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Lluvia, rezos y nervios, miles de feligreses esperan al papa en Villavicencio

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Lluvia, rezos y nervios, miles de feligreses esperan al papa en Villavicencio

Lluvia, rezos y nervios, miles de feligreses esperan al papa en Villavicencio

Bajo la intensa lluvia, emocionados y entre oraciones, decenas de miles de feligreses pasaron la noche en los alrededores del Parque Catama de Villavicencio, donde el papa Francisco oficiará hoy su segunda misa campal en Colombia.

La jornada comenzó horas antes del amanecer para muchos de los congregados en el recinto que trataron de dormir cubiertos bajo lonas y refugiados de la lluvia que cayó con fuerza durante varias horas en esta ciudad, capital del departamento del Meta, en el centro del país, y puerta de entrada a los Llanos Orientales.

"Llevo desde las 10 de la noche esperando, son casi 12 horas (de espera) para ver al papa pero vale la pena. Vine sola pero con toda la actitud", comentó a Efe Yuli Moyano, una de las feligresas más tempraneras.

Para animar la noche, por el estrado al que subirá el obispo de Roma alrededor de las 9.30 hora local (14.30 GMT) han pasado varios artistas que interpretaron música religiosa y se ha rezado el Ángelus, el rosario o el Ave María.

Fundamental para quienes esperan se hacían las sillas de plástico que vendían a la entrada, así como las capas para la lluvia con que está dotado el kit preparado especialmente para la ocasión.

Bajo muchas de ellas se refugiaron familias completas, voluntarios y coordinadores que comienzan a asumir que la misa masiva será oficiada por el santo padre bajo la lluvia.

"Estoy acostumbrada a trasnochar porque soy auxiliar farmacéutica, apelo a la fe que se tiene para verlo a él y saber que en la ciudad tenemos una bendición más", explicó la fiel Moyano.

Se va a acercando la hora de ver al papa y confiesa que se siente "con el corazón a mil", pero "bien positiva".

La mujer es consciente de que se emocionará porque "no más al verlo en televisión" en su misa de ayer en Bogotá se le "salieron las lágrimas".

"No soy de ir a la Iglesia cada ocho días, pero desde que supe que iba a venir dije 'quiero ir, tengo que ir'", aseguró.

Moyano ha venido sola porque su madre está enferma y no puede caminar los casi cuatro kilómetros que deben recorrer los fieles desde el lugar en que les dejan los vehículos, pero su caso es casi una excepción.

Entre quienes esperan hay hombres y mujeres en sillas de ruedas, personas mayores y niños pequeños sometidos a una espera bajo las duras condiciones meteorológicas de los Llanos Orientales, la región colombiana cuya ciudad más grande es Villavicencio.

Una de esas personas es Mery Barreto, una mujer que no reconoce su edad pero que se intuye mayor y ha venido junto a su marido, su hija y su nieto de nueve años.

Entre lágrimas explica que llegaron a las tres de la mañana (08.00 GMT), seis horas y media antes del inicio de la misa.

"Ha sido una razón muy emotiva para estar aquí y más en nuestro departamento del Meta que es histórica, el pueblo colombiano y el mundo entero está pendientes de esta visita", asegura Barreto.

A la llegada compraron sillas de plástico y, cobijada entre las capas y sombreros, asegura que están "disfrutando de la lluvia", como más tarde lo harán del sol que espera brille cuando llegue el santo padre.

Desde el escenario se suman a su deseos y piden "fe para que salga el sol" y pueda llegar el papa al aeropuerto sin inconvenientes.

Francisco debe llegar a la base militar de Apiay en avión desde Bogotá, donde pasó la noche tras su agitada jornada de ayer.

En Villavicencio también tendrá varios actos con víctimas del conflicto armado y trabajará sobre su eslogan en esta visita "Demos el primer paso", una invitación para que Colombia comience a caminar hacia la paz .

"El papa significa amor, lealtad, paz, reconciliación, es lo que está necesitando este país", subraya Barreto que está convencida de que las lágrimas serán abundantes cuando llegue Francisco.

Más contundente es Luis Eduardo Rey, quien ha llegado hasta el Parque Catama junto a otras quince personas de tres familias de un mismo barrio de Villavicencio.

"Estamos aquí a lo que caiga, ayer el día estuvo muy bueno, ahora cae agua pero eso no nos quita ni nos pone nada, estamos preparados para todo", asegura.

Bajo su sombrero típico llanero, muestra su satisfacción porque el pontífice esté en Colombia y cree que tener a "un líder espiritual como el papa es espectacular".

Gonzalo Domínguez Loeda

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