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El FMI echa por tierra la política fiscal del PP

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de publicar su informe resumen sobre el estado de la economía española y su recetario para mejorarla. Del informe se desprende:

a) España tiene un futuro próximo muy negro en términos de estabilidad y crecimiento.

b) Las medidas sobre fiscalidad e impuestos que ha tomado el Gobierno de Mariano Rajoy le parecen profundamente desacertadas al organismo radicado en Washington.

Al FMI le precede su fama de organismo económicamente liberalizador, algo a priori en línea con la ideología del Partido Popular. Sin embargo, en su informe reitera su disconformidad con las medidas de política fiscal tomadas por el Ejecutivo español hasta ahora.

Tras recordar que el plan de consolidación fiscal diseñado por el equipo de Cristóbal Montoro carga las tintas solo sobre ajustes en el gasto, “muchos de los cuales están aún sin especificar”, como apunta el informe, el organismo pide que se suban los impuestos para ajustar el déficit, en especial los indirectos, como el IVA. 

Pero va mucho más allá de este ya casi tópico. El Fondo dice que “hay un considerable margen para reducir los beneficios fiscales”, que debe “eliminarse la reintroducida deducción por vivienda” y que “no debería haber más amnistías o aumentos transitorios de tipos”. A este respecto, el FMI dice que las medidas que ejercen un efecto puntual no son las adecuadas. Para terminar el párrafo, el FMI deja caer que “debe protegerse el gasto en los más vulnerables”.

Para el Fondo, la posibilidad de reducir las cotizaciones sociales, una medida propuesta de forma sistemática por la CEOE y que surge de forma recurrente, puede ser “deseable” pero solo una vez que se reduzca el déficit por debajo del 3%.

Según el Fondo, aunque las partidas de gasto donde hay que ajustar están bien identificadas, es muy difícil meter mano en ellas a corto plazo, por lo que pide al Gobierno que introduzca “certidumbre” en los recortes. Esto es, que corte por lo sano donde es fácil y rápido. En este punto el Fondo echa mano de su recetario habitual y pide una bajada de sueldos para los funcionarios aunque, entiende, pueda hacerse de forma solo puntual hasta que se “materialice” el ahorro en las otras partidas.

En este sentido, también abre la puerta a que la subida del IVA sea temporal (pese a que en el párrafo anterior sancionaba las medidas temporales). Además, pide que se dé un mayor “énfasis” a las privatizaciones.

Al referirse a la desviación sobre el objetivo de déficit originalmente marcado para este año, el FMI da un tirón de orejas al Gobierno de Zapatero (por haber insistido en que se cumpliría el objetivo hasta el final), pero también al de Rajoy por retrasar los presupuestos. En cualquier caso, el Fondo le pide a Bruselas que suavice la senda de déficit marcada para España. El FMI dice que a priori le parecen bien los cálculos de caída de la economía realizados por el Ejecutivo pero que si aplica la senda de consolidación fiscal, sus pronósticos empeoran.

En el informe se da por sentado que España "sobrepasará" el objetivo
de déficit fijado para este año (5,3%) y pide hacer un marco de
estabilidad más ambicioso que abarque medidas para 2013 y 2014.

En cuanto a la banca y a la restructuración del sector financiero, los expertos del organismo aplauden el “apoyo” al sector financiero pero es llamativo cómo piden al Gobierno en varias ocasiones durante el informe, y en cierta medida a Bruselas, una política de comunicación “clara”. Insiste en dar mayor protagonismo al papel de los “valoradores independientes”, como Roland Berger y Oliver Wyman e insta al nuevo consejo de Bankia a presentar un plan de restructuración.

Los expertos de Washington invitan a hacer tres paquetes de bancos, los sanos, los que necesitan ayudas y los “inviables”, dando por hecho que algunas entidades financieras españolas se quedarán por el camino.

La misión del Fondo compensa las críticas a la política fiscal de Montoro con una encendida defensa de la reforma laboral. El FMI dice que es muy pronto para ver sus resultados pero que ya ve señales “positivas”. Sin embargo, se lamenta de que los salarios no hayan dado muestras aún de más “sensibilidad” a la coyuntura. Es decir, que no hayan bajado más.

Por eso, pide recrudecer los términos de la reforma, al eliminar por ejemplo la indexación de los salarios y la inflación o la ultraactividad. Ambos elementos pertenecen en realidad a la esfera de la negociación colectiva pero son una petición habitual del FMI cada año. La novedad de este informe es que propone una “solución cooperativa”, en la que los trabajadores moderen sus salarios y los empresarios “trasladen los ahorres en costes a los precios y contraten”.

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