eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Podemos y el leninismo inteligente: la democracia como éxito

Si Lenin viviera hoy en día, utilizaría más que probablemente su inteligencia revolucionaria para generar algo nuevo en lugar de intentar reproducir viejos modelos y viejas soluciones

22 Comentarios

- PUBLICIDAD -

En 2017 se cumplirá el centenario de la Revolución de Octubre y, sin duda, se revisitará la figura de Lenin, uno de los grandes revolucionarios de todos los tiempos. También en 2017 se abordará la que puede ser la última batalla por un Podemos democrático que realmente pretenda transformar la política. Hace dos años, la propuesta organizativa Profundización Democrática surgió como un intento honesto y humilde de aportar y sumar en un proyecto inclusivo y ambicioso no solo en lo político sino, sobretodo, en lo participativo. Guiados por el espíritu del 15M, nos atrevimos a soñar un Podemos innovador, alejado de cualquier partido al uso y con capacidad para cambiar de forma profunda la forma de hacer política en base a los principios democráticos.

En aquel entonces, en ocasión del congreso fundacional de Podemos (el llamado Vistalegre 1) y frente a la propuesta vertical propia del centralismo democrático leninista del CQP (Claro Que Podemos) de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, ya escribí  en este artículo que "no parece que el repliegue de la promotora de Podemos en una reedición algo mejorada de la forma partido propia del régimen del 78 sea por miedo a la democracia, sino por miedo a la pérdida de control desde una óptica leninista. No hay motivo para temer al leninismo (entendido como forma de organización vertical y centralizada en pos de la eficacia revolucionaria). De hecho, es parcialmente necesario. La problemática es de un orden mucho más pragmático que todo eso: ¿va a funcionar no encarnar organizativamente el espíritu 15M del cual se reivindica filiación, cuando adyacentemente el grueso del discurso Podemos emerge del nuevo relato que el 15M instaura? ¿O se va a tener que bregar contra el aroma de ser un PSOE 2.0 en lugar de avalar la opción rupturista con la carta de presentación, más potente incluso que cualquier programa, de encarnar en uno mismo el horizonte constituyente que parece definirle?".

Mi apuesta como co-autor de Profundización Democrática, tal como escribía entonces y sigo sosteniendo ahora, es colaborar, desde lo organizativo, en desplegar "un leninismo inteligente [que] hoy en día pasaría por encarnar el discurso democratista en lugar de tan solo jugar a revestirse de su apariencia", y sin perder eficacia operativa ni capacidad de sumar pluralidad y diversidad. Por eso fui co-autor de Profundización Democrática y por eso estamos ahora actualizando no solo la propuesta original sino también el espíritu de colaboración en red para lograr, en un proceso abierto y participativo de escasas semanas, culminar la propuesta de organización de Podemos más potente y democrática. Aquí está, en abierto desde el 6 de enero,  el primer pre-borrador para que todo el mundo pueda hacer online sus enmiendas y aportes.

Es curioso que apenas un mes antes de escribir aquello, el autor de este otro artículo, cuya existencia desconocía hasta hoy, afirmase que "Iglesias y los suyos son leninistas, pero leninistas 3.0., leninistas enchufados a la red. Son gente de izquierdas, haciendo populismo de izquierdas y aplicando las técnicas tradiciones del centralismo democrático para construir un gran partido de izquierdas, férreamente controlado, con vocación de hacer políticas de izquierda clásica. Es una fórmula que no se veía en el patio público español desde que los maos se retiraron de la escena para ganarse la vida como curas, diseñadores o cocineros. Con el agotamiento del PSOE y la inanidad de Izquierda Unida, probablemente este país necesitaba algo parecido a lo que está haciendo Iglesias, a ver si así la izquierda española se sacude el polvo de tantos años de moqueta y espabila". Y termina afirmando que "bravo, pues, por Iglesias. El tío lo está haciendo muy bien. Pero que no nos cuente milongas…".

Simpatizo con el talante claro y directo del autor de este artículo, pero difiero profundamente en al menos dos cosas: 1) el diagnóstico de que el objetivo de Podemos sea simplemente reeditar políticamente el viejo gesto de la izquierda tradicional, y 2) esa visión dicotómica según la cual no se podría desarrollar hoy en día una solución eficaz en términos revolucionarios que integrase el talante democratista sin desvincularlo de la realidad de las sociedades ultra-complejas.

En Profundización Democrática afirmamos que es posible tener eficacia operativa, ejecutiva y mediática junto a un inteligente diseño organizativo que permita capilarizar toda la pluralidad y diversidad de una militancia sociológicamente transversal en una estructura de enorme potencia democrática donde se combine con sensatez la multitud con la acción política certera, operativa y eficaz.

Por ello fuimos la opción más ampliamente votada en Plaza Podemos y por ello entendemos que Profundización Democrática es la propuesta con capacidad de garantizar un espacio de construcción real para la refundación de PODEMOS según una lógica democratista, plural y fraternal entre todos los sectores, partes o facciones (nadie sobra, todos somos imprescindibles). Creemos que nuestra propuesta original, debidamente actualizada y mejorada en red con todo el mundo, es ahora más oportuna que nunca. Queremos que PODEMOS sea una organización mejor, que promocione la participación política de la gente común y que incentive su compromiso siendo capaz de implicar a la gran mayoría en la vida pública.

Si Lenin viviera hoy en día, utilizaría más que probablemente su inteligencia revolucionaria para generar algo nuevo en lugar de intentar reproducir viejos modelos y viejas soluciones. Probablemente comprendería a la perfección (y aplicaría) la célebre máxima de Simón Rodríguez "o inventamos o erramos". Desde luego que apoyarse en estructuras partidistas tradicionales forma parte del juego político de lo viejo y obsoleto. Y, por ello, si queremos avanzar, deberemos hacerlo en todos los frentes a la par, no solo en lo programático, en la comunicación, en lo ético, en la estrategia o en la táctica, sino también en lo organizativo.

Así, en Profundización Democrática proponemos la posibilidad de una portavocía coral (en función de un porcentaje mínimo de apoyos y con un portavoz principal que ejerza de cabeza del Equipo Ejecutivo), unos mecanismos potentes de democracia directa para un control directo y real desde las bases, una separación orgánica entre la Ejecutiva y el Consejo Ciudadano, un Equipo Ejecutivo con autonomía operativa y conformado de forma cohesionada en base a equipos de confianza, una proporcionalidad y pluralidad muy potentes en la conformación del Consejo Ciudadano (con cuotas de designación por elección directa de los inscritos, por elección directa de los círculos y por sorteo entre voluntarios). 

También una Comisión de Garantías absolutamente independiente y eficaz (normativizando una procedimentalidad depurada y garantista, con una Comisión de Garantías Federal como órgano de unificación de doctrina y apelaciones de última instancia), unos sistemas de votación de máxima calidad democrática (ordenación preferencial con recuento por VUT –o Dowdall para procesos presenciales con recuento manual–), una amplísima autonomía a los procesos de refundación en las Comunidades Autónomas para convertirnos en una organización realmente federalizada, y mucho más.

Leninismo. Vale. Pero entendido como leninismo inteligente, lo cual implica una actualización de la acción revolucionaria al contexto actual en todos los sentidos y derivada, especialmente, de atender al paradigma emergente democratista post-15M y a la nueva realidad tecnológica y mediática que configura un espacio socio-político totalmente inaudito hace tan solo dos décadas (no digamos hace un siglo).

- PUBLICIDAD -
- Publicidad -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha