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Guía de urgencia para descubrir la milenaria ciudad de Cádiz

Encerrada entre arrecifes y playas de arenas rubias, la capital gaditana ofrece un compendio justo y equilibrado de sol, mar, historia y gastronomía marinera. Ideal para una escapada de fin de semana

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La Catedral de Cádiz desde la Avenida del Campo del Sur. VA

La Catedral de Cádiz desde la Avenida del Campo del Sur. VA

Detrás de la Puerta de Tierra la ciudad se convierte en un verdadero laberinto en el que se apiñan las iglesias, los grandes palacios y las casas más humildes en una trama intrincada y cerrada en la que el cielo sólo se puede dar un par de respiros en pequeñas plazas asediadas por las construcciones. La estrechez es la norma en un diseño marcado por el mar, las necesidades de la defensa y las propias dimensiones de la isla en la que se fundó la urbe. Durante siglos fue el más distante de los reductos de la cultura mediterránea más allá de las Columnas de Hércules. Ciudad vieja. La veterana de las europeas, que ya es decir. Después fue punto de encuentro entre dos mundos; lugar de paso de religiones en pugna y puerto y mercado del mayor imperio que vieron los tiempos, cuna de la democracia en tierras españolas, pote prodigioso dónde se mezclaron todas las culturas del viejo y del nuevo mundo. Y eso se nota.

La mejor manera de adentrarse en la idiosincrasia de la ciudad de Cádiz es empezar la visita por la Casa del Obispo (Dirección: Callejón Arquillo del Obispo sn; Tel: (+34) 956 264 734; Horario). Bajo los cimientos de este palacete fueron apareciendo restos que van desde el siglo VIII antes de Cristo (que datan de los albores de la ciudad) hasta el XVIII. Fenicios, romanos, visigodos, árabes, cristianos… Todos fueron dejando constancia de su presencia en esta especie de ‘cebolla arqueológica’ que, capa a capa, nos va mostrando lo que es Cádiz. Casas fenicias, un templo romano, espectaculares pinturas murales también romanas, establos medievales… Cada estrato se convierte en el capítulo visual de una magna obra de más de 3.000 años de desarrollo.

Salas de la Casa del Obispo, un paseo por la historia milenaria de Cádiz. VA

Salas de la Casa del Obispo, un paseo por la historia milenaria de Cádiz. VA

Ya a cielo abierto, el viajero infinidad de huellas que hablan del paso de todas estas civilizaciones. Sin ir más lejos: casi muro con muro con la Casa del Obispo se encuentra el impresionante Teatro Romano (Dirección: C/ Mesón, 13; Tel: (+34) 956 409 400; Horario: LS 10.00-16.30 D 10.00-14.00) y una calle más allá se levantan los muros imponentes de la Catedral de Cádiz (Dirección: Plaza Catedral, sn; Tel: (+34) 956 286 154; Horarios), una maravilla del manierismo toscano y auténtica precursora del barroco español. Es una vuelta de tuerca más en la malgama de estilos que conforman esta parte de la ciudad. No es mala idea subir hasta la Torre del Reloj para ver desde las alturas esta trama de locos que es el Barrio del Pópulo. Sobre los cimientos de las ciudades fenicia y romana creció la medina medieval islámica. Las callejuelas estrechas y los arcos marcan una traza que se va haciendo más regular a medida que se sube hacia el Barrio de La Viña.

La ciudad comercial y burguesa

El Mercado del Abasto forma una especie de frontera entre Pópulo y La Viña. El antiguo mercado, recientemente remodelado, es el mejor escaparate para disfrutar del espectáculo que suponen las famosas pesquerías gaditanas. Más allá de los puestos de pescados, mariscos y otras viandas el mercado se ha convertido en un centro de alta cocina con la instalación de restaurantes que exploran cocinas tan diversas como la japonesa o la argentina pasando, claro está, por la gaditana. La Viña creció al socaire del comercio con tierras americanas, actividad que convirtió a la capital gaditana en la ciudad más próspera de España y núcleo fundamental para la entrada de ideas de libertad. Aquí se levantaron las casas de los comerciantes desplazando hacia el norte el centro comercial y cultural de una ciudad desbordada por las riquezas que llegaban desde el otro lado del Atlántico.

Gradas del Teatro Romano de Cádiz, el segundo más grande de España. VA

Gradas del Teatro Romano de Cádiz, el segundo más grande de España. VA

Conviene tomarse el lujo de dejarse llevar por la intuición e ir descubriendo por azar los diferentes atractivos de la ‘ciudad nueva’. Como la Plaza del Topete, donde se localiza la mítica Freiduría Las Flores (Dirección: Plaza Topete, 4; Tel: (+34) 956 241 001) templo del ‘pescaito frito’ y las tortillas de camarones; o la Torre Tavira (Dirección: C/ Marqués del Real Tesoro, 10; Tel: (+34) 956 212 910; Horario; E-mail:reservas@torretavira.com), antigua atalaya desde la que se vigilaba el mar para advertir la llegada de los barcos cargados desde América o las armadas de los rivales de España. Este tipo de observatorios se construyeron por toda la ciudad (aún se conservan 126) pero la Torre Tavira fue el mirador oficial del puerto de Cádiz durante su época gloriosa. Hoy alberga una curiosa cámara oscura y ofrece la posibilidad de ver el casco histórico gaditano desde las alturas. Imprescindible para entender una parte fundamental de la historia de la ciudad.

Una buen a forma de ver puertas adentro una de esas casas burguesas que se construyeron gracias al auge del comercio es darse una vuelta por el Museo de Cádiz (Dirección: Plaza de Mina, sn; Tel: (+34) 856 105 023; Horario MD 9.00-20.30) además presume de contar con una de las colecciones arqueológicas más importantes de España. A apenas unos pasos se encuentra el Museo Iconográfico e Histórico de las Cortés y Sitio de Cádiz (Dirección: C/ Santa Inés, 9; Tel: (+34) 956 221 788) en el que se hace un repaso histórico a dos acontecimientos cruciales para entender la historia de España: el asedio de más de dos años que sufrió la ciudad durante la invasión francesa y la promulgación de la Constitución de 1812, primer intento de crear un sistema democrático y liberal en España. La maqueta de la ciudad (de finales del XVIII) es una verdadera obra de arte.

Playa de La Caleta, en el centro histórico de Cádiz. VA

Playa de La Caleta, en el centro histórico de Cádiz. VA

Y el mar…

Y después está el mar. Cádiz no se puede entender sin su puerto; sin lo que queda más allá del azul. Con fenicia al levante y las Américas al poniente, los más de 3.000 años de historia de la ciudad están estrechamente vinculados al mar y al tráfico marítimo. Playas, dársenas y fortificaciones forman parte del paisaje urbano como si fueran calles, plazas o parques. Como el Parque Genovés (Dirección: Avda Dr Gómez Ulla) animado jardín construido sobre los baluartes defensivos de la ciudad y zona ideal para darse un descanso después del callejeo por el centro. Aquí Cádiz se encuentra con el mar en una red de murallas, baterías y castillos que ponen de manifiesto la importancia estratégica de la plaza en tiempos pretéritos. El Castillo de Santa Catalina (Dirección: C/ Antonio Burgos, sn; Tel: (+34) 956 226 333; Horario: LD 11.00 – 19.30) es uno de los mejores ejemplos de fortificación costera de España y junto al vecino Castillo de San Sebastián (Dirección: Paseo Fernando Quiñones sn; Horario: LD 9.30-19.30), guardan los flancos de La Caleta, ayer punto de posible desembarco y hoy preciosa playa de arenas rubias para abandonarse al placer del sol y el mar.

Porque los tiempos han cambiado mucho. Hoy el mar sigue trayendo barcos que, desde todos los lugares del mundo, siguen trayendo gentes y mercaderías. Pero las amenazas ya no se atisban desde las atalayas marinas y el mar se ha convertido en uno de los mayores atractivos de la ciudad. Basta con dar un paseo por Campo del Sur, al costado de los espigones, para descubrir lo bien que le queda el mar a Cádiz. O ir más allá de la Puerta de Tierra y disfrutar, ya a la vera de la ciudad del siglo XXI, de las arenas kilométricas de la Playa de la Victoria. El mar lo es todo. Como cuando llegaron las primeras naves desde las lejanas tierras de Tiro.

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