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Parejo niega que supiera que parte de la playa era del Ayuntamiento cuando se compró

El exconcejal de Urbanismo responde a la fiscal Anticorrupción: “No sé de qué me habla”, tras preguntarle por sus anotaciones en las escrituras de cesión de parcelas al Consistorio

El que fuera mano derecha de Zerolo niega que presionara a Pía Oramas, pero reconoce que se le encargó que valorara el precio del frente de la playa santacrucera

“No era un informe. Era un estudio”, asegura el excargo público municipal 

Parejo contradijo al exalcalde al afirmar que hubo más de una reunión con los empresarios de ILT, la sociedad dueña de Las Teresitas

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Sesión del 7 de noviembre del juicio del caso Las Teresitas

Sesión del 7 de noviembre del juicio del caso Las Teresitas

Manuel Parejo fue mano derecha del exalcalde y exsenador por CC  Miguel Zerolo, en los años del supuesto pelotazo que habría supuesto la compra del frente de la playa de Las Teresitas, la principal playa de la capital tinerfeña. Cuando se llevó a cabo esa operación, en 2001, ya era el primer teniente de alcalde y edil de Urbanismo y compañeros de partido.

Este lunes le tocó responder a las preguntas de la fiscal María Farnés Martínez después del intenso interrogatorio al que fue sometido Zerolo. Y, al igual que éste, descargó toda la responsabilidad en los funcionarios técnicos de la Gerencia de Urbanismo (los acusados Víctor Reyes y José Tomás) y de los servicios jurídicos, además de quienes eran el secretario general e interventor del Ayuntamiento, José de Zárate y José Luis Roca, también en el banquillo. Pero sobre todo en el jefe de Planeamiento, Epifanio Gómez, el más nombrado en esta sesión, que no se sienta en el banquillo.

Para Parejo se piden ocho años de cárcel, los mismos que para Zerolo, por malversación de caudales públicos y prevaricación. Pero este lunes sorprendió al negar que supiera que al menos tres parcelas del frente de la playa, que formaron parte del lote por el que se pagaron 52,2 millones de euros, fuesen ya de titularidad municipal.

Uno de los pilares de esta causa penal que ahora se juzga en la sección segunda de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, y que ya ha tenido su juicio civil a la espera de sentencia, es la escritura por la que la Junta de Compensación cedió varias parcelas del frente de la playa (68.700 metros cuadrados) a cambio de acometerse obras en ella. Incluida la de convertirla en una playa de arena dorada.

Esos papeles fueron hallados en la Gerencia de Urbanismo  y tuvieron conocimiento de ellos Pía Oramas, la exarquitecta municipal que ha sido pilar de la acusación de la Fiscalía, con anotaciones a mano, como “¿Recuperables?”, que para la Policía Judicial no cabe duda de que fueron escritas por Manuel Parejo.

El exconcejal le dijo a la fiscal “no sé de qué me habla”. “No llegué a ver esa escritura”. “Pía Oramas no me informó”. “Todas las comprobaciones las hicieron los funcionarios”.

La segunda sorpresa fue que desmontara uno de los argumentos de Zerolo, al negar que hubiese habido una única reunión con los propietarios del frente de la playa en la negociación, los empresarios Antonio Plasencia e Ignacio González, sino que fueron varias, pero no supo precisar, aunque que se desgranaron a lo largo de su declaración.

“Me reuní con los empresarios en la Gerencia y en la Alcaldía”. “Hubo una reunión previa con el alcalde, Emilio Fresco (exportavoz del PSOE y acusado de prevaricación. Se piden cuatro años de cárcel) y el resto no recuerdo, de la que no se levantó acta, porque fue informal”, para llegar a un acuerdo con los trasvases de los aprovechamientos (de urbanización del frente de la playa a los terrenos traseros de ésta, en el Valle Las Huertas).

Y al hilo de esta respuesta otra sorpresa en su declaración fue que, tras aprobarse en el año 2000 por decreto un concurso de ideas, el que dio lugar al proyecto de Dominique Perrault, con el que los empresarios estuvieron de acuerdo, ese decreto impedía edificar en el frente de la playa.

Manuel Parejo descargó en Epifanio Gómez, jefe entonces de Pía Oramas, la responsabilidad de que el informe de tasación de ésta, que valoraba el frente de la playa en 19 millones de euros y no en los 52,2 que se pagaron, no estuviese incluido en el expediente que llegó al secretario municipal y a los concejales que lo votaron.

Posteriormente, matizó que no se incluyó porque no era un informe, sino un estudio, un “trabajo interno previo”. No supo explicar por qué no se incluyó tampoco una nexo de la Sociedad de Tasaciones que valoraba incluso en menos precio el frente de la playa.

Pese a que él daba el visto bueno para encargar diferentes tasaciones, no supo responder por qué se siguieron encargando más, hasta llegar a la que proporcionó CajaCanarias, pedida a Tinsa, para conceder el préstamo a Ignacio González e Antonio Plasencia con el que compraron toda la playa y su trasera. Pero no pudo asegurar cómo llegó esa tasación. De nuevo, sostuvo, sería Epifanio Gómez quien la pidió.

"Es absurdo que yo haya presionado a Pía"

Pese a lo declarado en contra por la exarquitecta Pía Oramas, Parejo negó que le hubiera encargado un informe de valoración de las parcelas del frente de la playa de un día para otro. “Es absurdo. Sería Epifanio porque el acuerdo marco de colaboración (con Inversiones Las Teresitas) se aprobó el 19 de enero y hasta el 28 de febrero no se le encarga ese trabajo”.

Igualmente, dijo que “era absurdo” que hubiera dado órdenes a los técnicos de no opinar en las numerosas reuniones “técnicas” que se llevaron a cabo hasta llegar al acuerdo del precio de la compra. Y negó que hubiese presionado a la extécnica municipal.

“Puede que estuviera en alguna reunión con ella, pero eran técnicas, para evitar discrepancias con sus condicionantes para la valoración (deslindes, parcelas de Costas y de Defensa, moratoria) con los que otros no estaban de acuerdo”.

“Nunca le di instrucciones para que valorara los terrenos”, y negó que la hubiese presionado, igualmente, para que suscribiera la elevada tasación que llevó a cabo Tinsa.

Parejo reconoció así a la fiscal que se sabía de la existencia de ese informe de Pía Oramas, pese a lo negado por los concejales que aprobaron la compra y que han desfilado como testigos. La siguiente sorpresa fue admitir, como ya había hecho Miguel Zerolo, que el precio del frente de la playa fue fijado por los empresarios (“lo fijaron pero eso no quiere decir que se aprobase”), pese a que fue el que se pagó.

Y como última sorpresa no se leyó “con detalle” el convenio para la compra, por lo que no pudo explicar por qué se habían encargado tantas tasaciones que él mismo aprobó (“Eso eran decisiones de los funcionarios superiores”), hasta fijarse en la que se adecuaba a las pretensiones de los empresarios, porque de todo ello, una vez más, se encargaban “los técnicos”.

“Y si todo lo hacían los técnicos: fijar el precio, los trasvases de aprovechamiento de las parcelas públicas a las traseras, el salvar la playa, encargar los informes... ¿Qué hacen los políticos?”, preguntó la fiscal. Parejo titubeó.

Este martes prosigue la vista oral con las declaraciones de Manuel Parejo a su abogado defensor ya que, como Zerolo, se ha negado a responder a la acción popular y al abogado del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

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