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Tania, de la sandalia a la calabaza

Una cosa sí compartimos casi todos con Tania Sánchez: nadie entendería que diez años de movilizaciones, de marchas de todos los colores, de plazas indignadas terminaran de nuevo en un Madrid casposo y dolorido gobernado aún por la derecha

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La dirección de Madrid lamenta el "rencor inmenso" de Tania Sánchez hacia IU

La hasta ahora candidata de IU a la Comunidad de Madrid, Tania Sánchez, arropada por su equipo de la candidatura Recuperar Madrid, tras anunciar su salida de IU. / Efe

Nunca he entendido bien los entresijos de IU. Lo reconozco. Ni ahora ni cuando el taxi ni en la época de Anguita. Una tensión interna demasiado compleja para un partido que pesaba lo justo. A lo mejor por eso no puse mucho empeño. Quiero decir con esto que no soy izquierdaunidóloga y tal vez ni izquierdóloga puesto que eso sería ser transversóloga o probablemente centralidadóloga o tableróloga. No se. No se si los de Tania Sánchez son los de la calabaza y los de Cayo Lara los de la sandalia. Creo que pocos votantes lo saben. Y, sobre todo, creo que a la mayoría no nos importa. Creo que la mayoría de los votantes de ese espectro antes llamado izquierda asisten como yo un poco sorprendidos a todos estos movimientos sobre todo porque en el fondo de su almita no dejan de pensar en si estos cambios vertiginosos del panorama no acabarán allanando a la derecha, sobre todo en Madrid, un camino que se les presentaba cuesta arriba. “Es el sino histórico de la izquierda”, me recuerdan. Y supongo que muchos se rebotan por tener un sino tan poco práctico.

Lo cierto es que los señores de la sandalia y de la calabaza de IU, los Cayos y las Tanias, coinciden en el diagnóstico de los problemas y en las soluciones que quieren implementar. Lo mismo que coinciden con los señores y señoras de Podemos. Y con los de Ganemos y la multitud de grupúsculos ciudadanos que lo integran. Incluso con muchos de los señores del PSOE, mal que les pese. Con matices, claro. En este lado de la raya siempre cuentan mucho los matices. En lo que parecen diferir son las estrategias para lograr ese poder que les permita cambiar el panorama desolador y arrasado que está dejando la derecha. Unos se camaleonizan, otros se autoinmolan y algunos se destruyen.  En ese camino se miran o nos miran por encima del hombro pensando siempre que su trinchera es la pura y la del de al lado, equivocada. Demasiado tibia o demasiado radical o poco comprometida o poco purista o ... Cada uno querría ser el todo aunque no hay encuesta ni sentido común que no les diga que serán una parte. Mayor o menor, pero una parte. Algunos me van a decir ahora que el concepto de izquierda está superado. Que ahora hay arriba y abajo.

El núcleo de esa estrategia en la que difieren se refiere a la forma de hacer política y de conseguir que los ciudadanos participen en la misma. En ese sentido si que hay una nueva estratificación más allá de la similitud ideológica que parece que es la que está abriendo ese abismo entre los nuevos partidos y los antiguos partidos. Por ahí parece que ha quebrado IU. Tendremos pues PSOE, Podemos, IU,Ganemos y los de Tania. Como poco, que ya no se si me dejo alguno.

Una cosa sí compartimos casi todos con Tania Sánchez: nadie entendería que diez años de movilizaciones, de marchas de todos los colores, de plazas indignadas terminaran de nuevo en un Madrid casposo y dolorido gobernado aún por la derecha. Y con nuestra ley electoral, la fragmentación se paga. Aun así el ciudadano votante de izquierda irá a las urnas aunque sea con mapa de siglas y lo hará, casi seguro, con el sueño de que la papeleta que deposite sirva para sacarle de un mal sueño. Esperemos que el día siguiente no se convierta en una pesadilla.

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