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Y ahora Berlusconi dice que Italia tiene que salir del euro

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Nadie ha dicho aún, al menos expresamente, que suenan a poco esos 62.000 millones que, según los auditores, la banca española necesita para recapitalizarse. Pero en la prensa extranjera hay serias dudas que el rescate europeo para nuestra banca nos vaya alejar decididamente del abismo. Primero, porque no está claro cómo va a hacerse. La polémica se agudiza al respecto. El Fondo Monetario Internacional ha dicho que tendría que inyectarse dinero en los bancos –que el informe de los auditores, cucamente, no ha dicho cuáles son-- y el Wall Street Journal lo ha entendido aún más dramáticamente: “La ayuda no va a funcionar”, titulaba el viernes.

Mientras, confirmando que ya cada uno va por su lado, uno de los directores del BCE ha declarado que el fondo de rescate europeo debería comprar deuda de los estados. Segundo, aunque tiene que ver con lo anterior, porque aumentar la deuda pública mediante ese préstamo puede hacer insostenible la situación financiera del Estado: en ningún país desarrollado existe una relación tan estrecha y profunda, que une indefectiblemente su suerte, entre bancos y Estado como en España. El Wall Street Journal hace un buen análisis sobre esto.

Aún no se sabe, y ni siquiera se pronostica lo que van a decidir los líderes europeos, hoy en Roma, el fin de semana que viene en la cumbre de Bruselas: lo cual indica la confusión y el despiste que hay entre los analistas, que si en algo parecen coincidir es en que todas las hipótesis, hasta las peores, son plausibles. Sobre España –para la que unos cuantos, entre ellos Nouriel Rubini, temen que no haya más remedio que hacer un segundo rescate y éste “fiscal”, es decir, con contrapartidas a la griega-- y sobre Europa en general. Los líderes, aparte de pelearse cada vez más abiertamente –según la prensa alemana “Obama ha tratado mal a Angela Merkel en la reunión mexicana del G-20” (que no ha valido para nada, en opinión del New York Times) y según esos diarios, y también los franceses, el eje Paris-Berlín está más que tocado--, sólo hablan de la necesidad de grandes reformas.

“¿Pero hay tiempo para cambiar las reglas y los procedimientos de la eurozona? Y también, ¿va a flexibilizar Alemania sus posiciones? Mi respuesta a ambas preguntas es que no. La crisis de la eurozona va a ser una comedieta que puede terminar en tragedia”, ha escrito el jefe de opinión del Financial Times, Martin Wolf. A lo máximo que aspiran los más optimistas es que en la próxima cumbre se fragüe un apaño, que permita tirar algunos meses más, hasta después del verano.

Aunque la situación política griega sigue siendo muy inestable, porque el Gobierno del conservador Samaras puede caer en cuanto los socialistas le retiren su apoyo y porque se prevé un duro enfrentamiento entre Atenas y Bruselas sobre la revisión de los acuerdos, de Grecia ya prácticamente no se habla en los diarios de referencia. Lo cual vendría a confirmar la sospecha de que la extraordinaria atención que se prestó a las elecciones griegas, como si en ellas se jugara el futuro de Europa, fue en buena medida un montaje mediático, alentado por varios gobiernos, entre ellos el español, que, haciendo que la gente mirara hacia Atenas, trataron de que durante unos días la gente se distrajera respecto de los problemas que tenían mucho más cerca.

La que sigue en el foco de la atención mundial es España. Y se critica a Rajoy: “Si Madrid hubiera hecho su petición de ayuda el fin de semana que lo acordó con Bruselas y hubiera cuantificado entonces las necesidades de su banca, se habrían evitado los problemas que hemos tenido estos día en los mercados”, ha declarado a Il Sole-24 Ore el ministro irlandés de Hacienda.

También se mira de cerca a Italia. Porque de nuevo su situación económica es amenazante. Pero también porque Silvio Berlusconi acaba de salir de su tumba política y nada menos que para que decir que Italia tendría que salirse del euro. La prensa italiana ha reaccionado con horror. La Repubblica ha dicho que su intervención  empeora la suerte del país, pero el análisis más inquietante es el que ha hecho Il Corriere della Sera: “Aparte de graves consecuencias económicas, la salida del euro tendría tremendos efectos políticos para Italia. Porque, sin de ese compromiso con el exterior que es la moneda única, la democracia política y la integridad del Estado italiano correrían serios riesgos”, ha escrito su editorialista Angelo Panebianco.

Y mientras la recesión se agrava en toda Europa, afectando al resto del mundo. Incluso ya ha llegado claramente a Alemania, donde cada día nuevos analistas se suman a la hipótesis de que el fin del euro puede estar próximo.

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