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CRÍTICA DE CINE

Ejercicio de imitación

Brad y su hijo Troy emprenden un viaje del que tratarán hacer algo inolvidable para su vida, al mismo tiempo que el primero de ellos lidia con la envidia al éxito, pasados los años, de sus amigos de la escuela

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Fotograma del filme '¿Qué fue de Brad?'

Fotograma del filme '¿Qué fue de Brad?'

- Título: ¿Qué fue de Brad? (Brad’s status), de 2017

- Dirección: Mike White

- Guión: Mike White

- Reparto: Ben Stiller, Austin Abrams, Jenna Fischer, Luke Wilson, Jemaine Clement, Michael Sheen

Esta semana se ha estrenado ¿Qué fue de Brad?, película con la que se presenta al gran público el escritor y realizador Mike White ( El año del perro, 2007), con una historia protagonizada por la relación entre un padre que se siente fracasado en comparación con sus amigos y su hijo, que sueña con ser músico y se enfrenta a la llegada al mundo adulto, en el que las decisiones comienzan a tener rumbo definitivo.

El resultado, finalmente, es pretencioso y poco original, con una narrativa costumbrista y excesivamente mediocre. Su enfoque intenta demostrar la tenencia de un universo propio y una mirada especial. No es así. Si bien es cierto que deja marcada una clara influencia de autores como Woody Allen o Noah Baumbach, su falta de personalidad la acerca más a un ejercicio de imitación.

La visión social y vital de este autor muestra una galería de personajes odiosos, perdedores que lo tienen todo y que hacen un mundo a partir de elementos materiales y superficiales. Autómatas, carne de humor estereotipado y de fácil recurrencia al cliché.

Sus intereses no son ni compartidos ni, en su mayoría, entendidos o defendibles. No son motivantes tampoco los inconvenientes y obstáculos que se van desarrollando en la verdadera trama: la pedante e inaguantable crisis de mediana edad del hombre de familia blanco americano de clase media.

Con momentos de frío, inesperado e insuficientemente ingenioso humor, que no consigue provocar una emoción más lejana que la de la sonrisa por educación, la película es un debate entre la perspectiva idealista del hijo y la del padre: una visión cínica, muerta de espíritu, con la que difícilmente se puede empatizar y que se erige como realista.

De lo poco rescatable, tanto la música como dos de los actores de su reparto: Martin Sheen ( Passengers, El desafío-Frost contra Nixon), que interpreta a uno de los exitosos amigos, y Austin Abrams ( Los reyes del verano), que defiende el papel de Troy, ese hijo que sueña con convertirse en músico. Mejores propuestas, sin duda, en las próximas semanas.

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