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El BM advierte que el envejecimiento de Asia oriental es imparable sin reformas

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Los países de Asia oriental afrontarán un grave problema demográfico y económico en las próximas décadas por el declive de la población activa debido al envejecimiento, una situación que se acentuará si no acometen desde ahora reformas, según advirtió hoy un informe del Banco Mundial (BM).

"El este de Asia ha atravesado la transición demográfica más drástica que hemos visto nunca, y todos los países en desarrollo de la región están en riesgo de hacerse viejos antes que ricos", señala en el documento Axel van Trotsenburg, vicepresidente regional de la entidad en la región.

El informe, presentado de forma simultánea en las capitales de China, Tailandia, Camboya y Mongolia, señala que los países de Asia oriental albergan ya al 36 por ciento de la población mayor de 65 años de todo el mundo, unos 211 millones de personas, el porcentaje más amplio entre todas las regiones.

Para 2040, indica, países como Tailandia, Japón y China pueden ver su población activa reducida más del 10 por ciento, que en el caso chino suponía en 2013 un 71 % del total del censo, según datos del Banco Mundial, lo que equivaldría a una pérdida de 90 millones de trabajadores.

La situación podría ser incluso más dramática en Corea del Sur, donde el BM calcula que para 2040 el país pierda más de un 15 % de su actual población activa.

Por ello, la entidad urge a que "se actúe ya", tal y como dijo hoy el autor jefe del informe, Philip O'Keefe, en una rueda de prensa en Pekín, añadiendo que, "a través de políticas, los gobiernos pueden ayudar a las sociedades a adaptarse más al rápido envejecimiento y a promover que sea saludable y productivo".

Entre otras medidas, el Banco Mundial recomienda a países como Japón, Malasia y Fiyi que promuevan la entrada de la mujer en el mercado laboral, especialmente a través de la puesta en marcha de reformas para la atención y el cuidado de los niños.

En China, Tailandia y Vietnam, el BM consideró apremiante que se eliminen los incentivos en los sistemas de pensiones que han animado durante años a algunos trabajadores, en especial a las mujeres urbanitas, a jubilarse demasiado pronto.

Consciente de ello, China ya planea aumentar de forma gradual la edad de jubilación (de 60 años en el caso de los hombres y de un mínimo de 50 para las mujeres que trabajan en fábricas, 55 para las funcionarias) para revelar un plan final en 2017, que los especialistas esperan que no llegue demasiado tarde.

Sobre China, O'Keefe se mostró escéptico sobre la posibilidad de ver cambios sustanciales en la demografía del país tras el anuncio de noviembre pasado sobre la suspensión de la política del hijo único, después de más de tres décadas de férreo control de la población.

En general, el informe insta a que se pongan en marcha reformas fiscales, así como en el sistema pensiones y el sanitario, pues los países de la región tienden a abusar de los hospitales y desatender la sanidad primaria, más económica para casos como enfermos crónicos, frecuentes en ancianos.

Además, el BM subraya la necesidad de aumentar la inmigración y de impulsar el proceso de urbanización en China, una reforma que el Gobierno se ha comprometido a llevar a cabo para impulsar el consumo y abandonar el explotado modelo de una economía basada en las exportaciones.

Sin las reformas, los gastos en pensiones en la región podrían aumentar entre un 8 y un 10 por ciento del PIB para 2070, y en China en concreto situarse en alrededor de un 3 por ciento del PIB para 2030, advierte el informe.

Pero el Banco Mundial se muestra optimista en que esos gastos se reduzcan de forma significativa si se ponen en marcha ya las reformas aconsejadas, y afirma que el problema se puede "gestionar" si se implementan "severas decisiones políticas".

Como nota positiva, destaca que existe el caldo de cultivo apropiado para que las medidas triunfen gracias a la mejora de la formación de los trabajadores de la región en los últimos 20 y 30 años, y a que la población de esta zona ya trabaja más horas que en otros lugares.

El informe divide a los países de Asia oriental en tres grupos: las economías más ricas de Japón, Corea del Sur y Singapur, donde la población mayor de 65 años supone alrededor del 14 % del total; las de desarrollo medio como China, Tailandia y Vietnam; y los países más jóvenes y pobres, entre ellos, Camboya, Laos y Papúa Nueva Guinea, que se espera envejezcan con rapidez en 20 ó 30 años.

Paloma Almoguera

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