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‘Comida o sexo’

Controvertida. Es el mejor adjetivo con el que se puede comenzar esta crítica de la que, si bien no es la cinta más llamativa de la semana, sí parece ser la de mayor calidad

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Fotograma de 'The Neon demon'

Fotograma de 'The neon demon'

- The neon demon (2016)
- Dirección: Nicolas Winding Refn
- Guión: Nicolas Winding Refn, Mary Laws, Polly Stenham
- Reparto: Elle Fanning, Jena Malone, Keanu Reeves, Christina Hendricks, Bella Heathcote, Abbey Lee, Karl Glusman, Desmond Harrington.

Controvertida. Es el mejor adjetivo con el que se puede comenzar esta crítica de la que, si bien no es la cinta más llamativa de la semana, sí parece ser la de mayor calidad. The neon demon o El demonio neón, como algunos medios hispanos intentan traducirla, es el nuevo trabajo de uno de los directores más vanguardistas de la Europa actual: Nicolas Winding Refn. Este realizador danés fue el responsable hace pocos años de la interesantísima Drive, producción que por razones que el firmante de este artículo aún desconoce quedó marginada de la carrera a los Oscar junto a otras grandes historias como lo fuera Shame (Steve McQueen, 2011), por poner un ejemplo contextualizador.

Es muy cómodo para el establishment cinematográfico norteamericano despreciar largometrajes tan polémicos como lo fueran esos o como el título del que hoy hablamos. Sin embargo, si una industria ha aportado descomunales dosis de innovación al cine de los últimos 25 años, esa ha sido la danesa, creadora del movimiento Dogma 95, del que tantos directores contemporáneos quisieron beber -influencia que hoy continúa vigente.

Sería un gran error creer que la nueva película de Winding Refn es como esa Drive, porque nos llevaríamos una grandiosa decepción. Hablamos de un largometraje para públicos iniciados, diametralmente opuesto -y sería quedarse corto- al concepto de película de consumo.

Obviamente, The neon demon está cargada de polémica llevada a un punto extremo: es sádica, ambigua y posee un simbolismo que bien podría catalogarse incluso de satánico, el cual hace advertir al espectador la posibilidad de llevarse desagradables momentos visionando la cinta. Al mismo tiempo, posee una narrativa que no mastica absolutamente nada, por los que acudan a la sala de cine, y múltiples interpretaciones y recovecos semánticos de variadas lecturas pueblan su minutaje.

Aun así, la premisa de este demonio es muy sencilla: estamos ante la historia de Jesse, una joven modelo interpretada por Elle Fanning ( Super 8, Somewhere) que llega a la ciudad de Los Ángeles para cumplir su sueño de ser una estrella de las pasarelas. Obviamente, el lado oscuro del ser humano aparecerá para querer echar abajo esas aspiraciones. Argumento que nos puede recordar otras cintas polémicas -y ahora catalogadas casi de culto- como la Showgirls de Paul Verhoeven.

Tras las pertinentes advertencias, queda centrarse en los puntos fuertes de la película. En el aspecto interpretativo, rescatamos esa protagonista, perfectamente interpretada, y al personaje defendido por Jena Malone ( Sucker Punch, Hacia rutas salvajes, Orgullo y prejuicio), quien con un halo de misterio, fruto también del buen trabajo de Winding Refn, consigue que nos creamos su personaje hasta el nivel de la sorpresa. De hecho, nos regala una de las escenas más desagradables del cine de los últimos años. El resto del reparto… digamos que es muy grato que se trate de personajes muy secundarios.

La dirección de Nicolas Winding Refn es tan icónica como en sus anteriores cintas. Se trata de un director que incorpora a su cinematografía mucho del lenguaje audiovisual oriental, y de ahí las posibles confusiones en su lectura y los polémicos símbolos. Junto a una bestial fotografía, acudiremos a la proyección de lo que parece una campaña publicitaria de casi dos horas, propia de mercados como el cosmético o el pret-a porter. The neon demon es quizá la perfecta mezcla entre cine y pasarela, si atendemos simplemente al aspecto visual.

En su contenido, seremos testigos de la depravación más profunda del ser humano, de la reducción del individuo ante lo meramente sexual y del alimento de vanidades, envidias y demás pecados capitales que acaban apareciendo uno tras otro en una procesión de intrigas amenazantes y desolación para los valores éticos de una supuesta civilización occidental.

Finalmente, no será nada nuevo reflexionar acerca del concepto del humano como demonio para sí mismo y para los que lo rodean. Muy complicada éticamente pero de gran valor estético, The neon demon es una recomendación genial para cinéfilos y una horrible -literalmente- decisión para los confundidos.

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