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El Cabildo recupera la historia del vino de Tenerife

El investigador Carlos Cólogan presenta 'Tenerife wine: el comienzo de una historia', que pretende conservar el legado cultural del producto y facilitar la acción comercial y promocional de los caldos insulares

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Foto de familia del acto de presentación del estudio, con participación de Cajasiete y Mutua Tinerfeña

Foto de familia del acto de presentación del estudio, con participación de Cajasiete y Mutua Tinerfeña

El Cabildo presentó este miércoles el estudio sobre el uso del término Tenerife wine a lo largo de la historia, con el objetivo de enriquecer y conservar el legado cultural asociado a ese producto como paso previo a su empleo en diferentes acciones promocionales y divulgativas.

"Este proyecto nace para materializar un reto que nos pusimos hace tres años: comenzar la tercera revolución del sector tras las realizadas en el campo y las bodegas", dijo el presidente del Cabildo, Carlos Alonso.

'Tenerife wine': el comienzo de una historia es un exhaustivo estudio realizado por el investigador Carlos Cólogan que ha contado con el apoyo de Cajasiete y Mutua Tinerfeña. Servirá como herramienta para valorar la historia de los vinos de Tenerife y, paralelamente, mejorar la comercialización de este producto.

Durante el acto de presentación de la investigación, se nombraron a los dos primeros embajadores de los vinos de Tenerife, título que desde ese miércoles posee el prestigioso sumiller Josep Roca i Fontané, de El Celler de Can Roca, considerado durante dos años el mejor restaurante del mundo, y el cantante Juan Carlos (Caco) Senante.

Reino Unido y Estados Unidos

Hace varios meses se encontraron referencias expresas al uso del término Tenerife wine en la venta y exportación fuera de la isla (Reino Unido y Estados Unidos) durante los siglos XVII y XVIII en varios archivos documentales de comerciantes locales, según explicó Carlos Cólogan.

La segunda mitad del siglo XVIII fue un tiempo fascinante porque en ese periodo se mezclaron los ingredientes que dieron lugar al mundo moderno.

Por una parte, emergió la Ilustración, con una visión más moderna y científica del mundo, que dio lugar a que se fraguara la fundación de la nueva nación americana y llegase la revolución francesa.

Además, tras la guerra de la independencia americana, la economía mundial resurge vigorosa y el comercio, que ya era globalizado, pasa a ser dominado por el mundo anglosajón, con Inglaterra a la cabeza y unos Estados Unidos como la nueva gran nación americana. A todo esto se incorporan a la escena mundial Australia y las colonias orientales de Inglaterra, como eran India y China.

En todo ese proceso, las islas fueron testigos privilegiados; en parte, porque recibían en sus viajes a los más grandes exploradores del siglo XVIII, caso del capitán James Cook, La Perouse, Borda, Bligh o la First Fleet.

Esas escalas, como ha quedado suficientemente acreditado, se debieron a la necesidad del abastecimiento de vinos y otros suministros esenciales para sus largos viajes.

Gracias al dinamismo exportador vitivinícola que mantuvo Tenerife desde mediados a finales del siglo XVIII, los comerciantes locales pudieron tejer una red de relaciones comerciales inédita hasta entonces.

Se dio la oportunidad de poner en un mismo texto a George Washington, Robert Morris, Benjamin Franklin, el rey Carlos III, ministros como Floridablanca, embajadores como Aranda, virreyes como los Gálvez o Branciforte, a los que se unirán también lo más granado de la marina británica, como el conde de Sandwich, John Jervis, Horacio Nelson y los nobles franceses en el exilio. Solo lo puede hacer algo tan común a todos como fue el vino de Tenerife.

Según explicó el investigador, es de justicia decir que el vino de Tenerife o Tenerife Wine fue la "mejor divisa para la isla", que permitió que se mantuviese a flote desde el punto de vista económico durante el siglo XVIII.

El vino fue la tabla de salvación en todos los sentidos, pero, por encima de todo, permitió a la isla ser relevante en un mundo globalizado, conocida entonces como una de las islas del vino, conjuntamente con Madeira.

El vino de Tenerife, como también el de Cádiz y Málaga, eran los únicos productos agrícolas españoles que se embarcaban hacia América, cuando lo normal era traer desde allí todo tipo de productos.

La intención del Cabildo ha sido recuperar en una publicación toda esta historia del Tenerife wine, rescatada ahora gracias a los archivos documentales de algunas familias de comerciantes de Tenerife y a la investigación realizada por el historiador Carlos Cólogan.

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