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Trump ya no desprecia a París como antes

El presidente de EEUU visita la capital francesa a la que antes despreciaba como un lugar estrangulado por el terrorismo

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Macron recibe a Trump con honores militares

El presidente francés, Emmanuel Macron, recibe a su homólogo estadounidense, Donald Trump. EFE

Promete ser la foto del día. Este 14 de julio, para celebrar el centenario de la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, Donald Trump presidirá, por invitación del presidente francés, Emmanuel Macron, el muy solemne desfile militar que todos los años baja por los Campos Elíseos.

Macron creó cierta sorpresa cuando cursó la invitación hace unas semanas. El primer encuentro entre los dos hombres en mayo se saldó a favor del líder francés. A Macron sus asesores le habían advertido de que a Trump le gustaban los apretones de mano tipo leñador de Canadá y después de su encuentro bilateral, ante las cámaras, el líder galo agarró la pata de Trump y no dejó de estrecharla hasta que el magnate dio claras señales de querer liberarse, como se puede apreciar en este vídeo.

Volver a invitar a un líder tan imprevisible como Trump, que además ha renegado de los acuerdos sobre el clima firmados precisamente en París en diciembre de 2015, es una apuesta arriesgada incluso para un presidente que goza de la popularidad de su reciente elección. Pero Macron,  que ha decidido ser mucho más presidencialista que su predecesor, François Hollande, y que ya se ha ganado el apodo de “Jupiter”, piensa que es importante seguir manteniendo un contacto fluido con Washington, pese a las obvias diferencias.

"Hablaremos de todo", dijo Macron antes de la reunión del jueves, “incluso de los temas en los que no estamos de acuerdo”. Francia y Estados Unidos, ha resaltado el presidente, “trabajan juntos” en dosieres como “la lucha contra el terrorismo” o “las crisis de Siria y Libia”. Macron ha decidido usar toda la pompa francesa, que es mucha, como arma diplomática para impresionar a los líderes mas difíciles. A finales de mayo recibió a Putin en Versalles.

Trump llega a la ceremonia tocado. Apareció claramente aislado en la reciente cumbre del G20 y llega en medio del escándalo que salpica a su hijo mayor, Donald Jr., que ha reconocido haberse reunido con una abogada rusa a la búsqueda de trapos sucios contra Hillary Clinton.  

El presidente estadounidense empezó su estancia el jueves por la tarde, con la visita a la tumba de Napoleón, mientras, Brigitte Macron paseaba a Melania por Notre-Dame.

Por la noche, los Macron organizaron una cena en el lujoso restaurante Jules Verne, en el segundo piso de la torre Eiffel, al borde del Sena. El Jules Verne está en manos del prestigioso chef galo Alain Ducasse. El menú “experiencia” de 230 euros (sin contar los vinos) incluye, dorada y langosta, con unas vistas espectaculares a la capital.

Hace unos meses, Trump describió París como un hervidero terrorista donde no se podía estar seguro. “Miren lo que está pasando en Francia”, declaraba en la conferencia anual de los republicanos ultraconservadores (CPAC) el pasado febrero.

“Tengo un amigo. Es un tipo que sabe mucho, le encanta la Ciudad de las Luces. Le encanta París. No le veía desde hacía un tiempo. Y le digo: Jim, deja que te haga una pregunta, ¿cómo está París?", explicó. A lo que Jim, a quien nadie ha sabido ubicar y al que el magnate nunca ha identificado por su apellido, habría contestado: "Ya no voy por ahí. París ya no es París".

Unos meses antes, en junio de 2016, Trump ya había puesto Francia a caldo: “Francia ya no es Francia” decía el entonces candidato en un mitin, “¿han visto lo que ha pasado en Niza?”. Eso era antes de afirmar que la policía no se atrevía a entrar en algunos barrios de Paris “porque impera la sharia”, la ley islámica.

Cuando Trump y Macron estén cenando, en diversos puntos de la capital se espera otro tipo de celebraciones. Activistas del colectivo Nuit Debout (Noche despierto) iban a celebrar un concierto en la Plaza de la República el jueves por la noche para defender una “No Trump Zone”.  Desde la Plaza de Clichy, una manifestación pidió “no bajar la guardia contra Trump” y luchar a favor las luchas sociales. No por nada el 14 de julio se celebra la toma de la Bastilla.

El desfile en los Campos Elíseos se celebra todos los años desde 1880 y es una ocasión especialmente solemne. Empezará a las 10.25, con el sobrevuelo de 63 cazas. Este año desfilarán 3.700 militares, 211 vehículos (entre los cuales habrá varios tanques de la Primera Guerra Mundial). Para conmemorar la entrada de Estados Unidos en la guerra en 1917, 145 militares estadounidenses se unirán a sus homólogos galos.

El último presidente estadounidense en asistir al 14 de julio en París fue George H. Bush en 1989 para conmemorar el bicentenario de la revolución francesa. François Mitterrand era presidente. También asistieron el recientemente fallecido Helmut Kohl y Margaret Thatcher.

París estará cerrada a cal y canto. Once mil policías y gendarmes patrullarán por la ciudad. También se desplegarán drones de vigilancia. Francia vive en estado de emergencia desde los ataques del ISIS del 13 de noviembre de 2015 que causaron 130 muertos. Además, fue hace justo un año, en la noche del 14 de julio, cuando tuvo lugar el atentado de Niza, donde murieron 86 personas que estaban esperando ver los fuegos artificiales en el paseo marítimo.

En la mitología griega los Campos Elíseos son el lugar sagrado donde los hombres y mujeres virtuosos y los guerreros heroicos viven una existencia dichosa y feliz. Allí estará Trump el viernes, rodeado de franceses ¿Qué pensará el amigo Jim de todo esto?

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