eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Una rústica casa a los pies de un volcán evoca el paso de Humboldt por Ecuador

- PUBLICIDAD -
Una rústica casa a los pies de un volcán evoca el paso de Humboldt por Ecuador

Una rústica casa a los pies de un volcán evoca el paso de Humboldt por Ecuador

En medio del frío y rodeada de juncos, a los pies del volcán Antisana, una rústica casa recuerda el paso hace más de dos siglos por la cordillera de Ecuador del naturalista alemán Alexander Von Humboldt, considerado el padre de la Geografía moderna.

Situada en un área adquirida por la Empresa de Agua Potable de Quito (EMAP) se alza esta casa con mampostería de adobe y una estructura de madera que sirve de soporte a un techo de paja.

La casa es "testimonio de la ascensión de Humboldt. Estuvo en el Antisana, en el Chimborazo, haciendo una descripción muy detallada, muy científica de las plantas y de la fauna que había en esa época en el país", dice a Efe Pablo Lloret, gerente de Ambiente de EMAP.

Sus estudios sirvieron para que "muchísimos" ecólogos y ambientalistas pudieran "determinar una especie de línea de partida, una línea base de muchas especies: en dónde estuvieron, a qué altitudes y cómo se comportaban en la época" en comparación con lo que se tiene ahora, apunta.

Para quien se encuentre con la casa en una de las esquinas del páramo y desconozca su importancia, una pequeña placa colocada el 16 de marzo en 2002 da cuenta de su noble inquilino.

"HUMBOLDT. Hace 200 años, en un día como hoy Alexander von Humboldt, gloria de la ciencia y 'verdadero descubridor de América', visitó y ascendió al Antisana para desentrañar sus secretos", reza una ya deteriorada lámina de metal en la parte frontal de la casa.

Nacido en 1769, Humboldt fue un naturalista alemán que recorrió numerosas regiones del mundo, y entre ellas el norte de Sudamérica, donde recopiló todo tipo de datos de su flora y fauna, recursos naturales y clima, entre otros muchos campos científicos.

A Quito, entonces parte del Virreinato de Nueva Granada, llegó en 1802, año en el que realizó sus incursiones geográficas por la sierra ecuatoriana y en el que se instaló en la vivienda a los pies del Antisana.

Al pararse frente a ella, cuatro puertas frontales aparecen enmarcadas en muros de grandes piedras, con un alargado porche delimitado por seis columnas de madera, y cobijado -como el resto de la casa- por un manto de paja, que también cubre la estructura tras otras dos puertas laterales.

La fachada, algo deslucida pero aún así bella, casi evocando tranquilidad y paz, deja de ser tan alentadora al cruzar el umbral de la puerta: suelos desgastados y paredes desconchadas con rústicas reparaciones están coronadas por un entretejido de paja y palos.

Y es que la casa "ha sufrido muchísimo" en las últimas décadas, con "varios incendios" y una parte expuesta a la intemperie soportando lluvia y nieve, relata Lloret con la mirada puesta en la casa, en medio de un fuerte y frío viento.

"Lo que hemos hecho, en la medida de lo posible, es proteger esa cubierta y la mampostería principal de la casa, en espera de tener luz verde del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC)", indica Lloret sobre el inmueble, declarado patrimonio nacional.

Para una intervención en la vivienda, incluida una cercana mampostería de piedra, también patrimonio nacional, se requiere una serie de estudios que deben ser coordinados por el INPC.

Lloret apunta que la casa es "parte de la identidad de la zona", altamente importante a nivel medioambiental porque en ella hay dormideros de cóndores y viven decenas de especies de aves, algunas particularmente excepcionales.

En ese sentido, destaca la importancia de los estudios que Humboltd hizo en Ecuador, sobre todo en las zonas de montaña y nieves eternas, pues dan una idea de "cómo estaban los ecosistemas en ese tiempo".

"Había muchísima más nieve, más volumen de glaciar en esa época. Eso es un testimonio vivo de lo que es el cambio climático", dice.

Y es que solo en los últimos veinte años el glaciar del Antisana se ha reducido en unos 350 metros, según Luis Maisincho, investigador del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología.

Con el ruido de un riachuelo como música de fondo y el Antisana en el horizonte, el embajador de Alemania en Ecuador, Joachim Marshall Von Bieberstein, asegura a Efe que la casa es un "símbolo".

Aquí nació un "concepto" de naturaleza como "un organismo muy complejo", una idea que después de 200 años sigue vigente, explica.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha