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Judas expía los pecados del mundo al arder en hoguera de Villadiego (Burgos)

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Judas expía los pecados del mundo al arder en hoguera de Villadiego (Burgos)

Judas expía los pecados del mundo al arder en hoguera de Villadiego (Burgos)

Con la quema de El Judas en la hoguera, pelele de tela y paja que encarna los males del mundo, la localidad de Villadiego (Burgos) ha recreado este Sábado Santo la vitoria del bien sobre el mal en una fiesta popular que enraíza con ritos precristianos y aspira a ser de Interés Turístico Regional.

El juicio a El Judas ha tenido lugar a última hora de esta tarde, en la Plaza Mayor de Villadiego, bajo la presidencia del juez y con escribano, fiscal y defensor representando sus respectivos papeles.

Sin embargo, ni los argumentos del letrado ni el jaleo armado por sus defensores, Los Cadenas, han impedido que haya sido declarado culpable "de todos los males del mundo".

Y ante la atenta mirada de cientos de curiosos, el pelele de tela y paja ha sido condenado a la hoguera, donde el fuego purificador se llevará toda la maldad que encarna esta figura grotesca.

La quema supone el punto final de una fiesta popular que encuentra sus raíces en los ritos precristianos de celebración del ciclo de la primavera, rituales de muerte y resurrección.

La fiesta cuenta con una gran tradición en el pueblo, aunque reconvertida en una recreación de la lucha entre el bien y el mal, encarnado este en una figura inspirada en Judas Iscariote.

El alcalde de Villadiego, Ángel Carretón, ha recordado a Efe que la farsa se dejó de celebrar en torno a 1940, por ciertos excesos de realismo en la recreación y su elevado coste.

Por iniciativa del Ayuntamiento y del Grupo de Teatro Espliego, la fiesta se recuperó en 2002 y cuenta con varios episodios que ocupan mañana, tarde y noche del día de Sábado Santo.

La fiesta arranca a mediodía con la Bulla de los Cadenas, grupo de zarrapastrosos defensores de El Judas, que recorren el municipio en busca de apoyos para su causa.

Se encargan de alborotar al personal, con ruidos y gritos, en un vano intento de conseguir aliados entre los vecinos antes de acudir a hablar con el Rey, al que pedirán el perdón para El Judas.

Por la tarde, el Rey reúne en la Plaza Mayor a sus ejércitos rojo y azul, a los que pasa revista junto con Los Miñones, representantes del pueblo llano, preparándolos para enfrentarse a El Judas.

Los Miñones han presentado al Rey sus peticiones, entre ellas, no pagar impuestos, dormir hasta las doce de la mañana, que Villadiego tenga playa o que se acaben las guerras y las hambrunas.

Son peticiones que "bien las merece" el pueblo, pero a las que el Rey no ha accedido, consiguiendo que Los Miñones hayan decidido aliarse con Los Cadenas para defender a El Judas.

Se ha iniciado entonces una batalla encarnizada, en el Alto de la Riba, en la que las tropas reales, cuerpo a tierra, han esquivado las falsas piedras con las que les han atacado Cadenas y Miñones.

El ejército ha ido conquistando terreno poco a poco hasta llegar a la cima y hacerse con El Judas, dejando tras de sí un campo sembrado de cadáveres de ambos bandos.

Con El Judas como rehén, la comitiva se ha trasladado a la Plaza Mayor de Villadiego, donde se ha celebrado el juicio, declarando al pelele culpable de todos los males del mundo.

El Rey ha agasajado al pueblo con viandas para hacer más amena la espera de la quema del pelele, a última hora de la tarde, ya con la noche caída.

Patricia Carro

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