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Highlands: una ruta en coche para conocer lo mejor de la Escocia más salvaje

Ciudades medievales, lagos con monstruo, paisajes de infarto en una ruta dónde te mostramos lo mejor de esta región a través de la ruta North Coast 500 y encantadoras carreteras de montaña

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Eilean Donan Castle, una de las imágenes icónicas de las Highlands escocesas. Xlibber

Eilean Donan Castle, una de las imágenes icónicas de las Highlands escocesas. Xlibber

Las Highlands son en sí mismas un país dentro de otro. Escocia se divide en dos partes: las tierras bajas (Lowlands) y las altas (Highlands). Las tierras bajas son la Escocia de las grandes ciudades (aquí están Glasgow y la imprescindible Edimburgo), la Escocia de los enormes prados, la Escocia de la costa Este, casi recta, dócil, humanizada… Y después están las Tierras Altas, marcadas por los escarpes, los lagos profundos, las costas de formas imposibles, las montañas, la niebla, los hombres y mujeres indomables, las leyendas… Las Lowlands son bonitas y bucólicas; las Highlands, espectaculares y salvajes. Por eso son objetivo codiciado de los viajeros de verdad.

Y no hay nada como alquilar un coche y lanzarse a la conquista de esta región mágica y mítica; porque no hay aventura como la de lanzarse a conducir por la izquierda en una región montañosa dónde la mayoría de las carreteras no son más que caminos asfaltados con ‘passing places’ (apartaderos) para facilitar que los coches se crucen sin problemas. Un paraíso que conviene explorar con tranquilidad. Viajar Ahora te propone una ruta de varios días por las Tierras Altas en la que podrás visitar lagos con monstruos, castillos encantadores y encantados, regiones remotas y viejos círculos de piedra dónde viven los espíritus de los druidas.

Casas blancas a orillas de Upper Loch. Stefan Magdalinski

Casas blancas a orillas de Upper Loch. Stefan Magdalinski

La nueva NC 500 se ha convertido en la Ruta 66 de las tierras altas escocesas. Lo ideal es alternar tramos costeros y hacer incursiones a las entrañas de la región. ¿Cuántos días? Es la pregunta clave. Lo ideal es hacer la ruta en siete u ocho días alternando este Road Trip –uno de los más intensos de Europa, por cierto- con una estancia de al menos tres o cuatro días en Edimburgo y una escapada a Glasgow. Con esto se podría decir que nos vamos a casa con una idea bastante aproximada de lo que es Escocia. Con dos semanas vamos bastante bien y con tres sería genial para poder parar dónde quieras y cuanto quieras. Cuatro semanas o más es un sueño.

Agujas de la catedral de Inverness. Mendhak

Agujas de la catedral de Inverness. Mendhak

Un par de días en Inverness.- La ciudad de Inverness es la capital de las Highlands y la puerta de entrada al extremo norte del territorio escocés. También es una magnífica base de operaciones para conocer algunos de los rincones más representativos de la región, incluido el mítico Lago Ness , el Castillo de Urquhart, el Corrimony Chambered Cairn –unas magníficas tumbas prehistóricas-, los canales de Fort Augustus y la cascada de Foyers o, el Parque Nacional de Cairngorms , que es el espacio natural más grande de todo el Reino Unido y que muy pocos viajeros visitan pese a ser impresionante. En los Cairngorms hay un poco de todo; una estación invernal –normalmente con nieve en pleno verano-; un lago con playa; bosques nativos perfectamente conservados; fauna salvaje; un viejo tren de vapor y hasta una ruta por algunas destilerías de whisky tradicionales. Un tercer día en la ciudad nos sirve para visitar el pequeño pueblo de Cromarty y su entorno y para hacer una escapada por la costa hasta Fraserburg. Nosotros lo hicimos así para visitar Pennan , el pequeño pueblo dónde se rodó una de nuestras películas preferidas, Local Hero.

Castillo de Urquhart en el mítico Lago Ness. Giuseppe Milo

Castillo de Urquhart en el mítico Lago Ness. Giuseppe Milo

En Inverness no hay grandes monumentos, pero, como te decíamos antes, es un buen lugar desde dónde explorar los alrededores y también posee algunos encantos. El casco histórico es pequeño pero interesante con joyitas como la Librería Leakey’s, el Mercado Victoriano, el Castillo… Y el Pub Hotananny , el mejor de la ciudad: sólo por poder pasar un par de noches escuchando la mejor música celta en directo y puliendo mesa a base de pintas merece la pena estar un par de días en Inverness. Glorioso. Si eres amante de la historia también a pocos kilómetros de Inverness se encuentra el Campo de batalla de Culloden, uno de los lugares más importantes de la identidad patriótica escocesa y escenario de una derrota que, en 1746, supuso el fin de los antiguos clanes escoceses y un golpe durísimo a las aspiraciones de independencia del país.

Paisajes rurales en los alrededores de Thurso. Penwin

Paisajes rurales en los alrededores de Thurso. Penwin

ETAPA 2 Desde Inverness hasta Thurso y Ullapol .- Empezamos la NC 500 en Inverness. Esta jornada Nos ceñimos al trazado de la North Coast para llegar al extremo norte de la isla de Gran Bretaña. No nos alejamos del litoral y rodeamos el extremo norte de la antigua Caledonia hasta la ciudad costera de Thurso. Desde Inverness habremos recorrido 175 kilómetros. En medio paisajes costeros cuajados de pequeños pueblecitos y algunos puntos de interés como los castillos de Dunrobin y Girnigoe . El premio de hacer el esfuerzo de subir hasta Thurso es llegar hasta lo más alto y descubrir uno de los tramos de costa más hermosos de Europa con playas de arenas blancas y campos verdes. Y sorpresas como la Cueva de Smoo , un enorme agujero en el que las aguas de los ríos se unen con el mar en un verdadero espectáculo natural. Ya camino del pintoresco pueblo de Unapoll podemos hacer dos paradas recomendables: la bahía de Achmelvich, dónde se encuentra el Castillo del Ermitaño, considerado el más pequeño de Europa y el Lago Assynt que nos permite hacer kilómetros por uno de los tramos más espectaculares de las Tierras Altas.

Arenas blancas en la bahía de Achmelvich. Tom Page

Arenas blancas en la bahía de Achmelvich. Tom Page

ETAPA 3 La costa de los Jardines; de Ullapol a Applecross.- El tramo de costa que media entre estas dos localidades es una sucesión de Lochs bordeados por pequeños jardines y prados. Una auténtica maravilla, vamos. Estamos en un área de fácil acceso al mar abierto que combina amplias áreas de litoral expuesto (como sucede en Gairloch) con zonas de fiordo. Torridor, un pueblecito de casas blancas alineadas en la orilla de Upper Loch, es parada obligada y, también punto de embarque de multitud de empresas turísticas que ofrecen paseos por la costa y avistaje de fauna marina. Tierra adentro, el paisaje está marcado por montañas altas dónde reina el páramo y lagos con extensas manchas de bosque.

Passing Pass en el puerto de montaña de Bealach Na Ba. fw42

'Passing Place' en el puerto de montaña de Bealach Na Ba. fw42

ETAPA 4 De Applecross a la Isla de Skye por Bealach Na Ba .- Dicen que quien no ha ido a la Isla de Skye se ha perdido lo mejor de Escocia. Y es verdad. Cualquier viaje por las Highlands que se precie debe reservar al menos dos días para recorrer los rincones de este lugar mágico. Nosotros partimos desde Applecross para abandonar a los pocos kilómetros la NC 500 y tomar la carretera de Bealach Na Ba, una de las rutas más bonitas y espectaculares de todo el país. Y también todo un desafío para los conductores, ya que estamos ante la típica ruta de alta montaña de un solo carril e innumerables ‘passing places’, apartaderos angostos que se usan para dejar lugar al que viene en sentido contrario. Es una de las rutas más altas de Escocia y también uno de los mejores miradores naturales sobre el espectacular paisaje escocés. Una vez a nivel del mar, bordeamos la costa de Loch Carron visitando lugares interesantes como las ruinas de Strome Castle, el espectacular Duncraig Castle , el pintoresco pueblo de Plockton con sus casitas blancas a orillas del fiordo y el espectacular Eilean Donan Castle , uno de los castillos más bonitos de Escocia y protagonista de cientos de películas.

The Old Man of Stor, en Skye Island. John Mcsporran

The Old Man of Stor, en Skye Island. John Mcsporran

Un pequeño puente une Gran Bretaña y la pequeña Isla de Skye, una de las famosas Islas Hébridas y, también, una de las joyas de Escocia. Aquí conviene quedarse al menos una noche, aunque las distancias son cortas, porque la cantidad de rincones a visitar es enorme y para acceder a algunos de los lugares hace falta hacer pequeñas caminatas. Un buen lugar para quedarse a dormir es Portree, una pequeña población costera con casitas pintadas de colores pastel y un puerto encantador en los que alternan barquitos de pescadores y yates de vela. Desde aquí se puede acceder con facilidad a los principales atractivos de la isla: los castillos de la costa norte, los acantilados del litoral y los principales atractivos naturales como The Old Man of Stor, una impresionante formación de agujas rocosas que se visitan a través de un sencillo sendero de apenas una hora de duración. De lo mejor de Escocia.

El Tren jacobita atravesando el Viaducto de Glennfinan. Tommy

El Tren jacobita atravesando el Viaducto de Glennfinan. Tommy

ETAPA 5 El Sur de las Highlands y el tren de Harry Potter.- Una buena manera de abandonar la Isla de Skye sin tener que dar un rodeo enorme es tomar el transbordador que une los puertecillos de Armadale y Mallaig, ya en Gran Bretaña. Para mitómanos y amantes de la saga literaria y cinematográfica de Harry Potter, Mallaig es un lugar especial ya que desde aquí parte el Tren Jacobita que recorre a fuerza de vapor el tramo hasta Fort William pasando por el famoso viaducto de Glennfinan que sale varias veces en las películas del pequeño mago. La parada final del tren jacobita es también un lugar de honda trascendencia histórica para los escoceses. En Fort William aún puede verse la siniestra fortaleza construida por los ingleses desde la que se controlaban militarmente las Tierras Altas. Desde Fort William se puede acceder a la red de senderos que suben hasta el Ben Nevis, el pico más alto de Gran Bretaña. Hay un par de caminos muy buenos, sobre todo el que sube hasta las Cataratas de Steall. En el pueblo también hay una de las mejores destilerías de whisky del país y puede visitarse.

El monumento a William Wallace domina la ciudad de Stirling. Eusebius Commons

El monumento a William Wallace domina la ciudad de Stirling. Eusebius Commons

Desde aquí y como último tramo de la ruta, podemos ir hacia Edimburgo –este tramo es sencillamente espectacular- haciendo paradas en el Castillo de Doune y en Stirling, otro de esos lugares especiales para los escoceses. Aquí fue donde el ejército comandado por William Wallace derrotó a los ingleses en 1297 en lo que es una de las mayores gestas de las tropas de las Highlands sobre su tradicional enemigo inglés. Una enorme estatua recuerda a Wallace, héroe nacional por excelencia. En la ciudad, que ya se encuentra en las tierras medias, también hay un castillo digno de visitarse . Desde aquí hasta Edimburgo sólo hay un paseo de 50 kilómetros. Fin de ruta.

Fotos con licencia CC: Mendhak, Michel Curl, Tommy, Eusebius Commons, Stefan Magdalinski, John Mcsporran, Xlibber, Cayetano, Lain Cameron, Giuseppe Milo, fw42, Tom Page.

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