Víctor Pérez Borrego: “Tenerife está perdiendo fuerza y liderazgo desde la Administración insular”

Víctor Pérez Borrego, en un retrato realizado en Santa Cruz

Lidia Rodríguez

Santa Cruz de Tenerife —

El que fuera hasta hace nada director general del Club Deportivo Tenerife y hace algo más de tiempo vicepresidente del Cabildo insular, sobre todo en la etapa de Ricardo Melchior (de CC), ha vuelto a la actividad política de la mano de Ciudadanos y además con cargo orgánico: es el portavoz del comité insular de ese partido en Tenerife. Hablamos de Víctor Pérez Borrego.

Pérez Borrego admite en esta entrevista que aprecia ciertas similitudes ideológicas entre el Centro Democrático y Social (CDS) de Adolfo Suárez, partido al que estuvo afiliado, y la formación liderada por Albert Rivera, y además hace un recorrido por su trayectoria política: “Siempre he estado situada en el centro político”.

Durante la charla con Tenerife Ahora explica su paso por partidos como el CDS y el CCN, así como su vinculación a CC durante los mandatos de Ricardo Melchior en el Cabildo insular y en los primeros años de Carlos Alonso como presidente, tras la renuncia de Melchior en esa corporación.

Víctor Pérez Borrego también responde a las insinuaciones del presidente insular Carlos Alonso sobre su paso por el partido nacionalista tras estar antes en tantas otras formaciones y aterrizar ahora en Ciudadanos. Esas afirmaciones de Alonso las calificó de “poco elegantes”.

Pérez Borrego descarta presentarse como candidato a la presidencia del Cabildo de Tenerife con Ciudadanos, y además señala que no prevé estar en las elecciones ya que, advierte, primero se debe tener respeto a los procesos internos del partido. Esa, subraya, no es una posibilidad porque “ni se lo han propuesto ni se lo ha planteado”.

La entrevista se realiza en la zona centro de Santa Cruz, junto al parque García Sanabria, en la cafetería que se encuentra al lado del reloj de flores. Con el nuevo portavoz del comité insular de Ciudadanos acude la responsable de prensa del partido en Tenerife, que se mantiene a su lado todo lo que dura la entrevista.

¿Por qué ha decidido regresar ahora a la actividad política? 

Esta decisión la tomé prácticamente hace dos años, después de un periodo largo de no militar en partido político alguno casi nueve años [pero sí en cargo público hasta 2015 en el Cabildo de Tenerife]. Como cualquier persona que se vincula a una formación política, igual que alguien se puede vincular a una organización sindical, tienes que tener inquietudes, en este caso políticas. Tienes que tener interés en dedicar tiempo a una actividad que se realiza fuera del trabajo, con un coste personal y familiar. Supone compartir tiempo con la gente. No he tenido una actividad política de alta intensidad desde que inicié mi militancia en el Centro Democrático y Social (CDS), un partido que se crea en el año 1982. Entré a los pocos meses de su creación por Adolfo Suárez, que fue el presidente de la transición y una personalidad política impactante. Con 22 años, cuando estaba en la universidad, inicié ese contacto porque tenía inquietudes. Estuve unos 15 años en ese partido, que, lamentablemente, no tuvo continuidad por diversas razones. Llevo 30 años aquí, en Tenerife, con un breve paréntesis de tres años en Madrid. Aquí el CDS evolucionó a un partido que se llamó Centro Independiente, después al Centro Canario Independiente y después al Centro Canario Nacionalista y Centro Canario. Yo dejé de militar en el Centro Canario Nacionalista en noviembre o diciembre de 2006. Tras la aparición en la escena política de Ciudadanos, me llamó la atención su ideario político y los valores que defienden, y me di cuenta que conectaban con esos valores de mi CDS querido. Tras la correspondiente reflexión, decidí afiliarme.

¿Es el partido con el que se siente más identificado?

Sí, de los que hoy existen, sí, por supuesto. Me identifico plenamente, aunque siempre puede surgir algún matiz cuando se toman decisiones puntuales, como pasa en cualquier organización. No tendría sentido ese compromiso si no me sintiera identificado plenamente con los principales elementos políticos de Ciudadanos. 

Usted ha estado vinculado a Coalición Canaria. ¿Estaba afiliado? 

No, nunca estuve afiliado a Coalición Canaria. Como le comentaba, desempeñé varios cargos públicos militando en el CDS dentro del Gobierno de Canarias. Y mi primera presencia en alguna candidatura fue en el año 1999, con la lista encabezada por Ricardo Melchior y en una coalición de partidos en que estaba la AIC, Ican y el CCN. Yo ocupaba la cuota del Centro Canario e iba en el puesto tres. Lo que pasa es que en esas elecciones, con cierta sorpresa, la candidatura de Ricardo Melchior obtuvo 15 consejeros, justo la mayoría absoluta. Entonces, en 2003 repito en la cuota del Centro Canario. En ese momento CC no existía como partido formal. En 2007 no estaba militando en ningún partido, sin embargo, Ricardo Melchior, como candidato a la presidencia por Coalición Canaria en el Cabildo, que ahora sí existía Coalición Canaria, me invitó a participar en esa candidatura como independiente. Así fue cómo pase al puesto quinto. En 2011, cuatro años después, se vuelve a reproducir la misma situación. Sin estar afiliado a ningún partido, me vuelve a preguntar Ricardo Melchior si puede seguir contando con mi presencia en la candidatura de CC, cosa que acepto gratamente. Y así ocurre hasta 2015, cuando finaliza, de manera natural, el mandato del periodo 2011-2015 [en parte de este mandato con Carlos Alonso como presidente tras la renuncia de Melchior]. Unos meses después empiezo mi militancia en Ciudadanos.

¿Por qué no se afilió a CC? 

No me identificaba plenamente con el ideario de un partido nacionalista, cosa que considero que es compatible, y esta ha sido mi experiencia, con trabajar y colaborar con compañeros de Coalición Canaria sin ningún tipo de problema de orden ideológico. Mi trabajo en el Cabildo estuvo muy centrado en la gestión de las responsabilidades que tenía. No reniego de nada. Me siento corresponsable de las decisiones, de los aciertos y de los errores que se hayan podido cometer en esos periodos. 

¿Por qué ha decidido decantarse por Ciudadanos? ¿Qué matices políticos le aporta Ciudadanos que no vio en Coalición Canaria?

Para mí es el partido político con el que, en el espectro político actual, más y mejor me identifico, tanto en el modelo de sociedad que defiende como en los principios y valores que se ponen de manifiesto desde su nacimiento. Es un partido joven que nace en Cataluña después del manifiesto de un grupo de intelectuales muy críticos con la situación social que se estaba viviendo en Cataluña hace un decenio. Eran muy críticos con cómo iban las cosas y con lo que el nacionalismo estaba suponiendo para ese territorio y esa sociedad. Había una serie de personas con una sagacidad intelectual que les permitió adelantarse a los acontecimientos que se están viviendo ahora, lamentablemente, con un nacionalismo excluyente, sectario, muy manipulador de los medios de comunicación públicos y que ha generado una fractura en la sociedad. Ciudadanos es un partido de ámbito nacional que tiene un ideario claramente centrista, igual que el extinto CDS. Es liberal en lo económico y a mi juicio progresista en lo social. Es defensor de una serie de valores que conectan con la sociedad del futuro que yo quiero para mí y para mis descendientes, donde la libertad individual se pueda practicar en un clima de tolerancia y de respeto. Creo que es posible trasladar eso al futuro, en responsabilidades de gobierno. Cuando toque, puede llevarnos a un modelo de sociedad que es con el que me identifico.

¿Se plantea ser el próximo candidato de Ciudadanos a la presidencia del Cabildo de Tenerife? 

No. Es algo que sinceramente ni me he planteado ni ahora procede, entre otras cosas  porque sería una falta de respeto a los compañeros del partido. Como usted sabe, Ciudadanos es un partido que, desde que nace, elige a los candidatos para los procesos electorales y realiza previamente unas elecciones internas. Por lo tanto, no voy a hablar de algo así hasta que no llegue ese momento. Por otro lado, nadie me ha planteado eso: no he hablado absolutamente nada con nadie de eso. Lo que he hecho ha sido aceptar una propuesta de portavoz realizada por el comité autonómico de Ciudadanos para Tenerife. Después de una breve reflexión sobre lo que podía suponer, la he aceptado y se ha producido esa designación.

Si le propusieran esa opción, ¿la aceptaría? 

No lo sé. Es un poco pronto. Creo que, cuando llegue el momento… Cuando uno tiene algunos años, hay que pensar las cosas. No digo ni sí ni no, pero es un poco pronto. Y sobre todo quiero ser exquisitamente respetuoso con las normas, principalmente con las personas que están en Ciudadanos. Nadie ha planteado eso y me gustaría que quedase meridianamente claro. No me lo han planteado, ni la más mínima insinuación. Estamos en un momento de consolidar la organización para implantarla en todos los rincones de Canarias. Hay que trabajar mucho, más que otros, para poder estar en todos los municipios de la isla de Tenerife cuando lleguen los procesos electorales. Hay que dar la oportunidad a los ciudadanos de Tenerife de que, si comparten nuestro planteamiento, puedan darnos su apoyo. Este es el principal objetivo que tenemos por delante.

¿Cómo es su relación con el actual presidente del Cabildo, Carlos Alonso? ¿Qué le parece su gestión?

Es una relación cordial, de respeto mutuo. Hemos sido compañeros mucho tiempo, por lo menos ocho años. Desde 2007 hasta 2015, seis años como consejeros y como vicepresidentes, él vicepresidente primero y yo vicepresidente tercero. Cuando él accedió a la presidencia, yo seguía de vicepresidente. Ha sido una relación cordial, como con cualquier otro compañero. A mí me parece que Tenerife está perdiendo fuerza y dinamismo, y liderazgo desde la Administración insular. Usted es muy joven, y lo digo en el buen sentido. No sé si has podido ilustrarte, pero en el Cabildo hubo una etapa donde se impulsó una remodelación bajo la presidencia de Adán Martín. Si hay una palabra que caracteriza el periodo de Adán Martín, que en paz descanse, fue la planificación. A mí me parece que en la época de Ricardo Melchior, donde lógicamente tengo un juicio entre comillas, porque he sido corresponsable de lo bueno y de lo malo, se le dio un impulso a la gestión y se llevaron a cabo proyectos importantes en todos los ámbitos sectoriales. Me parece que esa función de liderazgo y coordinación con las administraciones locales, que eran una seña de identidad del Cabildo durante la etapa de Adán y de Ricardo, se está desdibujando. Es uno de los factores que me llevan a pensar que se está perdiendo fuerza. Hay menos capacidad  de gestión, a mi juicio, que en años anteriores, y creo que lo está notando la ciudadanía. Están apareciendo voces públicas en ese sentido. Hace unas semanas, el presidente de Fepeco, Óscar Izquierdo, llamaba la atención sobre este aspecto, y venía a decir que se habla mucho pero que se avanza poco. Se hacen pocas cosas. No sé muy bien lo que estará pasando, pero así se está empezando a constatar.

¿Cree que falta planificación en el Cabildo?  

En la gestión pública, tienes que hacer compatible en el corto plazo la ejecución de proyectos ya maduros con una planificación de medio y largo plazo, tratando de anticiparte a las necesidades y problemas que pueden llegar en el futuro. Tampoco en ese terreno noto mucha claridad.

¿Qué proyectos echa en falta? 

Se necesita un proyecto con una visión de conjunto sobre la mejora de la red viaria. Hay proyectos en marcha, hay obras que se eternizan y se alargan mucho. Afortunadamente, ya no por un problema de recursos económicos, que así ha sido desde el año 2008 hasta el 2015, pues en el ejercicio de 2016 y de 2017 la Administración insular tiene el presupuesto más alto de su historia. El problema no es la ausencia de recursos económicos. Creo que el problema es acertar con las prioridades del destino de los recursos y, sobre todo, el de gestionar.

Carlos Alonso insinuó el otro día que usted va de partido en partido… ¿Qué le ha parecido esto, cuando él proviene, por ejemplo, del PP? 

[Se ríe] Ha sido un comentario que, si fue previamente pensado, no es elegante. He explicado antes mi trayectoria. Alonso deslizó mi pertenencia a CC, que, como he explicado antes, no ha existido nunca. Tampoco pasaría nada si hubiera estado militando en Coalición Canaria, pero en honor a la verdad no ha sido así. Hombre, dicho con cierta ironía... Que ese zasca, como dicen ahora los jóvenes, venga de una persona que pasó de ocupar cargos en el Gobierno de Canarias con el Partido Popular y, sin despeinarse, luego los ocupó con Coalición... Él no tiene mucha autoridad moral para recriminarme algo, si es que lo quiso hacer para poner de manifiesto y ensombrecer ese recorrido político. Creo, honestamente, más allá de estos aspectos, que me he movido siempre en el centro político. Son los programas de los partidos en los que he estado, que han sido CDS, el Centro Canario y Ciudadanos. 

¿Por qué Carlos Alonso dejó de contar con usted y por qué se vio obligado a dejar la dirección general del CD Tenerife?

Carlos Alonso dejó de contar conmigo a la vez que yo tenía decidido terminar una larga etapa en el Cabildo. Llevaba el doble de tiempo que Carlos Alonso. Estuve cuatro mandatos y él llegaba a dos. Este es su tercero. En las elecciones de 2011 quizás tuve que no haber concurrido. Fue un periodo objetivamente largo, aunque desde el primer día hasta el último me sentí con mucha ilusión y mucha motivación. El Cabildo es una administración que engancha para trabajar en el sector público  porque hay un equipo muy amplio de profesionales que hacen bien su trabajo y, cuando te encuentras en esos entornos laborales, te sientes motivado. Dejé mi puesto en el Club Deportivo Tenerife porque el presidente de esta sociedad anónima deportiva, Miguel Concepción, decidió que no procedía mi continuidad en el club. Firmé inicialmente un contrato de alta dirección por un año y, una vez finalizado ese periodo, desapareció el vínculo. Debo decir que yo estaba dispuesto a continuar y a hablar de la posible continuidad, pero no fue posible [ese cargo ahora lo ocupa Pedro Rodríguez Zaragoza, de CC].    

¿Qué razones justificaron el enorme endeudamiento del Cabildo en su etapa como responsable de Hacienda? 

El endeudamiento del Cabildo… El endeudamiento es un recurso más para financiar las inversiones. Siempre fue un instrumento para ese fin. Era un endeudamiento razonable, moderado, gestionable en su carga financiera sin ningún problema, hasta que llegó la crisis. Ahí sí que empezó a ser una crisis. Recuerdo que en el año 2007 el Cabildo de Tenerife fue de las primeras administraciones que se anticipó a lo que podía venir, que en principio se llamó desaceleración. Se intentó combatir con más inversión. Recordemos el Plan E del señor Rodríguez Zapatero, que lo que hizo fue incrementar el gasto público con endeudamiento a escala nacional para tener una medida de respuesta a esa desaceleración, pensando que se podía recuperar la situación de años anteriores. Lo que ocurrió no fue eso, sino que se disparó la deuda pública y el déficit público. El Cabildo siempre estuvo en indicadores por debajo del porcentaje máximo que la Ley de Haciendas Locales establece para el endeudamiento de las administraciones locales.

Hemos sabido estos días de la condena a los implicados en la financiación irregular del CCN ¿Cómo ha vivido los problemas con la Justicia del CCN, un partido en el que usted militó, del que formó parte?

Yo dejé de militar, como ya dije, en 2006. Todo lo relacionado con ese problema judicial, que desconozco, guarda relación con las elecciones de 2007. No tengo ninguna información, sinceramente. A nivel personal, si me encuentro con alguna persona, pues charlamos de cualquier cosa, pero no he mostrado el más mínimo interés. Tampoco ha trascendido públicamente mucho en estos años. Ahora algo más con motivo del acuerdo con la Fiscalía.

Es una pieza separada del caso Las Teresitas... 

Sí... Hasta donde yo he conocido, la documentación que apareció en la investigación de Las Teresitas hizo que los tribunales pusieran en marcha una pieza separada. Pero yo no ocupaba puestos de responsabilidad orgánica dentro del CCN.

¿Pero usted cómo lo ha vivido?

Pues… Siempre es algo lamentable. Si conoces a las personas, es doloroso. Y no quiero… No puedo hacer juicios de valor porque desconozco los detalles y los  matices, que siempre son importantes. 

Hablaba antes de los proyectos del Cabildo... Usted gestionó áreas como la de movilidad y fue miembro del consejo de administración de Metropolitano. ¿Cómo valora la decisión de realizar el tren del sur? ¿Es la forma adecuada de mejorar la conectividad? ¿Este es el momento?

Bien, yo lo compartía. Es una infraestructura que, cuando se concibió, estaba prevista como transporte guiado y para generar una alternativa de desplazamiento a las miles de personas que se desplazan desde el área metropolitana. En el sur hay una evidente demanda de empleo. El tren, con las características de medio de transporte que es, facilita no consumir territorio, no seguir desdoblando carreteras. Y también permitía incorporarnos a las inversiones del Ministerio de Fomento, que son inversiones multimillonarias. Canarias ha estado siempre al margen de eso al no tener en marcha proyectos de transporte guiado. Era así hasta que nosotros los diseñamos. También tuve una responsabilidad importante como vicepresidente ejecutivo de Metropolitano en el diseño, proyección y construcción del tranvía de Tenerife. Desde el 2000, que creamos la sociedad, hasta que 2007, tuve una responsabilidad muy directa. Sí, personalmente pienso que es una buena combinación tener el transporte guiado y las guaguas, más el taxi, lo que puede asegurar una correcta movilidad.  

¿Son estos los proyectos que usted consideraba que le faltaban al Cabildo?    

No, en la red viaria y en materia de saneamiento hay un déficit importante en Tenerife. Debo decir de paso que el otro día se ha presentado, como si fuera una gran novedad, un plan cuatrienal con cuarenta millones de euros de inversión. Viene a ser el Plan de Cooperación Municipal, con fondos de tres administraciones: un poquito del Estado, un poquito de los ayuntamientos y el grueso del Cabildo. Se van a destinar a proyectos de saneamiento. Bueno, pues eso ya se hizo en dos mandatos continuados en el pasado, y desconozco por qué y quién tomó la decisión de no seguir por esa senda porque hay un déficit importante y hay que hacer mucha inversión en depuradoras y en todas las canalizaciones que interconectan las depuradoras. Eso se estudió en el Cabildo a principios del año 2000 y se tomó la decisión de impulsarlo. Me alegro de que ahora se haya retomado esa senda.

¿Por qué cree que se ha mirado para otro lado con el asunto de las depuradoras?

Lo desconozco. Yo trabajé intensamente con el presidente Ricardo Melchior porque, en cualquier municipio, hay muchas necesidades más allá del correcto funcionamiento de las aguas residuales. Fue un ejercicio de corresponsabilidad. Aunque creo que la raíz del famoso plan insular de saneamiento arrancó en la época de Adán Martín. Es verdad que se interrumpió en los últimos años esa política de destinar todos los fondos del Plan de Cooperación Municipal a saneamiento. Se empezaron a destinar a otros proyectos y a otras necesidades, donde cada municipio señalaba cuáles eran las suyas. Me alegro de que se haya recuperado ese camino.

¿Qué análisis hace de la situación política en Tenerife? ¿Y en Canarias? ¿Cuáles cree que son los principales problemas de la sociedad canaria? ¿Ya es hora de que CC pase a la oposición?

Bueno… Creo que de alguna manera puede estar terminando un ciclo. Se han incorporado sensibilidades nuevas. Hay mucha gente joven que demanda otra manera de hacer política y esto se podrá percibir de una manera clara en las próximas elecciones autonómicas y locales. Por supuesto, el empleo. Hay que ser más prácticos y más eficaces en todas las políticas relacionadas directa e indirectamente con la creación de puestos de trabajo. Se debe crear empleo aportando las condiciones para que creen empleo las empresas. En los tiempos que corren, no debe ser el sector público. Hay ámbitos donde el sector público puede generar empleo temporal. Tampoco creo que se deba crecer en las administraciones. Hay exceso de administración pública, y en los presupuestos se debe acertar en las prioridades para atender los problemas y las necesidades. También hay un problema de naturaleza política que es la injusta ley electoral, que espero que se resuelva más pronto que tarde con una revisión. No sé... A mí no me gusta hablar con frases hechas. Lo tendrán que decir los ciudadanos, pero la tendencia en política y los procesos son lentos. La tendencia que se viene observando conduce a que puedan ocupar la responsabilidad de gobierno otros partidos políticos.

¿Cuáles son sus metas dentro de Ciudadanos?

De momento, trabajar con los compañeros que integramos esta formación y poder  incorporar a más personas que, a título personal, están mostrando simpatía por este partido político. Es un partido joven, donde hay mucha gente joven. A veces cuesta tomar la decisión para comprometerse, y tampoco hay que comprometerse como afiliado... Hay muchos profesionales que se ponen a disposición para colaborar. Nuestro reto en los próximos meses es tratar de conformar la organización con presencia en todos los rincones de la isla.

¿A usted le costó comprometerse con Ciudadanos?

No, siempre es una decisión personal y libre dar un paso de esta naturaleza. Para integrarse en cualquier colectivo, tiene que haber una intención de compromiso y tienes que estar decidido a hacerlo. Pero no es que me costase, por los argumentos que antes comenté desde el punto de vista político.

¿Cómo es la conexión entre el CD Tenerife y el Cabildo insular?

El Cabildo de Tenerife es una administración que está presente en muchos ámbitos de la sociedad, en muchos sectores económicos. Quizá haya que llevar a cabo una retirada organizada de eso. Me viene a la cabeza el acuerdo de marzo de 2012, donde por unanimidad se aprobó un documento en el pleno del Cabildo para la reducción del número de empresas públicas. Todas tuvieron su razón de ser en el momento en que nacieron, pero hoy todo aquello que pueda ser ocupado por la actividad privada no debe estar en manos de la actividad pública.

¿A qué se refiere con una retirada organizada?

Bueno… con un plan. El proceso de reestructuración y racionalización del sector público empresarial en el Cabildo, que así se llamaba y que desde Hacienda explicamos al Partido Socialista y al Partido Popular, se consolidó en un acuerdo por unanimidad en ese pleno de marzo de 2012. Hay que llevarlo a cabo. Había una primera fase de reducir en un número considerable las empresas y luego una fase posterior. Hay que llegar a acuerdos en los consejos de administración, en las juntas generales, en el propio pleno del Cabildo. A esto me refiero, a un proceso ordenado. Las cosas no son llegar y cerrar la puerta de una empresa. El Cabildo es propietario de muchos inmuebles y de mucho territorio en la isla, entre otros del estadio Heliodoro Rodríguez López. En su día, el club tuvo problemas económicos y fue el Cabildo el que lo adquirió. Desde esa fecha, es propiedad del Cabildo y, como propietario, ofrece una colaboración importante al club. También en materia de patrocinio, esto desde siempre. Es un apoyo importante. Lo deseable sería que, en algún momento, pudiera prescindir de ese apoyo. Lo del estadio es difícil por razones económicas.

¿Cuándo salió del CD Tenerife ya tenía pensado volver a la política? 

En el momento inmediatamente posterior no. Fue unos meses después; fue una etapa intensa de trabajo muy motivadora. Para mí era un trabajo distinto, con mucha dedicación y con algún viaje. No viajaba en todos los desplazamientos pero solía hacer uno sí y otro no. Y eso consume tiempo y requiere una dedicación muy intensa. Cuando dejo esa función y vuelvo a mi trabajo como funcionario, dispongo de más tiempo libre y puedo pensar en otras dedicaciones.

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