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Pacto de Estado, pacto ciudadano, pacto de vida

Nos están asesinando sin parar y mientras tanto, hay demasiadas complicidades, demasiados silencios y demasiadas justificaciones, demasiado negacionismo, demasiada impunidad

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Protesta contra la violencia machista

Protesta contra la violencia machista

Marina Okarynska, Laura del Hoyo, Teresa, Susana, Tamara Simón… La lista suma más de ochocientas mujeres en poco más de diez años. Pero no son un número, por trágico y desgarrador que éste sea. Lo que importa son sus nombres y apellidos; 23 años Tamara, 76 Rosemary, son sus vidas truncadas, asesinadas; sus ilusiones, sus proyectos, sus sueños, sus familias… Más de ochocientas mujeres asesinadas por violencia de género desde 2003. Una tragedia que no es un suceso, ni un fenómeno natural, ni una desgracia por sorpresa. Todas eran muertes anunciadas, asesinatos precedidos de malos tratos, desprecios, silencios, sufrimiento… Vidas rotas tiempo atrás a las que nadie dio protección, a las que nadie dio respuestas.

Esta barbarie exige acción, ni indolencia ni complacencia. Las mujeres están enfrentando prácticamente solas la violencia que sufren. Mientras tanto, y en paralelo, el presupuesto para la prevención de la violencia de género se ha recortado un 26% desde 2010. El presupuesto para igualdad y violencia para 2016 representa el 0,0103% del total y tan solo se destinan 2 millones de euros en los Presupuestos para 2016 a la atención a las víctimas de trata.

Mientras tanto, se han cumplido 10 años de la entrada en vigor de la Ley Integral contra la Violencia de Género y en su aniversario se ha centrado la polémica en la necesidad de reformarla obviando la realidad: que no se cumple. Nos echamos las manos a la cabeza cada vez que se publica un estudio que muestra cómo la violencia de género se ejerce cada vez en parejas más jóvenes, y mientras tanto, la coeducación ha salido de las aulas. Nos están asesinando sin parar y mientras tanto, hay demasiadas complicidades, demasiados silencios y demasiadas justificaciones, demasiado negacionismo, demasiada impunidad.

Mientras tanto, también hay un movimiento feminista valiente que ha decidido, una vez más, reclamar en la calle el derecho a una vida libre de violencia. “Ni una menos, ni una más”. Un movimiento feminista que con la convocatoria de la gran marcha contras las violencias machistas del próximo día 7 de noviembre, ha dado una oportunidad a toda la sociedad para enfrentarse a los violentos y quienes los amparan.

Mientras tanto, en el PSOE llevamos toda la legislatura exigiendo al presidente Rajoy que rectifique. Que invierta en políticas de igualdad y prevención en violencia de género, que reponga los recortes presupuestarios y que participe en un Pacto con todas las formaciones políticas. No podemos perder más tiempo. Estos cuatro años de legislatura del Partido Popular, estos cuatro años de gobierno de Rajoy han sido cuatro años perdidos, cuatro años de retrocesos. Y ya tenemos demasiado dolor, demasiada indignación, demasiada conmoción, demasiadas mujeres asesinadas como para que no suceda nada en una sociedad que se dice democrática; en una sociedad decente.

Tenemos urgencia de un pacto político contra la violencia de género que devuelva la prioridad que tuvo con los gobiernos socialistas la lucha contra la violencia machista. Un pacto que el PSOE ofreció a todos los partidos políticos en agosto y que recogemos en nuestro programa electoral porque es tiempo de soluciones. Ni indolencia ni improvisaciones populistas.

En primer lugar, hay que reponer y dotar suficientemente las partidas presupuestarias, que se han recortado en los últimos años, especialmente los recursos destinados a la prevención, asistencia social y recuperación integral de las víctimas de violencia de género. Además de los presupuestos, uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos en estos momentos está relacionado con la justicia. Solo se denuncia aproximadamente el 30% de la violencia de género por lo que el 70% queda impune. Tenemos que luchar contra esa impunidad y tenemos que conseguir que las víctimas tengan confianza en la justicia, que estén protegidas y que no teman perder la custodia de sus hijos e hijas, que no teman ser ellas las denunciadas, que no teman comenzar un periplo sin salida ni final.

Por ello, vamos a poner en marcha en los Juzgados Especializados en Violencia de Género el Acompañamiento Judicial Personalizado así como el establecimiento de protocolos de intervención específicos para la atención integral a las mujeres que han retirado la denuncia. Hace falta mucho valor, mucho coraje para salir de la violencia, para denunciar al maltratador, para hacerle frente, cada retirada de denuncia es un fracaso de la justicia. Cada denuncia retirada es un éxito del maltratador en su estrategia del miedo, de la coacción, de la amenaza. La impunidad es gasolina para el motor de la violencia que hay que eliminar.

La violencia de género es un fenómeno complejo por tanto, quienes se enfrentan a él tienen que estar especializados y haber recibido una formación completa y rigurosa. Sabemos que existen fallos en la percepción del riesgo y en los informes psicosociales por lo que es necesaria la obligatoriedad de formación específica en la materia previamente a ocupar su puesto, para todos los equipos y todas las personas que intervengan en los juzgados especializados de violencia de género.

La educación es otra de nuestras preocupaciones. Si no rompemos los ciclos, la violencia de género pasará de generación en generación por lo que es materia del Acuerdo tanto el Plan Nacional de Sensibilización y Prevención de la Violencia de Género como el Plan integral para prevenir, proteger y reparar el daño a menores víctimas de violencia de género y especialmente, la incorporación al currículum, en todas las etapas educativas, de formación específica en Igualdad, educación afectivo sexual y prevención de la violencia de género. Por último, tal como han recomendado tanto la CEDAW como Convenio del Consejo de Europa sobre Prevención y Lucha contra la Violencia contra la Mujer, estamos convencidos de que es el momento de ampliar la Ley Integral contra la violencia de género de manera que estén recogidas en ella todas las manifestaciones de dicha violencia y no exclusivamente las que se producen en relaciones de pareja como ocurre en este momento.

Por todas y cada una de las víctimas mortales. Por todas las mujeres con nombres y apellidos, con sueños e ilusiones, asesinadas, precisamente, por la persona con la que un día decidieron compartir su vida. Por todas las mujeres que están sufriendo violencia. Por todos los menores, los hijos y las hijas de los maltratadores, víctimas a su vez de esta violencia, víctimas mortales incluso, convertidas en último ejercicio de venganza contra sus madres. Por todas ellas, por todos ellos, el 7 de noviembre, el PSOE estará en las calles de Madrid junto al movimiento feminista y a toda la ciudadanía diciendo, juntos, juntas, que es tiempo de reacción, tiempo de Pacto de Estado, tiempo de decir un no rotundo a la violencia de género.

En 2004, de mano del movimiento feminista, la sociedad tuvo la oportunidad de convertirse en una sociedad más honesta y decente a través de la aprobación de la Ley Integral contra la violencia de género. Ahora, pasados más de 10 años, tenemos una nueva oportunidad. La oportunidad y necesidad de reeditar el consenso del 2004 y de materializar un gran pacto contra la violencia de género.

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