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Un conflicto que nos conmueve

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La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) cumplirá hoy sábado 27 de febrero cuarenta años. Cuarenta años de lucha por que se cumplan los Derechos Humanos y las sucesivas resoluciones de la ONU en un territorio que antes regentaba en calidad de potencia imperial el Estado español, y que, desde su fallida descolonización hasta la actualidad, ha sido sustituido en ese doliente papel por el Reino de Marruecos. Cuarenta años de representación democrática de un pueblo condenado a vivir desmembrado entre el exilio y la ocupación colonial.

En el exilio, las y los saharauis resisten en unas condiciones cada vez más depauperadas. Alojados en la Hamada argelina -una voz que en su traducción castellana sirve para describir el infierno-, cerca de medio millón de refugiadas y refugiados sobreviven a temperaturas desérticas sobre una tierra yerma en la que la ayuda internacional resulta crucial.

Cercados hacia el Oeste por un campo minado y una vergonzante muralla castrense, este pueblo ha sido capaz de organizarse ante la esperanzadora promesa de regresar pronto a la tierra que nunca debieron abandonar, resultando capaces de desarrollar una estructura institucional que nada tiene que envidiar a muchos de los países que con este comparten la medialuna de El Sahel. La existencia de infraestructuras sanitarias y educativas con el sello de la RASD que acogen a la mayoría de la población, y también la conformación electiva de órganos políticos como el Consejo Nacional Saharaui así lo atestiguan.

Mientras tanto, en los territorios ocupados por Marruecos la situación no mejora. Bajo la amenaza perenne de la represión policial y los planes de “regionalización” orquestados por el monarca Mohammed VI, conviven casi 300.000 almas que perseveran frente a la idea de ser asimilados por la maquinaria colonial alauí. Y buena muestra de esta voluntad ha quedado patente en la lucha por los Derechos Humanos que han protagonizado activistas como Aminatu Haidar o Takbar Haddi, junto al ejemplo de dignidad dado por los más jóvenes en lo que duró el reivindicativo campamento de Agdaym Izik.

Pasan los años y sin embargo, no se resuelve el conflicto iniciado en el Sáhara a causa de la precipitada marcha de este territorio protagonizada por España. Luego, por una cuestión de responsabilidad le corresponde a nuestras instituciones valerse de la efeméride que da nombre a esta moción -el cuarenta aniversario de la proclamación de la RASD- para mostrar su apoyo y solidaridad con la lucha de este pueblo hermano en su incansable búsqueda de una paz duradera y justa, el cumplimiento de la legalidad internacional y el respeto a las resoluciones de la ONU y la OUA sobre el Sáhara Occidental. Un compromiso que, desde nuestra condición isleña, debe impulsarnos a trabajar activamente por la solución de un conflicto que nos conmueve no solo a razón de los lazos históricos y culturales que nos unen al pueblo saharaui, sino que también nos afecta por su colindante dimensión trasnacional*.

*El contenido de este texto formó parte de una moción que el Grupo de Podemos en el Cabildo de Tenerife intentó incorporar al orden del día del Pleno celebrado en el mes de febrero. La parte propositiva incluía el izado de la bandera del Sáhara Occidental en el Palacio Insular y el compromiso de la corporación para que instase al Gobierno de España a reconocer oficialmente la legitimidad de la RASD como Estado y representante de la voluntad colectiva de la población saharaui en el contexto internacional.

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