eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Una aplicación inconstitucional del artículo 155

32 Comentarios

Mariano Rajoy durante la reunión del Consejo de Ministros de este sábado.

La Constitución reconoce en su artículo segundo el derecho al autogobierno de las nacionalidades que integran España. También establece una estructura básica de división de poderes para las comunidades autónomas, que tendrán un Gobierno, un Presidente, un Parlamento y un Tribunal Superior de Justicia.

Ése es el régimen constitucional de distribución territorial del poder. La manera en que normalmente debe funcionar el Estado español. Junto a ello, y sólo para el caso de circunstancias muy anómalas, el artículo 155 CE prevé una posibilidad tremendamente excepcional: la suspensión temporal y extraordinaria del derecho al autogobierno y del régimen constitucional autonómico. No es éste el único ejemplo de suspensión temporal de los principios y derechos constitucionales. La Constitución también prevé en otros artículos la posibilidad de suspender la vigencia de sus normas. Así sucede en tiempo de guerra o catástrofe, cuando el art. 116 CE permite que se suspendan determinadas garantías y derechos. Otras suspensiones tienen menor entidad: por ejemplo, el secreto de las comunicaciones pierde eficacia cuando de manera temporal y motivada un juez autoriza su interceptación para la investigación de un delito.

Todas estas suspensiones tienen en común su temporalidad, y el hecho de que la Constitución establece la única finalidad legítima con que se pueden adoptar. Si no fueran provisionales perderían su carácter excepcional y serían, en verdad, una derogación de la propia Constitución. Por la misma razón, todas deben ser interpretadas de manera restrictiva: los casos en que se apliquen estas excepciones tienen que limitarse al mínimo. En todos estos casos, además, es imperativo controlar de manera estricta que las suspensiones constitucionales se usen nada más que para las finalidades previstas en la Constitución.

Seguir leyendo »

- Publicidad -

Catalunya y más allá: ¿qué hay después del estado-nación?

30.000 ciudadanos se concentran en Barcelona por una Cataluña dentro de España, según el Ayuntamiento

La crisis catalana ha tenido el innegable mérito de confirmar que el tradicional estado nación europeo ya no es una forma política adecuada para nuestro tiempo. 

El estado nación es una invención histórica contingente y relativamente reciente. Surge en el periodo entre la Paz de Westfalia en 1648 y la revolución francesa en el 1789, y se convierte en el principal modelo de organización política internacional durante el siglo XX. Con el cambio de milenio, el estado nación ha entrado en una crisis existencial. Una que avanza desde abajo y desde arriba. 

Por una parte, las naciones europeas se muestran cada vez más incapaces de enfrentarse a los nuevos retos que conllevan la innovación tecnológica, las migraciones, el cambio climático o los flujos financieros. Aún más, la perseverancia de las divisiones nacionales y los vetos recíprocos suponen un estrechamiento de los espacios democráticos para la ciudadanía. Es algo que se hace evidente en la Unión Europea, donde la incapacidad para construir una democracia transnacional se traduce en políticas económicas disfuncionales, en falta de políticas de migración eficaces y en competición fiscal entre estados. 

Seguir leyendo »

Puigdemont, ¡escucha a todo el pueblo de Catalunya!

76 Comentarios

Puigdemont

Es patético, si no dramático, que siga gobernando Catalunya un político que no fue elegido por el pueblo. Quizás, por ello, vive de espaldas a él, entendido como los siete millones y medio de ciudadanos que constituyen este país. Y, como vive de espaldas a la mayor parte de la ciudadanía, no les presta atención alguna y, desde luego, le es indiferente cómo viven y qué piensan del actual proceso independentista. Aquel millón de personas del día ocho de octubre fueron completamente ajenos a él.

Pero para seguir jugando, casi ensimismado, con el futuro imperfecto de la independencia, es también sordo -esta vez puede que interesadamente- a una realidad, presente y futura, relacionada con los abusos de poder y la corrupción de su partido. Pronto serán públicas las sentencias por el expolio del Palau de la Música y del "caso Pretoria". El Tribunal de Cuentas investiga de dónde proceden los dos millones que ha pagado Artur Mas por el despilfarro del 9N. Y dos ex altos cargos de CDC admiten que se apropiaron de un millón de euros de la Asociación Catalana de Municipios. ¿Para qué prestar atención a esta realidad, estando refugiado en las leyes independentistas, tan ilegales y antidemocráticas, que tanta satisfacción le producen?

Pero, paralelamente, está muy atento al curso del procés y al enfervorizado seguimiento por la facción de la sociedad que cree, como nacionalistas que son, que todo vale -incluida la violación del ordenamiento democrático- para conseguir su objetivo. El President está ensimismado con ese juguete. Por ello, en la contestación al Presidente del Gobierno, reitera su supuesta voluntad de dialogo -después de las bochornosas jornadas del Parlament de los días seis y siete de septiembre- y atribuye al Gobierno la responsabilidad de decisiones judiciales de prisión, porque al President, después de aprobarse la Ley de transitoriedad jurídica, está acreditado que no le importa nada el principio esencial de un Estado democrático de la división de poderes.

Seguir leyendo »

Adiós a la política

Puigdemont, votando en el referéndum del 1-O.

La puesta en marcha del artículo 155 de la Constitución es un error mayúsculo y de consecuencias imprevisibles. Y es un error, fundamentalmente, porque supone renunciar a buscar una solución política dialogada y acordada a la cuestión política más grave que tiene planteado el Estado español desde la reinstauración de la democracia, después de la muerte de Franco. La aplicación del artículo 155 va implicar, necesariamente, el uso de la fuerza del Estado para garantizar su cumplimiento ante la más que previsible resistencia pacífica de la ciudadanía a su efectiva aplicación.

Bernard Crick, en su imprescindible, “En defensa de la política”, nos explicaba que si un grupo numeroso de ciudadanos es frustrado en todas sus ambiciones surge el peligro de que abandonen los métodos políticos y nos recordaba que la política es la capacidad de hallar posibles sustitutos a reivindicaciones imposibles. Para el Estado, para el Gobierno, para el PSOE, durante el pleno que aprobó las denominas leyes de de desconexión, las instituciones catalanas se situaron fuera de la política, desbordando la legalidad y para estos mismos actores el derecho a decidir y la independencia son reivindicaciones imposibles. Es su mirada, no la nuestra, ciertamente, pero aceptamos la lógica del Estado y de esos partidos, por unos instantes; y aquello que debemos denunciar entonces es que nadie en el Gobierno y en la oposición mayoritaria quiere asumir que ese "desbordamiento" es el resultado de una negación sistemática a encontrar soluciones a las demandas catalanas durante los últimos 7 años, como mínimo.

Unas demandas que son muy claras y que tienen que ver con dos conceptos fundamentales, tales como reconocimiento y justicia. Reconocimiento como sujeto político de Catalunya, o sea coma nación con plena capacidad de decidir su destino político, o sea el referéndum pactado; y justicia entendida como un trato político adecuado a las legitimas demandas, preferencias y necesidades de la sociedad catalana, especialmente en los ámbitos de la financiación, la lengua, la cultura, la educación y las infraestructuras.

Seguir leyendo »

La no-declaración declarada y el otoño catalán

Diada 2016 en Barcelona.

¿Pero por fin hubo o no DUI, comenzó ya por fin la nueva fase?, se preguntan el país entero y los observadores internacionales. Por supuesto que la declaración unilateral de independencia ha tenido lugar, y ello a pesar del gran discurso único que escucharemos de boca de políticos y tertulianos durante todos estos días. Ha tenido lugar la DUI con la misma fuerza de facto que tuvo la consulta del 1-O. Con la misma verosimilitud con la que ya se ha comenzado a aplicar el artículo 155 antes de su aprobación formal jurídico-parlamentaria. Quienes mantienen puestas únicamente las “gafas de cerca” jurídicas para leer este asunto se extrañarán o se horrorizarán al leer esto. Me explicaré con la intención de transformar la extrañeza y el horror en un posible espacio de reflexión y debate.

El filósofo del lenguaje John Langshaw Austin estudió el poder de los  actos de habla y entre ellos fijó su atención en lo que denominó enunciados performativos, esto es, aquellos discursos que, al momento de nombrar un objeto o hecho, lo fundan, lo inauguran. Dentro de los enunciados performativos, desglosaba toda una tipología en la que se encuentran los enunciados ilocutivos, aquellos que, a diferencia de los locutivos (que se refieren a la frase en su puro significado textual) crean el objeto a través de lo implícito, por la fuerza de la propia intención que los hace aparecer sin nombrarlos. Es en este campo de la acción performativa de las intenciones no formalizadas de iure pero que van generando de facto los objetos y eventos políticos y sociales y no en el campo estrictamente jurídico, en el que se está jugando verdaderamente esta fase de juego en el ajedrez catalán.

El que no haya sido aún ni aprobada ni sancionada por los órganos competentes no priva a la DUI (o la no-DUI, como afirman algunos con una seriedad excesiva y seguramente equivocada ) ni a su antecedente refrendario de poseer efectos totales en la dimensión político-simbólica, aquella en la que se cuece la base material de la conformación de los Estados, que a fin de cuentas era los que perseguía un bloque independentista perfectamente consciente de que por la vía estrictamente constitucional no había espacio alguno para avanzar, y de que la efectiva conformación de una República no es asunto de una legislatura, de esta legislatura. En términos jurídicos se considera que una norma existe cuando tiene efectos normativos; lo mismo sucede, con mayor razón, con los hechos políticos. Así, si la desconexión política ya era un hecho antes del 1-O (a juzgar por la correlación de fuerzas existente en el Parlament de Catalunya en comparación con la que existe en el Congreso) la no-declaración-declarada-sin-llegar-a-declararse es el efectivo y explícito movimiento de jaque que mantiene en una zozobra permanente al régimen político-institucional, mediático y gran-empresarial de la Transición al completo desde hace ya varios meses. Y como no verlo, también a una porción importante de la población residente en España y Catalunya. Y es que no hay eventos históricos de calado que no vengan precedidos de grandes sacudidas sociales.

Seguir leyendo »

Balas de fogueo contra la desigualdad salarial

Un grupo de mujeres trabajando en una conservera.

El día 16 de Octubre, el Pleno del Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad una moción presentada por Unidos Podemos  instando al Gobierno a adoptar medidas contra la brecha salarial entre hombres y mujeres. Esta noticia no tiene nada de novedosa; el pasado mes de febrero ya se aprobó, también por unanimidad, una moción similar presentada por el PSOE. 

Pero lo peor es que la noticia tiene aún menos de esperanzadora. Claro que en principio no está mal que el Congreso de los Diputados reconozca que las mujeres cobran mucho menos que los hombres y que deberían tomarse medidas contra esta injusticia manifiesta. Sin embargo, reconocer un problema y decir que hay que hacer algo no es garantía de nada. Más aún, según lo que se haga puede terminar bien o mal. 

El último ejemplo es el del pacto de Estado contra la Violencia Machista, que terminó mal, como se explica en este artículo. Es más, este resultado tan decepcionante de un proceso que ha tenido esperanzadas a tantas personas puede generar la falsa impresión de que, si después de tanto tiempo y energías no se ha arreglado nada, quizás será verdad que se ha hecho todo lo posible por eliminar “la lacra” de la violencia de género pero, ¡ay! quizás será que no tiene solución. Así, ahora solo quedaría pasar a la siguiente “lacra”, que después de mucho ruido puede terminar igualmente desactivada (que no eliminada). 

Seguir leyendo »

A vueltas con la 'Operación Chamartín': un paso adelante, dos atrás

A finales de julio, el Ministerio de Fomento, el Ayuntamiento de Madrid y el BBVA (a través de DCN) cerraban el enésimo acuerdo para desbloquear la muy manoseada Operación Chamartín. La presentación de las bases de ordenación de la misma es un hito más en una dilatada historia cuyos inicios se remontan a los primeros años de la década de los 90: más de 25 años dando vueltas, apareciendo y desapareciendo como el Guadiana. ¿Es ésta la última foto? El tiempo lo dirá, pero bueno es, dada la experiencia, albergar muchas dudas al respecto.

En su larga trayectoria, la operación ha serpenteado por los despachos de las diferentes administraciones imponiendo cambios en la legislación urbanística y en el planeamiento de la ciudad. Sería prolijo hacer aquí el recuento. Vale con acudir a la hemeroteca. El dato destacado es que todos los cambios han estado presididos por un único hilo conductor: que las cuentas del BBVA, secundado por la Constructora San José, cuadren.

Otros objetivos que los publicistas-apologistas divulgan han tenido una importancia menor o son simples velos para tapar el objetivo prioritario. Así, por ejemplo, se habla de la urgencia de disponer de una nueva estación de ferrocarril. ¿Urgente? ¿Y llevan 25 años y los que quedan para abordarla? No nos engañemos, de lo que un día sí y otro también se ha tratado ha sido de la rentabilidad económica de una macroactuación que antes que inmobiliaria es una operación de altas finanzas.

Seguir leyendo »

Populismo salvaje: una “infección endémica” muy preocupante

Hoy he decidido migrar momentáneamente de nuestro blog, pues creo que lo que tengo que decir se ajusta mucho mejor a una Tribuna Abierta, aunque mi opinión se apoye parcialmente en hechos científicos.

Como catalán (nacido y criado en Sevilla hasta los ocho meses) que vivo fuera de Catalunya (la abandoné a los 32 años), y viviendo actualmente dentro del Estado español (desde hace 14 años), me encuentro últimamente, y cada vez con más frecuencia, con conversaciones que preferiría no oír, pero que claramente están azuzadas por las circunstancias. Por ejemplo, recientemente, en la cena de clausura de una reunión científica me senté al lado de una pareja; ingeniero él, bióloga ella. Mantendré su zona de origen en el anonimato para contribuir positivamente al mensaje de este post.

Estábamos teniendo una placentera cena, hablando de nuestro trabajo, cuando de repente él saltó y me dijo que el independentismo catalán era nazi. Ella, al darse cuenta de la fuerte falta de empatía de su pareja, le comentó que quizás no era momento de hablar de esas cosas. El caso es que a mí me dio un vuelco el corazón, no sólo porque acababa de llamar sin ningún miramiento nazis a muchos de mis amigos y parte de mi familia, sino porque me di cuenta de que los mantras orwellianos del PP (tergiversando impunemente el significado de las palabras) estaban funcionando.

Seguir leyendo »

Homenaje a Cataluña

44 Comentarios

“Pero prefiero ser extranjero en España y no en ningún en otro país”

“En la Central Telefónica habían arriado la bandera anarquista y sólo flameaba el estandarte catalán. Ello significaba la derrota definitiva de los trabajadores”.

(George Orwell: Homenaje a Cataluña, 14 de abril de 1938).

Seguir leyendo »

Los límites constitucionales y democráticos del artículo 155

El consejo de ministros del Reino de España, en su reunión de la pasada semana, activó de forma oficial el mecanismo de protección de la ciudadanía previsto en el artículo 155 de la Constitución española de 1978.

Tal artículo se ha establecido para garantizar el cumplimiento de las obligaciones constitucionales y aquellas otras obligaciones que impongan las leyes, en el supuesto de que una comunidad autónoma las incumpliere. Pero también para el caso de que la comunidad autónoma en cuestión “actuare” de forma que atente gravemente contra el interés general de España.

Decimos que es un mecanismo de protección de los ciudadanos y ciudadanas, porque en última instancia en una Constitución como la nuestra, que antepone sobre todo lo demás una serie derechos y libertades fundamentales, son precisamente esos ciudadanos y ciudadanas los que cuentan con la sujeción de las autoridades y de las instituciones (el Estado y la comunidad autónoma como instituciones) al imperio de la ley, en garantía de esos derechos y libertades, y porque las libertades y los derechos fundamentales de sus ciudadanos son el principal interés de España.

Seguir leyendo »