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Jodhpur: un viaje a la ciudad azul de La India

A pocas horas de Jaipur y a la sombra del mítico castillo de Mehrangarh esta ciudad de callejuelas cuajadas de templos y grandes estanques es un paraíso para viajeros de verdad

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Fuerte de Mehrangarh, la joya de Jodhpur. Tjollans

Fuerte de Mehrangarh, la joya de Jodhpur. Tjollans

Cuentan que al principio, las casas de los brahmanes se pintaron de azul para distinguirlas de las del resto de mortales. Así azules color cielo como la mismísima piel del Señor Krishna, un color que simboliza, en el complicado universo hindú, la verdad, la curación y la paz espiritual. Por eso se escogió como distintivo de las casas de los miembros de la casta sacerdotal, la más importante de las clases sociales del férreo sistema social indio. Pero con el tiempo, se fueron pintando de este color más y más casas hasta convertir a Jodhpur en la ciudad azul de La India. Una ciudad que, incomprensiblemente, pasa bastante inadvertida en el inmenso universo indio, pero que es uno de los centros patrimoniales y culturales más intensos del país.

La mayoría de los viajeros limitan su visita a la vecina Jaipur. Y pasan por alto una ciudad plagada de templos, palacios y castillos que resume en sus callejuelas la intensa historia del Rajasthan, región mítica del noroeste indio que sirve de corredor, nexo y crisol entre la cultura hindú y la musulmana. Y ya sabes; en estas zonas del mundo en la que se juntan sensibilidades y creencias florecen tanto las artes como los conflictos. Son lugares especiales e intensos. Por aquí pasaron los gobernadores del Sultanato de Delhi, los mogoles, los ingleses… Mucha gente, en definitiva. Y eso se nota. El comercio hizo el resto. Las rutas caravaneras hacia el oeste y la cercanía de los ramales del sur de la mítica Ruta de la Seda completaron el puzle en el que conviven lo musulmán y lo hindú. Una simbiosis cultural que dio como resultado la preciosa arquitectura Havelí.

Terrazas azules del casco histórico de Jodhpur. Tom Maloney

Terrazas azules del casco histórico de Jodhpur. Tom Maloney

Antes de sumergirse en el laberinto azul (nos recordó mucho a ciudades del norte de Marruecos) conviene escalar hasta los muros del Mehrangarh (Dirección: The Fort, sn; Tel: 91291 2548790; Horario: L-D 9.00 – 17.00), o Fuerte del Sol (del sánscrito Mihir –Sol- y Garh –fortaleza-), un imponente castillo que se eleva más de 150 metros por encima de los terrados chatos de la ciudad y que más allá de ser un excelente mirador es una de las joyas arquitectónicas más aclamadas de la India. La fortaleza tiene que ver, también, con la posición estratégica de la ciudad, a medio camino entre el Desierto del Thar y las zonas boscosas que dan acceso al interior de La India. Por eso la desmesura del edificio; por eso la importancia de la ciudad y de las dinastías que la gobernaron.

El palacio de Pool Bahal es un buen ejemplo de esa riqueza y del virtuosismo de los arquitectos y artesanos que construyeron el lugar. En el extremo sur de las murallas se encuentra el Chamunda Mata, uno de los muchos templos budistas que se reparten por toda la ciudad. Ya abajo, junto al río y en dirección norte, el poder de los gobernantes locales queda patente en el Jaswant Thaba (Horario: LD 9.00 – 17.00) un precioso mausoleo construido en mármol en memoria de uno de los marajás locales y que es conocido como el Taj Mahal de Jodhpur.

Como te decíamos, conviene empezar el día subiendo al Mehangarh y visitando Jaswant Thaba para, inmediatamente después sumergirte en la ciudad azul explorando los rincones del casco histórico . Allí dentro vas a encontrar un verdadero universo de casas de arqitectura Havelí concentrado en apenas un par de hectáreas. El laberinto es intrincado y guarda verdaderas joyas escondidas como el baori de Toor ji ka Jhalra (Direción: Sutharo Ka Bass Road, 1), un impresionante pozo monumental dotado de un complejo sistema de escaleras que permite acceder hasta el agua y que sirve de piscina para los niños del lugar. Y qué piscina.

El agua vuelve a aflorar a la superficie a través de innumerables baoris (otro muy bonito es el de Mahila Baag Jhaira –ver mapa-) o en enormes albercas como el Gulab Sagar Taleb y el Fateh Sagar, auténticos lagos urbanos en los que se da un respiro al cielo, que entra en la ciudad permitiendo ver desde la distancia las fachadas de los antiguos palacios y de los innumerables templos que se reparten por la trama de callejones. India sagrada. Enumerar los mejores templos de la ciudad sería una tarea y ardua y lo que queremos es que sigas leyendo. Lo mejor es darle rienda suelta a la intuición y caminar sorteando las innumerables vacas sagradas y descubriendo los tesoros ocultos de la ciudad. Da para muchas horas de vagabundeo. Y para muchas fotos.

Torre del Reloj en el Sardar Market. Alex Thomson

Torre del Reloj en el Sardar Market. Alex Thomson

Comprar en Sardar Market

Más allá de los muros de la ciudad antigua, Jodhpur pierde bastante interés. Una foto interesante es la del Umaid Bhawan Palace (Dirección: Circuit House Road, sn), antiguo palacio colonial hoy reconvertido en hotel de lujo, pero si no te interesa la arquitectura pues te lo puedes ahorrar (no se puede visitar por dentro salvo un insulso museo y está lejos del centro) para concentrar los esfuerzos en la zona vieja. Pero una visita al Sardar Market (Clock Tower Road, sn) es imprescindible. Esta enorme zona comercial es un auténtico bombazo para los sentidos. En torno a la Torre del Reloj, una construcción de la época colonial, se abren pequeñas tiendas de todo tipo en las que se puede comprar casi de todo; desde especias a muebles artesanales pasando por alfombras, joyas o comida.

GUÍA DE URGENCIA

¿Cuántos días? Con uno puedes ver lo más importante, pero pasar una noche en Jodhpur es una experiencia impagable. Así que lo más recomendable es dedicar al menos dos días. Llegas en Tren a primera hora, haces noche y te vas por la tardecita del siguiente.

¿Cómo llegamos? La mejor opción es el tren. Tarda unas 10-12 horas desde Nueva Delhi y cinco desde la vecina Jaipur. Las estaciones de tren de estas tres ciudades cuentan con ventanillas especiales para turistas por lo que es fácil comprar los pasajes. Desde Delhi hay varios trenes nocturnos que te permiten hacer el viaje durmiendo y llegar a la ciudad a primera hora de la mañana. Sacar los pasajes vía web obliga a registrarse en la base de datos del sistema de ferrocarriles indios y es bastante engorroso.

Consejo para mujeres. Aunque haga calor procura ir con pantalones largos o falda. Por aquí no están muy acostumbrados a ver piernas femeninas al sol y algunas viajeras nos comentaron que habían tenido algún problema. Unos pantalones sueltitos y ya está, que así también estás divina y, además, cómoda.

¿Dónde nos alojamos? En un ‘haveli’, que es como llaman aquí a las casas del casco antiguo reconvertidas en pequeños hoteles o casas de huéspedes. Puedes buscar en la red y ver qué es lo que más te conviene. Nosotros cometimos el error de alojarnos en un hotel de la parte nueva y nos arrepentimos. Los precios de este tipo de alojamientos oscilan entre las 700 rupias (para las casas de huéspedes más modestas) a precios por encima de las 5000 en casas históricas ( ver tasa de cambio actualizada ). Hay verdaderas gangas por el equivalente a 40 euros. Si tienen vistas, pues mejor.

Fotos bajo licencia CC:  Strudelt Tjollans Tom Maloney Alex Thomson

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