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Muelle tiene por fin la calle que merece en Madrid

Durante un tiempo Madrid se soñó a sí misma. Los ecos de aquella etapa dieron como fruto, entre otras muchas alegrías, la originalidad, la osadía y la frescura de Muelle

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Firma de Muelle en Vallecas

Firma de Muelle en Vallecas, en una imagen de archivo. Fernando Figueroa

Juan Carlos Argüello fue una de esas personas extraordinarias que, cuando pasan por la vida, permanecen para siempre en el recuerdo colectivo. Dejó un legado, con aspecto de firma, que ha acabado formando parte del ADN madrileño. La segunda mitad de los ochenta fue suya y los años noventa bebieron de su inconfundible estética flechera. Él demostró que los iconos culturales auténticos, afortunadamente, surgen de la espontaneidad. Muelle nos debe recordar, en estos tiempos de estrategias comerciales y políticas, que la honestidad personal es la que convierte a alguien en auténtico.

Juan Carlos aunó brillantez en su talento e integridad en su persona. Que Madrid haya perdido todas sus firmas menos una nos dice que Madrid se ha ido perdiendo a sí misma. No hay que idealizar la "movida" madrileña, pero tampoco hay que arrinconarla hasta convertirla en anécdota. Durante un tiempo Madrid se soñó a sí misma. Los ecos de aquella etapa dieron como fruto, entre otras muchas alegrías, la originalidad, la osadía y la frescura de Muelle.

El arte, imitando a las plantas, puede nacer en una pared olvidada, invadir un espacio publicitario habitado por El Corte Inglés o darle un sentido a un solar abandonado. Muelle era una osada reivindicación que todos los vecinos de la villa sentían como suya. Cada vez que Juan Carlos regalaba una nueva firma provocaba en el espectador no sólo una sonrisa sino un gesto de simpatía. Cuando alguien descubría su Vespa aparcada en cualquier lugar empezaba a mirar hacia un lado y a otro presa de la emoción.

Muelle nunca provocó rechazo porque jamás practicó la división. Muelle acercó a unos y a otros porque fue, es y será un guiño de complicidad y rebeldía.

¡Qué alegría para todos el que, por fin, Muelle tenga una calle en Madrid, en su Campamento! Se lo merece sin lugar a dudas. De hecho, llega tarde, demasiado tarde, este justo reconocimiento público. Desde el Grupo Municipal Socialista se ha trabajado muy duro para que esto sea una realidad. Vivimos malos tiempos para la lírica en el PSOE, pero los madrileños que nos votaron deben saber que, desde la oposición, se trabaja muy duro lanzando propuestas a las que luego se suma el gobierno del Ayuntamiento.

Hay veces en las que no queda más remedio que decir a quien quiera escuchar: "Sin lugar a dudas Juan Carlos Argüello se merecía esto y más. Por sí mismo, por lo que representó. Pero si no es por el PSOE,  así como por el trabajo constante de Fernando Argüello, Elena Gayo y Fernando Figueroa, nada de esto habría pasado". Y ahora que se rasguen las vestiduras los que pretendían apropiarse del trabajo ajeno.

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