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El abuso de las palabrotas, nueva arma contra la libertad de prensa en Rusia

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El abuso de las palabrotas, nueva arma contra la libertad de prensa en Rusia

El abuso de las palabrotas, nueva arma contra la libertad de prensa en Rusia

La retirada de la licencia a una agencia de noticias rusa por el simple hecho de abusar de las palabras soeces en sus informaciones es un peligroso precedente y una amenaza para la libertad de prensa, según sus críticos.

"No hay duda de que hay motivaciones políticas tras esta decisión. Puede ser que quieran amedrentarnos porque nos consideren peligrosos. Sea como sea, es un sinsentido", aseguró a Efe Nikolái Uliánov, director de la agencia digital de noticias Rosbalt.

Por primera vez desde la promulgación en abril pasado por el presidente ruso, Vladímir Putin, de una ley contra el uso de las palabras malsonantes y groserías en la prensa, un medio de comunicación, Rosbalt, ha sido castigado con la máxima severidad.

Dicha ley solo estipula sanciones administrativas en forma de multas en metálico, pero la legislación sobre medios de comunicación sí contempla la posibilidad de la retirada de la licencia si el medio en cuestión es advertido dos veces en el plazo de un año.

Según la Agencia de Control de Medios de Comunicación y Tecnologías de la Información (Roskomnadzor), ese es el caso de Rosbalt, cuyo director fue multado en dos ocasiones la pasada semana por colgar dos vídeos de Youtube que contenían palabras soeces.

Se trata de un vídeo de protesta contra la industria petrolera del grupo Pussy Riot, dos de cuyas integrantes cumplen dos años de cárcel por escenificar una plegaria punk en el mayor templo ortodoxo ruso, y otro sobre una trifulca entre dos conductores en la región de Krasnodar (sur).

"No estamos ciegos, pero colgamos unas 500 informaciones cada día, así que se nos puede escapar algo. En el caso de esos vídeos, como es práctica habitual, censuramos las palabras que podían herir la sensibilidad del lector", asegura Uliánov.

El director insiste en que, como en otras ocasiones, cuando Roskomnadzor les advirtió, retiraron de inmediato el vídeo de la página, lo que, paradójicamente, el tribunal consideró en esta ocasión un agravante y la admisión de culpa por parte de Rosbalt.

"No recibimos financiación estatal. No somos un medio público que puede vivir sin arriesgar. Nuestra única forma de ganar dinero es ganar más lectores. Por eso, cubrimos principalmente temas políticos y escándalos. A veces, eso desagrada a las autoridades", apunta.

Uliánov opina que el de Rosbalt, que cuenta con unos 20 millones de lectores mensuales, "no es un caso aislado" y que su agencia puede ser la primera víctima de la nueva política del Kremlin con los medios de comunicación.

La retirada de la licencia de Rosbalt ha provocado un aluvión de críticas, aunque la agencia podrá seguir funcionando hasta que el Tribunal Supremo emita en el plazo de un mes una decisión sobre el recurso presentado por los abogados del medio.

"Es un precedente muy peligroso, especialmente para la prensa independiente. Lo grave es que una decisión precipitada como ésta puede acabar afectando a toda la prensa rusa", señaló a Efe Pável Gúsev, presidente de la Unión de Periodistas de Moscú y director del diario "Moskovski Komsomolets".

En su opinión, "a partir de ahora cualquier medio está amenazado de cierre, ya que al usar redes como Youtube uno corre el peligro de difundir materiales o comentarios que Roskomnadzor considere motivo de censura".

Gúsev se muestra convencido de que Rosbalt no fue elegida al azar, sino "por tratarse de una agencia independiente y estar a medio camino entre los grandes medios y los más pequeños".

"Esta decisión es un eslabón del futuro endurecimiento de la política contra los medios rebeldes", comentó Gúsev, quien, con todo, alberga la esperanza de que el Supremo devuelva la licencia a Rosbalt.

Al respecto, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, negó presiones sobre la Justicia para cerrar Rosbalt; mientras Ruslán Gattarov, jefe de la comisión de Política Informativa del Senado, calificó la decisión de "imparcial", ausente de "motivación política" y acusó a la agencia de ignorar las advertencias oficiales.

"Si un medio no ha violado la ley, no tiene de qué preocuparse. El empleo de palabras soeces por parte de un medio de comunicación no tiene nada que ver con la libertad de expresión", aseguró Alexandr Zharov, jefe de Roskomnadzor, a la agencia Interfax.

En cambio, el presidente del Consejo de Derechos Humanos adscrito al Kremlin, Mijaíl Fedótov, tachó la decisión de "analfabetismo jurídico", mientras Reporteros sin Fronteras la calificó de "absurda y desproporcionada".

El Comité para la Protección de los Periodistas urgió a las autoridades rusas a revocar su decisión y denunció "los intentos de acallar Rosbalt, "unas de las pocas agencias en Rusia que ofrece reportajes y análisis independientes".

Según la ley, expertos filólogos son los encargados de determinar si las palabras o las expresiones empleadas por los medios son motivo de sanción. Ignacio Ortega

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