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Medidas ante el efecto de las lluvias

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José Manuel Bermúdez, alcalde de Santa Cruz de Tenerife.

José Manuel Bermúdez, alcalde de Santa Cruz de Tenerife.

El otoño nos ha venido cargado en lluvias. Para los profanos en materia meteorológica, la situación puede resultarnos un tanto llamativa, sobre todo por la persistencia de este tipo de fenómenos. Sin embargo, según indican los expertos, no es nada raro. Sobre todo en noviembre, que es cuando se registran importantes desplazamientos de aire polar hacia el sur. No obstante, Santa Cruz soporta esta situación desde octubre pasado, cuando sufrió –especialmente en la mañana del domingo 19– unas lluvias torrenciales imprevistas del todo punto. Aunque en la víspera se nos informó de que estarían en el entorno de los 60 litros por metro cuadrado, la realidad fue que nos topamos con precipitaciones de hasta 140 litros.

El paso del temporal por el municipio dejó importantes daños materiales y, lo que es peor, la pérdida dolorosa de una vida humana. Sin posibilidad de bajar la guardia, desde el Ayuntamiento nos impusimos la tarea de atender a las personas afectadas, poner al día la Ciudad y reforzar las condiciones de resistencia frente a contingencias parecidas. De hecho, el trajín en diferentes servicios municipales ha sido particularmente intenso, en las últimas semanas, con el fin de cumplir los objetivos que nos trazamos: Evaluar daños, arbitrar medidas, hallar recursos y proceder con celeridad. A resultas de esta tarea, sin haberse cumplido un mes de la tromba, la Junta de Gobierno aprobó este lunes la urgente realización de 25 actuaciones, por importe de 2,6 millones de euros, que subsanen o eviten el empeoramiento de otras tantas infraestructuras.

Más del 90 por ciento de estas obras, que ya han sido adjudicadas y comenzarán a ejecutarse de inmediato, se localizan en los barrios de la ciudad, especialmente en los distritos de Salud-La Salle, Suroeste y Anaga. Se trata de intervenir de manera efectiva y con rapidez, porque no podemos prever cuándo volverá a llover con tanta intensidad. Además, hay que tener en cuenta que el área municipal de Servicios Públicos viene efectuando, desde los días posteriores a la tormenta, más de 1.200 pequeñas acciones de limpieza y reparaciones, cuyo importe supera los 2,3 millones de euros. De ahí que cifremos en más de 5 millones de euros el montante para esta tarea, con cargo al presupuesto del Ayuntamiento, aunque demandamos las ayudas correspondientes de los gobiernos de España y de Canarias. Nos parece de justicia.

En esta línea, la colaboración establecida con el Cabildo de Tenerife está a punto de fructificar. De una parte, con cargo al Plan Insular de Cooperación de Obras y Servicios Municipales 2014-2017, que permitirá llevar a cabo una serie de proyectos en cuya redacción venían trabajando, desde hace varios meses, varios equipos de ingeniería. Es el caso de la red de pluviales de la avenida de Venezuela; la calle Arabia, en Vistabella; el colector de Febles Campos con el barranco de Santos; la mejora de la calle Severo Ochoa y avenida de Las Hespérides; las redes de pluviales de La Gallega y Acorán o la avenida Andrés Orozco, en Tíncer. Y de otra, con las actuaciones que va a acometer el Consejo Insular de Aguas en los barrancos del Hierro y de San Andrés. El objetivo es que todas las obras referidas estén finalizadas en el otoño de 2015.

A lo largo de estas semanas también hemos intensificado el contacto con los vecinos. Junto al propósito de hacerles partícipes de estas decisiones, queremos que sus puntos de vista también sean escuchados por los técnicos, como fuente directa de conocimiento sobre incidencias repetidas en muchas de esas infraestructuras. En ese sentido, representantes del Ayuntamiento y el Cabildo hemos vuelto a reunirnos con vecinos y comerciantes de la avenida de Venezuela; la calle Arabia, de Vistabella, o el Suroeste, para repasar sus pormenores. En el primer caso, les hemos informado además de la ampliación del proyecto original hasta la cuenca de la Cruz del Señor –junto a la de La Salud– y la inclusión de las calles perpendiculares y adyacentes.      

La complejidad de estos proyectos y su repercusión en la ordenación del tráfico, especialmente en lo que toca al primero, impide que las obras puedan ser emprendidas dentro de este invierno. Aún así, hemos convenido en la necesidad de arbitrar hasta entonces una serie de medidas, tanto preventivas como correctoras, cada vez que la situación meteorológica así lo aconseje. Sin ir más lejos, esta misma semana, marcada por una nueva situación de alerta, ya se han puesto en práctica, con el uso de barreras de seguridad, como piezas de hormigón del tipo ‘new jersey’ o sacos de arena, además de intensificarse la limpieza de imbornales. Porque está claro que debemos aprender de la experiencia, corregir errores y reducir riesgos. Todos a una.

 

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