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Valentín Fuster: Los problemas cardiovasculares empiezan a aparecer a los 10 años

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Valentín Fuster: Los problemas cardiovasculares empiezan a aparecer a los 10 años

Valentín Fuster: Los problemas cardiovasculares empiezan a aparecer a los 10 años

El cardiólogo y director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), Valentín Fuster, ha insistido hoy en la importancia de concienciar sobre los riesgos de esta enfermedad en edades tempranas, y ha asegurado que los problemas cardiovasculares empiezan a aparecer a los diez años.

"Se empieza a los diez años, ustedes lo que pasa es que ven que el infarto aparece a los 50 años, pero la enfermedad empieza a edades muy tempranas, por esto se debe empezar muy pronto", ha dicho Fuster a los periodistas en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander, donde dirige un seminario sobre enfermedad cardiovascular.

Este investigador ha advertido de que, aunque la gente no lo sabe, con las tecnologías actuales se pueden ver las arterias a edades tempranas, y se comprueba que la enfermedad empieza de forma prematura.

Por eso, Fuster defiende que "hay que actuar muchísimo más pronto en la edad de los niños". "Incluso diría antes del embarazo en las mujeres y en los hombres. Todo debe empezar muchísimo más temprano", ha apostillado.

Este cardiólogo e investigador ha añadido que el tratamiento de la enfermedad cardiovascular es "carísimo" y ha abogado por prevenir y promocionar la salud.

Según ha explicado, la vida se ha prolongado seis años en tres décadas, sobre todo debido a mejores tratamientos que, desde el punto de vista económico, resultan "carísimos".

"Se viven más años, pero hay más enfermedad. Y aquí está el tema: la estamos tratando y no dejamos a la gente morir, pero es carísimo. Estamos pagando un precio prolongando la vida con medicaciones y aspectos quirúrgicos y no quirúrgicos", ha señalado.

Fuster comparte que "es fantástico poder prolongar la vida", pero advierte de que hay dos problemas: el problema económico y otro "cerebral".

"Si prolongamos la vida pero no guardamos el poder cognitivo del individuo en un aspecto sano, ¿para qué sirve prolongar la vida?", se ha preguntado, al tiempo que remarca que el cerebro también se debe seguir "muy de cerca".

En su opinión, hay que actuar en "edades mucho más tempranas", en niños de tres a seis años, e identificar a los individuos que están en riesgo.

Fuster cree que en niños entre tres y seis años está "la ventana de oportunidad" y sostiene que en esas edades se puede lograr un mayor "impacto" en concienciación y prevención, porque los niños "escuchan y los adultos no".

"Los niños escuchan y lo que les dices a estas edades queda", ha reiterado, antes de apuntar que la enfermedad cardiovascular "tiene mucho que ver con la conducta".

Fuster desarrolla un proyecto con niños de tres a seis años en España, Colombia, Estados Unidos o la Isla de Granada, con sesiones didácticas sobre aspectos relacionados con la nutrición, el control de las emociones o los hábitos saludables.

"Estamos trabajando en aspectos de salud, de cómo funciona tu cuerpo, qué es lo que has de comer, el ejercicio físico, controlar las emociones para prevenir, y que cuando se te ofrezca tabaco, alcohol o drogas puedas decir no", ha dicho este investigador, que afirma que los resultados a corto plazo "son muy buenos".

Fuster ha añadido que los gobiernos están asumiendo esos conceptos y están siendo muy sensibles. "Nosotros lo que queremos es que los gobiernos tomen la iniciativa", ha manifestado.

Además, ha resaltado que el corazón y el cerebro "son inseparables en cuanto a enfermedad", de modo que los factores de riesgo son los mismos.

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