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Pedernales recupera la sonrisa un año después del terremoto

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La ciudad ecuatoriana de Pedernales deja poco a poco en el recuerdo la fecha más terrible de su historia, cuando la tierra tembló con furia, y recupera la sonrisa gracias a turistas extranjeros, tiendas de artesanía, discotecas y plena ocupación de la oferta hotelera que sobrevivió.

Este domingo se cumplirá un año del momento en que un día cualquiera se convirtió, para este conocido balneario costero del noroeste de Ecuador, en una pesadilla representada por un sismo de 7,8 grados en la escala de Richter que dejó un total de 670 muertos en todo el país.

Pedernales fue uno de los puntos más cercanos al epicentro del que se considera como uno de los terremotos más fuertes registrados en la historia del país y por el que se contabilizaron además miles de damnificados y un costo estimado de cerca de 3.344 millones de dólares, según el Gobierno encabezado por el presidente Rafael Correa.

Sin embargo, tras tantas vidas truncadas y miles de toneladas de escombros retiradas, la ciudad recupera día a día el vigor y atractivo por el que siempre ha sido considerada en el país como uno de los mejores lugares para disfrutar de la playa y su gastronomía, encabezada por sus conocidos camarones.

El mercado de pescado es uno de esos símbolos de cambio. Destruido ese fatídico 16 de abril hoy luce brillante y pomposo en medio de un pueblo a medio hacer, donde las grúas compiten con el material de construcción por un hueco en las aceras.

Bajo el nombre de "Pedernales la nueva" más de una veintena de hombres ofrecen en ese mercado las delicias marítimas de la zona pescadas la misma mañana en el mar cercano.

Agustín Mero, vicepresidente de la Asociación de Vendedores de Marisco El Wuajú, encargada del local comercial, afirma que desde poco después del temblor se pusieron de nuevo manos a la obra y que pronto volvieron a despachar los 50 kilos de pescado diario que suele vender la lonja.

Asegura que gracias a ello no sufrieron mucho económicamente, pero que el miedo a un nuevo temblor sigue presente.

"Fue una experiencia demasiado bárbara, para nosotros los pedernaleros que vivimos aquí, nacidos aquí en Pedernales. Fue algo trágico (de lo) que todavía algunos no nos recuperamos", sostiene el pescadero de 53 años.

Desde el 16 de abril, el Instituto Geofísico del Ecuador ha registrado más de 3.500 réplicas de aquella sacudida.

Tampoco olvida ese día César Farías, el encargado de mantenimiento del estadio de fútbol de la ciudad durante los últimos 13 años.

En este lugar se estableció el principal centro de acopio y logística pocas horas después del sismo, lo que convirtió a esta hectárea de terreno en lugar de vida y paso para miles de personas, vehículos y maquinaria pesada.

Recuperar el césped fue, cuenta Farías, "una lucha titánica" que se alargó por tres meses y para la que recibió apoyo de sus vecinos de Pedernales.

"Le pasamos una pinturita con la colaboración de la ciudadanía (...). Donaba uno o dos galoncitos de pintura y hemos estado luchando en eso para tratar de mejorar esta área deportiva que es la única que tiene el cantón", rememora mientras observa el tupido césped que cubre a día de hoy el terreno de juego.

Lo que no ha desaparecido es el polvo, todavía muy presente en la ciudad y que es constantemente levantado por los camiones de escombros y la maquinaria pesada que aún trabaja en varios de los edificios inhabitables que siguen en pie en la localidad.

La reconstrucción de la iglesia de María Auxiliadora, que quedó muy dañada en la devastada plaza de la ciudad, es uno de los proyectos que más atraen la atención.

"Empezaron la reconstrucción de la iglesia a partir de noviembre del año pasado y hasta ahorita pues todavía le falta un poco, dos, tres meses más para poderla tener como tiene que ser", explica la hermana Juana del Rosario en el improvisado templo creado a escasos metros del principal.

Un par de crucifijos, el altar y algunos muebles es lo que pudieron salvar y lo que han utilizado para erigir este lugar en el que los fieles "acuden en busca de refugio y consuelo", sostiene esta misionera mexicana.

Allí, los fieles le rezan a una foto enmarcada de María Auxiliadora.

A la figura de la virgen el temblor la tiró de su trono y la descabezó, al partirla por el cuello.

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