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La superstición, otra condena que pesa sobre los huérfanos del ébola

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La superstición, otra condena que pesa sobre los huérfanos del ébola

La superstición, otra condena que pesa sobre los huérfanos del ébola

Alrededor de 3.600 niños han quedado huérfanos a causa del ébola en África Occidental, una enfermedad que se ha llevado a sus padres y que, en algunos casos, ellos han logrado superar exponiéndose a la acusación de brujería por salvarse de una muerte que se ha llevado por delante a toda su familia.

"En África el mal se explica con la brujería" y estos niños son sospechosos de ello por ser los únicos de su familia en lograr sobrevivir a un virus que ha acabado con la vida de 5.000 personas y ha infectado a más de 10.000, relata el misionero salesiano Jorge Crisafulli, que lleva 20 años trabajando en la región.

En Sierra Leona, 530 niños han quedado huérfanos por causa del ébola y 153 más han perdido a uno de sus progenitores. Además, 1.500 se encuentran en cuarentena por haber estado en contacto con la enfermedad y presentar síntomas como fiebre, vómitos y diarrea.

En este país, las autoridades se pusieron en contacto con los misioneros salesianos para que se hicieran cargo de los huérfanos y, con este objetivo, abrieron el pasado 8 de septiembre un centro en el que acogen a niños de entre 3 y 17 años.

Tal es el miedo al virus y tan fuerte la superstición, que este misionero evita comentar el lugar exacto en el que se encuentra su centro, camuflado bajo un letrero que se anuncia como lugar de acogida de niños de la calle y que omite la temida palabra 'ébola' por miedo a ataques de la población local.

Los salesianos no reciben a niños enfermos de ébola porque sería muy peligroso para el resto de los menores, pero tienen una zona de cuarentena donde pasan los primeros 21 días todos los niños que llegan al centro hasta asegurarse de que no tienen la enfermedad, comenta Crisafulli.

"Ahora mismo no confiamos en nadie" y, aunque todos los menores llegan con certificados que afirman que están libres de la enfermedad, son sometidos a este aislamiento preventivo y, en el caso de presentar síntomas, son alojados en una carpa preparada para tratar a enfermos de ébola antes de ser enviados al hospital.

En la actualidad, hay 18 niños en el centro y 50 más en cuarentena, aunque la capacidad total es de 120 plazas.

Los salesianos actúan también como educadores de estos niños a los que imparten clases y con los que juegan, bailan y practican deportes para ayudarles a superar los numeros traumas que arrastran en sus cortas vidas.

Así, este misionero hace un llamamiento: "Necesitamos un psicólogo que quiera ir a trabajar con nosotros".

"La mayoría llegan al centro muy confundidos, a veces incluso no entienden lo que ha pasado, ni son conscientes de que han sufrido una enfermedad tan grave", señala.

A Crisafulli le preocupa también el momento en el que el foco de atención se aleje de África y occidente deje de ayudarles. "Trataremos de mandar a estos niños con algún familiar suyo o a familias que les acojan, pero algunos se quedarán con nosotros y hay que vestirles, alimentarles... a ver cómo lo hacemos".

Misiones Salesianas ha lanzado, para ello, la campaña "SOS. Hijos del Ébola". "Estamos convencidos de que el ébola se controlará antes o después, pero nos preocupa el futuro de la gente cuando todo pase", señala la portavoz de esta organización, Ana Muñoz.

Crisafulli ha aprovechado la presentación de esta campaña para solicitar la ayuda de la comunidad internacional. "Que hagan algo rápidamente, no sólo importa el dinero, necesitamos profesionales preparados, material sanitario, laboratorios... porque estamos perdiendo la batalla".

"África es hermosísima y lo mejor que tiene es su gente, que puede enseñar muchas cosas a Occidente", ha subrayado.

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