Gran Canaria: la isla de las montañas sagradas

El Bentayga asoma entre las montañas del centro de Gran Canaria. VIAJAR AHORA

Viajar Ahora

En algunos días del año, el sol juega de manera especial con las cumbres y las grietas. La luz describe caminos marcados y penetra en lugares recónditos alumbrando, sólo por unas horas, rincones que permanecen en la penumbra desde el inicio de los tiempos. El espectáculo de luces y sombras domesticadas se repite en los mismos lugares; durante los mismos días; a las mismas horas. Excepcionalidad que se produce en fechas tan señaladas como los equinoccios y los solsticios. Eventos astronómicos que señalan la llegada de las estaciones; la proximidad de las lluvias; la cercanía del calor o el acortamiento de los días y las pocas jornadas de frío.

Tiempo. Esa es la clave. El control del paso del tiempo es una constante para las sociedades que ponen todas sus esperanzas de supervivencia en lo que la tierra da. Tiempos de abrir surcos en los bancales; tiempos de hundir las semillas entre los terrones de tierra negra; tiempos de limpiar las acequias; tiempos de hacer llegar hasta los campos el agua que preñe la tierra; tiempos de recoger el fruto de meses de trabajo. Tiempo, al fin y al cabo.

Hace escasas semanas, y tal como adelantó en primicia Viajar Ahora, la UNESCO ponía de manifiesto, a través de su portal de patrimonio astronómico, la importancia del patrimonio arqueológico de montaña de Gran Canaria poniendo de manifiesto lo que, desde siempre, los hombres y mujeres del interior de la isla saben; que existe una relación inequívoca entre los restos que dejaron los canarii (nombre con el que se conoce a los antiguos pobladores grancanarios) y las estrellas y que las montañas tuvieron un significado espiritual y simbólico que sobrepasa lo geográfico. La inclusión de estos yacimientos en el portal de la UNESCO es un paso fundamental para que estos lugares ingresen, por derecho propio, en la selecta lista de Patrimonio de la Humanidad. Te proponemos un viaje por las cuatro estaciones a través de lugares directamente relacionados con los fenómenos astronómicos que anuncian la llegada de cada una de las estaciones.

Son demasiadas coincidencias como para pensar en que estos ‘marcadores solares’ son fruto de la casualidad. En todos los casos, las primeras luces del día o las últimas de la tarde juegan con muescas practicadas intencionalmente en la pared; penetran en rincones de cuevas excavadas artificialmente que, a excepto de un par de días cada año, permanecen a oscuras; asoman por encima de cimas paradigmáticas alumbrando las tumbas de importantes miembros de aquella comunidad de agricultores y pastores que, literalmente, dependían del conocimiento del paso del tiempo para sobrevivir.

Risco Caído pasó de ser una cueva más a uno de los yacimientos más importantes de la isla de Gran Canaria. Los estudios del arqueólogo Julio Cuenca pusieron de manifiesto que aquel espacio cumplió un papel fundamental en el imaginario simbólico de los habitantes del lugar. Coincidiendo con el solsticio de verano (21 de junio en el Hemisferio Norte), la luz del sol se proyecta en una de las paredes de la cueva formando una especie de pene luminoso que, según el sol asciende, baja por la pared hasta ‘fecundar’ varios grabados que representan vaginas humanas. El haz de luz, mientras baja, se va transformando en una especie de mujer embarazada. La luz del sol sólo entra en la cavidad entre los meses de marzo y septiembre; esto es, el rango temporal que va desde los equinoccios de Primavera y Otoño, época de recolección y almacenamiento de los productos agrícolas; tiempo de abundancia.

Casi en el otro lado de la isla, la Cueva de Cuatro Puertas, en Telde, también se convierte en un lugar especial durante una semana al año. Sólo un par de días antes y después del 21 de junio. En este caso, hay que esperar a que el sol esté a punto de ponerse tras las montañas de las cumbres. Entonces, una rendija de luz se colará entre el primer y segundo portalón y avanzará lentamente hasta posarse en la esquina este del recinto. También las montañas de Tauro, en Mogán, e Inagua, en La Aldea, son marcadores solsticiales para varios yacimientos de la isla. En los Llanos de Gamona (también en Mogán), los canarios construyeron curiosas estructuras circulares y torretas que, según la tradición son “iglesias de canarios”. Desde allí, y coincidiendo con el solsticio de verano, puede verse al sol hundirse justo por la cima del Teide, en la vecina Tenerife.

El sol. Siempre el sol; y montañas. Lugares que la Iglesia Católica, después de la conquista de la isla por parte de los españoles, calificó de bailadero de brujas, lugares malditos donde los cuentos populares situaron el asiento de espectros y ánimas. La Montaña de Gáldar es uno de los referentes geográficos del norte de Gran Canaria. Asiento de la corte del Guanarteme, máxima autoridad aborigen de la isla, en torno al cono se han localizado algunos de los yacimientos más importantes de Gran Canaria, incluidos restos de grandes poblados con cientos de estructuras que se acercan a la trama urbana. Uno de los yacimientos emblema de la isla es la Necrópolis de La Guancha, que ocupa el talud inmediato a la Playa del Agujero. El Túmulo de La Guancha es una de las estructuras funerarias más complejas de la isla; un sistema de círculos, torres y cistas que, según la tradición local, sirvió de mausoleo a la familia de los reyes aborígenes de la isla. Al pie de la montaña. Desde la tumba principal, que ocupa el cuerpo central de la estructura, el sol sale justo por la cima de la montaña cada 21 de diciembre (solsticio de invierno). ¿Otra casualidad?

Veranos, inviernos… Los antiguos canarios controlaron a través de estos yacimientos el transcurrir del tiempo. Y también determinaron con exactitud los días en los que empiezan la Primavera y el Otoño. El Almogarén del Bentayga, en el municipio de Tejeda, y la Necrópolis de Arteara, en San Bartolomé de Tirajana, también tienen orientación astronómica. En el primer paso estamos ante un almogarén, o templo de los antiguos canarios que, en este caso, sirve para determinar la llegada de las primaveras y los otoños a través de una hendidura practicada en una piedra. En el caso de Arteara, el ‘marcador solar’ es un túmulo funerario que ocupa un espacio central en este impresionante conjunto de cientos de tumbas. Coincidiendo con los equinoccios, los primeros rayos del sol que asoman por los riscos de Amurga (en donde también se han localizado restos que tienen que ver con la antigua religión isleña) iluminan de manera directa esta tumba que, la tradición popular de la zona, nombra desde siempre como ‘El túmulo del Rey’. El sol, la vida y la muerte. Una constante que se repite en una geografía pequeña pero intensa que atesora más de 1.500 yacimientos arqueológicos. Casas, grabados rupestres, espectaculares cuevas pintadas, terrazas de cultivo, poblados, cementerios, caminos, acequias y, también, montañas sagradas.

Guía Práctica

Almogarén y Centro de Interpretación del Bentayga: Acceso: GC-671 desde GC-60; Tel: (+34) 928 474 851; Horario: L V 10.00 - 16:00; S y D 10.00 – 18.00

Necrópolis de Arteara: Dirección: Arteara sn; acceso GC-60 desde Maspalomas dirección San Bartolomé de Tirajana.; Tel: (+34) 638 810 591; Horario: MD 10.00 – 18.00.

Risco Caído: Programa de visitas guiadas del Cabildo de Gran Canaria. La información e inscripción previa se realiza a través de la Oficina de Turismo de Artenara; Tel: (+34) 928 666 102 en horario de lunes a Viernes de 10.00 a 15.00; E-mail: artenaraturismo@gmail.com.

Necrópolis de La Guancha: Dirección: Playa del Agujero. Acceso desde Gáldar por GC- 202. Concertar visita en el Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria (ver formulario). Tel: (+34) 928 219 229.

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