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Elecciones y polvorones

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Esta campaña electoral de cara a las Elecciones Generales del próximo 20 de Diciembre, aspira a ser, más que fuere por el espíritu navideño de la misma, la campaña del punto de inflexión en el fondo, del giro en las formas, de lo novedoso en los proyectos políticos que se nos presentan y de lo innovador en el modo de originar una comunicación de unos proyectos cara al votante que sean a la vez personales, cercanos, veraces además de creíbles y siempre, como no, en beneficio de los ciudadanos.

De un tiempo a esta parte venimos viviendo una transgresión y transformación positiva en la propuesta de iniciativas, en el desarrollo de los programas tanto en materia social, educativa, como económica así como en la denostada gestión de los recursos públicos.

Analizando las distintas propuestas existentes, en primera lectura podemos distinguir rápidamente dos bloques políticos antagónicos basados en aspiraciones, que no en programas, y carentes en su base de sustento ideológico o político para el fin que pretenden, pues solo se sustentan en un deseo de renovación o de continuidad: las fuerzas políticas que aspiran simple y llanamente a expulsar a Mariano Rajoy del poder y aquellas otras que pretenden rentabilizar el naufragio que se evitó, sin valorar a que coste, y ambicionan avanzar en la senda marcada que estiman oportuna, acertada y correcta.

El PSOE afirma con rotundidad, tajante y clarividentemente que lo importante es quitar al PP del poder. Ese Partido Popular que a su juicio es el gran peligro y el riesgo para el futuro de España y para tal fin se deben, sin dudas ni titubeos, derogar todas sus reformas por inadecuadas e inoportunas, además de subir los impuestos porque no se pueden ni deben bajar, reiteran como buenos socialdemócratas que son.

Ciudadanos , la fuerza emergente del centro derecha, más constructivo y propositivo, reconoce que las reformas que se han hecho hasta la fecha han resultado efectivas aunque las tilda de lentas. Propone como solución curiosa para la Economía, por lo novedosa en nuestro entorno socio cultural, la mejora educativa. Pretende otra reforma laboral sin especificar claramente si la actual le parece acertada o no. Y por último avanza en la reforma de las Instituciones que asevera no tendría coste económico alguno pero que desfiguraría nuestro entorno de vida cotidiano y cercano, obviando que ya se reformaron estas con un ahorro de aproximadamente 30.000 millones de euros y con cierto desgaste social. Un programa que es sutilmente complementario, les guste o no reconocer, al que actualmente ejerce el Gobierno de España.

El PP habla de lo que evitó, de lo que pudo haber sido y no fue, es decir, la quiebra que no sucedió, el rescate que no llegó y las perdidas de soberanía que no existieron. Recuerda el Plan de Liquidez a Proveedores para todas las comunidades autónomas, incluida Cataluña a la que califica como desleal al Estado, como garante del mantenimiento del Estado del Bienestar. Apuesta por la Reforma Laboral que cuantifica supuso la creación de una media de 1.400 empleos al día y aspira a la creación de una renovada y moderna Administración Pública de la que ya se eliminaron unas 2.400 Empresas Públicas. De cara al futuro, asevera que ese es el camino y promete, sin lugar a duda alguna, seguir en esa línea programática.

Podemos , la morada incógnita pujante de la izquierda, apuesta por una amplia batería de nuevos impuestos entre subidas y creación de nuevas tasas que costeen un amplio, aunque ignoto, programa social, con bajadas a su vez de los impuestos en los servicios básicos y con un Impuesto de Solidaridad a la banca y empresariado para recuperar de modo progresivo las cantidades que han recibido en forma de ayudas públicas. Sin lugar a dudas la propuesta estrella de la formación morada es la renta garantizada que significaría junto con la renta complementaria también anunciada unos 15.158 millones de euros de gasto para las ya por si, poco boyantes arcas estatales.

Coalición Canaria después de su tiempo de Canarias, aspira a luchar por Canarias, canarizando sin más pero nada menos, esta campaña. Una campaña sin franquicias, en la que presumen de aspirantes con nombre y apellidos que no se esconden tras las marcas partidistas. Con compromisos inconcretos basados todos en la lejanía, la insularidad y la singularidad, queriendo asumir de nuevo y arrogarse, como hasta la fecha han hecho, el ser la única voz de Canarias en Madrid, presumiendo en una campaña cromática de que estas elecciones son una cuestión de blanco, azul y amarillo más que de elegir al Presidente de España.

Sea como fuere, un dato no se nos debe olvidar: desde la convocatoria electoral hasta la fecha todos nuestros candidatos han comprometido 356.605 millones de euros en reformas, promesas y peticiones que significan conjuntamente el equivalente al incremento de la deuda pública de España entre 2011 y 2014, con el 43% del dinero prometido en sus propuestas sociales.

Todos estamos de acuerdo en que para garantizar la supervivencia de los sistemas políticos, estos deben ser cuestionados y reinventados pero hace falta además estimular la realidad de manera que se abanderen más discursos con institucionalidad que simplemente de cara a los votantes, cambiando para ello la actitud con el realismo, rigurosidad y solidaridad que estos nuevos tiempos requieren. Nuestro mayor logro será cuando encontremos líderes que encuentren el modo de ejecutar sus políticas al tiempo que revolucionen la sociedad.

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