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El hueso de la manzana

Apple afronta en 2013 unos retos inéditos en su historia reciente ante la creciente madurez de su competencia y el mayor escepticismo de los analistas

El éxito del iPad mini puede servir como aval a un iPhone ‘low cost’ en un curso en el que puede llegar la tan comentada televisión de Cupertino

Apple keynote

Aunque sigue siendo de las piezas más codiciadas del frutero, la piel de Apple parece haber perdido en las últimas semanas ese color hipnótico, casi mágico. Al menos para los ojos de los tiburones de Wall Street cuya confianza en la factoría de Cupertino ha abandonado esos niveles estratosféricos, casi inalcanzables, que llevó a la compañía ahora liderada por Tim Cook a ostentar durante doce meses el título de empresa más valorada del mundo.

Hace apenas diez días dicho trono regresó a las manos de la petrolera Exxon, el anterior inquilino, y el gigante tecnológico pelea ahora en una horquilla que va desde los 400 dólares hasta los 500 dólares por acción frente a los más de 700 que llegó a alcanzar en septiembre.

2013 se postula como un año importante para varios de los grandes oligarcas del gremio. Blackberry y Microsoft aguardan con expectación el devenir de un curso clave para su futuro más inmediato. Android enfrenta un alud de nuevos sistemas operativos móviles de código abierto que, aunque no hace peligrar su liderazgo estadístico, amenaza con quitarle un trozo del pastel en las gamas más bajas. Apple no es ajeno a estos quebraderos de cabeza. Hace dos años los rivales importaban poco y los resultados de estos quedaban sepultados ante los récords de ventas. Sin embargo, a día de hoy Samsung –con quien pleitea por medio mundo- ya acapara un tercio de las ventas de todo el mercado de ‘smartphones’ –más que Nokia y iPhone juntos- y cada trimestre que pasa cobran más importancia nombres como Huawei o ZTE, tercer y quinto fabricante mundial respectivamente, según la consultora IDC.

Muchos sitúan el origen de esta crisis de confianza en el lanzamiento de la aplicación de mapas de iOS6. Un desastroso estreno que obligó a Tim Cook a pedir perdón a la extensa parroquia de Apple, recomendar aplicaciones de la competencia y firmar algún que otro finiquito entre los responsables del programa. Las comparativas con la era Steve Jobs fueron inevitables. La conclusión: algo había cambiado en el hueso de la manzana. La previsibilidad de las últimas presentaciones, el lavado de cara tras el traslado de la producción de ordenadores a EEUU desde China tras los conflicto de Foxxconn y decisiones como la de repartir dividendos terminaron de apuntalar estas teorías.

En lo que se refiere a los dispositivos, la cara más pública de la compañía, todos estos cambios se materializaron en la creación del iPad mini, un formato que el difunto del genio de Palo Alto se atrevió a dar por extinguido antes de nacer. A finales de 2012, según IDC, Apple manejaba un 43,6% del mercado, algo que le sitúa al frente de este nicho a pesar de haber sufrido una caída de más de tres puntos respecto a los tres meses anteriores. La creación de esta versión reducida de la tableta obedece a un movimiento de carácter preventivo dado el avance de modelos como la Nexus 7 del tándem Google – Asus (que ha aumentado sus ventas 402,5%) o el Kindle Fire de Amazon (que ha subido un 26,8%). Desde la dirección de la compañía californiana calculan que desde su presentación hasta final de año se vendieron hasta siete millones de unidades del iPad mini.


Segundo iPad mini


Hay quien da por supuesto que la segunda edición de este formato -que previsiblemente incluirá la tecnología retina- llegará junto a nueva entrega del iPad en marzo, mes escogido en anteriores ocasiones por Apple para presentar las novedades en este formato.  Sin embargo, la comercialización del iPad de 128 GB que se anunció mediante un comunicado de prensa –algo poco o nada común en la engrasa maquinaria de marketing de la compañía- han disparado las especulaciones de todo tipo en los foros especializados.

El éxito del iPad mini avalaría también, para muchos, la llegada de un iPhone ‘low cost’, algo que se lleva rumoreando mucho tiempo en los mentideros tecnológicos y que en Estados Unidos ya dan por supuesto.

Según Digitimes, en la segunda mitad de año podría llegar un smartphone más barato y con una gran pantalla, que en principio se lanzaría en China y otros mercados emergentes. Otras fuentes señalan que en total, a lo largo de 2013, podrían llegar un total de tres nuevos móviles. Dos de ellos –un iPhone 5S de 4 y 4,8 pulgadas- en junio y un tercero a finales de año. La clave del éxito de este formato reside en qué medida consiga la compañía mantener el factor diferenciador en un producto que compita en la franja media-baja del mercado.


El desembarco televisivo


El último palo de la baraja, no menos importante, sería la llegada de un televisor inteligente para engancharse a una lucha que ahora lideran Samsung y LG. Aunque muchos lo esperaban para finales de año, un posible desacuerdo con proveedores de contenidos retrasó la puesta en marcha del proyecto. Recientemente, el analista Gene Munster, un habitual de este tipo de cábalas, volvió a levantar la liebre al afirmar, en una entrevista con Bloomberg, al comentar que Apple estaría centrado en lograr un control remoto -por gesto y voz- que realmente revolucione lo que hay en el mercado. Los ingenieros ya estarían trabajando desde hace semanas con varios diseños de cara a una inminente producción.

Munster, que menciona a fuentes cercanas a los fabricantes asiáticos, remarca que este sería junto al iPhone ‘low cost’ y al nuevo mini iPad las tres bazas con las que se pretende reavivar la euforia financiera en torno a Apple. Cook, en este caso, ha decidido preservar el habitual hermetismo.

Foto deerkoski cc

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