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La Feria del Libro piensa en papel

La industria editorial muestra sus reparos ante las tecnologías en conferencias donde, si bien se habló del nuevo entorno digital, se hizo desde la perspectiva de los marcos regulatorios, la piratería y el sentimentalismo hacia el papel.

Los libreros, además, han expresado su rechazo hacia las maniobras de venta de las plataformas online como Amazon.

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Una vista de la Feria del Libro de Madrid

Había programadas varias mesas redondas sobre el tema del ebook, pero al final el protagonista indiscutible de la última edición de la Feria del Libro de Madrid fue el papel. Había también un pabellón de Samsung, pero a pesar de mostrar los dispositivos, no hubo venta de libros electrónicos, en gran parte porque están prohibidos por los estatutos de la propia Feria. El libro impreso tuvo su lugar preferente y, si bien cada vez hay un mayor número de plataformas online en España, aparatos de lectura y una mayor digitalización de los contenidos, las conclusiones de las conferencias arrojaron la sensación de que aún existe también miedo a la "piratería" con la exigencia de nuevas leyes y cierto sentimentalismo hacia la era de la imprenta.

La Feria, cuyas ventas han aumentado un 9,3% con respecto a la edición de 2012, comenzó con  la noticia de la demanda del Gremio de Libreros (CEGAL) a la tienda online Amazon, cuya vista previa tendrá lugar a principios de julio. La queja del sector llegaba por los descuentos que ofrece la multinacional y que “bordean”, según los libreros, la Ley del Precio Fijo en España.

También atacaron la domiciliación fiscal de esta empresa que tributa sus productos al 4% en Luxemburgo, mientras que si lo hiciera en España los ebooks que vende estarían gravados con el 21%.  “Amazon está monopolizando el mercado de una forma que daña al sector del libro. Es una competencia desleal, porque además no paga sus impuestos en España, al igual que no lo hace en Francia. Pedimos al Gobierno una actitud decidida frente a esto”, manifestó el presidente de los libreros, José Manuel Cruz, haciéndose eco de las palabras de la ministra de Cultura francesa Aurélie Filipetti, que días antes había señalado que en su país estaban “hartos de Amazon”.

No obstante, sí es cierto que el sector quiso hacer un guiño al digital con el anuncio de un acuerdo con La Casa del Libro para que las librerías que tienen sus libros en la página web todostuslibros.com, cerca de unas 300, puedan vender también ebooks a través de la plataforma española. Es una web que, según manifestaron, estará lista para la celebración del LIBER (Feria Internacional del Libro para profesionales) en octubre.


Leyes más eficaces contra la "piratería"


El siguiente aspecto que más resonó en la Feria fue, de nuevo, el de la piratería. En una mesa redonda organizada por la Federación del Gremio de Editores (FGEE) sobre la creación y en la que participaron los escritores Lorenzo Silva y Paloma Bravo, y los editores Nuria Cabutí, consejera delegada del grupo Random House Mondadori, y Luis Solano, de Libros del Asteroide, todos reclamaron una regulación efectiva que proteja a los creadores frente a los actos piratas. "Cuando se piratea no se perjudica a grandes corporaciones sino que se ataca a toda una cadena que necesita ser remunerada para seguir creando", señaló Bravo, una opinión a la que se sumó Silva, quien se quejó de la ineficacia y lentitud de las leyes españolas a este respecto, lo que determina que las cifras de piratería en relación a los libros no hayan bajado, según el Observatorio de Piratería y Hábito de consumo de contenidos digitales.

En otro de los encuentros de la Feria, Preguntas y respuestas en la era digital, esta temática fue también un factor nuclear. En ella, Milagros del Corral, ex directora de la Biblioteca Nacional y buena conocedora de las leyes sobre derechos de autor,  señaló que cambiar la ley y proteger a los autores no significa demonizar a las nuevas tecnologías ni a sus usuarios. “Hemos perdido mucho tiempo con todo esto y lo que tenemos que pensar es cómo lo resolvemos. El sector del libro no se ha tomado ningún interés por ver lo que les ocurrió antes a las otras industrias culturales. Esos 350 millones de euros que se dicen que se han perdido con la piratería de libros son muy discutibles, ya que no se puede decir que esos libros se hubieran vendido. Hay que cambiar la estrategia”, apuntó.

Y sin satanizar porque “la guerra de la piratería no nos lleva a nada. Todos somos piratas, y por eso ni ha funcionado el canon ni la ley francesa Hadopi, que de dos millones de demandas sólo ha condenado a dos internautas”, puntualizó Del Corral, para quien lo que hace falta es una directiva europea  “que replantee todo el tema de la propiedad intelectual”.

Precios y sentimentalismo

También salió a la palestra en estas mesas redondas el tema del precio de los libros electrónicos, que en esta ocasión sí pareció mostrar un cambio de mentalidad en el sector, puesto que todos exigieron que fueran más bajos que los que hay en la actualidad. “Debemos establecer precios que no incentiven la ilegalidad”, aseguró Silva. Por su parte, Cabutí apuntó que en la industria sí existe “la voluntad de ofrecer contenidos a unos precios más bajos y lo está ofertando”. Sin embargo, la consejera delegada de Random House Mondadori excusó los actuales precios del los ebooks en el IVA del 21% que grava a los productos tecnológicos: “No nos permite ser más agresivos en la bajada de precios”, argumentó.

Una cuestión que no parece cambiar es la del sentimentalismo hacia el papel. “Me gusta tocar el papel. Yo soy de esa generación a la que le gusta tener los libros en papel”, señaló la escritora Julia Navarro. Un discurso que muestra los reparos que todavía ciertos autores tienen hacia lo tecnológico, si bien Navarro defendió la autopublicación como medida para que los autores ganen lectores.  “La tecnología facilita las cosas, pero afirmar que todo lo bueno es maravilloso es papanatismo”, señaló en este sentido el escritor Julio Llamazares, para quien el cambio de formato y la aparición de los dispositivos electrónicos no suponen una modificación total en cuanto a la lectura y la escritura. El escritor garantizó que el mundo digital podía cambiar el hecho literario porque cambia a las personas, pero la esencia es la misma y escribimos igual que cuando lo hacía Homero.

Las redes sociales fueron uno otro de los temas que crearon cierta divergencia en esta Feria. Así, si  Javier Sierra, autor de La cena secreta, reconoció que las redes habían establecido ciertas transformaciones como por ejemplo la comunicación interpersonal, ahora más breve y  que acabará afectando a las novelas”. También se refirió Sierra a las nuevas oportunidades que ofrecen las redes sociales y reivindicó la comunicación entre lectores y escritores, ahora mucho más fluida. No obstante, no compartió la misma opinión Lorenzo Silva. El creador de la pareja de guardias civiles Bevilacqua y Chamorro se mostró escéptico: “No son una evolución acertada de la tecnología si no se usan con mucho cuidado. Son  eficientes para las empresas de capital riesgo, pero como usuario no. Yo sigo utilizando el email para hablar con los lectores. Ni Facebook ni Twitter lo han anulado”.

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