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15M pa’ rato

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Las predicciones del 15M se están cumpliendo. Hace casi cinco años, el movimiento social estaba en auge, ocupaba tertulias de televisión y de radio, charlas de bares habidas y por haber. En estos cinco años, el 15M nos ha dejado nuevas siglas políticas y, aunque a muchos les duela, nos ha dejado nuevos alcaldes en las comunidades más importantes del país, pero también nos ha dejado predicciones políticas que se están cumpliendo.

Una de las cuestiones que señalaba el 15M y que esta semana hemos podido comprobar es que la separación de poderes no funciona adecuadamente. No es que no tuviera sospechas, o que el hecho de que existan cargos elegidos a dedo en la judicatura española no me preocupara, pero me han enseñado a creer en la razón, en aquello que es científicamente demostrable y, si no hay pruebas, no existe caso.

El juez Alba, un caso de libro

Y vaya si hay pruebas: dos grabaciones del juez Salvador Alba manteniendo conversaciones poco adecuadas con Miguel Ángel Ramírez, presidente de la Unión Deportiva Las Palmas, y con otros personajes de la judicatura canaria. Para echarse a temblar, pero empecemos por el principio.

La historia comienza cuando Salvador Alba y el empresario amarillo se reúnen en el despacho de Alba para hablar, algo que ya empieza mal porque resulta que Alba llevaba en ese momento una causa en la que estaba implicado Ramírez por un supuesto fraude fiscal. En la primera grabación se especula sobre la posibilidad de apartar a Victoria Rosell, magistrada y exdiputada de Podemos.

La conspiración no queda ahí, porque desde que salió la primera grabación y el propio Ramírez se la entregó a la policía, todo el mundo sabía que había más..., mucho más, y ¡pum!, sale la segunda. Porque resulta que el empresario se dejó la grabación completa en la papelera de la grabadora que llevó a la policía. Un despiste lo puede tener cualquiera.

En la segunda grabación se demuestra lo que vengo afirmando desde el principio: la separación de poderes no funciona del todo bien. Con ella lo que se pretende es que nos demos cuenta de que Salvador Alba no es el único que está manchado hasta las cejas. Bienvenidos a la máquina del fango, pasen y vean. Me recuerda a cuando los niños se copian en el colegio y, al pillarlos, se chivan de su compañero.

Y en este tramo de la historia todos nos hacemos las mismas preguntas: ¿funcionan los altos tribunales de la misma forma que Salvador Alba?

La conversación que se da entre Alba y Carlos Vielba es ridícula y vergonzosa. No solo por los supuestos índices de corrupción que se dan en las esferas de la judicatura canaria sino porque en menos de dos frases sueltan más lindezas que un chico de 13 años a la puerta de su instituto. Cuidado, “duque Empalmado”, que te van a quitar el puesto.

Y en este tramo de la historia todos nos hacemos las mismas preguntas: ¿funcionan los altos tribunales de la misma forma que Salvador Alba? ¿Pueden las manzanas podridas seguir ejerciendo?

Por lo pronto, Ramírez ha movido ficha y ha dicho en un comunicado que se sintió presionado por el juez Alba. Me entra la risa. Y dice Ramírez: “Todo lo que menciono en la conversación es fruto de un relato espontáneo y figurado”. ¿Se puede tener un relato espontáneo si te sientes amedrentado y presionado?

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