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¿A quién beneficia una prima de riesgo desbocada?

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La prima de riesgo está en 520 puntos en el momento de escribir estas líneas. Lleva, con alguna oscilación, por encima de los 500 desde los últimos días de mayo. La prima de riesgo establece el sobreprecio que un país debe pagar cuando acude a los mercados para financiarse, en comparación con Alemania. La prima de riesgo española es la diferencia que existe entre la rentabilidad del bono español a diez años (está al 6,6%) y el alemán (al 1,5%).

De acuerdo con los presupuestos, España pagará unos 30.000 millones en intereses de deuda pública en 2012, una cifra semejante al total de los recortes previstos para pasar del 8,5% de déficit al 5,2% y a lo destinado para prestaciones desempleo o salarios de empleados públicos. Y ahora, después de dos años de reform as y del rescate de 100.000 millones, sigue desbocada. ¿Por qué? ¿Quién se beneficia de ello?

Los expertos sitúan el porqué en el hecho de que aún no se ha concretado el modo en el que se arbitrará "la línea de crédito", como ha bautizado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy al rescate acordado por el Eurogrupo y solicitado por Moncloa. Es decir, que aún no se sabe si se va a solicitar al fondo actual (Facilidad Europea de Estabilidad Financiera, FEEF) o al que entrará en vigor en las próximas semanas (Mecanismo de Estabilidad, MEDE), que da preferencia de cobro y convierte a los acreedores en "preferentes" en lugar de situarlos a la cola. Y, por supuesto, siempre está el 'ogro' griego, un sambenito al que se atribuyen todos los males y que está en vilo por las inminentes elecciones repetidas en Grecia. 

A todo esto hay que añadir que si la deuda pública se calculaba que estaría en el 79,8% del PIB a finales de 2012 (el doble que al principio de la crisis), ahora crecerá en la medida en que se haga uso del rescate, y podría alcanzar el 89,8% si se disponen de los 100.000 millones (el rescate repercute en la deuda; los intereses, en el déficit). Y, por supuesto, está el hecho de que España no sólo no crece sino que está en recesión y en cifras récord de paro.

Con todo, lo cierto es que desde que en mayo de 2010 comenzó la política de ajuste y los recortes, tanto con el Gobierno de Zapatero como con el de Rajoy, la prima de riesgo ha escalado desde los 160 puntos hasta superar los 500.

Que la prima de riesgo esté tan alta aumenta el coste de la deuda soberana y lastra los objetivos de déficit. Además, semejante coste de financiación perjudica el acceso a los mercados a las empresas y la financiación de los bancos, fundamental para conceder créditos a empresas y particulares.

Esta es la teoría. Pero también la práctica, porque hay grandes fondos y negociadores en el mundo, las grandes entidades de inversión (como la fenecida Lehman Brothers del ministro Guindos), que mueven millones en cada operación, y están invirtiendo en la debilidad de economías como la española y en su dudosa capacidad para cumplir los objetivos de déficit. Lo cual genera un efecto perverso, pues cuanto más invierten contra la debilidad española, más débil hacen a la economía española y más incapaz se vuelve para responder a su deuda, tal y como los 'traders' apuestan. En una palabra: se ocupan de que se cumpla su profecía inversora.

Mientras invierten en la debilidad, ganan dinero porque España cada vez paga más por financiarse: gana el comprador pues cada vez le pagan más intereses por comprar deuda. ¿Y quién compra esa deuda? Algunos bancos españoles se han visto 'invitados' por los poderes públicos a hacerlo (aunque les perjudique el riesgo país a la hora de buscar financiación), pero también han entrado especuladores cortoplacistas, bancos de inversiones, fondos de pensiones e, incluso, capital chino, gran tenedor de deuda estadounidense, entre otros.

Luego, están los perversos CDS, que son seguros de riesgo de crédito. Es decir, unos mecanismos por los cuales las ventas se producen a partir de cierto niveles, lo cual acelera los acontecimientos de forma automática. Los CDS están pensados para proteger de las pérdidas a un inversor, pero al final hinchan la bomba de la desconfianza hacia los títulos de deuda, porque cuanto más sube el precio de un CDS, más desconfianza se genera hacia el emisor y más caro se paga el propio CDS, por lo que crece la posibilidad de enriquecerse con la compra y venta.

La crisis de la deuda española, evidentemente, beneficia también a corto plazo a Alemania, pues es el bono alemán, al igual que otros como el suizo, el británico o el estadounidense, el más fiable. Y en la medida en que una deuda deja de ser fiable y ha de pagar mayores intereses para ser comprada, las que sí lo son se fortalecen, y permiten a un país financiarse al 1,4% (casi gratis) en lugar de al 6,7%.

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