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Una selección adecuada y la buena gestión de los árboles evitan su caída

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Una selección adecuada y la buena gestión de los árboles evitan su caída

Una selección adecuada y la buena gestión de los árboles evitan su caída

La selección de especies adecuadas y la buena gestión de los árboles, sobre todo de los más antiguos, evitaría sucesos como el de Madeira, donde la caída de un roble centenario ha matado a trece personas y herido a otras 49 durante una romería, han coincidido tres expertos consultados por Efe.

El suceso se produjo este martes en la aldea de Monte, cerca de Fuchal -capital de la isla portuguesa de Madeira-, durante la celebración de una romería.

En Madrid se han producido también dos muertes y otra en Toledo en el último año por caídas de ramas, además del ficus de Murcia cuyas ramas -que están protegidas por un vallado especial- se rompieron y cayeron sin causar víctimas.

Los tres expertos consultados por Efe han coincidido en que una selección propicia de especies para los espacios públicos, evitar las podas exageradas y una gestión adecuada son las mejores medidas para evitar cualquier suceso.

La presidenta de Bosques sin Fronteras, Susana Domínguez Lerena, ha explicado que el árbol que ha caído en Madeira lo ha hecho "abatido por un defecto en la raíz, porque tenía un problema de anclaje".

Hay señales que dan síntomas del mal estado de un árbol como el movimiento de tierra en el suelo, pero "cuando un árbol centenario tiene los cuidados adecuados no puede dar este tipo de sucesos".

Muchas veces se colocan árboles monumentales en pasos de mucho público y no se hacen valoraciones anuales sobre su estado, por lo que no se puede "criminalizar" a los ejemplares, ha aseverado Domínguez.

Se necesita hacer un "mantenimiento exhaustivo anual", ha señalado, y ha añadido, "que es necesario un arbolista, un arboricultor que realmente sepan de arbolado monumental y tenga conocimientos suficientes para delimitar y establecer las necesidades preventivas".

El técnico conservador de colecciones del Jardín Botánico de Madrid, Mariano Sánchez, ha explicado que por las informaciones que ha visto en los medios escritos por internet y en televisión, el de Madeira "era un roble singular de 200 años aproximadamente, especie que a esa edad está cascado".

Sánchez ha añadido que un árbol de esas características tiene que tener una poda adecuada para reducir la copa unos diez metros de altura, además de asegurarlo por medio de cables de acero.

En la década de los años 60-70 del siglo pasado, en España tras el ataque de la grafiosis a los olmos autóctonos (ulmus minor), se decidió sustituirlos por los ulmus pumila, ha explicado Sánchez.

Pero cuando llegan a su edad límite (50-60 años) dan problemas, y "es lo que está sucediendo actualmente en España", porque se necesita hacer una sustitución progresiva de los ejemplares más antiguos.

En Barcelona y Madrid, que son las ciudades punteras en la gestión del arbolado, y también en Valencia, Sevilla y Bilbao se está sustituyendo el arbolado por ejemplares de menor tamaño, que dan sombra y evitan riesgos futuros.

El representante de Ecologistas en Acción, Juan García Vicente, ha asegurado que "queremos, árboles, sombra y seguridad", una situación muy compleja, porque la naturaleza, el ser humano y el urbanismo mantienen entre sí una "lucha dura".

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