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Basta de difamar al lobo

Hay que contar las noticias del lobo sin contar cuentos del lobo. Intentando acumular conocimiento y desde el respeto al conocimiento, es decir, desde el respeto al lobo

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Lobo en la Sierra de la Culebra, en la provincia de Zamora.

Lobo en la Sierra de la Culebra, en la provincia de Zamora. Foto: José Luis Gallego

El trato que recibe la información relacionada con la naturaleza en la prensa generalista deja mucho que desear. Y no me estoy refiriendo a la abundancia de titulares al estilo “una manada de buitres” con los que muchos diarios, algunos de tirada nacional y reconocido prestigio, abren sus crónicas. Me refiero a la cantidad de tópicos, prejuicios y embustes con los que muchos informadores (que no periodistas) las elaboran. Especialmente cuando se atreven a informar del lobo sin saber absolutamente nada del lobo.

Uno entiende que la base de este bello y noble oficio consiste en acumular conocimiento antes de compartirlo desde el respeto al conocimiento. En ese respeto se basa la teoría de las cuatro ces, según la cual es necesario conocer, comprender y contrastar antes de contar y hacerlo siempre por ese orden. Por eso no entiendo como alguien se atreve a contar la naturaleza sin conocer la naturaleza, para acabar contando que los buitres vuelan en manada.  

Aunque en el caso del lobo, buena parte de las noticias que aparecen en la prensa unen a ese desconocimiento gandul altas dosis de perversidad. Y no me refiero a los manidos calificativos de feroz, peligroso o temible que suelen acompañar al sujeto en las frases de los titulares, sino al empleo de expresiones tan desafortunadas como “brutal ataque de una manada de lobos”, “los lobos se dan un festín” o la famosa “un lobo entra en una casa y se lleva al perro”.

No dejes que la realidad te estropee un buen tópico. Déjame que te cuente un cuento. Esas parecen ser las intenciones que se esconden detrás de estos titulares. Que ninguna verdad conocida, comprendida y contrastada desmienta el cuento del lobo feroz y asesino. Luego se descubre que las noticias eran falsas y que los ataques de lobo no los ha hecho el lobo y llegan las rectificaciones. Pero el daño ya está hecho.

Conocer, comprender y contrastar. Esa debería ser la pauta a seguir antes de difamar al lobo en noticias sensacionalistas y discrecionales. Por supuesto que hay que informar de las dificultades que plantea la presencia de la especie en las comarcas ganaderas. Pero también hay que decir claramente lo que en verdad suponen esos daños a la ganadería

Claro que hay que buscar soluciones a ese problema de convivencia, pero las soluciones no pueden pasar por caldear los ánimos difamando al lobo con informaciones tendenciosas y contenidos basados en tópicos. Eso a lo único que contribuye es a fomentar el odio al lobo  y a que ese odio acabe pasándole factura a la especie.

Hay que contar que algunos territorios albergan una mayor presencia de manadas que otros y que eso puede dar lugar a desequilibrios. Pero también hay que explicar que la gestión del lobo no puede ni debe pasar por la muerte del lobo, pues se ha comprobado que la “retirada” de ejemplares mediante el establecimiento de cupos de captura  puede contribuir a la desestructuración de las manadas dando lugar a una mayor incidencia de los ataques puntuales al ganado. 

Hay que contar las noticias del lobo sin contar cuentos del lobo. Intentando acumular conocimiento y desde el respeto al conocimiento, es decir, desde el respeto al lobo.  

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