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Tesis sobre España inspira algoritmo para hallar fosas comunes en Colombia

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Tesis sobre España inspira algoritmo para hallar fosas comunes en Colombia

Tesis sobre España inspira algoritmo para hallar fosas comunes en Colombia

Basados en una tesis doctoral que proponía encontrar con matemáticas las fosas de la posguerra civil española, un grupo de colombianos definió un algoritmo que permite delimitar con una fiabilidad del 80 % dónde buscar las tumbas colectivas del conflicto armado en su país.

El Modelamiento Espacial Predictivo (MESP), que se presenta hoy en Bogotá, es una innovadora técnica nutrida de años de minucioso trabajo que ya se ha ensayado en los municipios de Recetor y Chámeza, ambos en el departamento de Casanare (este), y que podría revolucionar la futura búsqueda de desaparecidos.

La idea, impulsada por Equitas, organización no gubernamental que ayuda a investigar violaciones de derechos humanos, y Familiares Colombia, asociación de víctimas de desaparición forzada, consiste en reunir toda suerte de datos que, convertidos en variables, permiten crear un mapa de calor que señala dónde buscar.

"El mapa no va a decir: 'en este punto hay una fosa', pero sí 'empiece buscando por esta zona", resume a Efe Alex Sabogal, biólogo especializado en arañas y estadística que colabora en la parte final del proyecto: traducir la información a variables y construir el mapa.

Crear esta herramienta responde al asfixiante desconocimiento que existe sobre los desaparecidos en el marco del conflicto armado colombiano, cuya cifra podría oscilar entre las 40.000 y 80.000 personas, según diversas fuentes.

Casanare era un escenario tan bueno como cualquier otro para empezar a buscar, algo que Equitas y Familiares Colombia comenzaron a hacer en 2011 en Recetor y Chámeza, dos de los cientos de municipios marcados por la violencia del conflicto.

Entre noviembre de 2002 y marzo de 2003 sus habitantes vieron como las paramilitares Autodefensas Campesinas de Casanare (ACC) hicieron desaparecer a alrededor de 150 personas, a las que acusaron de ser guerrilleros o colaboradores.

"Se presume que estas personas fueron asesinadas y enterradas clandestinamente en la zona rural", sostienen Equitas y Familiares Colombia en el documento que resume su trabajo.

Para encontrarlas, se reunieron incontables veces con los supervivientes, que contaron dónde dormían los paramilitares, qué caminos usaban y sus hábitos.

Recolectar la información, lo que incluye bucear en las investigaciones de la Fiscalía sobre delitos denunciados, es la primera fase, a la que sigue conseguir mapas para que los familiares de desaparecidos vuelvan a contar su historia y puedan comparar datos.

Este proceso genera lo que Sabogal llama "capas de información", pero ¿qué hacer con ellas?

Así fue como las dos organizaciones encontraron la tesis doctoral realizada en 2010 por el arqueólogo Derek Congram en la Universidad Simon Fraser (Canadá), en la que propuso un algoritmo para buscar las fosas de la posguerra civil española, toda una revolución para el caso colombiano.

"Equitas me contacta porque necesitaban hacer una consulta sobre análisis de datos y me comentan que han encontrado una tesis sobre España donde hicieron una modelación para proyectar dónde puede haber fosas. Me preguntaron si yo podía ayudar", recuerda Sabogal.

El biólogo consideró que el sistema funcionaría si se añadía una fórmula "de uso libre" que se utiliza desde hace diez años para predecir la distribución de especies, con la idea de que el movimiento de paramilitares puede ser similar al de los arácnidos.

"Me pareció que era susceptible asumir que la forma cómo los grupos armados disponen las fosas era similar a la forma en que una especie en particular, en mi caso las arañas, responde al medio ambiente para establecerse", explica.

En términos sencillos, el MESP recopiló las zonas donde estadísticamente era más probable que aparecieran fosas en función de los hábitos de los paramilitares.

"Fueron variables los campamentos, el lugar de fosas ya encontradas, la vegetación, curvas de nivel, ríos, clima y construcciones como escuelas, que los paramilitares utilizaban como sitios de operación", enumera Sabogal.

El primer ensayo fue hace dos meses, y se mejoró en un segundo intento, que resultó ser lo bastante sólido para que ya se pueda poner en práctica sobre el terreno.

El mapa final, que se consigue en apenas tres días tras unificar la información, refleja con cruces negras "enterramientos clandestinos" cerca de vías que, según indica el MESP, tiene una precisión de área de 160x160 metros.

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