen responsabilidad editorial. Luego, cada vez que le vemos las orejas a alg&uacute;n lobo-robot, venimos con lo mismo: &iexcl;hace falta regulaci&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro, las leyes est&aacute;n muy bien. &Uacute;ltimamente hemos aprobado varias para lo digital, y adem&aacute;s tenemos algunas m&aacute;s vintage que son muy bonitas: contra la discriminaci&oacute;n, de propiedad intelectual, de protecci&oacute;n de datos personales, por la seguridad de productos comerciales, para penar negligencias... Quiz&aacute; haya que ajustar o ampliar alg&uacute;n art&iacute;culo, pero ah&iacute; est&aacute;n. Ah&iacute; est&aacute;n tambi&eacute;n, muertos de risa, un sistema empresarial globalizado y un tablero de equilibrios geopol&iacute;ticos que dificultan, entre otras muchas cosas, la aplicaci&oacute;n de esas leyes. El reto est&aacute;, entonces, en impulsar todos los mecanismos que puedan hacerles contrapeso democr&aacute;tico y tomarnos de una vez en serio la construcci&oacute;n de soberan&iacute;a tecnol&oacute;gica. No estoy diciendo que el camino sea f&aacute;cil, pero, si en vez de explorarlo, nos proponemos legislar sobre gamusinos, el fin del mundo se nos va a hacer mucho m&aacute;s cuesta arriba.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta. G. Franco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dicen-ia-matarte-hoy-no-importa-leas_129_13566700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2026 04:02:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dicen que la IA va a matarte hoy (no importa cuándo leas esto)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ceuta, Marruecos y la inmigración]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ceuta-marruecos-inmigracion_129_13583203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23b47ea6-b167-4915-8a91-289ce89cfde8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x991y405.jpg" width="1200" height="675" alt="Ceuta, Marruecos y la inmigración"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pulso de las derechas al Gobierno para mantener viva la crisis de Ceuta y desgastar a Sánchez, unido a la xenofobia ultra que llega a afirmaciones como la de “cazar a migrantes uno a uno”, está despertando algunos de los estigmas más profundos del nacionalismo españolista</p></div><p class="article-text">
        La visita a Ceuta de los Reyes adem&aacute;s de para mostrar el apoyo de las instituciones del estado a la poblaci&oacute;n ceut&iacute;, ha servido para que las derechas hayan vuelto a insistir en su discurso antimigraci&oacute;n.&nbsp;La entrada a finales de julio de ochenta mil migrantes en Ceuta ha producido una situaci&oacute;n insostenible para la ciudad. Pero tambi&eacute;n una crisis humanitaria que est&aacute; haciendo reaparecer de nuevo el nacionalismo esencialista tan arraigado en las derechas patrias, un nacionalismo identitario de ra&iacute;ces muy antiguas y profundas que odia al migrante, sobre todo si es pobre, que siempre ha tenido mala relaci&oacute;n de fondo con Marruecos y rechaza al &ldquo;moro&rdquo; y que proclama que en Espa&ntilde;a no cabe el islam, proponiendo la expulsi&oacute;n de los musulmanes. Es el relato de la extrema derecha, que han hecho suyo el PP y todas sus plataformas medi&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda que el Gobierno tard&oacute; mucho en reaccionar e incluso que le cuesta ser firme con Marruecos, cuyas autoridades pudieron&nbsp;hacer m&aacute;s en la crisis y que cuesta entender que como socio fiable no haya actuado previamente. Como ha se&ntilde;alado acertadamente Jes&uacute;s A. N&uacute;&ntilde;ez Villaverde, adem&aacute;s de no haber protegido la frontera previendo esa entrada masiva, ha aprovechado lo sucedido para intensificar las declaraciones soberanistas de sus ministros y considerar a Ceuta y Melilla como ciudades ocupadas. Pero ahora hay ya un plan claro y firme del Gobierno para hacer frente a esa situaci&oacute;n humanitaria, que se viene ejecutando con eficacia y con garant&iacute;a de derechos, y el propio&nbsp;presidente viene haciendo declaraciones m&aacute;s exigentes a Rabat.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las derechas en lugar de apoyar soluciones a la crisis humanitaria, han hecho causa de Ceuta como arma frente al Gobierno, han intensificado el discurso sobre la invasi&oacute;n por parte de Marruecos para generar miedo y, sobre todo, han forzado al propio presidente de Ceuta, Juan Jes&uacute;s Vivas, a poner todas las dificultades posibles para impedir que el Gobierno pueda resolver en un plazo corto y razonable una situaci&oacute;n insostenible.
    </p><p class="article-text">
        Su &uacute;nico&nbsp;mensaje es que hay que devolver a Marruecos a todas las personas que han entrado en Ceuta, que hay que &ldquo;echarlas a todas&rdquo;. El propio Vivas lo ha reiterado ante los Reyes. &iquest;Echar a todas? &iquest;Tambi&eacute;n a los menores y a las ni&ntilde;as v&iacute;ctimas de trata, o que han sido violadas en sus familias, o a las que se les ha querido casar a la fuerza con otra persona, todas ellas de una enorme vulnerabilidad? &iquest;Y sin procedimientos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Juan Jes&uacute;s Vivas, que en la crisis de 2021 se hab&iacute;a manifestado como moderado y conciliador y que a lo largo de estos a&ntilde;os hab&iacute;a mostrado un talante humanista, ahora se ha vuelto contra sus propias palabras. En repetidas ocasiones hab&iacute;a pedido que los menores que llegaban a Ceuta fueran trasladados a la pen&iacute;nsula, con oposici&oacute;n de las Comunidades gobernadas por el PP, y ahora por PP-Vox, y hab&iacute;a venido insistiendo p&uacute;blicamente que no se puede expulsar por las buenas a los migrantes y que en cuanto a los menores, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as y adolescentes, no acompa&ntilde;ados la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola -y la europea- establece que su eventual repatriaci&oacute;n no puede acordarse de manera colectiva ni autom&aacute;tica, sino que cada situaci&oacute;n debe ser estudiada individualmente, escuchando a la ni&ntilde;a o al ni&ntilde;o, y resolviendo siempre en el superior inter&eacute;s del menor. Protegerles es una obligaci&oacute;n legal, no una opci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l mismo sufri&oacute; los efectos de no actuar as&iacute; cuando la vicepresidenta de su Gobierno ceut&iacute;, militante del PP, junto con la entonces Delegada del Gobierno, fueron condenadas por sentencia de 11 de septiembre de 2025 de la Audiencia Provincial a 9 a&ntilde;os de inhabilitaci&oacute;n,&nbsp;por la repatriaci&oacute;n expr&eacute;s de 55 menores a Marruecos en el a&ntilde;o 2021 con &ldquo;absoluta vulneraci&oacute;n de los derechos de los menores que resultaron totalmente desprotegidos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ahora, a pesar de que Ceuta sufre una &ldquo;sobrepresi&oacute;n asistencial insostenible&rdquo;, se opone al traslado a la pen&iacute;nsula de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as vulnerables que est&aacute;n bajo su tutela y necesaria autorizaci&oacute;n, insistiendo en que sean&nbsp;expulsados a Marruecos, incluso delante del Jefe del Estado, a&uacute;n sabiendo que salvo excepciones no van a poder ser devueltos. Por no mencionar que se ech&oacute; para atr&aacute;s del acuerdo alcanzado con el Presidente del Gobierno para el uso de las instalaciones del puerto y las dificultades continuas que viene poniendo para facilitar una situaci&oacute;n m&iacute;nimamente digna de los migrantes que est&aacute;n en la calle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la extrema derecha ha impuesto un discurso de confrontaci&oacute;n directa con Marruecos, despertando un sentimiento antimarroqu&iacute; como enemigo, cuando Espa&ntilde;a, y Europa, precisan de su colaboraci&oacute;n para garantizar la frontera sur europea frente al yihadismo y controlar los flujos migratorios tambi&eacute;n a Canarias. Y enseguida le ha seguido Feij&oacute;o, un pol&iacute;tico que se ha mostrado sin principios, optando en tan poco tiempo por la confrontaci&oacute;n directa con dos de nuestros vecinos m&aacute;s importantes, con Marruecos, con un discurso muy duro replicado expresamente por el propio Gobierno marroqu&iacute;, y con Francia oponi&eacute;ndose a la firma del Tratado entre nuestros dos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Este pulso al Gobierno para mantener viva la crisis de Ceuta y desgastar a Pedro S&aacute;nchez, unido a la xenofobia ultra que llega a afirmaciones como la de &ldquo;cazar a migrantes uno a uno&rdquo;, junto con las agresiones a las ONGs que ayudan en su proceso de acogida, est&aacute; despertando algunos de los estigmas m&aacute;s profundos del nacionalismo espa&ntilde;olista, generando en una parte de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola&nbsp;un clima antimigraci&oacute;n, de deshumanizaci&oacute;n del inmigrante, que no se hab&iacute;a vivido nunca en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Y que se corresponde tambi&eacute;n con el de una Europa cada vez m&aacute;s escorada a la ultraderecha.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien piensa que en la&nbsp;confrontaci&oacute;n electoral este tema s&oacute;lo interesa a las derechas, pero no a la izquierda, lo que no comparto. Creo imprescindible no cejar en la batalla cultural por la justicia social y la dignidad de todos con algunas reflexiones. La primera como socialista: Las fronteras no van a parar las migraciones, que constituyen la clave del conflicto social de nuestra &eacute;poca. En terminolog&iacute;a cl&aacute;sica se podr&iacute;a decir que el conflicto de la migraci&oacute;n es la expresi&oacute;n m&aacute;s n&iacute;tida de la lucha de clases del siglo XXI, entre un Norte con alto grado de bienestar y cada vez m&aacute;s cerrado en s&iacute; mismo y un Sur colonizado, explotado e incluso esclavizado durante siglos. Las clases pudientes del Norte no quieren ver al migrante, aunque el capitalismo lo necesite como ej&eacute;rcito de mano de obra barata a la que somete a la doble explotaci&oacute;n como trabajador y como migrante sin derechos. Ello conlleva para la izquierda, incluida la sindical, un firme compromiso por los derechos de las personas migrantes, adem&aacute;s de la conciencia de que es necesario mejorar la gesti&oacute;n migratoria para hacer frente a los discursos de odio. Y poner en valor la reciente regularizaci&oacute;n extraordinaria de personas migrantes, un &eacute;xito de pa&iacute;s, expresi&oacute;n de una pol&iacute;tica basada en la igual dignidad de las personas como sujetos plenos de derechos.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, desde el punto de vista democr&aacute;tico, la Europa a la que pertenecemos debe seguir garantizando los derechos humanos de todas las personas que est&aacute;n en su territorio, cualquiera que sea su procedencia, su raza&nbsp;o su religi&oacute;n. Desde la ca&iacute;da de Merckel las derechas europeas vienen desliz&aacute;ndose hacia un discurso ultranacionalista que desprecia al diferente y proclama&nbsp;como esencial la identidad blanca y cristiana, frente a quien tiene otro color de piel o practica otra confesi&oacute;n religiosa. El pluralismo&nbsp;como valor se queda de puertas adentro, pero no para el otro, el diferente, al que se rechaza bajo el lema de la prioridad nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, me sorprende, o quiz&aacute;s no deber&iacute;a sorprenderme, constatar lo r&aacute;pidamente que las derechas espa&ntilde;olas, que se proclaman cat&oacute;licas, han olvidado el mensaje del papa Le&oacute;n en su reciente viaje a nuestro pa&iacute;s que tanto aplaudieron. Porque Le&oacute;n XIV vino precisamente para insistir en el mensaje de acogida a las personas migrantes -recientemente ha insistido en que la de Ceuta es una crisis humanitaria- recalcando su igual dignidad, as&iacute; como a llamarnos a convivir con los musulmanes y personas de otras creencias, record&aacute;ndonos que en Espa&ntilde;a ya hubo una &eacute;poca de convivencia entre cristianos, musulmanes y jud&iacute;os. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los democristianos del PP, que deb&iacute;an levantar esa bandera frente al racismo y los discursos de exclusi&oacute;n y odio? No s&eacute; si escondidos o simplemente desaparecidos, arrasados por la ultraderecha y el objetivo de echar a Pedro S&aacute;nchez. Incluso parece como si el nacionalcatolicismo hubiera vuelto con fuerza, pues hasta un obispo se ha lanzado a proclamar la necesidad de una nueva Reconquista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clave antimigratoria es la cultural, la batalla contra los valores ilustrados, que est&aacute;n en el origen de la Uni&oacute;n Europea, y frente a esa xenofobia al diferente no cabe sino seguir levantando la bandera del humanismo compartido y de la ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica. Tambi&eacute;n en per&iacute;odo electoral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Rocha Rubí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ceuta-marruecos-inmigracion_129_13583203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 20:57:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ceuta, Marruecos y la inmigración]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Reyes,Derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mercado inmobiliario está desdibujando la Constitución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mercado-inmobiliario-desdibujando-constitucion_129_13582304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3402e011-9608-4886-9ebc-e67da053ca86_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153000.jpg" width="3826" height="2152" alt="El mercado inmobiliario está desdibujando la Constitución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos sectores empresariales y financieros de nuestro país que intervienen en el mercado inmobiliario están ejerciendo una abrumadora presión política y legislativa para mutar el modelo de Estado social y democrático de Derecho previsto en el artículo 1.1 de la Constitución en el Estado liberal de Derecho que ha descartado</p><p class="subtitle">Malas víctimas, malas desahuciadas, malos españoles</p></div><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola de 1978 es la norma de mayor jerarqu&iacute;a en el ordenamiento jur&iacute;dico y, sin embargo, es la que tiene el Pre&aacute;mbulo m&aacute;s corto. La concisi&oacute;n respecto a su objetivo reduce al m&iacute;nimo las interpretaciones interesadas porque lo que quiere es lo que dice: &ldquo;Garantizar la convivencia democr&aacute;tica (&hellip;) conforme a un orden econ&oacute;mico y social justo. Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresi&oacute;n de la voluntad popular. Promover el progreso de la cultura y de la econom&iacute;a para<em> </em>asegurar a todos una digna calidad de vida.&rdquo; Ese objetivo queda normativizado en el art. 1.1 de la Constituci&oacute;n tambi&eacute;n de forma clara y concisa: &ldquo;Espa&ntilde;a se constituye en un Estado social y democr&aacute;tico de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jur&iacute;dico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo pol&iacute;tico&rdquo;. Lo que hace ese primer art&iacute;culo es constituir el modelo de Estado (Espa&ntilde;a se constituye&hellip;), y del verbo le viene el nombre a la norma: la Constituci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay dos clases de modelos de Estado que son contrapuestos: el Estado liberal de Derecho y el Estado social y democr&aacute;tico de Derecho. El liberal contempla los Derechos y libertades como un valor individual que se alcanza siempre que los poderes p&uacute;blicos no obstaculicen su ejercicio. En ese modelo, por tanto, no se admite que el Estado ponga l&iacute;mites al ejercicio de los Derechos y de las libertades. En cambio, en el modelo social y democr&aacute;tico de Derecho, la implantaci&oacute;n de los derechos y libertades requiere que el Estado remueva cualquier obst&aacute;culo econ&oacute;mico, social o cultural que dificulte que cualquiera pueda llegar a alcanzarlos. En ese modelo, por tanto, s&iacute; se admite que el Estado ponga l&iacute;mites al ejercicio de los derechos individuales para delimitar su funci&oacute;n social, permitiendo con ello que todos tengan la oportunidad de alcanzarlos.
    </p><p class="article-text">
        El constituyente de 1978 opt&oacute; por NO constituir a Espa&ntilde;a en un Estado liberal de Derecho, pudi&eacute;ndolo haber hecho, sino que el modelo que escogi&oacute; fue su contrapuesto: el social y democr&aacute;tico de Derecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, ese modelo lo est&aacute;n desdibujando hoy, y a una alarmante velocidad, algunos sectores empresariales y financieros de nuestro pa&iacute;s que intervienen en el mercado inmobiliario, ejerciendo una abrumadora presi&oacute;n pol&iacute;tica y legislativa para mutar el modelo de Estado social y democr&aacute;tico de Derecho previsto en el art&iacute;culo 1.1 de la Constituci&oacute;n en el liberal de Derecho que ha descartado. Y lo est&aacute;n haciendo por la v&iacute;a de los hechos consumados y sin seguir los cauces democr&aacute;ticos previstos en la Constituci&oacute;n para modificarla. El resultado no es s&oacute;lo que estemos ante una crisis de vivienda sin precedentes, sino ante una aut&eacute;ntica y preocupante crisis de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;c&oacute;mo se ha llegado hasta aqu&iacute;? Para entenderlo hay que comprender la sistem&aacute;tica constitucional que garantiza que Espa&ntilde;a sea un Estado social y democr&aacute;tico de Derecho. B&aacute;sicamente, lo primero que hace la Constituci&oacute;n es reconocer los derechos y libertades en sus arts.14 al 29. Esos son inherentes a cualquier persona y son de aplicaci&oacute;n directa sin necesidad de desarrollo a trav&eacute;s de una Ley. Todos, incluso los poderes p&uacute;blicos, deben respetarlos (derecho a la vida, a la igualdad, a la no discriminaci&oacute;n, a la reuni&oacute;n, a la asociaci&oacute;n, a la manifestaci&oacute;n, a la sindicaci&oacute;n, a la huelga, a la educaci&oacute;n, a la justicia a no ser condenado sin un proceso con garant&iacute;as o a pedir a las administraciones p&uacute;blicas lo que la Ley permita).
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, la Constituci&oacute;n define y reconoce otros derechos que tienen una proyecci&oacute;n menos individual y m&aacute;s colectiva. Abarcan b&aacute;sicamente dos campos de acci&oacute;n principales: el econ&oacute;mico y el social. Ejemplo de derechos sociales lo son el derecho al trabajo y a la libre elecci&oacute;n de la profesi&oacute;n, a la promoci&oacute;n laboral y a una remuneraci&oacute;n suficiente (art. 35) y el derecho a negociaci&oacute;n colectiva laboral (art. 37). Ejemplo de derechos econ&oacute;micos los son el derecho a la propiedad privada (art. 33) y el derecho a libertad de empresa (art. 38).
    </p><p class="article-text">
        Todos esos derechos van acompa&ntilde;ados de principios que son tambi&eacute;n obligatorios porque est&aacute;n normativizados en otros art&iacute;culos de la Constituci&oacute;n. Por ejemplo, el art. 40 exige a los poderes p&uacute;blicos fomentar una pol&iacute;tica orientada al pleno empleo; el art. 41 obliga a los poderes p&uacute;blicos a garantizar un r&eacute;gimen p&uacute;blico de seguridad social; el art. 43, a reconocer &ldquo;<em>e</em>l derecho a la protecci&oacute;n de la salud<em>&rdquo;</em>, organizando y tutelando el sistema de salud p&uacute;blica; el art. 44 a reconocer el &ldquo;derecho de acceso a la cultura&rdquo; promoviendo y tutelando los sistemas concretos para hacerlo; el art.45&nbsp;a reconocer el &ldquo;derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona&rdquo;, velando por la utilizaci&oacute;n racional de todos los recursos naturales y sancionando su mal uso; y el art. 47, a reconocer &ldquo;el derecho de acceso a una vivienda digna&rdquo;, regulando para ello la utilizaci&oacute;n del suelo de acuerdo con el inter&eacute;s general para impedir la especulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, esos principios normativos reconocen derechos, pero su eficacia se hace depender de la elaboraci&oacute;n de leyes por parte de los poderes p&uacute;blicos que permitan alcanzarlos tal y como la Constituci&oacute;n los prev&eacute;. Por tanto, no es que el derecho no exista desde el inicio, sino que su implementaci&oacute;n requiere que los poderes p&uacute;blicos lo desarrollen. Y pueden hacerlo mediante leyes que establezcan regulaciones en sentido positivo (los concretos mecanismos de promoci&oacute;n y tutela del derecho), o en sentido negativo, estableciendo l&iacute;mites en el ejercicio de otros derechos, para permitir que puedan llegar a alcanzarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; es donde empieza el problema, porque resulta que al mercado inmobiliario le gustan los art&iacute;culos 33 y 38 pero no soporta el 47, porque obliga a que los poderes p&uacute;blicos establezcan limites su expectativa de negocio para hacer posible el derecho de acceso a una vivienda digna y adecuada. &iquest;Qu&eacute; hace entonces? Negar que el art&iacute;culo 47 le pueda ser aplicado porque el derecho que reconoce no se ha desarrollado nunca mediante una ley y sin ella el derecho no es derecho sino solo un principio y, como principio, solo tiene car&aacute;cter program&aacute;tico y no obligatorio. De ese modo, reduciendo el derecho a principio, le quita fuerza al precepto, como el caballo de un picador se la quita a un toro en el tercio de varas, y con el art&iacute;culo debilitado se minimiza el riesgo de cornada al mercado inmobiliario ante cualquier medida limitativa que pretenda eliminar la especulaci&oacute;n. As&iacute; es m&aacute;s f&aacute;cil para el especulador rematar la faena, evitando que se adopte ninguna. Y, si consigue colonizar las instituciones con banderilleros afines que asesten arponazos a cualquier iniciativa legislativa que lo intente, consigue que jam&aacute;s se aplique el art. 47.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que en realidad ocurre, es que el matador y toda su cuadrilla, no solo consiguen borrar de la Constituci&oacute;n el art. 47 que garantiza el derecho de acceso a la vivienda de millones de personas, sino que asestan el golpe de gracia al propio modelo de Estado que, por imperativo constituyente, ha de ser, necesariamente, el social democr&aacute;tico y de Derecho. Sin l&iacute;mites que obstaculicen su derecho individual de propiedad y de empresa, consiguen convertirlo en el Estado democr&aacute;tico liberal que solo ellos prefieren y que la Constituci&oacute;n descart&oacute;. En realidad, invocan los arts. 33 y 38 de la Constituci&oacute;n para acabar con el art 1.1 y lo que ciment&oacute; la soberan&iacute;a popular en 1978 desde las urnas, lo demuele el mercado inmobiliario desde los palcos, parasitando las instituciones y el Derecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero hoy queda un atisbo de esperanza, porque los titulares de la soberan&iacute;a se han dado cuenta y han salido a las calles reivindicando que el mercado inmobiliario les devuelva los arts. 1.1 y 47 que les ha arrebatado y amenazan con no volver, hasta que el Derecho vuelva a las instituciones.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Feu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mercado-inmobiliario-desdibujando-constitucion_129_13582304.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 20:57:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mercado inmobiliario está desdibujando la Constitución]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Especulación urbanística]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La última oportunidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ultima-oportunidad_129_13576177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdf2a49e-4f84-4e2a-aaa2-edb291bc1f9b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x773y691.jpg" width="1200" height="675" alt="La última oportunidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A día de hoy, hay algo claro: las organizaciones políticas de Sumar, Podemos y otras no van a tener una segunda oportunidad. La cuestión es muy clara: el 29 de noviembre, ¿va a haber una o varias candidaturas de la izquierda. ¿Vamos a sintonizar con la calle o no?</p></div><p class="article-text">
        Ha llegado la hora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta puede ser nuestra &uacute;ltima oportunidad y tenemos que estar a la altura del momento hist&oacute;rico que nos ha tocado vivir. Llevamos mucho tiempo hablando y discutiendo: en los despachos, en los discursos, en las redes sociales&hellip; no estamos ante una &eacute;poca de cambio, estamos ante un cambio de &eacute;poca. Para muestra un bot&oacute;n: el ascenso de la extrema derecha en los pa&iacute;ses del entorno europeo, la amenaza constante de la guerra que inunda las portadas de los medios de comunicaci&oacute;n internacionales, la necesaria defensa de la paz, la carest&iacute;a de la vida y la emergencia habitacional, el problema de los salarios, etc... la imposibilidad en definitiva, de gestar proyectos de vida individuales y colectivos sobre la base de la certeza y la seguridad material. De todo ello tenemos que hacernos cargo, tiene que hacerse cargo la izquierda en todas sus declinaciones: sindical, estudiantil, ecologista, movimientista y tambi&eacute;n pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las calles han hablado y lo han hecho con fuerza y con contundencia. Las manifestaciones por la vivienda no solo claman por garantizar un derecho tan b&aacute;sico como es el poder acceder a un techo, sino que han puesto encima de la mesa el regreso de la pol&iacute;tica en may&uacute;sculas. Ocho a&ntilde;os de gobierno de coalici&oacute;n progresista, desgastan. Es una cuesti&oacute;n de pura aritm&eacute;tica, como as&iacute; lo ha demostrado la propia aritm&eacute;tica parlamentaria en esta &uacute;ltima legislatura: hacer pol&iacute;ticas de izquierdas en el Consejo de ministros choca con un hemiciclo de tendencia claramente conservadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto, sin duda, junto con otros factores de tipo sociol&oacute;gico, ha llevado a un desgaste del espacio de la izquierda estatal que se traduce en una desafecci&oacute;n hacia la pol&iacute;tica institucional en un electorado, el progresista, que es sin duda, exigente. Pero no todo est&aacute; perdido. Tenemos una &uacute;ltima oportunidad y eludiendo cualquier pesimismo que invite a la inacci&oacute;n, s&iacute; es cierto que ha llegado el momento de aplicar la m&aacute;xima gramsciana con m&aacute;s fuerza que nunca: ha llegado la hora del optimismo de la voluntad frente al pesimismo de la inteligencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, el pr&oacute;ximo 29 de noviembre nos jugamos mucho y nos lo jugamos de verdad: no se trata solo de defender y blindar las conquistas sociales y materiales de los &uacute;ltimos ocho a&ntilde;os, no se trata solo de seguir empujando por garantizar las subidas del SMI, los permisos de crianza, la reforma laboral que blinda los contratos indefinidos, no se trata solo de situar en el centro de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica de una vez por todas, el derecho a la vivienda, se trata de defender la democracia con todas sus letras. No en balde en la acampada de Sol no solo se escuchan proclamas en pro de la defensa del art&iacute;culo 47 de la Constituci&oacute;n, sino que los c&aacute;nticos antifascistas y en favor de la democracia se mezclan y susurran como un bajo continuo que lo une todo. Democracia frente a fascismo. Derechos humanos frente a barbarie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La papeleta que en la pr&oacute;xima cita electoral lleve el nombre de Frente Amplio, no nos llamemos a enga&ntilde;os, muestra hasta ahora una clara tendencia a la baja en todas las encuestas que se han ido realizando en el &uacute;ltimo periodo&hellip; <em>eppur si muove</em>. No est&aacute; escrito que deba continuar as&iacute;. Podemos revertirlo. Han sido muchos meses, algo m&aacute;s de un a&ntilde;o ya desde aquella reuni&oacute;n telem&aacute;tica en la que personas de IU, Comuns, MM y Movimiento Sumar constituimos el espacio de direcci&oacute;n pol&iacute;tica de la coalici&oacute;n. Era el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de la cadena que quedaba por armar: hab&iacute;a un consejo de ministros, un grupo parlamentario con su direcci&oacute;n pero ten&iacute;amos una asignatura pendiente, la de los partidos pol&iacute;ticos. Han sido muchos meses de un trabajo silencioso, discreto, pero p&uacute;blico a su vez, que de una manera honesta y leal ha ido tejiendo poco a poco el horizonte de la tan manida unidad de la izquierda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero esta no es la historia de Pen&eacute;lope que tej&iacute;a de d&iacute;a y destej&iacute;a de noche: el telar est&aacute; a punto de ser finalizado y la clave de b&oacute;veda de su &eacute;xito residir&aacute; en la capacidad que tengan estas formaciones pol&iacute;ticas y sus dirigentes de anteponer los intereses del pa&iacute;s, los intereses de la ciudadan&iacute;a a los suyos propios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tarea es ardua, propia de a&ntilde;os, no de meses,  pero la confianza del pueblo progresista, de las personas que vemos el vaso medio lleno es a d&iacute;a de hoy <a href="http://total.no" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">total.</a> Despu&eacute;s del 29N vendr&aacute;n otros debates no de menor calado, &iquest;es necesario repensar las f&oacute;rmulas organizativas cl&aacute;sicas en el espacio de la izquierda? &iquest;Es necesario abordar el urgente relevo generacional? Tengo respuestas para todas estas cuestiones. Pero a d&iacute;a de hoy, hay algo claro: las organizaciones pol&iacute;ticas de Sumar, Podemos y otras no van a tener una segunda oportunidad. La cuesti&oacute;n es muy clara: el 29 de noviembre, &iquest;va a haber una o varias candidaturas de la izquierda. &iquest;Vamos a sintonizar con la calle o no? &iquest;Vamos a frustrar las esperanzas despertadas en&nbsp;millones de personas o vamos a materializarlas? La responsabilidad, en momentos hist&oacute;ricos, tiene nombres y apellidos. En sus manos y no en otras, est&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, s&Iacute; me reafirmo, esta es nuestra &uacute;ltima oportunidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lara Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ultima-oportunidad_129_13576177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 04:01:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La última oportunidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La revolución juvenil por la vivienda rompe el mito de la clase media]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/revolucion-juvenil-vivienda-rompe-mito-clase-media_129_13580182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ff668bb-e5fd-43a0-b90c-65ca3d9b19e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La revolución juvenil por la vivienda rompe el mito de la clase media"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miles de jóvenes han salido a las calles para señalar que nuestra sociedad sigue atravesada por profundas desigualdades materiales, ocultadas durante décadas bajo la ficción homogeneizadora de la clase media. Un paraguas ideológico que ha ocultado que la transferencia de riqueza se produce de abajo arriba</p></div><p class="article-text">
        La sociedad espa&ntilde;ola, educada desde la Transici&oacute;n en el relato de la clase media, ha despertado con la revoluci&oacute;n juvenil por la vivienda. Un despertar que desborda ese mito y coloca al pueblo ante el espejo donde reconocerse, por fin, como clase trabajadora.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a se configura como un Estado social y democr&aacute;tico de Derecho y reconoce derechos como la educaci&oacute;n, la salud, la vivienda o la protecci&oacute;n social. De ah&iacute; que nuestra norma fundamental act&uacute;e como contrapeso frente a las ideas neoliberales que pretenden dejar la satisfacci&oacute;n de las necesidades b&aacute;sicas en manos del mercado y aceptar como inevitable el acaparamiento de la riqueza y las desigualdades que este genera.
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola entiende que la dignidad de la persona requiere tanto libertades individuales como condiciones materiales para hacerlas efectivas, porque cuando el sistema econ&oacute;mico se construye sobre el sacrificio de amplias capas de la sociedad, la libertad deja de ser un derecho para convertirse en un privilegio.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, la vivienda constituye uno de los ejemplos m&aacute;s elocuentes de esta tensi&oacute;n porque, aunque nuestra Constituci&oacute;n la reconoce como un derecho, las din&aacute;micas impulsadas por d&eacute;cadas de pol&iacute;ticas neoliberales han favorecido su progresiva mercantilizaci&oacute;n. La vivienda ha dejado de concebirse prioritariamente como un bien necesario para el desarrollo de una vida digna y ha pasado a ser tratada como un bien de mercado sometido a l&oacute;gicas de rentabilidad y especulaci&oacute;n, siendo la muestra m&aacute;s patente de ruptura del pacto constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Y es precisamente esa fractura la que nos devuelve al espejo de clase. Porque la vivienda, convertida en mercanc&iacute;a, ha puesto al descubierto algo que el relato de la clase media llevaba d&eacute;cadas ocultando; que nuestra relaci&oacute;n constitucional con el Estado se define por nuestra condici&oacute;n de ciudadan&iacute;a libre y digna, titular de derechos y obligaciones, y no por nuestra condici&oacute;n de consumidores atrapados en un ciclo permanente de trabajo, consumo y endeudamiento. El capitalismo global alimenta constantemente su propio engranaje reduciendo a la ciudadan&iacute;a a una suma de individuos aislados que se identifican m&aacute;s como meros usuarios de servicios que como parte de una misma clase capaz de organizarse colectivamente en defensa de sus intereses democr&aacute;ticos y sus derechos sociales reconocidos constitucionalmente (derecho a la salud, a una vivida digna, a la educaci&oacute;n, al trabajo, a la cultura...).
    </p><p class="article-text">
        El relato de la clase media, estrechamente vinculado al consumo, sirvi&oacute;, como sostiene Emmanuel Rodr&iacute;guez L&oacute;pez, para desactivar durante d&eacute;cadas la conciencia de la clase, sus conflictos y sus luchas. Buena prueba de ello es que la sociedad no se ha movilizado masivamente por el derecho a la vivienda hasta que la situaci&oacute;n se ha vuelto insoportable, despu&eacute;s de haberse cobrado innumerables proyectos de futuro, buena parte del bienestar y de la salud mental de la mayor&iacute;a social e, incluso, vidas humanas.
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad articulada durante d&eacute;cadas en torno al trabajo y al consumo aspiracional acaba agotada, anestesiada y con escasa capacidad para exigir una redistribuci&oacute;n democr&aacute;tica y constitucional de la riqueza y del poder. En ese contexto, resulta sencillo caer en la trampa del capital, pues a medida que se deterioran los derechos sociales nos invita a buscar responsables entre quienes comparten nuestras mismas dificultades, dirigiendo nuestra mirada hacia abajo y hacia los lados, hacia la clase obrera m&aacute;s precarizada y la poblaci&oacute;n migrante, para evitar que la rabia de la precariedad se dirija hacia arriba, donde se acapara la riqueza.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la fuerza de la juventud ha irrumpido para despertarnos y recordar que los derechos se conquistan en la lucha colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Miles de j&oacute;venes han salido a las calles para se&ntilde;alar que nuestra sociedad sigue atravesada por profundas desigualdades materiales, ocultadas durante d&eacute;cadas bajo la ficci&oacute;n homogeneizadora de la clase media. Un paraguas ideol&oacute;gico que ha ocultado que la transferencia de riqueza se produce de abajo arriba y que la diferencia entre ricos y pobres se sostiene sobre el sacrificio de la clase trabajadora y el colapso del planeta tierra.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se sustituy&oacute; la internacionalizaci&oacute;n de la clase obrera por la globalizaci&oacute;n del capital y nuestros nortes globales extractivistas estallaron en miles de sures. Por eso, celebramos que la juventud nos invite a mirar hacia arriba y a tomar conciencia de que asistimos a la visibilizaci&oacute;n m&aacute;s n&iacute;tida de la lucha de clases de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Ya no hay excusa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Inés Herreros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/revolucion-juvenil-vivienda-rompe-mito-clase-media_129_13580182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Oct 2026 20:35:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La revolución juvenil por la vivienda rompe el mito de la clase media]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Jóvenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un tribunal contra la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tribunal-democracia_129_13580456.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76dd7a66-64a8-4f3a-8ddf-b49012cd3d2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un tribunal contra la democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La decisión del Tribunal Supremo de impedir el ejercicio del derecho al voto a casi 170.000 españoles no tiene precedentes y es un disparate jurídico impropio de cualquier jurista digno de tal nombre. Resulta difícil no sospechar una motivación política. Y es terriblemente grave. Para muchos españoles, el tribunal defiende unos valores muy alejados de los de la Constitución</p><p class="subtitle">El Supremo mantiene la suspensión del derecho a voto de los nacionalizados por la ley de nietos
</p></div><p class="article-text">
        El Tribunal Supremo acaba de ratificar que los espa&ntilde;oles que recuperaron su nacionalidad por el apartado de la ley de memoria democr&aacute;tica conocido como ley de nietos <a href="https://www.eldiario.es/politica/supremo-mantiene-suspension-derecho-voto-nacionalizados-ley-nietos_1_13562559.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no podr&aacute;n votar</a> en las elecciones del d&iacute;a 29 de noviembre. Se trata de una decisi&oacute;n cuya intencionalidad pol&iacute;tica se puede sospechar, basada en un bulo sin fundamento y, sobre todo, descaradamente contraria a la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El ponente del Auto ha sido un juez que ha expresado p&uacute;blicamente a Feij&oacute;o su deseo de que se convierta en presidente del Gobierno. Esa falta de apariencia de imparcialidad no es nada extra&ntilde;a en un tribunal que acaba tambi&eacute;n de anular el decreto que endurec&iacute;a los requisitos para las universidades privadas en las que algunos de sus miembros imparten docencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a los magistrados del Tribunal Supremo no se nombran por oposici&oacute;n. Ni siquiera llegan a ese puesto por antig&uuml;edad o cualquier otro tipo de m&eacute;ritos. Los nombra directamente, a dedo, un &oacute;rgano pol&iacute;tico. Pese a ello, hasta ahora, intentaban disimular y ganarse cierta legitimidad de ejercicio. Ya se ha acabado. Ahora es un tribunal cada vez m&aacute;s deficiente t&eacute;cnicamente y descaradamente politizado.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de impedir el ejercicio del derecho al voto a casi 170.000 espa&ntilde;oles no tiene precedentes y es un disparate jur&iacute;dico impropio de cualquier jurista digno de tal nombre. Se basa en la premisa, por ahora no resuelta, de que la ley exig&iacute;a a los descendientes de perseguidos pol&iacute;ticos demostrar fehacientemente que salieron de nuestro pa&iacute;s entre 1936 y 1955 por motivos pol&iacute;ticos.&nbsp;Los magistrados seguramente saben que en esos a&ntilde;os las fronteras externas estaban cerradas (quedaban a&ntilde;os para el inicio de la emigraci&oacute;n econ&oacute;mica), que no es f&aacute;cil encontrar ahora papeles de lo que sucedi&oacute; durante la guerra y la represi&oacute;n y que estad&iacute;sticamente la absoluta mayor&iacute;a de los que tuvieron que huir lo hicieron por esas razones. Pero insisten en que es obligatorio exigirles pruebas claras y sospechan que en algunos casos no se hizo.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, por ahora no se juzga esa cuesti&oacute;n, sino que estamos ante medidas provisionales adoptadas mientras se resuelve. Y la medida provisional es nada menos que privar de su derecho al sufragio a decenas de miles de espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        Para justificarlo, el Tribunal recurre continuamente a argumentos tramposos, a la vez que pretende no darse cuenta de que est&aacute; violando flagrantemente la Constituci&oacute;n. Como punto de partida, los magistrados insisten en que no se est&aacute; privando a nadie de ning&uacute;n derecho porque es solo una suspensi&oacute;n provisional. Deben menospreciar la inteligencia del lector y la ciudadan&iacute;a, puesto que quien no pueda votar en estas elecciones ya no podr&aacute; recuperar jam&aacute;s el derecho a votar en ellas. M&aacute;s all&aacute; de la fecha de las elecciones, no hay ni suspensi&oacute;n ni provisionalidad sino p&eacute;rdida irreparable de uno de los derechos m&aacute;s fundamentales de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n exuda soberbia. El principal argumento del Supremo es que &eacute;l es el Supremo. Insiste en que, por tanto, puede decidir todo lo que considere necesario, sea lo que ser&aacute;, para asegurar la efectividad de su futura sentencia. Al parecer, puede incluso alterar los resultados electorales, que es lo que pasar&aacute; cuando finalmente resulte que no ha habido ning&uacute;n problema en la adquisici&oacute;n de la nacionalidad de alguno de estos conciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, con esta decisi&oacute;n el Tribunal Supremo est&aacute; prejuzgando c&oacute;mo acabar&aacute; el asunto: una vez que no les ha permitido votar en unas elecciones, la &uacute;nica salida posible ser&aacute; sentenciar que carec&iacute;an de este derecho. Pero ni as&iacute; ser&aacute; aceptable, porque entre quienes no podr&aacute;n votar en noviembre se incluyen conscientemente espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas que no est&aacute;n incluidos en las categor&iacute;as que los recurrentes y el Tribunal consideran problem&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        El auto ha decidido sacar en principio del censo a todos los inscritos mediante la ley de nietos. Solo despu&eacute;s establece que podr&aacute;n librarse de esta exclusi&oacute;n y recuperar su derecho quienes demostraron con pruebas que sus familiares escaparon del&nbsp;pa&iacute;s por motivos de persecuci&oacute;n pol&iacute;tica o ideol&oacute;gica. Eso exigir&iacute;a recuperar y examinar uno por uno m&aacute;s de ciento cincuenta mil expedientes terminados y analizar si en cada uno de ellos hab&iacute;a efectivamente pruebas o se recurri&oacute; a una presunci&oacute;n. El Estado ha justificado que eso es materialmente imposible de hacer en los diez d&iacute;as que quedan para la emisi&oacute;n de los certificados censales. As&iacute; que es evidente que se van a quedar sin votar incluso personas cuya recuperaci&oacute;n de la nacionalidad espa&ntilde;ola no ha sido discutida.
    </p><p class="article-text">
        Estamos ante un auto que s&oacute;lo puede haber dictado un tribunal que no conozca, o deliberadamente ignore, la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola. De hecho, el auto, para argumentar que no es imposible privar del derecho al voto a ciudadanos espa&ntilde;oles, cita el ejemplo de que la ley electoral excluye de las elecciones municipales a residentes en el extranjero y de todas las elecciones a quien est&eacute; condenado a ello por sentencia firme. Cita la ley electoral para no invocar a la Constituci&oacute;n. No es posible imaginar que estos magistrados desconozcan el art&iacute;culo 68 de nuestro texto constitucional que, a prop&oacute;sito de las elecciones generales, establece que &ldquo;son electores y elegibles todos los espa&ntilde;oles que est&eacute;n en pleno uso de sus derechos pol&iacute;ticos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para justificar un atentado tan grave contra la integridad misma del sistema democr&aacute;tico el Tribunal Supremo tiene un &uacute;nico argumento. Dice que el inter&eacute;s general de preservar la pureza del proceso electoral debe prevalecer sobre el derecho de sufragio de quienes figuran inscritos en el censo de residentes en el extranjero. Es dif&iacute;cil superar esta manipulaci&oacute;n argumental. Intenta presentar el asunto como un conflicto entre un inter&eacute;s com&uacute;n y un derecho individual, cuando la realidad es que el principal inter&eacute;s colectivo en las elecciones es la fidelidad en la expresi&oacute;n de la voluntad del cuerpo electoral. Es decir, que todo &eacute;l tiene derecho a votar debe poder hacerlo y hacerlo con total libertad.
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de muchos juristas conocedores de la decisi&oacute;n es que estos jueces carecen de todo argumento jur&iacute;dico. Basta el ejemplo de que en un auto anterior fundaron su decisi&oacute;n esencialmente en el alto n&uacute;mero de inscritos. Ahora que el Estado ha demostrado que es una cuarta parte de lo que ellos pensaban, dicen que el n&uacute;mero es lo de menos. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que estamos presenciando es de extrema gravedad. Los magistrados del Supremo, algunos de ellos indisimulados activistas del partido conservador, se suman a la marea de quienes atizan las sospechas conspiranoicas sobre la manipulaci&oacute;n electoral. Les da igual que la mayor&iacute;a de quienes han recuperado su nacionalidad puedan ser votantes populares: pareciera que su objetivo fuese impedir que vuelvan, con todos los derechos, a los descendientes de quienes fueron expulsados por el franquismo del pa&iacute;s. El Tribunal Supremo ha perdido respetabilidad entre muchos espa&ntilde;oles, que lo ven como defensor de unos valores muy alejados de los de la Constituci&oacute;n. Como ocurre con esta decisi&oacute;n, que vulnera frontalmente las bases mismas del sistema democr&aacute;tico. La impresi&oacute;n que transmiten es que, como se dice coloquialmente, se han echado al monte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tribunal-democracia_129_13580456.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Oct 2026 20:35:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un tribunal contra la democracia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Derecho al voto,Tribunal Supremo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La protesta de Merrimack: el caso de extradición de James Cox Chambers]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/protesta-merrimack-caso-extradicion-james-cox-chambers_129_13578966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0f5c2e8-3418-4b86-8239-55c7b7768814_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153112.jpg" width="4677" height="2631" alt="La protesta de Merrimack: el caso de extradición de James Cox Chambers"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A Chambers se le reprocha lo que dijo, a quién ayudó y qué hizo con su dinero. Quienes rompieron los cristales salieron de prisión a los dos meses y él, cuya intervención fue la menos grave, afronta tres cargos federales. La diferencia solo se explica por su papel como rostro público de un movimiento de apoyo a Palestina</p><p class="subtitle">La pareja del activista propalestino encarcelado en España y reclamado por Trump: “La presión del régimen sionista es extrema”
</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada persona posee una inviolabilidad fundada en la justicia que ni siquiera el bienestar de la sociedad en su conjunto puede atropellar
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">John Rawls</span>
                                        <span>—</span> Teoría de la justicia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay persecuciones que no necesitan uniforme. Les basta un expediente sellado, una calificaci&oacute;n jur&iacute;dica oportuna y la cooperaci&oacute;n confiada de otro Estado. El caso de James Cox Chambers es una de ellas. Bajo la apariencia de una extradici&oacute;n por disturbios y blanqueo, Washington reclama a un hombre por lo que dijo, por a qui&eacute;n ayud&oacute; y por la causa a la que dedic&oacute; su dinero. Y lo hace invocando la seguridad colectiva, precisamente el bien que, seg&uacute;n Rawls, no autoriza a atropellar la inviolabilidad de una persona.
    </p><p class="article-text">
        Cuando James 'Fergie' Cox Chambers vino a Espa&ntilde;a para fijar su hogar, no pod&iacute;a imaginar que la mano vengativa del Gobierno de Trump lo perseguir&iacute;a tambi&eacute;n aqu&iacute; por sus ideas. Hab&iacute;a salido de los Estados Unidos con su pasaporte, sin que nadie le pusiera obst&aacute;culo, y obtuvo el permiso de residencia en Espa&ntilde;a en septiembre de 2025, cuando en su pa&iacute;s nadie lo hab&iacute;a denunciado. El 10 de julio de 2026 fue detenido en Ibiza a petici&oacute;n de Washington y desde entonces est&aacute; en prisi&oacute;n. Lleva m&aacute;s de dos meses privado de libertad sin comprender bien a qu&eacute; responde esta decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Su oposici&oacute;n al Gobierno de los Estados Unidos qued&oacute; clara el 20 de noviembre de 2023, cuando la guerra de Gaza cumpl&iacute;a sus primeras semanas y un grupo de activistas se present&oacute; ante la f&aacute;brica que Elbit Systems, grupo armament&iacute;stico israel&iacute;, tiene en Merrimack (New Hampshire). Cuatro mujeres subieron al tejado, rompieron cristales y derramaron pintura. Chambers se qued&oacute; abajo, en los aleda&ntilde;os, desde donde no se ve&iacute;a siquiera el edificio y atendi&oacute; despu&eacute;s a una televisi&oacute;n a la que dio su nombre y explic&oacute; el motivo de la protesta.
    </p><p class="article-text">
        Las cuatro mujeres fueron juzgadas en su Estado. La fiscal&iacute;a de New Hampshire retir&oacute; los cargos graves, incluido el de disturbios, y en noviembre de 2024 las acusadas se conformaron con dos delitos leves, por los que se les impuso un a&ntilde;o de prisi&oacute;n del que cumplieron sesenta d&iacute;as.
    </p><h2 class="article-text">La denuncia</h2><p class="article-text">
        Diecinueve meses m&aacute;s tarde, el 30 de junio de 2026, cuando Chambers llevaba nueve como residente en Espa&ntilde;a, una agente del FBI firm&oacute; una denuncia federal contra &eacute;l. Le atribuye incitaci&oacute;n a disturbios, que es el cargo que New Hampshire hab&iacute;a abandonado frente a quienes causaron los da&ntilde;os, conspiraci&oacute;n para cometerlos y blanqueo internacional de dinero. Los dos primeros cargos castigan, en realidad, el ejercicio de la libertad de expresi&oacute;n: descansan sobre todo en sendos mensajes publicados en dos redes sociales, en las entrevistas en que defendi&oacute; la protesta y en el pago de las fianzas de las detenidas. El tercero se apoya en unos siete millones y medio de d&oacute;lares que transfiri&oacute; desde su cuenta en los Estados Unidos a otra cuenta suya en T&uacute;nez, pa&iacute;s en el que entonces resid&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Esa denuncia no surge en el vac&iacute;o. El 25 de septiembre de 2025, el mismo mes en que Chambers obten&iacute;a su residencia en Espa&ntilde;a, el presidente Trump firm&oacute; el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional n.&ordm; 7, <em>Contra el terrorismo dom&eacute;stico y la violencia pol&iacute;tica organizada</em>. El texto ordena a los grupos conjuntos antiterroristas del FBI investigar no solo a quienes cometen actos violentos, sino tambi&eacute;n a quienes los &ldquo;reclutan&rdquo; o &ldquo;radicalizan&rdquo; y a quienes los financian. Encarga al Tesoro rastrear los flujos de dinero y a la fiscal&iacute;a general perseguir con el m&aacute;ximo rigor los disturbios y los da&ntilde;os. Disturbios, conspiraci&oacute;n y rastreo del dinero: son, uno por uno, los tres cargos que nueve meses despu&eacute;s se formulan contra Chambers. Y el 16 de julio de 2026, seis d&iacute;as despu&eacute;s de su detenci&oacute;n en Ibiza, el secretario de Estado, Marco Rubio, reuni&oacute; en Washington a representantes de m&aacute;s de sesenta y cinco pa&iacute;ses en una conferencia sobre el resurgir del &ldquo;terrorismo pol&iacute;tico&rdquo;. La doctrina se exporta, y Espa&ntilde;a no deber&iacute;a ser su primera estaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se trata de una lectura interesada desde fuera. El 30 de septiembre de 2025, el juez federal William G. Young, nombrado por Ronald Reagan, declar&oacute; en una sentencia de 161 p&aacute;ginas que la Administraci&oacute;n Trump hab&iacute;a aplicado una pol&iacute;tica de detenci&oacute;n y deportaci&oacute;n de estudiantes y profesores extranjeros por su activismo propalestino. Seg&uacute;n el juez, se escog&iacute;a a unos pocos para castigarlos p&uacute;blicamente y as&iacute; silenciar por miedo a todos los dem&aacute;s, en abierta violaci&oacute;n de la Primera Enmienda. Lo que un tribunal norteamericano ha calificado de persecuci&oacute;n ideol&oacute;gica dentro de sus fronteras no puede convertirse, al cruzar el Atl&aacute;ntico, en una petici&oacute;n ordinaria de cooperaci&oacute;n judicial.
    </p><p class="article-text">
        El origen de los fondos y su destino est&aacute;n justificados y nada tienen que ver con organizaciones terroristas. Un juez dict&oacute; el mismo 30 de junio la orden de detenci&oacute;n y el expediente qued&oacute; bajo secreto, de manera que Chambers no ten&iacute;a modo de conocerlo. Las resoluciones que le han denegado la libertad lo tratan como a un fugitivo, pese a que cuando se instal&oacute; en Espa&ntilde;a no hab&iacute;a ninguna orden de la que escapar.
    </p><h2 class="article-text">El procedimiento</h2><p class="article-text">
        Para localizarlo, los Estados Unidos prescindieron de la notificaci&oacute;n roja, la orden internacional de busca que Interpol publica despu&eacute;s de que sus juristas comprueben que el asunto no es pol&iacute;tico, militar, religioso ni racial, materias en las que su Estatuto le proh&iacute;be intervenir. Emplearon en su lugar una difusi&oacute;n, un aviso que la oficina central nacional de Interpol en Washington redacta y remite directamente a los pa&iacute;ses que elige, sin ese examen previo. Es la propia oficina reclamante la que asegura que la petici&oacute;n no tiene car&aacute;cter pol&iacute;tico. El aviso se dirigi&oacute; a Espa&ntilde;a, donde sab&iacute;an que viv&iacute;a. Toda una maniobra para eludir el &uacute;nico filtro independiente del sistema.
    </p><p class="article-text">
        La documentaci&oacute;n que lleg&oacute; despu&eacute;s por v&iacute;a diplom&aacute;tica no incluye el <em>indictment</em>, la acusaci&oacute;n formal con la que Washington acompa&ntilde;a de ordinario sus peticiones de extradici&oacute;n. En los Estados Unidos nadie puede ser juzgado por un delito grave sin que un gran jurado, formado por ciudadanos, examine el caso y apruebe esa acusaci&oacute;n; es el freno frente a un fiscal que all&iacute; depende del Gobierno. La fiscal federal encargada del asunto declara bajo juramento que acudir&aacute; al gran jurado cuando Espa&ntilde;a haya entregado a Chambers. Se pide, por tanto, el env&iacute;o de una persona a otro continente antes de saber si llegar&aacute; a haber acusaci&oacute;n contra ella. Mientras tanto, permanece en prisi&oacute;n por una imputaci&oacute;n que ning&uacute;n jurado ha validado.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que el procedimiento de extradici&oacute;n es formal y no entra a enjuiciar los hechos. Pero s&iacute; obliga a examinar la doble incriminaci&oacute;n, la proporcionalidad y la ausencia de motivaci&oacute;n pol&iacute;tica, y todos estos indicios deber&iacute;an pesar a la hora de mantener a una persona privada de libertad.
    </p><p class="article-text">
        Los Estados Unidos no acusan a Chambers de terrorismo, pese a disponer de una ley espec&iacute;fica contra quien apoya a organizaciones terroristas, y en su aviso a Interpol clasificaron los hechos como vandalismo, da&ntilde;os y blanqueo. Pese a ello, la Fiscal&iacute;a espa&ntilde;ola los ha presentado como financiaci&oacute;n del terrorismo, una calificaci&oacute;n que no figura en ninguna parte de la documentaci&oacute;n norteamericana. Y los autos de prisi&oacute;n manejan una pena superior a treinta a&ntilde;os que tampoco aparece en ning&uacute;n documento del Estado requirente, donde el m&aacute;ximo declarado es de veinte. La trazabilidad de los fondos est&aacute; acreditada: su origen es una herencia que los propios Estados Unidos reconocen, y su destino nada tiene que ver con el terrorismo. La Fiscal&iacute;a no ha encontrado esa calificaci&oacute;n en la petici&oacute;n de extradici&oacute;n; la ha a&ntilde;adido. Es un exceso manifiesto, y no un exceso inocente.
    </p><h2 class="article-text">La disidencia pol&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Desde el siglo XIX, cuando los Estados liberales dejaron de entregarse rec&iacute;procamente a sus disidentes, las leyes de extradici&oacute;n proh&iacute;ben la entrega por delitos pol&iacute;ticos. Lo establecen hoy el art&iacute;culo 13.3 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola, la Ley de Extradici&oacute;n Pasiva y el tratado bilateral con los Estados Unidos, que permiten adem&aacute;s rechazarla cuando hay razones fundadas para creer que al reclamado se le persigue por sus opiniones pol&iacute;ticas. Esa protecci&oacute;n tiene una sola excepci&oacute;n: el terrorismo. Ah&iacute; est&aacute; la clave del exceso. Al etiquetar como terrorismo lo que Washington no llama as&iacute;, la Fiscal&iacute;a cierra la &uacute;nica puerta que el ordenamiento espa&ntilde;ol abre a quien es perseguido por sus ideas. La calificaci&oacute;n no describe los hechos; sirve para encubrir la persecuci&oacute;n, porque convierte a un disidente en un sospechoso de terrorismo frente al que ya no cabe invocar el car&aacute;cter pol&iacute;tico de la reclamaci&oacute;n. Ning&uacute;n ministerio p&uacute;blico al servicio de la legalidad deber&iacute;a prestarse a completar la acusaci&oacute;n del Estado requirente con lo que este no se ha atrevido a sostener.
    </p><p class="article-text">
        A Chambers se le reprocha lo que dijo, a qui&eacute;n ayud&oacute; y qu&eacute; hizo con su dinero. Quienes rompieron los cristales salieron de prisi&oacute;n a los dos meses y &eacute;l, cuya intervenci&oacute;n fue la menos grave, afronta tres cargos federales. La diferencia solo se explica por su papel como rostro p&uacute;blico de un movimiento de apoyo a Palestina. La propia ley de disturbios que se le aplica est&aacute; discutida en su pa&iacute;s, donde dos tribunales federales de apelaci&oacute;n la han declarado inconstitucional en parte por castigar opiniones que la Constituci&oacute;n ampara, sin acuerdo entre ellos sobre la conducta de &ldquo;organizar&rdquo; que se le atribuye.
    </p><p class="article-text">
        La acusaci&oacute;n sobre el dinero no cuadra ni con sus propias fechas. Los Estados Unidos admiten que los fondos proced&iacute;an de la herencia de Chambers y deducen su mala intenci&oacute;n de que los env&iacute;os coincidieran con unas visitas a una embajada en T&uacute;nez en abril de 2024. Pero las dos primeras transferencias, que suman m&aacute;s de un mill&oacute;n de d&oacute;lares, se hicieron en marzo. Una de las entidades que recibi&oacute; dinero fue incluida en las listas de Canad&aacute; y de los Estados Unidos en octubre de 2024, cuando la donaci&oacute;n ya estaba hecha. Y entre las operaciones de blanqueo &ldquo;internacional&rdquo; figura un donativo de veinte mil d&oacute;lares a una asociaci&oacute;n de Arizona que nunca sali&oacute; del pa&iacute;s. El destino de los dem&aacute;s fondos en ning&uacute;n caso estuvo guiado por la intenci&oacute;n de financiar il&iacute;citamente a organizaci&oacute;n alguna.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a reconoci&oacute; al Estado de Palestina en mayo de 2024 y desde septiembre de 2025 tiene prohibido, por una norma con rango de ley, el comercio de material de defensa con Israel. Lo que aquel grupo reclamaba a las puertas de la f&aacute;brica de Merrimack coincide, por tanto, con la pol&iacute;tica que el Estado espa&ntilde;ol ha hecho suya. Ser&iacute;a una paradoja intolerable que Espa&ntilde;a entregara, por defenderla, a quien la defendi&oacute; antes que ella.
    </p><p class="article-text">
        La defensa pidi&oacute; al Gobierno que no diera curso a la extradici&oacute;n, y el Gobierno ha dejado que el asunto siga en los tribunales. La Audiencia Nacional ha desestimado por segunda vez la libertad y deber&aacute; pronunciarse despu&eacute;s sobre la entrega. Si la deniega, Fergie habr&aacute; estado injustamente en prisi&oacute;n durante varios meses; si la autoriza, la decisi&oacute;n final volver&aacute; al Consejo de Ministros. El Gobierno, aunque est&eacute; en funciones, tiene plena potestad para no entregarlo. Si no resuelve y el siguiente Ejecutivo es de otro signo, no es descartable que la entrega de un disidente se convierta en un primer gesto de afinidad con Washington.
    </p><p class="article-text">
        Rawls advert&iacute;a que la justicia formal, la aplicaci&oacute;n regular e imparcial de las normas, puede convivir con la injusticia sustantiva. Ese es el riesgo de este caso: que cada tr&aacute;mite se cumpla escrupulosamente y que el resultado final sea la entrega de un disidente a quien lo persigue por sus ideas. Los jueces de la Audiencia Nacional no est&aacute;n llamados a juzgar lo ocurrido en Merrimack, pero s&iacute; a mirar detr&aacute;s de la forma y a reconocer una persecuci&oacute;n cuando la tienen delante. Si no lo hacen, se habr&aacute; consumado el sacrificio de una persona que decidi&oacute; poner sus medios al servicio de una causa justa por el solo hecho de discrepar de quien, autoritariamente, persigue la disidencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Baltasar Garzón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/protesta-merrimack-caso-extradicion-james-cox-chambers_129_13578966.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2026 19:11:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La protesta de Merrimack: el caso de extradición de James Cox Chambers]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España,Audiencia Nacional,Estados Unidos,Extradición,Palestina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fractura residencial: de la tragedia individual a la emergencia colectiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fractura-residencial-tragedia-individual-emergencia-colectiva_129_13577728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96086907-a8d0-401f-bbd9-5cf43688c096_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fractura residencial: de la tragedia individual a la emergencia colectiva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando trabajar varias jornadas seguidas o ser un profesional cualificado ya no garantiza la seguridad de un techo, el problema deja de ser percibido como un fracaso personal y pasa a entenderse como un fracaso del sistema</p></div><p class="article-text">
        El tr&aacute;gico fallecimiento de Maricarmen Abascal tras ser desahuciada de su vivienda, en el madrile&ntilde;o barrio del Retiro, no es un suceso aislado ni una rareza fortuita. Es, por el contrario, la manifestaci&oacute;n m&aacute;s cruda y dolorosa de una fractura sist&eacute;mica que lleva d&eacute;cadas fragu&aacute;ndose en los cimientos de nuestra sociedad. Cuando una mujer de avanzada edad pierde la vida tras ser expulsada de su hogar, el debate p&uacute;blico no puede limitarse a la mera conmoci&oacute;n ni a la cr&oacute;nica de sucesos. Nos encontramos ante el s&iacute;ntoma definitivo de un sistema de provisi&oacute;n residencial an&eacute;mico, donde la vivienda ha sido sistem&aacute;ticamente despojada de su naturaleza de derecho fundamental para ser reducida a un mero bien de especulaci&oacute;n financiera.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;, es imperativo encuadrar este drama en un contexto m&aacute;s general y profundo: la persistente asimetr&iacute;a estructural que condiciona las condiciones de vida de amplias capas de la poblaci&oacute;n, espacialmente de los hogares con renta baja, la juventud y otros grupos en situaci&oacute;n de vulnerabilidad. Por un lado, arrastramos un mercado laboral caracterizado por la devaluaci&oacute;n salarial, la precariedad contractual y la p&eacute;rdida constante de poder adquisitivo. Por el otro, asistimos a una escalada incesante y desregulada de los precios de la vivienda, tanto en propiedad como en un mercado del alquiler crecientemente tensionado por falta de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, por las din&aacute;micas tur&iacute;sticas y la especulaci&oacute;n de los grandes tenedores.
    </p><p class="article-text">
        Esta asimetr&iacute;a no es coyuntural; es un desajuste de fondo que sit&uacute;a los esfuerzos de acceso exigidos para tener una vivienda digna en niveles sociol&oacute;gicamente inasumibles. De acuerdo con datos del Observatorio de Emancipaci&oacute;n del Consejo de la Juventud en Espa&ntilde;a, la tasa de emancipaci&oacute;n juvenil actual apenas roza el 14,5% que, adem&aacute;s de ser el m&iacute;nimo hist&oacute;rico desde que el Observatorio tiene registros, es una anomal&iacute;a que desde hace d&eacute;cadas nos sit&uacute;a a la cola de la Uni&oacute;n Europea y que condena a sucesivas generaciones de j&oacute;venes a retrasar indefinidamente sus proyectos vitales m&aacute;s b&aacute;sicos como la conformaci&oacute;n de un hogar o tener hijos (si se quiere), con efectos que trascienden el plano individual y se proyectan sobre el conjunto de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a padece lo que podr&iacute;amos denominar una disfunci&oacute;n de origen en su modelo de bienestar. A diferencia de algunos de nuestros vecinos comunitarios, que construyeron su sistema de provisi&oacute;n sobre la base de un fuerte parque p&uacute;blico de vivienda, el Estado espa&ntilde;ol confi&oacute; la resoluci&oacute;n de esta necesidad al mercado libre y a la promoci&oacute;n de la propiedad privada. Las consecuencias de esta elecci&oacute;n hist&oacute;rica son hoy dram&aacute;ticas. Mientras que en pa&iacute;ses como los Pa&iacute;ses Bajos el parque de vivienda social y de alquiler asequible representa en torno al 34% del total de stock residencial y en Francia este porcentaje se sit&uacute;an alrededor del 14%, en Espa&ntilde;a apenas alcanza un exiguo e ineficaz 2%.
    </p><p class="article-text">
        Al carecer de una red de seguridad p&uacute;blica estructural, muchos individuos y familias quedan totalmente desprotegidos ante las inclemencias del mercado. Las respuestas institucionales tradicionales, basadas en ayudas y subsidios directos a corto plazo, han demostrado no solo ser insuficientes, sino en muchas ocasiones contraproducentes, pues al final se produce una transferencia de recursos p&uacute;blicos a manos privadas sin alterar las din&aacute;micas de exclusi&oacute;n residencial.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta fundamental que emerge ante la actual coyuntura es por qu&eacute; este malestar, que se ha cronificado durante a&ntilde;os, ha cristalizado precisamente en este momento en una oleada de movilizaciones colectivas tan potentes como las acampadas en la Puerta del Sol y las protestas en las principales ciudades del pa&iacute;s. Desde la teor&iacute;a de la <em>acci&oacute;n colectiva, </em>se sabe que el descontento por s&iacute; solo no genera movilizaci&oacute;n; se necesita una estructura de oportunidad pol&iacute;tica y, sobre todo, un catalizador moral. La tragedia de Maricarmen ha operado como ese detonante de indignaci&oacute;n &eacute;tica. Ha transformado un dolor que se viv&iacute;a de puertas para adentro &ndash;un sufrimiento privatizado e invisibilizado en forma de culpa o angustia individual&ndash; en una injusticia social compartida y politizada en el espacio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Las acampadas y manifestaciones actuales representan una ruptura con la resignaci&oacute;n. La ciudadan&iacute;a ha identificado que el acceso a la vivienda no es algo alcanzable mediante el esfuerzo individual, rompi&eacute;ndose as&iacute; el supuesto pacto social meritocr&aacute;tico de las generaciones anteriores. Cuando trabajar varias jornadas seguidas o ser un profesional cualificado ya no garantiza la seguridad de un techo, el problema deja de ser percibido como un fracaso personal y pasa a entenderse como un fracaso del sistema. La calle ha reaccionado no solo para exigir parches normativos, sino para impugnar el modelo mismo de provisi&oacute;n que antepone la rentabilidad financiera a la seguridad existencial de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, el tono de este momento hist&oacute;rico debe ser un llamamiento propositivo, riguroso y n&iacute;tidamente reivindicativo. La resoluci&oacute;n de esta emergencia habitacional no llegar&aacute; a trav&eacute;s de medidas cosm&eacute;ticas ni de la autocomplacencia institucional. Exige un cambio de paradigma normativo y pol&iacute;tico de largo alcance. Es urgente que nuestras administraciones est&eacute;n dotadas de herramientas estructurales destinadas a ampliar de manera masiva el parque p&uacute;blico de vivienda en alquiler (tambi&eacute;n en propiedad), movilizando suelo disponible y vivienda vac&iacute;a y regulando de forma eficiente y valiente las zonas tensionadas del mercado para blindar as&iacute; el derecho a la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        El fallecimiento de Maricarmen debe marcar un punto de inflexi&oacute;n definitivo en nuestra conciencia colectiva. No podemos permitirnos habitar un pa&iacute;s en d&oacute;nde tener un hogar, habitar una vivienda, sea un privilegio de unos pocos y una condena de incertidumbre y vulnerabilidad para la mayor&iacute;a. Garantizar un acceso residencial digno, estable y asequible no es una simple medida de ajuste macroecon&oacute;mico; es la inversi&oacute;n m&aacute;s urgente en cohesi&oacute;n social, en autonom&iacute;a y en la dignidad democr&aacute;tica de la Espa&ntilde;a del presente y del futuro. Las plazas y las calles ya han se&ntilde;alado el camino; ahora les corresponde a las instituciones demostrar tambi&eacute;n si est&aacute;n a la altura del modelo de pa&iacute;s que queremos construir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Echaves García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fractura-residencial-tragedia-individual-emergencia-colectiva_129_13577728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Oct 2026 20:10:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fractura residencial: de la tragedia individual a la emergencia colectiva]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Maricarmen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los motivos del 11N]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/motivos-11n_129_13577584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47c5b610-f5c8-4be2-beb8-f6c58831b818_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x889y873.jpg" width="1200" height="675" alt="Los motivos del 11N"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El acceso a la vivienda constituye hoy la principal factura social que atraviesa España. Tiene un sesgo generacional, pero no solo atenaza la vida de la gente joven y sus posibilidades de emancipación. También afecta, de un modo u otro, al bolsillo de millones de hogares españoles y a las expectativas de vida de otros tantos</p><p class="subtitle">España se encamina a una huelga general “a la ofensiva” por el estallido social de la crisis de la vivienda</p></div><p class="article-text">
        El 11 de noviembre debe convertirse en un d&iacute;a de movilizaci&oacute;n general, que ponga en el centro los problemas de la mayor&iacute;a social en Espa&ntilde;a. Somos conscientes de que estamos ante una convocatoria heterodoxa. En nuestro imaginario colectivo, la huelga general es la respuesta de mayor intensidad del movimiento sindical, normalmente ante una agresi&oacute;n legislativa del gobierno de turno. No es el caso. Estamos ante una convocatoria que pretende dar una dimensi&oacute;n laboral a una gran movilizaci&oacute;n que sit&uacute;e los salarios, la vivienda, los precios y los servicios p&uacute;blicos en el centro del debate pol&iacute;tico y social. Desde las calles y desde los centros de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        El detonante de la convocatoria ha sido el dram&aacute;tico caso de Maricarmen Abascal y el posterior rechazo de la mayor&iacute;a parlamentaria (PP, Vox y Junts) a dos Decretos Ley que pretend&iacute;an paliar algunas de las consecuencias del problema de la vivienda sobre la ciudadan&iacute;a. El drama de una mujer de 87 a&ntilde;os gener&oacute; una amplia movilizaci&oacute;n social cargada de emoci&oacute;n. Maricarmen se convirti&oacute; en un icono de la resistencia ante la injusticia y de la dignidad de la comunidad. Tambi&eacute;n mostr&oacute; la vulnerabilidad de las personas ante la l&oacute;gica implacable del mercado y la mercantilizaci&oacute;n extrema de la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        El acceso a la vivienda constituye hoy la principal factura social que atraviesa Espa&ntilde;a. Tiene un sesgo generacional, pero no solo atenaza la vida de la gente joven y sus posibilidades de emancipaci&oacute;n. Tambi&eacute;n afecta, de un modo u otro, al bolsillo de millones de hogares espa&ntilde;oles y a las expectativas de vida de otros tantos.
    </p><p class="article-text">
        Acometer una pol&iacute;tica ambiciosa de vivienda requiere mucha voluntad pol&iacute;tica, muchos recursos y mucha cooperaci&oacute;n entre administraciones. Ninguna administraci&oacute;n puede librarse de la cr&iacute;tica, pues las medidas tomadas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han sido insuficientes. El objetivo del 11N, en mi opini&oacute;n, debe ser promover la convalidaci&oacute;n de los decretos deca&iacute;dos. Pero tambi&eacute;n contribuir a generar un sentido com&uacute;n en materia de vivienda que haga irreversibles pol&iacute;ticas ambiciosas en el pr&oacute;ximo ciclo pol&iacute;tico. Las comunidades aut&oacute;nomas han bloqueado sin coste pol&iacute;tico alguno la ley que permit&iacute;a, por ejemplo, topar los alquileres en las zonas tensionadas. El alcalde de Madrid se permiti&oacute; reconocer, jocoso como es &eacute;l, que no iba a hacer nada por regular los precios de los alquileres en Madrid. Que sea el mercado el que decida qui&eacute;n puede vivir y qui&eacute;n no.
    </p><p class="article-text">
        Una acci&oacute;n decidida para garantizar el acceso a la vivienda requiere movilizar un parque de 1,5 millones de casas a precio asequible en la pr&oacute;xima d&eacute;cada. Mientras tanto, hay que impedir la acumulaci&oacute;n de pisos por parte de los fondos de inversi&oacute;n, limitar dr&aacute;sticamente los usos tur&iacute;sticos de inmuebles que deben servir para vivir, impedir desahucios sin alternativas habitacionales. Tambi&eacute;n hacen falta programas p&uacute;blicos que garanticen que el conjunto de la poblaci&oacute;n residente en Espa&ntilde;a puede contar con este bien b&aacute;sico, como exige el ordenamiento constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Pero para CCOO, el 11N es m&aacute;s que hablar de vivienda. Es, ante todo, hablar de c&oacute;mo se distribuyen la renta y la riqueza en la Espa&ntilde;a actual. Por tanto, hablar de salarios. Conviene precisar algo. No hay convenio colectivo o incremento salarial que pueda hacer frente al alza de precios de la vivienda. Recordemos que seg&uacute;n el INE ha subido un 12,2% interanual en el segundo trimestre de 2026. Ni siquiera una subida salarial de hasta el 7%, como reclamamos a CEOE, y un incremento similar del SMI permitir&iacute;an hacer frente a semejante desprop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de salarios y de empleo, claro que s&iacute;, pero conviene no errar el tiro. En Espa&ntilde;a arrastramos desde hace d&eacute;cadas un problema de bajos sueldos, relacionado en buena parte con deficiencias persistentes de nuestro modelo econ&oacute;mico. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, nuestro marco laboral ha experimentado una transformaci&oacute;n importante, y para bien. Hay m&aacute;s gente trabajando que nunca. Los salarios medios nominales suben incluso con cierta intensidad. La estabilizaci&oacute;n de la contrataci&oacute;n da nuevas certezas a millones de personas y la subida del SMI ha mejorado notablemente los ingresos de millones de trabajadores y trabajadoras. Todo ello ha impulsado el crecimiento de la econom&iacute;a y ha permitido transferencias p&uacute;blicas sin precedentes desde la administraci&oacute;n central a las CCAA. Lideramos el crecimiento econ&oacute;mico en la UE y reducimos a la vez la deuda y el d&eacute;ficit p&uacute;blico. Se ha producido incluso una transformaci&oacute;n parcial de nuestro modelo productivo al calor de una transici&oacute;n energ&eacute;tica estrat&eacute;gica para Espa&ntilde;a. Si atendemos a la evoluci&oacute;n demogr&aacute;fica, podemos aproximarnos al pleno empleo en pocos a&ntilde;os, lo que facilitar&aacute; el incremento de los salarios de nuestro pa&iacute;s. La juventud trabajadora tendr&aacute; la mayor capacidad de negociaci&oacute;n salarial en varias d&eacute;cadas, aunque la quieran situar ante un escenario decadente y apocal&iacute;ptico.
    </p><p class="article-text">
        Negar esto bajo una supuesta radicalidad sobrevenida es, ni m&aacute;s ni menos, que poner la alfombra roja (negra m&aacute;s bien) a la reacci&oacute;n. Y, adem&aacute;s, no es necesario para hacerse eco de otra realidad.
    </p><p class="article-text">
        Los tres picos de inflaci&oacute;n sufridos en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os se han comido buena parte de los incrementos salariales. Seguimos teniendo tasas inasumibles de precariedad laboral y demasiados empleos mal pagados, adem&aacute;s de millones de horas extras que ni se cobran ni se cotizan. Buena parte de los salarios y los convenios colectivos est&aacute;n bloqueados. Hace falta una fuerte movilizaci&oacute;n para conseguir mejoras salariales que distribuyan el r&eacute;cord de beneficios que acumulan muchas empresas. La econom&iacute;a crece, pero eso no significa necesariamente que la riqueza se distribuya de forma equitativa y suficiente, sobre todo en un contexto de precios altos.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay m&aacute;s. Las rentas de los hogares tambi&eacute;n van a las cuentas de resultados de las empresas dedicadas a la educaci&oacute;n, la sanidad o la dependencia. Porque el deterioro paulatino de los servicios p&uacute;blicos empuja a muchas familias a destinar una parte de sus ingresos a un seguro m&eacute;dico que adelante las consultas o a una plaza en Formaci&oacute;n Profesional que la red p&uacute;blica no facilita. Tambi&eacute;n a una universidad privada, en un contexto en el que estas copan la oferta de m&aacute;steres y t&iacute;tulos de postgrado. Buena parte de las comunidades aut&oacute;nomas impulsan este planteamiento. As&iacute;, una parte de la clase trabajadora paga estos servicios a costa de otros gastos o del ahorro. La otra, la que no puede permit&iacute;rselo, queda segregada y excluida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y todo con un agravante. En la anterior crisis los servicios p&uacute;blicos se deterioraron para recortar gasto y reducir el d&eacute;ficit en medio de una crisis de caballo. Ahora las administraciones auton&oacute;micas tienen m&aacute;s recursos que nunca, pues las transferencias del Estado y de la UE han sido hist&oacute;ricas. Por tanto, estos recortes no responden a una crisis econ&oacute;mica. Es, ante todo, la materializaci&oacute;n de una opci&oacute;n pol&iacute;tica. La desigualdad y la segregaci&oacute;n como proyecto social, esperando alcanzar el gran bocado: el de las pensiones. No lo digo yo, lo dice Figaredo cuando habla de la privatizaci&oacute;n y la reducci&oacute;n dr&aacute;stica de las pensiones p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Ante quienes nos acusan de convocar una huelga por motivos electorales, tenemos que afirmar lo obvio. El sindicalismo confederal y de clase hace una lectura global de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica de Espa&ntilde;a. Pero no por seguidismo de nadie, sino por autonom&iacute;a. Para explicar a la clase trabajadora y al conjunto del pa&iacute;s qu&eacute; est&aacute; en juego y c&oacute;mo se deterioran las rentas. Decimos las cosas como son. La mejora del empleo en Espa&ntilde;a es in&eacute;dita, pero la situaci&oacute;n dista de ser ideal: no se cambia un modelo de pa&iacute;s de d&eacute;cadas en unos pocos a&ntilde;os. Los salarios se van en alquileres imposibles y los carcome una inflaci&oacute;n que procede en gran parte de los conflictos b&eacute;licos que impulsa un agente pol&iacute;tico: un tal Donald Trump. El mismo que pretende hacer saltar por los aires la Uni&oacute;n Europea a trav&eacute;s de las fuerzas pol&iacute;ticas de extrema derecha, como afirman sin rubor los propios EEUU.
    </p><p class="article-text">
        Salarios, precios, vivienda. Una reivindicaci&oacute;n simple en su formulaci&oacute;n, pero que encierra toda una forma de entender c&oacute;mo se organiza la sociedad. La elecci&oacute;n es entre un contrato social para un pa&iacute;s m&aacute;s justo, m&aacute;s solidario, m&aacute;s inclusivo, m&aacute;s seguro y m&aacute;s eficaz y un pa&iacute;s donde se mercantiliza cualquier derecho. Un pa&iacute;s que somete toda necesidad humana a la ley del mercado y que reduce la identidad y la seguridad a se&ntilde;alar a cualquier otro como amenaza.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Unai Sordo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/motivos-11n_129_13577584.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Oct 2026 20:10:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los motivos del 11N]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Huelga General,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Urgencia: senadores por la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/urgencia-senadores-democracia_129_13573555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ec1070b-16ac-4864-8e0d-b5011579a302_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Urgencia: senadores por la democracia"></p><p class="article-text">
        Convocadas las elecciones generales para el 29 de noviembre pr&oacute;ximo, parece indispensable, y ahora ya urgente, presentar en algunas provincias, en el mayor n&uacute;mero de ellas, listas conjuntas para las elecciones al Senado que aglutinen a las diversas fuerzas de la izquierda pol&iacute;tica que lo consideren, para obtener una mayor&iacute;a de progreso para la c&aacute;mara alta. Esa experiencia ya se llev&oacute; a cabo en Madrid en 1977, con la finalidad de obtener esa mayor&iacute;a y evitar que las fuerzas de la reacci&oacute;n controlaran el Senado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A tal fin un grupo muy amplio de personas de distintos partidos de la izquierda, distintos territorios y diferentes sensibilidades pol&iacute;ticas progresistas hemos promovido un manifiesto a favor de esa iniciativa, la&nbsp;presentaci&oacute;n de candidaturas conjuntas al Senado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El sistema electoral para el Senado no es proporcional, sino mayoritario corregido. La&nbsp;fuerza que obtiene m&aacute;s votos en cada circunscripci&oacute;n normalmente se lleva tres senadores quedando la cuarta plaza para la segunda fuerza pol&iacute;tica de la provincia. Un estudio reciente del profesor Juan Antonio Fern&aacute;ndezCord&oacute;n ha mostrado c&oacute;mo en el a&ntilde;o 2023 con pr&aacute;cticamente los mismos votos , la derecha obtuvo 127 senadores, frente a los 81 que obtuvo la izquierda (50,1% de votos la izquierda y 49,9% la derecha, para 38,9% y 61,1% de senadores). Y que el PP, con el 34,7% de votos al Senado, obtuvo un 57,7% de esca&ntilde;os, utilizando esa mayor&iacute;a absoluta para&nbsp;obstaculizar la acci&oacute;n de gobierno, en una actitud de boicot que sobrepasa claramente la funci&oacute;n constitucional de esa c&aacute;mara.
    </p><p class="article-text">
        Porque el Senado tiene muy escasas competencias decisorias, estando constitucionalmente subordinado al Congreso. Pero esas competencias pueden resultar determinantes en el futuro. Adem&aacute;s de la competencia que le atribuye el Art. 155 de la Constituci&oacute;n, las m&aacute;s importantes son las de elegir a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional y a 10 miembros del Consejo General del Poder Judicial. En ambos casos por una mayor&iacute;a de tres quintos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n de los magistrados del Tribunal Constitucional deber&iacute;a haberse llevado a cabo hace ya tiempo, pero el PP se niega porque aspira a que en la pr&oacute;xima legislatura entre PP-VOX pudieran alcanzar esa mayor&iacute;a cualificada de tres quintos, no teniendo que pactar con la izquierda los nombramientos. Supondr&iacute;a un giro completo de ambos &oacute;rganos constitucionales, puestos con mayor&iacute;as absolutas al servicio de ambas derechas. Y como ha se&ntilde;alado recientemente el profesor P&eacute;rez Royo, &ldquo;no ser&iacute;a necesario siquiera reformar la Constituci&oacute;n para que, de facto, nos encontr&aacute;ramos ante una nueva Constituci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;Les bastar&iacute;a con que el Tribunal Constitucional hiciera una interpretaci&oacute;n conservadora de aqu&eacute;lla, e incluso reaccionaria en algunos temas. Y lo mismo con un CGPJ claramente derechizado con mayor&iacute;a para todos los nombramientos del Tribunal Supremo y presidencias de los Tribunales Superiores de Justicia y Audiencia Nacional.
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones est&aacute;n convocadas, pero el resultado no est&aacute; cerrado a pesar de lo que digan la mayor&iacute;a de las encuestas. Tambi&eacute;n daban por descontado un triunfo de las derechas en julio de 2023 y al final hubo una mayor&iacute;a de investidura para constituir un gobierno progresista. Hemos visto como la actitud de las derechas en el Congreso contra los Reales Decretos-Leyes sobre vivienda han empezado a movilizar a&nbsp;sectores significativos de la sociedad, lo que se ver&aacute; complementado por la huelga general convocada por lor los sindicatos UGT y CCOO. Nada est&aacute; escrito.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; la importancia de que haya candidaturas unitarias de las izquierdas para el Senado. Seg&uacute;n el minucioso Informe del profesor Fern&aacute;ndez Cord&oacute;n, hay alta probabilidad de que en 30 provincias las candidaturas unitarias fueran ganadoras. Pudi&eacute;ndose alcanzar hasta 134 senadores elegidos por esta v&iacute;a -adem&aacute;s de los designados por las asambleas auton&oacute;micas- y en todo caso la izquierda ganar&iacute;a muchos m&aacute;s senadores, tanto el Partido Socialista como otras fuerzas de &aacute;mbito nacional o territorial que participaran en esas candidaturas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de evitar el riesgo de los efectos tan negativos que he indicado sobre el Tribunal Constitucional y Consejo del Poder Judicial, podr&iacute;an ser tambi&eacute;n un factor movilizador de la izquierda, de ese mill&oacute;n y medio de personas que seg&uacute;n las encuestas est&aacute;n en este momento en la abstenci&oacute;n, que ya est&aacute; empezando a movilizarse con el tema de la vivienda y la actitud de las derechas en el Congreso de rechazo de los Decretos del gobierno y a favor de los fondos buitre y otros grandes propietarios.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la composici&oacute;n de esas candidaturas, el propio P&eacute;rez Royo propone que podr&iacute;an componerse de &ldquo;dos propuestos por el PSOE y uno por todos los dem&aacute;s partidos de izquierda&rdquo;. Esa f&oacute;rmula, discutible como cualquier otra,&nbsp;ya garantiza al primero m&aacute;s senadores que en la actualidad y a las dem&aacute;s fuerzas les da presencia en el Senado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y para quien considere que deber&iacute;a acordarse un programa electoral para esas candidaturas, bastar&iacute;a que fuera m&iacute;nimo (constituci&oacute;n, democracia, libertades, derechos sociales, estado de bienestar, fortalecimiento de Europa), y que luego cada fuerza pol&iacute;tica en el Senado act&uacute;e conforme a sus propias iniciativas y programas, en la perspectiva de que si hay un nuevo gobierno progresista, ser&aacute; el programa de ese gobierno el&nbsp;que prime.
    </p><p class="article-text">
        Por todas estas razones parece imprescindible que los partidos de izquierdas hagan un esfuerzo para pactar esas candidaturas unitarias, incluido el PSOE. Imprescindible y urgente.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Rocha Rubí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/urgencia-senadores-democracia_129_13573555.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2026 20:40:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Urgencia: senadores por la democracia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desde la calle de Doña Maricarmen Abascal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/calle-dona-maricarmen-abascal_129_13576278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5da25843-8bea-40da-82c1-93c595a7370c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1016y396.jpg" width="1200" height="675" alt="Desde la calle de Doña Maricarmen Abascal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sé si Maricarmen era derrochadora, como tampoco sé por qué se arruinó el padre de Isabel Díaz Ayuso, pero hubiese deseado que Maricarmen muriese en su casa, tanto como defiendo el derecho de las hijas de las familias empobrecidas a ser presidentas de la Comunidad de Madrid</p></div><p class="article-text">
        Pedro Casto Sainz de Baranda y Gorriti fue el primer alcalde de Madrid, una ciudad amenazada por las tropas napole&oacute;nicas, le toc&oacute; ocuparse del hambre y de la reconstrucci&oacute;n tras la guerra, quiso que toda la ciudadan&iacute;a acatase la constituci&oacute;n liberal de 1812. Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez Almeida es actualmente alcalde de la villa, pero en lugar de acatar las normas celebra recurrirlas, tambi&eacute;n se hace llamar liberal mientras subvenciona macroeventos.
    </p><p class="article-text">
        El peque&ntilde;o comercio desaparece para albergar pisos tur&iacute;sticos, los bares de bravas se ven desplazados por franquicias. Para que los n&oacute;madas digitales vivan la experiencia castiza en una corrala, les sobran quienes fueron al colegio en el barrio de Cuatro Caminos o regentan una peluquer&iacute;a en Lavapi&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Para que el Ca&ntilde;averal tenga pisos con buena iluminaci&oacute;n hay que cortarles antes la luz a las vecinas de las casitas bajas de la Ca&ntilde;ada Real. Para que hoy salgan los franceses de copas por el Puerto Ol&iacute;mpico de Barcelona hubo que desalojar a todo el barrio de Somorrostro, para que en Sevilla cupiese la Expo, se hacin&oacute; a las familias en Las Tres mil viviendas. Para que haya gastrobares en el Caba&ntilde;al de Valencia, tienen que dejar de vivir all&iacute; los pescadores y las rederas. Para que a Urbagesti&oacute;n le fuese rentable comprar un piso con bicho en la calle alcalde Sainz de Baranda, el bicho ten&iacute;a que morirse.
    </p><p class="article-text">
        El bicho ten&iacute;a nombre, Maricarmen Abascal. Con 80 a&ntilde;os empez&oacute; a padecer la hostilidad de sus caseros y hasta los 87 estuvo pagando el alquiler diciendo que se ir&iacute;a con los pies por delante. La sacaron en camilla quince d&iacute;as antes de morir en la cama de un hospital p&uacute;blico. Maricarmen era un bicho porque se acab&oacute; el contrato que en su d&iacute;a firm&oacute; su padre, el &uacute;nico de la familia que pod&iacute;a firmarlo durante el franquismo, que conden&oacute; al ostracismo a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Quienes hoy dicen que la calle de Sainz de Baranda est&aacute; en un barrio caro olvidan que fue el d&iacute;a a d&iacute;a de esa jubilada la que hizo que el barrio sea la zona agradable, limpia y tranquila que conocen. Que no lo era cuando Maricarmen lleg&oacute; all&iacute; hace 60 a&ntilde;os, como no eran PAUS de ensue&ntilde;o los barrios del extrarradio y de las periferias espa&ntilde;olas: ni agua, ni luz corriente, ni servicios; chabolismo vertical. Pero s&iacute; era caro, 500&euro; mensuales a d&iacute;a de hoy son las casi cien mil pesetas de hace unas d&eacute;cadas. El salario m&iacute;nimo en Espa&ntilde;a rond&oacute; los 400&euro; hasta 2005.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n olvidan que en 2022, cuando Maricarmen ya estaba siendo asediada, el Ayuntamiento de Madrid consider&oacute; que el barrio de Ibiza era el barrio m&aacute;s desfavorecido de la ciudad, m&aacute;s que San Crist&oacute;bal en Villaverde o de la plaza de Tirso de Molina que tanto escandaliza a los ultras de YouTube.
    </p><p class="article-text">
        Maricarmen responsabilizaba de su malestar a sus caseros, los Alonso, unos <em>entrepreneurs</em> con &iacute;nfulas incapaces de advertir que si en la etiqueta se indica que la caja contiene animales vivos, esa caja no deber&iacute;a abrirse. Si la caja hubiese sido un piso a mitad de precio, la hubiesen comprado. Ese es su emprendimiento: comprar barato y vender caro. Son comisionistas, como quienes te joden la siesta ofreci&eacute;ndote cambiar de compa&ntilde;&iacute;a. A diferencia de estos &uacute;ltimos, que hacen lo que pueden para pagarse los estudios, los Alonso son una clase par&aacute;sita e iletrada.
    </p><p class="article-text">
        Maricarmen era una se&ntilde;ora con m&aacute;s del 50% de discapacidad, una jubilada sin descendencia amparada por el Sindicato de Inquilinas de Madrid, una mujer con nombre espa&ntilde;ol que beb&iacute;a ca&ntilde;as y com&iacute;a cerdo. Como ni se llamaba F&aacute;tima, ni hab&iacute;a sido madre adolescente, ni ten&iacute;a un s&eacute;ptum o el pelo azul, se fiscaliz&oacute; qu&eacute; habr&iacute;a hecho esa exfuncionaria con su vida para no haber terminado siendo rentista, que es lo que se espera de quien tiene un sueldo fijo, que lo invierta en pisos. Molestaba que la arropasen los de la ceja, m&uacute;sicos reconocidos y escritoras an&oacute;nimas que se ofrecieron a pagar el alquiler de m&aacute;s de dos mil euros que ped&iacute;an los Alonso. No sabemos por qu&eacute; necesitaban subirle el alquiler a Maricarmen para llegar a fin de mes.
    </p><p class="article-text">
        Los camisas negras, me niego a llamarles periodistas, aparecieron por el barrio de Ibiza a fiscalizar el humor que ten&iacute;a Maricarmen por las ma&ntilde;anas. No s&eacute; si Maricarmen era derrochadora, como tampoco s&eacute; por qu&eacute; se arruin&oacute; el padre de Isabel D&iacute;az Ayuso, pero hubiese deseado que Maricarmen muriese en su casa, tanto como defiendo el derecho de las hijas de las familias empobrecidas a ser presidentas de la Comunidad de Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sacaron a Maricarmen de su casa y con ella han sacado a miles, si no millones, de personas a las calles por el derecho a la vivienda. Es la contracorriente de un discurso que por m&aacute;s que han repetido no se sosten&iacute;a: ni las pensiones est&aacute;n lastrando nuestra econom&iacute;a, ni la juventud es de extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Maricarmen denunciaba que de su situaci&oacute;n eran responsables Pedro S&aacute;nchez, Isabel Ayuso y Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez Almeida. El primero, y por acotar en decepciones, es responsable de que la segunda pueda mantener las competencias de vivienda y el tercero diga que no quiere hacer NADA.
    </p><p class="article-text">
        Con la ley de vivienda en la mano en 2023 tanto el PSOE como M&aacute;s Madrid solicitaron la declaraci&oacute;n de zonas tensionadas en la ciudad, PP y Vox lo impidieron. Si los dos decretos Maricarmen, adem&aacute;s de complacer a una burgues&iacute;a vasca y catalana, hubiesen sido justos, el Gobierno de coalici&oacute;n hubiese ca&iacute;do de pie exigiendo que ser rentista no valga la pena, en lugar de rogar de rodillas la solidaridad de los caseros.
    </p><p class="article-text">
        Maricarmen ahora est&aacute; muerta y no podemos decir que sus caseros, la carro&ntilde;a medi&aacute;tica o la polic&iacute;a amparada por la ley mordaza la hayan asesinado, pero s&iacute; que ella, su abogada y el Sindicato de Inquilinas ten&iacute;an raz&oacute;n: era una persona vulnerable que hab&iacute;a empeorado de salud en los &uacute;ltimos meses y solo quer&iacute;a morir en su casa.
    </p><p class="article-text">
        Estamos pidiendo justicia, no olvidemos que ni S&aacute;inz de Baranda, ni los alcaldes de M&oacute;stoles, adoptaron usos y costumbres franceses como la guillotina. Llaman rencor de clase a nuestra memoria, ahora ya no se puede reparar el da&ntilde;o que le han hecho a Do&ntilde;a Maricarmen Abascal, que merece que su calle lleve su nombre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aida dos Santos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/calle-dona-maricarmen-abascal_129_13576278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2026 20:40:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desde la calle de Doña Maricarmen Abascal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maricarmen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un desahucio más]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desahucio_129_13576586.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45e90c55-e155-4c4d-86d0-54c7bd4feb04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x669y62.jpg" width="1200" height="675" alt="Un desahucio más"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En estos días cuesta trabajo mantener una cierta templanza y no dejarse llevar por la frustración o la rabia.</p></div><p class="article-text">
        Muri&oacute; Maricarmen. 87 a&ntilde;os, cincuenta por ciento de discapacidad,&nbsp;cuatro intentos de desahucio, uno efectivo y m&aacute;s dignidad de la que cabe en toda la sede de la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Vivienda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las burlas, los chistes, los insultos y el odio de ciertos medios, pol&iacute;ticos y tertulianos contra ella los pasados d&iacute;as son el nivel inferior de la ingente cantidad de violencia que diariamente se ejerce contra los m&aacute;s vulnerables en este pa&iacute;s.&nbsp;Es una guerra contra los pobres y las clases medias. Una guerra sin cuartel por depredar los recursos p&uacute;blicos y las rentas de las clases trabajadoras para transferirlas a las grandes fortunas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este nuevo turbocapitalismo todo&nbsp;es&nbsp;un&nbsp;producto&nbsp;de&nbsp;mercado. Cualquier aspecto de la vida humana es susceptible de ser mercantilizado, privatizado y monetizado.&nbsp;Nuestras casas, nuestra salud, nuestra educaci&oacute;n, nuestro tiempo libre, nuestra vejez y pensiones, el amor, la infancia, el agua y si se les deja hasta el aire ser&iacute;an objeto de negocio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de los nuevos conservadores extremos es acabar con cualquier obst&aacute;culo que se interponga en su saqueo. Ya sea &eacute;ste la democracia liberal, las leyes internacionales, la ONU o las regulaciones y normas que protegen a la ciudadan&iacute;a de la ley de la selva del mercado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La nueva premisa es que &ldquo;la culpa de todo es de los pobres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los pobres del tercer mundo que tienen que migrar, ellos son por supuesto los principales acusados, pero tambi&eacute;n los locales que no pueden pagar un alquiler, los que no encuentran trabajo, los que necesitan becas de comedor, los que no pueden pagar seguros m&eacute;dicos privados, los que perciben subsidios de desempleo...Todos ellos son, d&iacute;a s&iacute; y d&iacute;a tambi&eacute;n, acusados de dilapidar el dinero de todas, de agotar nuestros recursos, de vivir del cuento, de parasitar lo de todos, de arruinar los servicios p&uacute;blicos, de ser unos aut&eacute;nticos privilegiados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A los pensionistas se los enfrenta con los j&oacute;venes, a los parados con los migrantes, a los aut&oacute;nomos con los funcionarios.&nbsp;Y mientras tanto el dinero p&uacute;blico, el de todos y todas, se va por inmensas ca&ntilde;er&iacute;as directamente a las manos de las grandes fortunas&nbsp;a trav&eacute;s del rentismo, de los fondos buitre,&nbsp;contratos para la sanidad y educaci&oacute;n privada o concertada, construcci&oacute;n, desgravaciones fiscales, cr&eacute;ditos blandos,&nbsp;subvenciones, ayudas, especulaci&oacute;n, despiece de trabajos p&uacute;blicos para subcontratarlos con empresas privadas o simple y llana corrupci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Intentan convencernos de que cobrar una comisi&oacute;n de dos millones de euros por vender mascarillas en plena pandemia es ser un loable emprendedor, pero no poder pagar un alquiler de 2.650 euros con una pensi&oacute;n de 1.400 es ser una jeta.
    </p><p class="article-text">
        La culpa siempre de los de abajo para que no miremos nunca hacia arriba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este ejercicio de distracci&oacute;n requiere por supuesto de profesionales de la desinformaci&oacute;n que sepan vomitar odio todos los d&iacute;as en tertulias, columnas o programas de televisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hecho cierto, sin embargo,&nbsp;es que las comunidades aut&oacute;nomas tienen transferidas las competencias en materia de vivienda. Su responsabilidad es evidente. Muchas han hecho todo lo posible por favorecer el saqueo de los fondos buitre y los grandes tenedores con absoluto desprecio por las vidas que han arrasado por el camino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el Gobierno central ha tenido ocho a&ntilde;os, &iexcl;ocho! Noventa y seis meses, 2.920 d&iacute;as con sus 2.920 noches para poner coto al rentismo y hacer de la vivienda un derecho. No solo no lo han hecho, sino que han contribuido de forma activa al estado actual de las cosas. Su responsabilidad es innegable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es tan dif&iacute;cil. Se trata de legislar para que la vivienda solo pueda ser destinada a vivir y no a ser un bien de mercado. Quien quiera grandes rentabilidades que invierta en oro o cree empresas productivas, pero que no especule con un derecho humano b&aacute;sico como es la vivienda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hemos comprobado estos d&iacute;as que solo la movilizaci&oacute;n popular ha conseguido arrancar unas m&iacute;nimas medidas de protecci&oacute;n a este Ejecutivo. Claramente, ese es el camino. Hay que mantener, consolidar y fortalecer los movimientos sociales organizados. Esa es la principal prioridad.&nbsp;Sin ellos y ellas nada podr&aacute; construirse ni mantenerse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A su vez es evidente que la diferencia entre unos partidos pol&iacute;ticos y otros -y no es en absoluto una diferencia menor- es la receptividad a la presi&oacute;n popular en materia de vivienda y derechos sociales. Por eso mientras se mantiene la presi&oacute;n ciudadana en la calle habr&iacute;a que conseguir que los interlocutores en las instituciones fueran aquellos que pueden llegar a recoger esa presi&oacute;n popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay que lograr que este no sea un desahucio m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Botto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desahucio_129_13576586.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2026 20:40:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un desahucio más]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maricarmen,Vivienda,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La España indignada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espana-indignada_129_13569739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbecff44-5ec8-470f-ada5-bdbe402170f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x280y500.jpg" width="1200" height="675" alt="Acampada en la Puerta del Sol en Madrid. EFE/Mariscal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La indignación que se respira en las acampadas no puede quedarse en un natural desahogo y protesta. Los movimientos que han tenido la fortaleza suficiente para provocar la convocatoria de nuevas elecciones no pueden desperdiciar ese caudal político sin ponerlo al servicio de aquellos partidos o nuevos grupos que puedan ayudar a un cambio de rumbo</p><p class="subtitle">Fascismo o democracia, recortes o derechos</p></div><p class="article-text">
        Entre los muchos privilegios que he tenido en el transcurso de mi larga vida, uno de los que m&aacute;s me han impactado ha sido el de mantener una larga relaci&oacute;n con uno de los personajes m&aacute;s relevantes de la Europa que surge de las cenizas de la II Guerra Mundial. Me estoy refiriendo al franc&eacute;s St&eacute;phane Hessel, que luch&oacute; en la resistencia, fue torturado por la Gestapo y ocup&oacute; cargos relevantes en Naciones Unidas, llegando a ser uno de los redactores de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos. Compart&iacute;, bajo su presidencia, las sesiones del Tribunal Russell sobre el apartheid que sufr&iacute;an los palestinos, a&uacute;n antes del genocidio. Siempre permanecer&aacute;n en mis recuerdos.
    </p><p class="article-text">
        Nunca dej&oacute; de estar comprometido con los derechos humanos y la denuncia de los que pretenden eliminarlos. En el a&ntilde;o 2010 se le ocurri&oacute; escribir un breve fasc&iacute;culo con el sugestivo t&iacute;tulo '&iexcl;Indignaos!'. Algunos comentaristas franceses, por su impacto en la sociedad, llegaron a compararlo con el '&iexcl;Yo acuso...!' de &Eacute;mile Zola. Su contenido est&aacute; de plena actualidad. Exhorta a los j&oacute;venes a indignarse, porque se juegan la libertad y los valores m&aacute;s importantes de la humanidad. A&ntilde;ade que el mundo va mal, debido a que los poderes financieros lo acaparan todo. Como se ha podido comprobar en las numerosas declaraciones de los acampados en la Puerta del Sol, j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes, el detonante principal ha sido el problema de la vivienda, pero se asocia a los bajos salarios, las jornadas laborales y las pensiones. Como es l&oacute;gico, nadie ha relacionado la cuesti&oacute;n con la inmigraci&oacute;n y el gran bulo de la ocupaci&oacute;n que solo puede anidar en mentes desguarnecidas y f&aacute;cilmente manipulables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, en una democracia no todo ha de achacarse al potencial insaciable de los sectores financiero, que solo pueden actuar a sus anchas si el poder pol&iacute;tico, bien por adhesi&oacute;n o por faltar a sus compromisos, no les hace frente activando los mecanismos correctores y las pol&iacute;ticas solidarias que pueden frenar la especulaci&oacute;n con un bien que no puede ser objeto de los avatares del libre mercado. Muchas Constituciones han situado el derecho a una vivienda digna en el cat&aacute;logo de los derechos fundamentales porque los seres humanos no pueden desarrollar un proyecto de vida ni el libre desarrollo de su personalidad sin una estabilidad habitacional garantizada por las leyes que desarrollan la regulaci&oacute;n de los hogares. Existen posibilidades de movilizar las voluntades&nbsp;pol&iacute;ticas de los ciudadanos para revertir las tendencias reaccionarias, como lo han demostrado Mamdani en Nueva York o Die Linke en Berl&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; en juego la propia subsistencia del sistema democr&aacute;tico, que no puede hacer grandes proclamaciones de derechos sin hacerlos reales y efectivos. Tarea que no se puede desarrollar de la noche a la ma&ntilde;ana. La conmoci&oacute;n producida por el desahucio de Maricarmen ha despertado las conciencias de algunos pol&iacute;ticos y sectores de la opini&oacute;n p&uacute;blica, pero los desalojos de las viviendas vienen de largo y han provocado numerosas tragedias. Por eso he escrito que los Reales Decretos que decayeron al no ser aprobados solo eran una especie de torniquete para contener la hemorragia.
    </p><p class="article-text">
        La indignaci&oacute;n que se respira en las acampadas no puede quedarse en un natural desahogo y protesta. Con profundo respeto a lo que decidan los protagonistas y part&iacute;cipes en las movilizaciones, creo que la fuerza motriz de la indignaci&oacute;n no puede quedarse en un perenne y justificado estado de &aacute;nimo que a la larga resultar&iacute;a est&eacute;ril. En una democracia, los movimientos que han tenido la fortaleza suficiente para provocar la disoluci&oacute;n de las Cortes Generales y la convocatoria de nuevas elecciones no pueden desperdiciar ese caudal pol&iacute;tico sin ponerlo al servicio de aquellos partidos pol&iacute;ticos o nuevos grupos que asuman un compromiso de llevar adelante iniciativas legislativas que puedan obligar a cambiar de rumbo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestros vecinos franceses han puesto en marcha, con notable &eacute;xito, un frente com&uacute;n bajo la denominaci&oacute;n<em> </em>La Francia Insumisa. Aqu&iacute; la convocatoria de las elecciones ha acelerado el movimiento de los numerosos partidos pol&iacute;ticos que se sit&uacute;an, seg&uacute;n los polit&oacute;logos, a la izquierda del PSOE, para integrarse en un bloque &uacute;nico bajo la denominaci&oacute;n de Frente Amplio<em>, </em>que ha tenido &eacute;xito en Uruguay y que nos ha proporcionado una figura pol&iacute;tica de la talla de Jos&eacute; Mujica, capaz de ense&ntilde;arnos que la pol&iacute;tica solo vale la pena si se es capaz de tener la dimensi&oacute;n humana que nos trasmiti&oacute; generosamente durante su vida.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos podemos afirmar que las expectativas que se abren ante unas futuras elecciones nacen de la<em> Espa&ntilde;a indignada. </em>Participo totalmente de sus reivindicaciones. No me parece impertinente recordar que la indignaci&oacute;n no es incompatible con la participaci&oacute;n. Vivimos en tiempos convulsos que se escapan de nuestras posibilidades de control. El entorno internacional va a estar presente en el debate electoral. El resultado de la segunda vuelta en las elecciones brasile&ntilde;as ser&aacute; una referencia que inclinar&aacute; el voto de algunos. El triunfo o el fracaso de Trump en las votaciones del 2 de noviembre pueden marcar un cambio de rumbo en la pol&iacute;tica internacional y la econom&iacute;a mundial. Como puede comprobarse el resultado afectar&aacute; directamente a nuestra vida diaria, pero existen factores que, como he dicho, no podemos controlar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todo caso y mientras llega el d&iacute;a de la votaci&oacute;n no podemos tener abierta la sangr&iacute;a de los desahucios o las angustiosas incertidumbres sobre las posibilidades de seguir en la vivienda. Es urgente que el debate electoral no se vea enturbiado por tr&aacute;gicos acontecimientos. Cabe esperar que la Diputaci&oacute;n Permanente aprobar&aacute; un Real Decreto con propuestas semejantes a las que incre&iacute;blemente fueron rechazadas en el Pleno del ya disuelto Congreso. Que nadie se altere ni proclame extra&ntilde;as teor&iacute;as sobre la legalidad de estas previsiones, el d&iacute;a 29 de noviembre podr&aacute;n ratificar o rechazar estas medidas. Pedir una campa&ntilde;a limpia por parte de la derecha pol&iacute;tica, medi&aacute;tica y econ&oacute;mica me parece una utop&iacute;a. Ya han enfangado el terreno de juego, poniendo en cuesti&oacute;n la reconocida limpieza de nuestro sistema electoral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Martín Pallín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espana-indignada_129_13569739.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 20:34:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La España indignada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Déjennos llorar con furia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dejennos-llorar-furia_129_13573332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09456fc3-7602-4019-80de-84f45df3585d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x969y343.jpg" width="1200" height="675" alt="Déjennos llorar con furia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mejor manera de honrar a nuestros muertos —y digo nuestros porque ella ya es la abuela de todas— consiste en recordar sus testimonios. Una de las últimas voluntades de Maricarmen era que su caso sirviera para que la sociedad que sufre se empodere y luche por sus derechos y por sus libertades</p><p class="subtitle">Maricarmen: cuando una historia personal se convierte en memoria colectiva</p></div><p class="article-text">
        Los pol&iacute;ticos y medios de derecha de este pa&iacute;s no quieren que hablemos de Maricarmen. No les gusta que la lloremos en las calles, que la homenajeemos p&uacute;blicamente o que guardemos silencio en las plazas por ella. Quieren dictarnos el duelo e imponernos una manera sobria y discreta de pasarlo. Nada de llantos ostentosos ni de gritos de rabia. Y que no se nos ocurra analizar las razones por las que ha muerto, que no es el momento. Pero despu&eacute;s tampoco lo ser&aacute;, y dir&aacute;n que ya es tarde para mirar hacia atr&aacute;s y hablar de las &ldquo;guerras del abuelo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algunos, adem&aacute;s de pautarnos el luto, conscientes de su propia responsabilidad, intentan expiar el pecado con su artiller&iacute;a preferida: el perfil equidistante. Asumen una culpa que, seguidamente, extienden al resto de la ciudadan&iacute;a. Y enarbolan el refr&aacute;n espa&ntilde;ol que dice que <em>entre todos la mataron y ella sola se muri&oacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Estos discursos los escuch&eacute; muchas veces, tanto por la izquierda como por la derecha. Cuando algo no les conviene, escurren el bulto o comparten responsabilidades, y nos leen el manual del buen comportamiento c&iacute;vico y emocional ante un funeral, sombra de cierta moral cat&oacute;lica. Nos mandan que guardemos silencio ante los muertos. Muy al contrario, si las pompas del fallecido pueden venirles bien, contratan hasta a pla&ntilde;ideras. El juego pol&iacute;tico es amplio.
    </p><p class="article-text">
        Si Maricarmen hubiera fallecido de muerte natural, podr&iacute;a entender mejor ese discurso buenista de querer dejar a los muertos en paz. Pero Maricarmen no nos ha dejado en paz; ha sido asesinada. Brutal y p&uacute;blicamente. Un claro <em>estatocidio</em> cometido tanto desde los poderes en funciones como desde la oposici&oacute;n y los partidos pol&iacute;ticos que frenaron una y otra vez las leyes que habr&iacute;an protegido a Maricarmen &mdash;y a tantos miles que representa&mdash;. &iexcl;Es un asesinato y no nos vamos a callar! Ellos, culpables, son quienes deber&iacute;an guardar silencio, no el resto. Porque cada vez que escucho a un pol&iacute;tico pronunciar el nombre de Maricarmen se me rajan las carnes y me juro que jam&aacute;s de los jamases votar&eacute; a un partido con tales representantes &mdash;por mucho voto &uacute;til del que nos quieran convencer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mejor manera de honrar a nuestros muertos &mdash;y digo <em>nuestros</em> porque ella ya es la abuela de todas&mdash; consiste en recordar sus testimonios. Una de las &uacute;ltimas voluntades de Maricarmen era que su caso sirviera para que la sociedad que sufre se empodere y luche por sus derechos y por sus libertades. Para eso, debemos saber qui&eacute;nes la han matado, quienes le extirparon el caparaz&oacute;n a la tortuga. Y me temo que este Cluedo est&aacute; resuelto antes siquiera de repartir las cartas. Buitres sin coraz&oacute;n, rentistas extirpadores, ministerios de contrachapado, presidentas idas, alcaldes sonrientes ante el dolor, fuerzas de seguridad armadas pero desalmadas, y partidos que miran m&aacute;s por la cartera que por el pueblo al que representan. <em>Je vous accuse</em>.
    </p><p class="article-text">
        Cumplamos su voluntad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Uclés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dejennos-llorar-furia_129_13573332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 20:34:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Déjennos llorar con furia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maricarmen,Viviendas ilegales]]></media:keywords>
    </item>
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