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Jaimita y sus ocurrencias

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Todos recordamos perfectamente en nuestra cultura cotidiana a Jaimito como un niño travieso que continuamente está formulando preguntas pícaras y doblemente intencionadas a la vez que gasta bromas a la gente a la que se dirige.

En los albores del siglo XXI, contamos afortunadamente con la versión femenina, en aras de la igualdad, de Jaimito y sus ocurrencias que no es otra que la Alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. En menos de ocho meses en el cargo la ex jueza nos ha sorprendido a todos con sus pensamientos para de este modo darle la vuelta tanto al modelo económico de la ciudad como a su paisaje urbano.

Un breve repaso a estas innovadoras ideas nos aporta propuestas clasificables no por su surrealismo, sino por su tipología: pedagógicas, como la de niños en edad escolar participando en concursos patrocinados por el Ayuntamiento de recogida de colillas y papeles; de juventud como la puesta en marcha de un servicio social de trabajo universitario para que los jóvenes estudiantes ayuden a barrer la ciudad; de igualdad como la de cooperativas de madres para limpiar los centros escolares, basadas éstas en la igualitaria idea del valor social añadido al limpiar por su actitud pedagógica o también la propuesta de estacionamientos solo para féminas que vienen de fuera reconociendo veladamente su supuesta inferioridad y catetismo para moverse en vehículos en la gran ciudad; de vivienda como el plan para ceder edificios y suelos de titularidad municipal a colectivos okupas; o finalmente propuestas ecológicas como la de los jardines comestibles en el barrio de Ciudad Lineal.

El pasado puente estuve en Madrid, ciudad en la que pasé mi infancia y juventud, y con asombro comprobé al llegar la escasez del tráfico en el centro de la ciudad y los comercios vacíos en plena época de compras debido a que se aplicaban ese día las restricciones al tráfico por contaminación para esa almendra central de la ciudad. Al día siguiente observé en mi barrio, Chamberí, la suciedad de sus calles y el deterioro del mobiliario urbano.

Analizando estas situaciones, algunas vividas en primera persona y otras a través de la prensa, me atreví a pulsar la opinión al respecto en las redes sociales, como usualmente hago para preparar mis artículos, y consecuencia de ello algunos de mis queridos a la par que estimados amigos me acusaron de retrógrado, arcaico, vetusto y nada post moderno, llegando incluso el caso de aconsejarme que me la mandara a mirar, hecho este por el que no pienso dejar de quererlos como el primer día.

Respecto a la idea de la recogida infantil de colillas me sugerían algunos que aparte de abrir la mente y viajar para conocer mundo, indagara en que allá por 2008 en Hobart, capital y ciudad más poblada del estado insular de Tasmania en Australia, antigua colonia penal y región a admirar, cada año se organizaba una recogida de basura en colegios e institutos, donde todo el mundo salía a la calle a limpiar y era una fiesta socialmente celebrada. Madrid dada sus parecidas características bien se podría asimilar a este modelo cultural.

Otros me reprochaban mi evidente y fascistoide parcialidad, pues en anteriores viajes a la capital no expresé mi descontento con la anterior alcaldesa. Debo aclarar en mi defensa que la ordenanza para evitar la circulación en casos de alta contaminación fue aprobada por Ana Botella a instancias de los colectivos ecologistas aunque nunca se aplicó con su anuencia, incluso con mayores niveles que los actuales, pues era dudosa su efectividad. No obstante la opinión social apuntaba a que la verdadera reflexión sería conocer el resultado de la ecuación consumo saludable, comercio y economía.

Con respecto a la suciedad evidente en calles de los barrios residenciales, se me apuntaba que la queja era injustificada a todas luces, pues en aras a la igualitaria gestión de la nueva y paritaria política en los próximos años tocaba a los barrios señoriales sufrir el histórico abandono a que fueron sometidos los demás en las etapas anteriores, y que si bien era cierto que la suciedad no era recogida se debía a que para ello se deberían dedicar por parte de las contratas de limpieza viaria muchas horas de trabajo y minorar en consecuencia las ganancias, por lo que estas capitalistas y opresoras contratas se negaban a hacerlo.

Yo sinceramente, tras este brainstorming, lluvia de estrellas e ideas, el retorno de la fuerza y la eco innovación que aconsejan clarividentemente a los políticos tener mayor visión de futuro y entender que estas situaciones no son los desvaríos de una alcaldesa, sino que hay estudios detrás y el trabajo de muchos técnicos cualificados que anteriormente no debían serlo, además de conminar a abandonar la inmadurez social y la incoherencia extrema, solamente me atrevo a añadir que siento sobremanera que actitudes conservadoras y mojigatas desacrediten tales progresistas sugerencias.

Entiendo que hay que potenciar la imaginación, pues es hecho probado que la humanidad solamente avanza con la innovación. Si Enrique Tierno, el Viejo Profesor, pasó a la historia como el Alcalde de la movida, Manuela Carmena lo hará como la de las ocurrencias imaginativas, creativas, intuitivas, ingeniosas, soñadoras, ilusas, ingenuas e idealistas.

Eso si, solamente permítanme recordar, como justo homenaje a tiempos pasados, retrógrados y desfasados, lo que decía mi abuelo “Si los imbéciles volaran, no se vería el Sol”.

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