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Pedro Sánchez versión beta

Recuerda Sánchez a esos personajes de los videojuegos que parecen reales a lo lejos, pero se revelan completamente artificiales en las distancias cortas

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Pedro Sánchez cumplirá con holgura el mínimo de avales pero no buscará una demostración de fuerza

Hay algo raro en Pedro Sánchez. Hasta Ana Blanco pareció darse cuenta porque, de vez en cuando, tras una respuesta, ponía ella cara de arreglo floral y parpadeaba dos veces en silencio. Daba la sensación de que la periodista no tenía del todo claro que el político y ella compartiesen un mismo plano de consciencia. Fue particularmente obvio al terminar la entrevista, cuando subió la música y bajó la luz de plató. Sánchez y Blanco se quedaron los dos completamente quietos, mirando al vacío, como si estuviesen esperando a que entrase la gente de atrezzo para meter a Sánchez en una caja y enviarlo, por mensajero, de vuelta a a Ferraz.

Quizá sea por la sonrisa robótica del socialista, que es casi humana, casi como las nuestras, pero sin llegar a serlo del todo. Recuerda Sánchez a esos personajes de los videojuegos que parecen reales a lo lejos, pero se revelan completamente artificiales en las distancias cortas. Es como si al socialista le faltasen aún varios años de desarrollo para poder salir al mercado. Como si el PSOE, azuzado por las circunstancias, se hubiese visto obligado a lanzar un candidato sin terminar. Un político en fase beta.

Hoy por hoy, no está claro si Sánchez acabará siendo presidente o se quedará en fenómeno pasajero del que nunca más vuelve a oírse, como los tazos o la mano loca. Si nos fiamos de las encuestas, puede pasar cualquier cosa. Sánchez podría hundir a los socialistas al tercer puesto, o incluso al cuarto, pero también podría acabar en La Moncloa, como en esas comedias yanquis donde un desgraciado acaba en la Casa Blanca fruto de una concatenación de serendipias.

Precisamente por eso, porque todo es estadísticamente posible, el PSOE debería tener un gesto de responsabilidad y avisar a la población de que a Sánchez le falta un hervor todavía. Adjuntar un post scríptum en el programa electoral advirtiendo de que el candidato no está acabado, tal y como hacen los desarrolladores de software cuando lanzan versiones inestables de sus productos. De este modo, el primer día que el Sánchez presidente incumpla una promesa, los socialistas podrán alegar que estábamos avisados. Que no es más que un error del algoritmo.

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