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Ruta por el norte de La Gomera: Dos valles y un bombón

Hermigua, Agulo y Vallehermoso forman la espectacular fachada norte de la isla de La Gomera, una comarca que aúna el encanto de los pueblecitos tradicionales y la apabullante belleza de la naturaleza isleña

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Vista del pueblo de Agulo, en el norte de La Gomera.

Vista del pueblo de Agulo, en el norte de La Gomera.

La Gomera es una isla que rompe los estereotipos que el turismo de masas tiene del paraíso. Qué nadie busque en ella esa belleza rotunda de las mises del turismo. Aquí no hay playas de arenas blancas enmarcadas por cocoteros; ni cuenta con la fascinación que ejercen las grandes ciudades; tampoco atesora grandes monumentos de esos que todo el mundo conoce. La suya es una belleza discreta y sencilla. Pero apabullante. Por eso es éste un destino para viajeros y viajeras que buscan algo diferente a lo común y que saben ver en vez de limitarse a mirar. Ya hablamos en otra ocasión de las bondades de San Sebastián , capital chiquita pero intensa en patrimonio, Historia en mayúsculas e historias; también paseamos en otra ocasión por el Parque Nacional de Garajonay y bajamos a Valle Gran Rey para alucinar entre palmeras. Hoy Viajar Ahora te propone una ruta por el norte de esta isla sorprendente que concentra muchísimos atractivos en pocos kilómetros.

Km. 0. San Sebastián de La Gomera . Salimos de San Sebastián a través de la Avenida del Centenario. En la rotonda que hay frente al Mercado Municipal seguimos por la GM-1 en dirección a Hermigua. La carrtera asciende por la margen derecha del Barranco Seco alternando túneles y tramos abiertos. A los 10 kilómetros atravesamos un túnel que atraviesa el monte y nos deja en la vertiente norte de la isla. El paisaje cambia y el verde se adueña de todo. Paramos en el espectacular Mirador de la Carbonera. Estamos en el cauce alto del Barranco de Monteforte, uno de los cauces que, un par de kilómetros más abajo firman en Valle de Hermigua. A 1,3 kilómetros de la salida del túnel se encuentra el cruce con la carretera que sube hacia los bosques del Garajonay. Nosotros seguimos por la GM-1.

Km. 17,7 Hermigua. Como sucede en otros pueblos de la isla, Hermigua es una sucesión de pequeños núcleos de población dónde grupos de casitas se apelotonan entre terrazas de cultivo y bosquecillos de palmeras. La primera parada es el Convento de San Pedro Apóstol (Dirección: C/ Convento, 9; Horario: L-S 9.00 – 14.00 y 16.00 – 20.00), un espectacular complejo religioso del siglo XVII en el que destaca su imponente iglesia mudéjar. No es mala idea aprovechar que se ha bajado del coche y caminar entre las huertas de los alrededores del cenobio y dejarse encantar por la sencilla pero bonita arquitectura tradicional de estos pagos. Muy cerca se localiza un tradicional Molino de Gofio (Dirección: C/ La Cerca, sn; Tel: (+34) 626 908 055).

Bancales de cultivo y casas tradicionales en Hermigua.

Bancales de cultivo y casas tradicionales en Hermigua.

Carretera abajo se encuentra el Museo Etnográfico de La Gomera (Dirección: Carretera General, 99 –Las Hoyetas-; Tel: (+34) 922 881 960; Ver horarios; E-mail museoetnografico@lagomera.es) donde el viajero inquieto puede aprender algo más sobre los usos y costumbres del lugar a través de objetos que, hasta hace bien poco, eran de primera necesidad. Muy buena la colección de cerámica tradicional. Rumbo a la costa, si el viajero tiene ganas o hace mucho calor, puede tomar el Camino del Pescante, antiguo punto de embarque de mercancías que servía para llevar hasta los barcos la producción agrícola local. El antiguo artilugio de metal fue desmontado hace ya muchos años, pero junto a los enormes pilonos de hormigón quedó una piscina de agua de mar ideal para darse un chapuzón.

Km 23. Agulo . Estamos en uno de los pocos lugares de la isla donde la población se concentró formando núcleos abigarrados que, en este caso, recuerda al urbanismo morisco. Callejuelas que se tuercen en codos imposibles amenizadas con casas de estilo tradicional canario y pequeños huertos. Una gozada. Se encuentra Agulo en un lugar peculiar. Los acantilados rodean tres de sus flancos como si las gradas de un gigantesco teatro griego se tratase. Imponente telón de fondo para un pueblo que se construyó sobre un pequeño promontorio que, según los cronistas de inicios del XVII que fueron testigos de su fundación, se parecía a un bombón. Caminamos por sus callejuelas empedradas disfrutando de esa arquitectura canaria que tanto nos gusta y nos congratulamos del mimo que los gomeros están poniendo en la recuperación de los paisajes agrícolas de la isla.

Casco de Vallehermoso, en el norte de la isla de La Gomera.

Casco de Vallehermoso, en el norte de la isla de La Gomera.

Km. 32,7 Un balcón sobre el abismo. Siguiendo la GM-1 hacia Vallehermoso se encuentra el acceso hacia el Mirador de Abrante (la mejor manera es tomar la carretera que sube al Garajonay hasta el Centro de Interpretación del Juego de Bolas y de ahí la calle La Palmita hasta el Mirador). El esfuerzo de añadir kilómetros a la ruta merece la pena. El Mirador de Abrante (Dirección: C/ Carretera del Mirador sn; Tel: (+34) 638 661 490; E-mail: mirador.abrante@fredolsen.es) es un balcón colgado sobre Agulo. Un espectacular balcón de cristal (no apto para los que padecen vértigo) te cuelga literalmente del abismo y te ofrece vistas imponente sobre Agulo y la vecina isla de Tenerife. Es una de las visitas obligadas en La Gomera. El mirador también tiene una cafetería- restaurante con una muy buena selección de tapas y platos locales (buenísimas las croquetas).

Km 47,9 Vallehermoso. Volvemos sobre nuestros pasos hasta la GM-1 y seguimos hacia la meta de nuestro viaje por el norte de La Gomera. Durante la ruta podremos ver como los cedros se adueñan del paisaje en las inmediaciones del Roque Cano, lugar mágico vinculado con las apariciones del Hirguan, una especie de perro demoníaco que incluso se apareció recientemente a una pareja de andarines alemanes ( ver Guía Mágica de La Gomera ). En pocos minutos llegamos a Vallehermoso, pueblecito apelotonado en torno al cauce del Barranco del Valle a medio camino entre los verdores del Garajonay y la costa. Como sucede en Agulo, aquí toca aparcar el coche y callejear. Apenas media hora basta para pasar dos veces por el mismo lugar, pero merece la pena, por ejemplo, ver las casas tradicionales de la Calle Mayor. No es mala idea, si a uno no le importa ir para volver por el mismo lugar, llegarse hasta la Playa de Vallehermoso dónde, aparte del propio paisaje, el viajero puede remojarse un poco en la misma playa o en las piscinas municipales.

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