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Carme Chacón, el PSOE que no fue

Políticamente, Chacón representa una oportunidad que su partido no quiso considerar

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La Generalitat concede a Carme Chacón la Creu de Sant Jordi a título póstumo

El ruido impide la reflexión e incluso hacer la comprensión de lo que acontece. En torno al sobresalto por la muerte de Carme Chacón se hizo mucho ruido y buena parte fue ruido interesado para que no recordemos siquiera quién era la propia Carme.

Carme fue una mujer que se conservó joven e impetuosa. Hay personas que tienen una energía peculiar que cede poco con el paso del tiempo porque es su propia naturaleza. Esa afirmación de su vida la desplegó en la política, siendo una política valiente que dio las batallas que creyó que debía y podía dar. Unas las ganó y otras las perdió. Mientras uno está vivo, la vida decide y siempre caben las novedades. Pero en el momento de su muerte, Carme Chacón era una política que se encontraba en un camino con un futuro confuso.

Aunque afiliada al PSC, su cultura política no era la del catalanismo y sí la del PSOE, donde encontró su lugar entre un grupo de jóvenes políticos que aspiraban a encontrar su momento y que se articularon alrededor de José Luis Rodríguez Zapatero. Realmente Zapatero, aunque de una edad semejante, no pertenecía a ese grupo y tenía una trayectoria distinta y un origen absolutamente particular. Siempre hubo un malentendido en la relación entre esa nueva generación de políticos y Zapatero, nacido del desconocimiento de las peculiaridades personales y políticas de este. Zapatero creó un espacio para esa generación pero realmente no se basó exclusivamente en ella ni la lideró, no se comportó de forma generacional. Ello creó dificultades a esa generación política porque 'el aparato' del partido, la generación anterior, nunca renunció a su poder sobre el partido.

Al final de su segunda legislatura, cuando Zapatero estaba aplastado por la crisis, se dirimió una guerra por el poder y Carme Chacón se presentó a la batalla por la Secretaría del partido. Bien porque estaba sobrepasado gestionando la crisis financiera del Estado, bien por su particular sentido de la lealtad y su relación con su partido, Zapatero no intervino para hacer de Chacón su candidata. Pero el aparato, fiel a sí mismo, sí actuó. El congreso, en Sevilla, se solucionó en una trastienda y Carme fue derrotada por unos pocos votos aparecidos a última hora. Volvieron los de siempre, volvió Rubalcaba y luego vino todo lo demás, ese desastre.

¿Cómo habría sido el PSOE si hubiese ganado Chacón ese congreso? Imposible saberlo. Imposible saber cómo se habría posicionado ante la salida de la crisis que gestionó Zapatero, imposible saber si enfrentándose ella en vez de Rubalcaba a Rajoy habría ganado, imposible saber si habría encontrado una salida digna y un diálogo democrático al problema creado por el PP y el fallo del Tribunal Constitucional sobre el estatuto catalán... Puede que Chacón hubiese conseguido navegar entre problemas políticos profundos de su partido y que afectan a todos o puede que no. Imposible saber cómo sería hoy el PSOE.

Carme Chacón tuvo una muerte abrupta y prematura que nos hace evocarla con respeto y cariño. Políticamente, representa una oportunidad que su partido no quiso considerar.

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